LA POSESION
Como un hombre aprovecha su profesion para abusar a una bella
Madre
A la noche siguiente, poco después de las siete, Shirley se
despidió de ellos indicándoles que se encontraría a menos de una cuadra enfrente
de su casa,
. — Nos vemos encantos, espero que estén bien cuando yo
regrese. Por favor no me esperen despiertos o vayan a buscarme a donde el Señor
Martin que yo estaré ocupada ensayando pero pendiente de que ustedes estén bien.
—
—¿Pero por que tienes que ir con ese señor si mi Papi no
está? — preguntó algo inquieto el pequeño David.
— Bueno mi hijito., lo que pasa es que ya lo hablé con papá y
el Señor Martin va a darme una oportunidad para ver si puedo salir en la tele
con él — Contestó ella para tranquilizarlo y al estarle explicando, recordó de
pronto la petición que le hiciera David para que dejase de tomar las píldoras
anticonceptivas y poder así darle un nuevo hermanito a su menor hijo.
Minutos más tarde, Shirley se encontraba en la sala de la
casa de su vecino ensayando ya la obra al lado del siniestro hombre, hasta que
después de repasar algunas líneas, el le pidió que intentasen trabajar sobre la
primera escena de amor, ante la cual inevitablemente ella comenzó a ponerse
tensa.
— Vamos primor, realmente no tienes por que preocuparte de
nada — intentó convencerla primero para después aclararle — Es mejor que lo
hagamos ahora y así tu te vayas soltando un poco más conmigo para que cuando mi
amigo el productor te vea no te note nerviosa —
— E... es... tá bien — titubeó ella al principio ,Y después
expresó — Hagámoslo, pero eso sí, le pido por favor, que no me regañe o se enoje
conmigo si me toma algo de tiempo acomodarme a la idea —
— Supongo que así estaremos mejor para que no tengas temores
y "te dejes" ir con el personaje, ¿ no crees? — Preguntó al hacerlo, al instante
en el que ella, sin decir palabra -ni darse cuenta del estado de vulnerabilidad
que con ello provocara-, aprovechando D’bora el momento para confirmar que en el
bolsillo de su pantalón, estuviese la pastilla que, ocasionalmente, tenía
preparada para ocasiones como esta y asegurar tenerla a mano por si la situación
lo ameritaba.
Dirigiéndose poco después hacia un mueble cerca del comedor,
de donde tomó una botella de vino y dos copas para compartir con su invitada. —
No te apures encanto., ya verás como no tardas mucho en acostumbrarte y después,
hasta te parecerá bien naturalitas las cosas que haremos, en la medida en que te
vayas apropiando del personaje— Y comentó a la desprevenida Shirley, al tiempo
que terminaba de preparar su bebida., para después comentarle algo que ella no
pudo entender en ese momento, al voltear hacia ella y decirle: — Y verás como
también yo me meto "en lo tuyo" antes de que te des cuenta — y todavía remató
con la frase de doble sentido — Anda preciosa, toma, te hará bien —
— ¿Qué es ?, ¿ Vino ? — preguntó ella un poco preocupada,
aunque sin saber por qué. Para después aclararle — No se si deba, soy malísima
para esto de beber y a veces, con tan sólo una o dos copitas, me llegó a marear
—
— Oh, vamos pequeña, nada te pasará con una simple copita —
Contestó el hombre primero, para después intentar calmarla un poco,— ¿ Además,
que te podría pasar estando aquí mismo, conmigo, y apenas a unos cuantos metros
de distancia de tu casa? —
— Bueno, está bien, pero sólo le pido señor, que no vaya a
dejar que se me pase la mano — aceptó ella por fin tomar de aquella bebida.
Sin reparar tampoco, cuando después de haberla visto beber
algo de la bebida, él sin molestarse mayormente por guardar mucho más las
apariencias, se sentó a su lado sobre el sofá para continuar ensayando el papel.
Pretendiendo él poner atención a los diálogos, hasta que de
pronto se encontraron ante el momento del texto donde se requería la unión de
sus bocas para besarse. Pero en esta ocasión en vez de detenerse a comentar
cualquier situación, él se acercó hacia ella para acariciarle primero el rostro
y después cerrando el espacio que aún los separaba, posar sobre ella sus labios
para iniciar el contacto. Apoyándolos apenas ligeramente para dejarlos allí,
descansando suavemente pero sin intentar apartarlos para invadir su interior.
Sintiendo en todo momento, como la bella mujer recorría varios estadios de
sobresaltada expectación hasta que, finalmente, quizás debido al efecto de la
bebida, comenzó a relajarse lo suficiente como para que él pudiese intentar
mojarle los labios con su lengua.
— ¿ Qué tan profundamente debemos besarnos para esta escena ?
— preguntó ella con candidez, tomando un sorbo más de vino cuando después de
algunos instantes más, por fin, separaron sus bocas.
finalmente, antes de tomar de su propia bebida le contestó: —
Bueno mi vida, pues tu verás, yo creo que en realidad, lo correcto sería que
fuera un beso muy intenso y apasionado; los diálogos y el libreto así lo exigen.
—
Shirley entonces, tomando un trago más de aquel vino para así
darse valor y sentirse confiada en sí misma de que podría hacer lo que pudiera
venir después, trató de mentalizar la situación en la que se encontraba,
apartando cualquier sensación, así como la información que tenía sobre la escena
que se suponía tendría que ejecutar junto con aquel hombre, y después de dar un
fuerte respiro, colocó primero la copa sobre la mesa de centro de la sala, para
después tomar su posición nuevamente sobre el sillón y recomponerse la falda de
nuevo, al tiempo que volteando a ver a su mentor, contuvo un poco la agitación
que sentía ante ese momento y terminó por decir — De acuerdo, esta bien, estoy
lista para continuar —
Urgiéndola poco después de haber iniciado a que se dejara
sentir el momento, y fuese el personaje quien ocupara su cuerpo, acariciando con
sus oscuras manos toda la superficie de los blancos brazos de Shirley, para
después intentar atraerla hacia sí. Mientras que por su parte, la asombrada y
sumamente inexperta mujer, no atinaba a decidir que hacer en respuesta, como no
fuese simplemente apartar los labios para dejarlo invadir con su lengua la
intimidad de su boca.
Sintiéndose también bastante turbada por alguna extraña razón
que parecía de pronto estar afectando sus facultades de sensatez y habitual
razonamiento, sintió de pronto, que este, en vez de atraerla hacia él, ahora la
tenía presionada contra el respaldo del mismo sillón sobre el cual habían estado
intentando ensayar sus papeles. Aceptando que él continuara besándola
frenéticamente durante varios minutos durante los cuales ella no hizo más nada
ya por impedirlo, hasta que en un momento dado, llegó a olvidarse de la razón
por la cual encontraba con él en ese lugar y comenzó a disfrutar de la invasora
humedad de su lengua y de aquellas intensas caricias que el personaje le
prodigaba. Hasta que sin más, comenzó a responderle con besos,
— Bien, muy bien chiquita — le dijo él suspendiendo el beso
por unos instantes, casi sin apartarse de ella, para luego dirigirse hacia la
acalorada oreja de la mujer y murmurarle — Veo que te estás soltando un poco más
y eso es bueno preciosa, pero ahora voy a mover las cosas un poco más para
ponerle intensidad a la escena....— Y humedeciendo un poco su pabellón auditivo
con la lengua, mientras la dejaba sentir su respiración exhalando
prolongadamente, para variar la temperatura, le preguntó — ¿ Estás segura de que
estás lista para lo que sigue preciosa? —
A lo que ella cada vez más confundida por los efectos de la
bebida y lo que fuera que tuviese para hacerle perder la cordura, simplemente
musitó dando su aprobación al tiempo que se preparaba para lo que pudiera
seguir, humedeciendo sus labios un poco, apenas un par de décimas de segundo
antes de que la lengua de su instructor de escena volviese a atacar su boca.
— Hummpghhh.,sluuck pliff — Se escucharon por unos momentos
más únicamente los casi húmedos sonidos de sus bocas, hasta que de pronto, la
joven mujer sintió la enorme manasa del viejo sujeto, descender de sus hombros
para encontrar con ella sus fabulosos senos y comenzar a englobarlos dentro de
la misma y juguetear con ellos. En tanto que con su otra mano, que inicialmente
se encontrara posada sobre la parte expuesta de sus piernas cuando él iniciara
su sorpresivo ataque, había comenzado a subir hacia arriba, desplazando a su
paso hacia ambos lados sus muslos para separarlos y colocar sus enormes dedos
entre los mismos. Cuando de pronto, Shirley volviendo por un momento a sus
sentidos, se dio cuenta de lo que estaba ya a punto de ocurrir y cerrando sus
piernas lo apartó con la mano para alejarlo de ella.
— L...lo sie...nto — Tartamudeó ella cuando él reacciono
sorprendido ante la ya inesperada negativa — creo que e...esto es ya demasiado y
demasiado rápido para m...mí.—
— ¡No! que pasa primor ‘? — preguntó él en tono tranquilo
intentando aparentar calma, como si nada hubiera pasado, aunque queriendo saber
si en realidad la ingenua mujer se habría dado cuenta de sus verdaderas
intenciones antes de que el efecto de la infusión le hubiese podido causar el
estado deseado.: — Lo estabas haciendo de maravilla... te apuesto que nadie se
habría dado cuenta de que todo era actuado.
— Pero si gustas lo haremos entonces con calma a tu paso —
Sugirió finalmente intentando no delatar ninguna expresión que pudiera dar al
traste con su proyecto de llevar a la cama a esta hermosa mujer.
—No lo sé Señor , quizás todo esto es demasiado para mí y
mejor debería ya irme a casa — Contestó Shirley sin poder contener su angustia.
—Martín ... — Contestó él — Puedes llamarme Martín mejor,
conmigo, cuando estemos a solas, no hace falta que me hables de usted — le
aclaró él y haber estado hacía menos de un par de minutos con sus manos
toqueteando por todas partes del cuerpo, para incluso haber sido sorprendido por
ella cuando intentaba deslizarse bajo su falda para alcanzar sus pantys.,.
— Tranquilízate que nada pasó — Casi le ordenó él con tono
severo, mientras que acomodándose lo mejor que pudo sobre el sillón, intento
disimular el bulto que se había formado sobre la tela del pantalón, para después
indicarle — Pues si es eso lo que quieres márchate y olvidemos todo el asunto
este de pensar que pudieras llegar a ser una actriz —
— N...no, no es que no pudiera pero sólo es que no sé , tengo
nervios de hacerlo y que alguien pudiera vernos — Le dijo ella casi
suplicándole.
—¿ Ver que? — preguntó el continuando en su tono inflexible —
¿ Qué estamos haciendo o que verían ellos? ., ¿ a una mujer intentando actuar
para conseguir un papel en una obra?— Para luego, levantándose de su asiento,
dirigiéndose lejos de la mujer, arrancarse casi de un solo tirón la playera
deportiva que llevaba puesta y mostrándole a la sorprendida mujer todo el vigor
de su cuerpo aun en espléndida forma, volver a decirle — ¿ Ver qué?., ¿el cuerpo
de un hombre desnudo? —
— No, no es eso, sólo que por favor t...e pedí que me dieras
tiempo para poder a...acoplarme — titubeó ella al referirse a él sin hablarle de
usted y tratar de no parecer demasiado pretenciosa al decirle.
— Pues es que en realidad no lo sé — Le contestó él sin
inmutarse siquiera por encontrarse ya sin camisa delante de ella., para luego
añadir — Talvez cómo tu dices, lo que pasa es que simplemente esto no es para ti
— al tiempo de comenzar a sentir la mirada de ella paseándose sobre todo su
torso.
Martín le extendió nuevamente la mano para sostenérsela, al
mismo tiempo en que, sonriéndole, le ofreció ayudarla para conseguir el papel. —
Vamos preciosa., yo se que tu puedes hacerlo pero tan sólo te falta dejarte ir
un poco más —
— A ver dulzura déjame que te explique — Le dijo finalmente
al notar que, lo único que necesitaba era un poco más de dirección para
empujarla hacia su trampa., y luego le dijo en manera por demás condescendiente
hacia ella al tiempo en que tomando la botella de vino volvió a llenar ambas
copas — Perdona si te parecí un poco brusco, pero es que pensé que ya estabas
casi lista para hacerlo y tan sólo quería ayudarte a lograr que traspasaras tus
ataduras —
— É...sta bien., por favor disculpa — Intento ella decir
primeramente para cambiar un momento después — ... Discúlpeme, no se que me pasó
— Y luego pedirle de nueva cuenta — ¿ P...odemos volver a...a intentarlo? —
— Por su puesto que si pequeña. — Contestó entusiasmado el
experimentado hombre.,. Indicándole poco después que se sentara a su lado: — A
ver pequeña venga acá conmigo que creo que aquí estaremos más cómodos para
intentar ensayar las cosas con más calma...— tras dar un par de palmadas sobre
el brocado de la finísima tela del mueble con la mano que no tenía ocupada.
Ella intentó entonces sumergirse en el personaje , Pero aun
así decidió que tendría que permitirse guiar y dejar hacer por su maestro, por
lo que permaneció inmóvil, sin oponer resistencia cuando este después de repetir
algunas de las últimas líneas del texto, comenzó a acercársele para colocar
nuevamente la mano sobre sus piernas.
—Bien., así está mucho mejor encanto — Le comentó él al
empezar a trepar su mano hacia arriba palpando la suave piel del muslo de la
mujer — Sólo déjate llevar y verás que bien nos sale esto —
Mientras que ella ahora cada vez más sorprendida consigo
misma por permitirle aquella clase de contacto y tomarse tales libertades a
aquel hombre, comenzó a estremecerse sin decirle palabra alguna.
—¿ Lo ves cómo ahora ya va saliendo mejor? — Le escuchó
decirle después cuando éste por segunda vez en la misma noche probó a apartarle
las piernas para continuar subiendo la mano hacia su objetivo., aunque sin ella
oponer resistencia alguna en esta ocasión.
— Eso es !! primor, tu sólo déjate hacer cómo si fuera en la
vida real y tu estuvieras dispuesta a convertirte en mujer casi por primera vez
— Le dijo el ventajoso maestro, aprovechando la repentina debilidad de su
alumna, al mismo tiempo en que aplicando sobre ella su pesó, comenzó a hacerla
recostarse sobre el mullido cojín del mueble, con la intención de hacerla quedar
tendida de espaldas y colocarse entre sus piernas.
Entonces en ese momento.,., él cambio el ataqué para colocar
nuevamente los labios contra los suyos y volver a besarla suavemente. Hasta que
de repente ella sintiéndose victima una vez más de sus buenas costumbres y
decoro, le pidió que se detuviera: — Alto., por favor deténgase., no así ...—
—¿ Ahora que pasa Shirley? — Le preguntó él en tono molesto
para luego recriminarle — ... Sí vas a estar así toda la noche , ya mejor nos
olvidamos de tu papel en la obra y mejor le digo a mi amigo que se busque otra
persona que esté más segura de hacerlo. Cualquier mujer que se preciara de
querer llamarse actriz, sabe que uno necesita explorar todas las posibilidades,
hasta parecer que en realidad esta haciendo el amor con la otra parte, para que
parezca real y no un simple intento de actuación para secundarias —
Entonces Shirley sintiendo que en realidad la oportunidad se
le iba nuevamente de entre las manos, le pidió que la dejara tomar un poco más
de la bebida que por un tiempo había permanecido olvidada sobre la mesita justo
al lado de aquella elegante otomana. A lo que apenas levantándose un poco de
encima de ella, él accedió mientras le reconvenía todavía más aunque en tono
menos severo., por otra parte él era un actor profesionalmente reconocido por
todo el mundo, a quien, al menos que ella supiera, nunca se le había conocido
escándalo alguno por intentar aprovecharse de alguna otra actriz o alumnas.
—Discúlpame por última vez— Le pidió nuevamente ella, después
le prometió — Yo puedo hacerlo. Por favor no me saques de la obra y ya verás
como ni tu ni tu amigo se arrepentirán de haberme elegido— Sintiendo un extraño
estupor que súbitamente le hacía mover la cabeza con cierta torpeza.
— Está bien., pero que conste que esta es la última
oportunidad y si vuelvo a escuchar una queja , damos por terminado el asunto y
me busco a alguna otra muchacha más interesada que tu y con menos problemas para
trabajar.
Martín se sonrió para sus adentros, Admirando mientras lo
hacia, aquel simétrico par de imponentes pechos que sin poder esconderse debajo
de la suave tela de su blusa, parecían simplemente ser unas colinas en espera de
ser descubiertas y reclamadas para sí por sus ávidas manos. Notando también que
para antes de hacerlo, tendría que apartar del camino aquella otra prenda que
bajo del promontorio de tela alcanzaba a distinguirse de manera muy tenue con la
forma de un brassiere de seductoras formas.
Martín volvió a inclinarse sobre ella para recordarle — Tan
sólo piensa que yo no soy yo, sino un hombre del cual esta mujer esta enamorada
y no puede ya decirle que no a nada y se quiere entregar a él sin condición
alguna — Antes de comenzar a besarla y acariciar una vez más cada parte expuesta
de su cuerpo, al tiempo que, entre beso y beso, tomándole una de sus manos para
acomodársela sobre su desnudo cuello, le señaló para que ella se relajara : — Y
tu mujer, estás loca por mi., quieres que esto suceda y tampoco puedes apartar
tus manos de mi —
, Shirley se dejó nuevamente besar por el hombre, Pero de
repente, la aturdida mujer, aún sin darse cuenta de ello, comenzó a desvanecerse
dentro de su propia cabeza y abandonándose entre sus brazos, comenzó a contestar
a sus arrumacos sin objeción alguna.
— Tu aroma es encantador — Le susurró suavemente al oído él ,
mientras que habiendo dejado de besarla, se dispuso a buscar con sus manos, los
enclaustrados pechos de la inocente, y cada vez más desorientada vecina,
palpándolos tiernamente entre sus gruesos dedos,
Sin poder aún concebir a una criatura como ella, con aquellos
formidables pechos que aún pese a haber ya amamantado a dos hijos, lograran
sentirse tan fascinantes, firmes y excelsos., pronto él dejó de respirar en la
oreja Shirley para rozar con sus labios su cuello y empezar a lamerlo y besarlo
en su camino hacia abajo. En tanto que ella sintiéndose cada vez menos
perturbada por lo inapropiado de aquel tipo de actos que ahora él intentaba
sobre su cuerpo -aunque no así por las mismas caricias en si – soltó un suave
gemido, que sin proponérselo ella, claramente le pudo dar la pauta al oscuro
sujeto para indicarle que iba en el camino correcto.
hasta que así de repente y sin dar muestra previa de pensar
intentarlo, se abalanzó hacia abajo nuevamente para encontrar, lo más abajo que
el escote de la blusa de ella se lo permitió, la parte baja del cuello de
Shirley y besarla casi entre la separación de los senos.
— Oh Dios mio ., hueles y sabes a gloria mi vida — le dijo
entonces en un momento dado, sintiendo que la tenía ya a su merced, para
continuar poco después besándole un poco más hacia un lado, en el mismo instante
en que buscando ya con sus dedos, tanteó el modo correcto de desabrochar el
primero de los botones de la blusa, que ahora estorbándole de manera definitiva
en la obtención de su siguiente objetivo, pronto cedería a sus intentos.
Martín se encontraba cada vez más excitado y su potente
virilidad ansiosa por entrar en combate., en tanto que continuaba desabrochando
el siguiente botón de la blusa y seguía con la boca pegada hacía la nueva
porción de su piel que se mostraba ante él para ser cubierta de besos.
Encargándose ya poco después él de abrir el siguiente botón.,
hasta terminar por llegar al que se encontraba cerca de la cintura de su falda y
tras detenerse apenas un breve momento zafarlo de un solo tirón y apartarle de
par en par ambos extremos de la prenda que separó hacia ambos lados de sus
pechos, para contemplar finalmente su obra maestra sin sospechar por si mismos
que dentro de apenas unos cuantos segundos más serían exhibidos ante la
enardecida y turbia mirada de aquel hombre., que al verlos desnudos por primera
vez se avorazó sobre ellos para pellizcarlos y morder suavemente los sonrosados
bornes de sus dilatados pezones.
— Vaya vaya, pero si mira nomás que bonitas cosotas las que
tenías escondidas aquí dentro — Le dijo Deteniéndose así por unos cuantos
momentos para dejarla acostumbrarse a la presencia de su enorme paquete.
Hasta que de pronto, levantando todavía un poco más la cabeza
para separarse de ella, y poder contemplar su reacción al hacerlo, inició él un
movimiento hacia abajo, para poco después dirigirse hacía arriba, arrastrando la
falda junto consigo mismo bajo gran corpulencia y empujarle todo aquel
envoltorio contra la empapada separación de sus piernas y dejarla sentir cada
vez más cerca su aún contenida virilidad
Shirley entonces, cuando sin haberse tampoco dado cuenta del
momento en que hubiera iniciado., de repente se percató del hecho de que
lentamente había comenzado a mover la pelvis para buscar un poco más la fricción
de aquel bulto contra la tela de sus pantys.
—¡ Eso es !!., muévete así Mamita ... — Le azuzó él
ahora arqueara la espalda para ofrecerle sus senos y que él
volviera a mamarlos.
Sin duda alguna que aquella mujer había ya dejado de
pretender que jugaba a actuar con aquel hombre., y sabía que él la deseaba, pero
de pronto al sentir que se encontraba perdida entre sus brazos y con él entre
sus piernas., nuevamente alguna voz interior la hizo pretender negar lo
innegable. Por lo que intentó decirle — No., no debemos de ha...... ahhhhh — Sin
conseguir terminar cuando sin haber estado preparada para ello, inesperadamente
sintió que los dedos del tal D’bora a tientas empezaban a toquetearla sobre la
ya de por si húmeda protección del refuerzo de tela de sus pantys.
— Vamos primor., lo estás haciendo muy bien, sigue soltándote
que ya casi lo tienes ...— Le dijo él, jugueteando con el borde elástico de la
entrepierna de los pantys, para después probar a hundir suavemente la punta de
uno sólo de ellos contra la empapada entrada de su vagina
Situación ante la cual embebida dentro de aquel remolino de
sensaciones encontradas, Shirley ya no supo que hacer como no fuera
sencillamente dejarse llevar nuevamente por todo aquel torrente de cálidas
sensaciones.
Shirley sintió entonces en ese momento, cuando él, habiendo
acabado de extraerse su miembro, volvió a intentar recostarse sobre ella., él
hacía por apartar de una buena vez el panty hacia un lado. Encontrándose en vez
de con aquella mano o incluso los dedos de ésta, con la más fulminante sorpresa
que pudiera recordar desde que estaba casada, al toparse con la gruesa arma de
amor de aquel hombre.
Sin poder ella hacer otra cosa más que dejarlo hacer con su
mano una empuñadura para después comenzar a deslizarla a todo largo y lo ancho
de aquella tremenda estaca., mientras que dejando de tocarla con su otra mano
por encima de los pantys, se levantó sobre sus rodillas para incitarla a mirarlo
mostrándole aquel miembro que ahora le hacía manosear y después para hacerla
voltear preguntarle morbosamente. — ¿ Habías alguna vez visto una de este
tamaño? ——N...no — Contestó ella tímidamente,
— Pues ¿ que crees encanto? — preguntó entonces— Ésta es tu
noche de suerte por que casi sin ir más lejos de casa , vas a probar lo que se
siente tener dentro de ti a un hombre por primera vez—
— N...no, no puedo — titubeó ella— No, por favor no., no
puedo., mis hijos... —
— Ni ellos ni tu marido o algún otro vecino tienen por que
enterarse a menos que tu se los digas — Le contestó
—... A ver Mamita, ven para acá para que puedo yo dártelo —
Se expresó él al tiempo en que soltando su mano se dispuso a terminar de
levantarle la falda para hacerla resbalar bajo sus nalgas, hasta terminar por
colocarla enrollada sobre sus caderas,—
Vaya vaya, pero si mira nada más que tenemos aquí !! — Señaló
el al contemplar las suaves pero incitantes curvas de su estomago y la tenue
franja de aterciopelada pelusa de melocotón que partiéndola en dos a la
irregular y accidentada geografía de su vientre, parecía ir ensanchándose y
aumentando de intensidad conforma se acercaba hacia abajo., hasta desaparecer
repentinamente bajo la tela del calzón femenino.
cuando sin rematar él sus comentarios, poco después de
atenazar entre los dedos el borde elástico de la prenda para comenzar a bajarla
hacia su pubis, le dijo —... A ver mi vida, veamos que guardas tan escondido
aquí abajo.— y que estos casi no se esparcieran sobre las piernas o alguna parte
de cuerpo de aquel violador.
— E...eso ., así esta mejor — Exclamó él cuando notó que aun
pese a aquella lucha entre la naturaleza y los principios morales Shirley, que
se inclinaba una vez más hacia su favor., con cierto dejo de abochornada congoja
reflejado el rostro., y apoyando ella levemente sus tacones sobre el diván para
elevar sutilmente los glúteos, le facilitó la tarea de bajárselas y despojarla
finalmente de la femenina prenda, hasta hacerla descender hacia los muslos y
dejarla enrollada alrededor de sus piernas.
. Enderezándose todavía un poco más de su posición sobre el
cuerpo casi totalmente desnudo de ella para, después de contemplar todavía un
poco más el territorio recién descubierto y en espera de ser conquistado por
él., tomándola entonces por los tobillos alzarle las piernas.
— N...no., no debemos — Titubeó ella, apenas balbuceando, al
sentir la vulnerable posición en que había logrado situarla con aquel
movimiento., haciéndola quedar totalmente expuesta ante él para disponer a
acercar ahora hacia ella su miembro. Y después intento explicarle —P...o...dria
quedar embara...ahhh...za...aaah...ada—
Apenas alcanzó a terminar de decirle cuando, la apesadumbrada
vecina, sintió la firme carne del miembro entrar en contacto con su feminidad
para hacerle notar la reciedumbre de su grueso miembro.
—Aquí vamos mi cielo. — Fue su siguiente expresión antes de
tomar su erección entre sus gruesos dedos para dirigirla más firmemente hacia la
entrada de la desprotegida vagina de la mujer para comenzar a apartar con la
punta sus pliegues., y tras soltar un resoplido al sentir la humedad y tibieza
de aquel cuerpo rodeándole el glande.,— A terminar la escena primor. Vamos a ver
que tan a fondo puedes manejar este papel !!! — Al tiempo en que con la otra
mano sujetó más sólidamente las piernas de ella contra sus hombros y hacerla
flexionarla hacia atrás darle un último beso e iniciar el asalto definitivo
hacia su intimidad. Consiguiendo apenas introducir la cabeza del miembro y un
par de centímetros más dentro del ajustado canal en el primer movimiento.
Oooouuughh, aaaahhhhg — Shirley exhaló boquiabierta , al
sentir los labios de su vagina separándose para recibirlo, aunque sin poder
acomodarlo del todo en aquel primer movimiento debido a su extraordinario
tamaño... Martín decidió disminuir la intensidad de aquella primera
embestida para permitirle a ella acostumbrarse a su voluminoso instrumento.
Era increíble ver la escena en que ese pene gigantesco se
encontraba totalmente incrustado en esa pequeña vagina y como ya empezaba un
metre y saca de los mas fuerte posible .
— No!!!., por favor p...are., tiene u...sted que sacarlo,
va a terminar y.... quedaré embarazada ...., por favor no quiero que e...so
suceda...—
Pero entonces al escucharla gemir una vez más, ella misma le
hizo decidir su destino. Comenzando a vaciarse sin poder contenerse mas tras un
par de embestidas que lo mandaron fuera su propio control.
Por fin había sucedido lo inevitable y tras emitir unos
ahogados gruñidos, el formidable órgano viril de Martín comenzó a desparramarse
dentro de la desprotegida matriz de Shirley, rociando su interior con la semilla
creadora de vida que él había fabricado para ese momento, regándola en fuertes y
sucesivas oleadas que disparadas salieron de la punta del miembro para ir a
inundarla. Terminando finalmente cuando habiendo vaciado ya casi toda la carga
del espeso liquido., acompañando una final embestida con un fuerte estertor,
lanzó una última descarga. — Oaaaaaghghrrrrrr ...—
— Oh noooo. Noooo, un condón por favor, no debe... Por favor
ponga...se... Ohhh., no debehhhh.... — el hombre hizo todo el esfuerzo y, se
clavó lo más hondo que pudo en la femenina hendidura, arrancando a la agobiada
mujer una nueva explosión de placer al sentirlo tan profundamente en su interior
como ningún hombre antes que él se había encontrado dentro de ella. Haciéndola
arquear toda su espalda por unos instantes., mientras que todo su cuerpo se
tensaba y relajaba para después acogerle, sin ella poder controlar la
involuntaria reacción de sus músculos y todo su ser.
—Oooohhh siii, si ahí te va todo dentro
—Fueron las finales palabras que aquel salvaje espécimen
profirió al descubrir aquellos espasmos de su vagina alrededor de su miembro.,
hasta que satisfecho ya , dejó vencer todo el peso de su cuerpo encima de ella,
doblando incluso aún más al hacerlo, las extenuadas piernas de la mujer sobre
sus pechos durante algunos minutos para descansar un poco sin reparar en la
incomodad que al descargar su pesada humanidad sobre la delicada anatomía de
Shirley producía en la mujer, hasta que completamente aturdido por su palpitante
cerebro, terminó por liberarlas para dejarse caer de costado apoyándose sobre el
borde del mueble, sin extraer del todo su miembro, que permaneció parcialmente
incrustado dentro de la deliciosa vagina chorreante.
El Leon