LA CENA DE LOS AUTORES
El dueño de Todorelatos, Álex, para celebrar el aniversario
de su exitosa web, decidió ofrecer una cena de homenaje a un ramillete de
autores. Naturalmente no eran todos, tal vez ni siquiera los más destacados.
Algunos declinaron cortésmente su invitación, quedando al final doce de ellos.
Los beneficios de la web marchaban viento en popa, por lo que el anfitrión no
reparó en gastos. A tal fin alquiló un lujoso hotel-restaurante por una noche.
Él no estaría presente en la cena, pero lo observaría todo, en una especie de
Gran Hermano, donde los "concursantes" serían aquellos autores de cuyas
calenturientas mentes surgían algunos de los relatos que surtían su web
(naturalmente, los invitados desconocían este detalle). Tenía verdadera
curiosidad por ver el resultado de juntar a todos aquellos especímenes. Hacerlos
coincidir en el mismo espacio y tiempo podría ser algo irrepetible. Formarían un
interesante grupo. Naturalmente todos eran algo egocéntricos, vanidosos y,
usando una frase fácil, estaban encantados de haberse conocido a sí mismos. Pero
tenían talento e imaginación, eso no se podía negar.
Estaban citados todos a las nueve de la noche, en el salón
donde se iba a servir la cena. Se trataba de una habitación grande, con una mesa
rectangular en el centro, una chimenea encendida en la pared que estaba enfrente
de la puerta, cómodos sofás de piel en las dos paredes laterales y un mueble bar
bien abastecido, por si los invitados decidían prescindir de los servicios del
hotel y servirse ellos mismos. Camareros y camareras impecablemente vestidos,
velas y centros florales repartidos con gusto, un equipo de música de última
generación y cubertería y cristalería de lujo remataban aquel precioso conjunto.
A las nueve menos cinco hizo su aparición la primera de las
invitadas. Era una mujer que rozaba la cuarentena, pero no por eso dejaba de
resultar tremendamente atractiva. Tenía mucho estilo y se movía con elegancia.
Se quitó el abrigo largo, dándoselo a uno de los empleados del hotel, y de su
cuello colgaba una especie de acreditación, en la que solo figuraba un nombre:
Soletina. El conjunto de chaqueta y pantalón blanco que llevaba marcaba
perfectamente sus bien conservadas curvas. Su pelo claro y liso estaba
perfectamente peinado. Otro camarero le indicó el lugar que debía ocupar en la
mesa. Ella se sentó, observándolo todo con detenimiento, mientras le servían una
copa de excelente vino tinto, acompañada de algunos aperitivos.
Cuando ella estaba catando aquel vino delicioso, hicieron su
aparición otros dos invitados. Ella vestía un elegante vestido rojo, hasta los
pies, que se ceñía tozudo a sus contundentes caderas. Su pelo castaño y
ligeramente ondulado aparecía suelto, dando paso a unos preciosos ojos claros.
En su acreditación se podía leer Erotika. Cogida de su brazo aparecía un
tipo de más o menos su misma edad, treintaitantos, que llevaba un elegante traje
clásico oscuro, con camisa blanca y corbata roja. Su rostro presentaba una
expresión burlona. Colgado de su cuello, tapando ligeramente la corbata, su
nombre: Perraca. Saludaron a Soletina, con dos cariñosos besos cada uno,
y se sentaron en el lugar que tenían asignado, en una de las cabeceras de la
mesa, la más alejada de la puerta, de espaldas a la chimenea.
Les estaban sirviendo el vino, cuando tres nuevos invitados
cruzaron el umbral de la puerta. Eran Navegante y Horny, recién
llegados del otro lado del Atlántico, de Buenos Aíres él, de Bogotá ella.
Navegante sería, sin duda, el veterano del grupo, aunque llevaba las canas con
mucha dignidad. Hacía honor a su nombre, con la gorra de marinero y la chaqueta
de botones dorados. Aspecto serio y mirada suave, en aquel tipo que rozaba la
cincuentena. Ella vestía un elegante traje de noche, negro, que estilizaba su
figura. La falda presentaba una provocativa abertura, que iba a morir casi en su
cadera. Su piel tostada brillaba a la luz tenue de los focos que iluminaban
aquella sala, lo mismo que sus ojos color café. Junto a ellos venía
Cristinahot, con aspecto de auténtica vampiresa, luciendo un atrevido y
corto vestido, que tapaba poco, dejando al descubierto gran parte de sus
hermosas piernas, espalda y escote. Su pelo revuelto y leonado daba un toque
rebelde a aquella chica de veintitantos años. Navegante y Horny ocuparon la otra
cabecera de la mesa, en tanto que Cristinahot se sentaba en el lateral opuesto a
Soletina.
Los seis invitados presentes brindaron. Cuando tenían las
copas en los labios llegaron dos nuevos autores. Aspecto claramente
aristocrático, Champ d'Hiers, lucía una gruesa cadena de oro en el
cuello. Su traje gris, estupendamente cortado, parecía provenir de alguna de las
mejores tiendas londinenses. Este atuendo le hacía parecer algo mayor, pese a
tener 30 años recién cumplidos. Saludó con elegancia y cortesía a todos los
invitados, uno por uno. Tras él entró Trazada30, más o menos de la misma
edad, también elegante, pero discreto. El maestro, como era conocido en el
ambiente relatero, saludó a todos en general, no olvidándose de nadie, pero
pasando a ocupar directamente su lugar en la mesa, al lado de Soletina.
Mientras, Champ d'Hiers se colocaba al otro lado de ésta, dejando a Erotika a su
izquierda.
Cada vez quedaban menos invitados por llegar. Eran casi las
nueve y media cuando apareció una pareja peculiar. Ambos en torno a los 30 (año
arriba, año abajo), ambos con ademanes desenfadados y ropa más informal que la
que lucían los invitados ya presentes. Moonlight llevaba una minifalda
ceñida y atrevida, combinada con una apretada camiseta negra, con dibujos
heavys. Pero hay que reconocer que todo el mundo (especialmente el personal
masculino) fijó sus ojos en las sugerentes curvas de ella, bien marcadas.
Aparentaba menos años que los 29 que en realidad tenía. A su lado, Superjaime,
se había decantado por una indumentaria más propia de un concierto de rock que
de una cena elegante: vaqueros gastados y chupa de cuero. Los dos saludaron
desde la puerta con una sonrisa burlona, típica en ellos, mientras recogían
miradas suspicaces. Estaba claro que ellos no eran muy queridos para algunos de
los invitados.
Se sentaron juntos. Él al lado de Cristinahot, ella a
continuación, con Perraca a su derecha. Quedaban solo dos sillas vacías. Todos
se preguntaban quienes serían los dos impuntuales invitados. La duda se despejó
rápido. Un tipo que parecía acababa de superar la treintena, vestido con una
chaqueta de cuero marrón, camisa de pana azul, pantalones chinos, zapatos
náuticos y corbata estampada, entró con grandes zancadas. Todos miraron su
acreditación. Era Sociedad. Las miradas se tornaron curiosas, ya que
siempre flotaba la duda de si Sociedad era chica o chico. Ahora las dudas se
despejaban del todo. Se pasó la mano por su pelo muy corto, saludó a todos
lanzando un beso al aíre y se sentó en uno de los dos lugares libres, con
Cristinahot a su derecha y Horny a su izquierda. En cambio la llegada de la
última invitada pasó desapercibida a casi todos. Una figura menuda, vestida de
negro y con un cierto halo de misterio alrededor, observaba todo desde la
entrada. Apenas miró para nadie cuando la condujeron a su sitio, el último que
quedaba por ocupar, frente a Sociedad, con Trazada30 a su izquierda y Navegante
a su derecha. Su edad podría situarse entre los 30 y los 35. Sherezade,
ya que de ella se trataba, recibió un fuerte aplauso de todos. Levantó
ligeramente sus ojos negros y lo agradeció con una amplia sonrisa.
La mesa, una vez llena de gente, estaba resplandeciente.
Todos estaban colocados, dos en cada cabecera y cuatro en cada uno de los
laterales, alternándose los chicos con las chicas, las cuales resaltaban como
piedras preciosas, perfectamente engarzadas. Fue entonces cuando Navegante, tal
vez por ser el más veterano del grupo, se puso en pie, alzó su copa y dijo en
tono solemne:
Brindemos por nuestro anfitrión, Álex. De no ser por él no
hubiésemos tenido la oportunidad de conocernos.
Todos se levantaron, uniéndose al brindis con entusiasmo,
chocando sus copas y diciendo al unísono: "Por Álex". Como si ese fuera el
disparo de salida, empezaron a entrar camareros de ambos sexos, con carritos
repletos de los más variados manjares, sirviendo con rapidez y eficacia a todos
los invitados. No es cuestión de aburrir al lector con todo el recetario
gastronómico que allí se sirvió, pero baste decir como ejemplo que había cremas
de espárragos y calabaza, cordero asado y chuletones de ternera, ensaladas,
salmón y merluza, y una variada gama de mariscos. De bebidas, vinos blancos,
tintos, cava y cerveza. Todos comieron con buen apetito, incluso las chicas, en
un ambiente jovial y animado. Entre bocado y bocado charlaban de dos en dos o de
tres en tres. Así Perraca, Erotika y Champ disertaban sobre las propiedades
afrodisiacas del marisco. Soletina y Trazada30 comentaban la decoración de aquel
estupendo salón, mientras que Navegante y Horny trataban de saber más cosas de
Sherezade, que era la menos conocida de todo el grupo. Moonlight y Superjaime
reían sin parar, al parecer debido a los chistes verdes que se iban contando uno
a otro. De vez en cuando él desviaba la mirada hacia su izquierda, al objeto de
ver las estupendas y poco tapadas piernas de Cristinahot. En esto coincidía a
menudo con Sociedad, que alternaba su vista al escote y a las piernas de la
chica, y aún tenía tiempo de intercambiar alguna palabra con Horny.
Las botellas de vino se iban vaciando, pero siempre llegaban
más. El marisco y el cava también fueron muy bien recibidos. Así, en medio de un
ambiente cada vez más eufórico, se llegó a los postres. La tarta de chocolate
estaba deliciosa, lo mismo que el excelente café brasileño (para disgusto de la
chica de Bogotá, que lo hubiera preferido colombiano). Los camareros recogieron
todos los platos con sorprendente habilidad, sirvieron licores a todos los
invitados y desaparecieron, dejando un par de carritos llenos de botellas, vasos
y cubiteras.
Los iniciales recelos entre algunos de sus invitados, cuyas
malas relaciones eran bien conocidas por todos, se fueron disipando. Así por
ejemplo Champ y Moonligth, sentados uno frente a otro, empezaron a bromear sobre
puntos erógenos y cosas por el estilo, al tiempo que Superjaime metía baza en la
conversación, que se iba calentando poco a poco. Sociedad y Soletina fueron los
primeros que, copa en mano, abandonaron la mesa, yendo a acomodarse en uno de
los sofás de cuero que cubrían una de las paredes. No tardaron en ser imitados
por Trazada, Sherezade, Cristinahot y Erotika, en tanto Perraca parecía muy
liado con el equipo de música. De pronto empezó a sonar una música árabe, muy
sensual, y como por arte de magia todos volvieron la vista hacia Sherezade.
¡Qué nos haga la danza de los siete velos! -gritó Champ
desde la mesa.
Lo siento, no sé bailar eso -respondió ella, con timidez.
Bueno, pues si nadie se anima, bailaré yo -sonó la voz de
Moonlight, mientras se subía a la mesa.
Los que aún quedaban sentados allí se levantaron, mientras
las caderas de aquella chica empezaban a dibujar tirabuzones en el aire. Su
minifalda oscilaba a diestra y siniestra, ocultando cada vez menos sus largas
piernas. Desde luego, como casi todo el mundo que estaba allí sospechaba, la
chica era una provocadora, pero vaya si sabía provocar. Las palmas sonaron,
siguiendo el ritmo de la música y los contoneos cada vez más sensuales del
cuerpo de Moonlight. Navegante y Sociedad, aunque nadie les había encomendado
aquella labor, se encargaron de rellenar los vasos de todos, que bebían cada vez
más animados. Se consumía whisky, pacharán, ron dulce, coñac, ...
La música árabe dejó de sonar, siendo sustituida por
canciones más marchosas. Era música de los años 80, de la famosa "movida" que,
dada la edad de casi todos ellos, les evocaba recuerdos de su adolescencia. Los
bailes cada vez se hacían más atrevidos, más cercanos, más efervescentes.
Trazada y Horny juntaron mucho sus cuerpos, en una danza llena de roces y risas.
Navegante empezó a hacer lo propio con Erotika, jalándola firmemente de la
cintura, y haciendo gala de una increíble marcha para su edad. Las dos chicas
que parecían más tímidas, Soletina y Sherezade, se dedicaban a bailotear con
Superjaime, agarrándole del cinturón que sujetaba sus vaqueros. Cristinahot,
dejando aflorar su lado de vampiresa, bailaba entre Perraca y Sociedad,
agachándose con movimientos lentos y excitantes, mientras pasaba las manos por
el pecho de ellos, los cuales aprovechaban para acariciar las caderas de la
chica. Quedaba Champ, el cual, muy caballeroso, ayudó a Moonlight a bajar de la
mesa, cogiéndola en volandas.
Es difícil precisar cuándo y dónde los roces inocentes
pasaron a convertirse en algo más deliberado. Tal vez la primera fue
Cristinahot, al agarrar por las corbatas a Perraca y Sociedad, tirar de ellas y
acercar las caras de ellos a la suya, que de inmediato empezaron a besar sus
mejillas, de un modo que denotaba algo más que amistad y cariño. O tal vez fue
Trazada, cuando hizo desaparecer sus manos entre en sedoso cabello de Horny,
para acto seguido besar suavemente su cuello. O quizá fuesen Champ y Moonlight
los que en un tropiezo (tal vez provocado por ellos mismos) acabaron rodando por
aquella mullida alfombra. El asunto, como había supuesto el anfitrión cuando
decidió reunirles, se iba calentando cada vez más. El efecto de los licores, el
cava, el marisco, el chocolate, en aquellos doce cuerpos, empezaba a tornarse
explosivo.
Los primeros zapatos que salieron disparados de los pies de
su dueña fueron los de Erotika, a la que, al parecer, empezaban a resultar
incómodos aquellos tacones altos que tan bien le sentaban. Es ese momento las
manos del veterano Navegante, con la sabiduría y paciencia que solo los años
saben dar, se movían ya sobre sus glúteos, amasándolos con dulzura. Una chaqueta
blanca, con toda seguridad la de Soletina, salió volando sobre las cabezas de
los invitados, seguida de cerca por la camiseta heavy de Moonlight, que acabó
colgada de la lámpara de bronce, mientras ella forcejeaba con los botones de la
camisa de seda de Champ, al que tenía inmovilizado (seguramente con la
aquiescencia de él) sobre el sofá.
Cada vez más prendas caían al suelo, mientras los tríos y
parejas que se habían formado de manera espontánea empezaban a buscar su
espacio. Al lado de la chimenea y de la cadena de música (en la que sonaban Los
Rebeldes, aunque nadie era consciente de este detalle), Erotika y Navegante, de
pie, se besaban sin ningún reparo, metiéndose las lenguas lo más profundamente
que podían y tocándose por todos los lados. Cerca de ellos, tumbados en el sofá,
Moonlight y Champ se iban quitando alternativamente prendas, y se podía apreciar
el conjunto blanco de sujetador y tanga (ambos de reducidas dimensiones) que
ella lucía. Más al centro de la sala, Cristinahot había apoyado su bien formado
trasero contra la mesa del centro. Ya tenía medio desabrochadas las camisas de
sus dos acompañantes, mientras éstos bajaban los tirantes de su vestidito con
suavidad, para descubrir con alegría que no llevaba sujetador. Cerca de la
puerta de entrada, Soletina y Sherezade, la primera de ellas con la blusa
desabrochada y la segunda sólo con sujetador negro y pantalones negros, ya se
habían apoderado del cinturón de Superjaime y pugnaban por bajarle los vaqueros.
En la otra pared de la sala, Trazada y Horny se besaban sentados, algo apartados
del resto, mientras la mano de él desaparecía entre los muslos tostados de ella.
El olor a sexo empezó a impregnar todo el ambiente. Cada uno
se preocupaba de lo suyo, aunque era inevitable ver y oír alguna cosa del resto.
Así, por ejemplo, se pudo oír bien clara la voz de Sociedad diciendo: "Perraca,
las manos quietas". También eran bien audibles los aullidos de Moonlight, cuando
por fin logró dejar desnudo a Champ. Los más silenciosos, aunque no los más
ineficaces, eran Navegante y Erotika por un lado, y Trazada y Horny, por otro.
El elegante vestido de Erotika se había convertido en un montoncito de tela a
sus pies, permitiendo ver a todos los que mirasen su elegante conjunto de
sujetador y braguita de encaje en color rojo. El traje de noche de Horny no
tardó en seguir el mismo camino, mientras que los pantalones de Sherezade y de
Soletina, lo mismo que los de Superjaime, se perdían entre el amasijo de prendas
que cubrían la alfombra.
Fue Navegante el que descubrió varias cajas de condones al
lado del equipo de música. Haciendo una pausa en su tarea sobre los pechos de su
compañera, empezó a lanzar lotes de tres preservativos a todos los grupitos que
se habían formado. Sociedad lo atrapó al vuelo, en un alarde de pericia,
mientras chupaba uno de los pechos de Cristinahot (Perraca se encargaba del
otro). Trazada hizo lo mismo. El paquete destinado a Champ cayó sobre su pecho y
Moonlight se apresuró a recogerlo con los dientes, en una pose salvaje y
excitante al mismo tiempo. Lo abrió de un mordisco y procedió a colocárselo con
la boca. A Sherezade le dio en la cabeza. Cuando se agachó a recogerlo, se vio
derribada por Superjaime y Soletina, que no se sabe si se lanzaron a por los
condones o directamente a por ella. A estas alturas casi todos estaban ya
desnudos. Allí había penes de todos los tamaños y grosores, pechos de diversas
tallas y sexos de mujer depilados, recortados, peludos.
Trazada y Horny, algo alejados del resto, practicaban un 69
con gran estilo, lamiéndose con paciencia y sabiduría. Navegante se había
arrodillado entre los muslos de Erotika que, de pie, con las piernas abiertas y
con la espalda apoyada en la pared, disfrutaba de aquella lengua experta
recorriendo toda su vagina, mientras emitía suaves gemidos. Cristinahot se había
arrodillado en el suelo y chupaba alternativamente las pollas de Perraca y
Sociedad, juntando a veces las puntitas y lamiéndolas. Moonlight, saltándose por
ahora los preliminares del sexo oral, cabalgaba ya sobre el erecto miembro de
Champ, agitando su melena, haciendo botar sus generosas tetas y notando en sus
pezones los pellizcos y chupetones de él. Sobre la alfombra, al lado mismo de la
puerta, Superjaime disfrutaba de aquellas dos lenguas que recorrían sin descanso
su polla y sus testículos.
Aquella vorágine lujuriosa iba en aumento. Ya nadie se
privaba de gemir y jadear a su gusto, llevándose la palma, de momento, Moonlight
y Champ, que seguían con su furiosa y placentera cabalgada. El momento que vivía
Superjaime es seguro que sería envidiado por todos los lectores de relatos:
tumbado sobre la alfombra, con Sherezade arrodillada sobre su polla, que entraba
por las blandas carnes de ella, y Soletina, en la misma postura, sobre su boca.
Las dos chicas estaban cara a cara y no pudieron resistir la tentación de
acercarse, para tocarse y besarse con suavidad, mientras sus caderas se movían
con estilo y gracia. El otro trío, formado por Perraca, Cristinahot y Sociedad,
tampoco perdía el tiempo. Los tres se habían arrodillado sobre la alfombra. Ella
disfrutaba de la penetración de Perraca, situado a su espalda, mientras metía y
sacaba de su boca la polla de Sociedad. Al lado de la chimenea, Navegante
sujetaba con fuerza y destreza los muslos de Erotika, penetrándola con suavidad,
mientras ella, ojos entornados y labio inferior mordido, se agarraba con fuerza
a su cuello, recostando su espalda contra la pared. Finalmente, Trazada se había
tumbado sobre el espléndido cuerpo de Horny, representando un suave mete-saca,
mientras su lengua buscaba los erectos pezones de ella.
Aquel ritmo era difícilmente soportable, por lo que los
orgasmos empezaron a caer como fruta madura. Tal vez la primera en llegar fue
Erotika, a juzgar por el gemido ahogado que salió de su boca, pero no por eso
cesaron los fogosos empujones de Navegante. Aunque Horny no debió irle mucho a
la zaga, porque crispó sus uñas sobre la espalda de Trazada, provocando a su
compañero una deliciosa mezcla de placer y dolor. Moonlight cayó derrengada
sobre el cuerpo de Champ, mientras éste separaba sus nalgas de tal modo que toda
su anatomía íntima quedó bien visible. Al ruego de Soletina de "no te corras
todavía, que a mí también tienes que follarme", ésta intercambió su posición con
Sherezade, clavándose todo lo que pudo la polla siempre agradecida de
Superjaime. Sociedad, sentado en la sólida mesa de roble sobre la que habían
cenado, recibía con agrado sobre su polla el mojado sexo de Cristinahot,
disfrutando de sus movimientos, con las rodillas de ella bien apoyadas al lado
de sus caderas. Incluso pudo oír la voz de Perraca, que susurraba (con su
habitual ingenio) en el oído de ella:
¿Pasaría algo si entro por la puerta trasera?
Toda tuya mmmmmm...... -fue la escueta respuesta de ella,
mientras echaba su cuerpo hacia delante, haciendo que Sociedad se recostase
sobre la mesa.
La polla forrada y bien lubricada de Perraca se apoyó sobre
la retaguardia de Cristinahot, presionando con decisión. Al cabo de un minuto ya
la tenían bien llena, entre los chillidos, no precisamente de desagrado, que
ella emitía. Poco a poco, los gemidos se fueron apagando. Nadie se quedó sin
orgasmo, algunos más fuertes, algunos más suaves, algunos silenciosos, algunos
ruidosos. La más atrevida, como no, fue Moonlight, que arrojó el condón que
cubría el miembro de Champ, haciendo que éste se viniera directamente en su
boca.
Dada la clase y la elegancia que tenían todos los invitados,
a fin de no convertir aquel salón en un chapazal, los condones llenos de
fluidos, convenientemente anudados, fueron depositados en un bandeja que,
casualmente, los camareros habían dejado allí. El silencio se apoderó de aquella
estancia, mientras que todos se sumergían en esa deliciosa tranquilidad que
suele seguir a los encuentros sexuales. La pausa fue aprovechada para reajustar
ligeramente las parejas, ya que todos sospechaban que vendría un segundo tiempo
en aquel intenso partido. Sherezade, separándose de sus dos compañeros de
juegos, recostaba su brillante pelo negro sobre el pecho de Sociedad. Trazada y
Horny, sin preocuparse por vestirse (lo mismo que el resto) se juntaron con
Soletina y Superjaime, que conversaban tranquilamente en un sofá. No obstante
pocos fueron los que se atrevieron con otra copa, ya que no era cosa de quedar
en evidencia ante tan selecta parroquia. Pero a instigación de Moonlight y
Perraca fueron algunos los que aceptaron una nueva dosis de licor. Así Sociedad
pidió otro whisky con hielo, Horny reclamó más ron dulce (sin hielo) y Champ un
poco más de aquel delicioso coñac francés.
Transcurrida media hora, el ambiente volvió a calentarse poco
a poco. Las caricias dieron paso, inevitablemente, a toqueteos más atrevidos,
que acabaron en metidas de mano. Eso sí, nadie quiso repetir, por lo que las
parejas y tríos se reordenaron con una precisión matemática. Soletina se quedó
con Trazada, al tiempo que Superjaime se lo empezó a montar con Horny. Perraca
se agarró bien a Moonlight, dispuesto a que aquel bombón de mujer no se le
escapase, en tanto que Cristinahot estaba deseosa por probar las dotes amatorias
de Navegante. Casi por exclusión, Erotika y Champ se vieron arrastrados uno
contra otro, pero bendita exclusión, ya que ambos habían fantaseado con aquello
muchas veces. Mientras aquello acontecía, Sociedad se limitaba a agarrar por los
pechos a Sherezade, en un gesto inequívoco para que nadie se la quitase, ya que
ella era una de sus autoras favoritas y, tal vez, esa era una oportunidad única
para compartir momentos de intimidad con ella.
El segundo asalto fue aún más salvaje que el primero. Dos de
las parejas, concretamente Perraca-Moonlight y Superjaime-Horny, acabaron
conviertiéndose en cuarteto de facto. Las dos chicas, colocadas de
rodillas, una frente a otra, acabaron juntando sus lenguas, mientras sus mojados
e hinchados sexos albergaban una polla cada uno. Entre tanto, el resto no perdía
el tiempo. Sherezade alentaba la recuperación de Sociedad, con la punta de la
lengua sobre el capullo, mientras sus suaves manos le acariciaban los
testículos. Navegante, aunque doblaba en edad a Cristinahot, se mostró a la
altura de las circunstancias, volviéndola loca a base de lengua y manos. Erotika
jugueteaba con el pene de Champ, hasta que lo puso suficientemente duro para sus
propósitos. Y Soletina demostró ser una experta en dar placer oral, hecho éste
que Trazada muy bien podrá corroborar.
En segundo plano sonaba la canción de Alaska "A quién le
importa". En efecto, a nadie le importaba nada en ese momento. Maridos, mujeres,
novias y novios habían pasado a segundo plano en esos instantes. El suave
ruidito húmedo de las pollas entrando en los coños llenaba toda aquella sala.
Aún en medio de aquel ambiente libertino nadie se olvidó del condón. Pero
aquella bacanal progresaba a todo trapo. Navegante, sentado en uno de los
sillones, se dejaba follar por Critinahot, que mantenía una verticalidad
perfecta, con sus manos apoyadas en las rodillas de él, y haciendo que sus
nalgas temblasen en cada acometida. A Moonlight acabaron por hacerle un
delicioso sándwich entre Perraca, tumbado en la alfombra, y Superjaime, colocado
detrás, mientras ella trataba de comerse el sabroso sexo de Horny. Sherezade,
sentada en la mesa central, era penetrada sin tregua por Sociedad, con sus pies
entrelazados en los riñones de él, invitándole a penetraciones cada vez más
profundas. Por su parte Erotika, tumbada de medio lado en la alfombra,
disfrutaba a sus anchas de las metidas y sacadas de Champ, que aún tenía tiempo
para acariciar su hinchado clítoris. Trazada y Soletina, entre tanto, se lo
montaban con impecable estilo en uno de aquellos mullidos asientos, ella debajo
y él encima.
El resultado de todo aquello no es difícil de imaginar. La
mente del lector, muy acostumbrada a la lectura de relatos eróticos, se hará
cargo de cómo terminó aquel fogoso cuerpo a cuerpo de aquel puñado de autores.
Moonlight sucumbió al placer que le estaban dando al unísono Perraca y
Superjaime, los cuales pasaron a follar a Horny, para acabar en torrentes de
esperma sobre los rostros y bocas de las dos chicas. El orgasmo de Trazada fue a
parar a las bien formadas y redondas tetas de Soletina, la cual aprovechó para
esparcirse aquella crema por sus pechos. Sociedad acabó instantes después que
Sherezade, abrazados ambos con tal fuerza que podría pensarse que nadie iba a
separar sus sudorosos cuerpos. Algunas de las chicas (no deberíamos citar
nombres, pero el caso de Erotika fue demasiado visible) vieron sus culitos
horadados por endurecidos sexos masculinos, hasta que sucumbieron a placeres
intensos. La deliciosa presión de los músculos vaginales de Cristinahot provocó
un intenso orgasmo a Navegante, que se sintió rejuvenecer algunas décadas.
Poco a poco se fue apagando el fuego que lamía las paredes de
aquel recinto. Nuestros doce protagonistas se habían agrupado, frente a la
chimenea, juntando sus cuerpos desnudos y sudorosos. Los cigarrillos se
repartieron entre ellos y una nube de humo azulada flotó sobre sus cabezas.
Cuando algunos empezaban a quedarse adormecidos, entró uno de los camareros, y
dijo en tono serio:
Los señores tienen a su disposición las seis mejores
habitaciones del hotel, por si desean descansar. Pueden ocuparlas de
inmediato. Y no se preocupen por sus ropas, serán recogidas, lavadas y
devueltas antes de que abandonen esta casa.
O sea que la cosa estaba pensada para que se formasen seis
dúos. En este caso hubo mucho menos componente aleatorio a la hora de
configurarse las parejas. La lógica se impuso en gran medida. Superjaime agarró
por la cintura a Moonlight, encaminándose ambos a la puerta. Allí les pusieron
dos albornoces, rosa el de ella, azul el de él, para acto seguido guiarles hasta
la suite en la que pasarían la noche. Erotika y Perraca se buscaron con la
mirada, y también salieron juntos, seguidos de cerca por Navegante y Horny.
Cristinahot se mostró muy receptiva ante un gesto que hizo con la cabeza Champ,
invitándola a compartir habitación con él. Quedaban cuatro: Sociedad y Trazada,
junto con Soletina y Sherezade. Se miraron un instante, algo indecisos, pero
dado que la variedad se imponía aquel día, no hubo dudas. Sociedad se fue con
Soletina y Trazada con Sherezade.
Lo que pasó en aquellas habitaciones no nos es conocido. Pero
no hace falta discurrir mucho para adivinar que, en aquellas lujosas suites,
dotadas de jacuzzi, cama de agua, mueble bar y televisión por satélite (éste
último detalle seguramente es el menos importante), ocurrió todo lo imaginable.
La noche debió dar mucho de sí, tal y como atestiguaban las ojeras y el aspecto
cansado de los doce invitados. A las once de la mañana del día siguiente, cuando
el sol estaba ya alto, todos ellos fueron saliendo del hotel. En el hall
apareció un tipo que se presentó como Álex. Después de saludar a todos ellos y
agradecerles la asistencia, les entregó un DVD. Se despidió, emplazándoles para
el próximo aniversario de su web. "Si el negocio iba bien, claro", añadió
riendo.
Cuando se fue, aquel heterogéneo grupo, tras intercambiarse
números de móviles, mails e incluso direcciones, se miraron entre sí y miraron
el DVD que cada uno tenía entre manos. Nadie dijo ni una palabra, pero todos
sospechaban lo que era aquello. Más aún cuando vieron que detrás, junto con la
firma de Álex, podían leerse las siguientes palabras: "tranquilos, que estas
imágenes no serán nunca colgadas en la web". Más valía, pensaron todos
silenciosamente.
Nunca he dedicado un relato, pero creo que éste es un buen
momento para hacer una excepción. Así que dedico el presente texto a los colegas
autores que aparecen en él, a todos los autores en general (que no aparecen,
pero que merecerían aparecer) y a todos los lectores de Todorelatos.