Un maravilloso día con mi futuro yerno
Habíamos ido con mi marido, mi hija y su novio al apartamento
que tenemos en la costa. Mi marido debió acompañar a mi hija a Barcelona a que
hiciera el último examen del curso en la facultad. Así pues me quedé sola con mi
futuro yerno el cual me asombró con todos sus encantos............
Habíamos ido con mi marido, mi hija y su novio al apartamento
que tenemos en la costa. Mi marido debió acompañar a mi hija a Barcelona a que
hiciera el último examen del curso en la facultad. Así pues me quedé sola con mi
futuro yerno el cual me asombró con todos sus encantos los cuales, por cierto,
eran muchos.
Llegamos un viernes por la noche al apartamento que tenemos
en Arenys de Mar dentro de una urbanización formada por varios edificios. Para
empezar os diré que me llamo Julia y que tengo 46 años. Estoy casada con Marcelo
el cual es ocho años mayor que yo. Nuestra vida sexual fue bastante abundante
durante los primeros quince años de nuestro matrimonio pero a partir de ahí el
interés de mi marido hacia mi fue disminuyendo de forma paulatina hasta llegar a
un punto en el que sus acercamientos hacia mi eran prácticamente nulos. Debo
confesar que soy una mujer bastante fogosa debido a lo cual me consolaba gracias
a diferentes juguetes que me había comprado. También me acostaba de vez en
cuando con un amigo de mi marido aunque siempre de forma muy discreta para que
mi esposo no sospechase nada de mi relación adúltera. De tanto en tanto los
juguetitos que tenía no acababan de satisfacerme completamente y necesitaba una
buena verga que me complaciese.
Físicamente me conservo bastante bien. Sólo tuve a mi hija
Eugenia la cual tiene 18 años muy bien llevados, la verdad es que se parece
mucho a mí. Tengo el cabello corto y rizado con mechas y de color castaño claro.
La cara la tengo muy juvenil debido a las cremas que cada noche me aplico antes
de ir a dormir. La verdad es que parezco más joven de lo que realmente soy.
Muchos hombres me han echado cinco años menos de los que tengo. Los labios los
tengo carnosos lo cual vuelve loco a más de un hombre cuando hablan conmigo. El
pecho se me conserva bastante bien ya que poseo una talla 100 a pesar de lo cual
se me mantiene aun firme y vigoroso. El conjunto se completa con un culo duro y
respingón y unas piernas largas pues mido sobre 1.75 m.
Como os dije llegamos por la noche y estuvimos colocando las
cosas y nos pusimos a cenar y a ver la televisión hasta que nos entró el sueño y
decidimos irnos a dormir. Todo el fin de semana estuvimos disfrutando del sol y
la playa durante la mañana y por la tarde nos tumbábamos en el césped a echar la
siesta después de comer. El novio de mi hija aprovechaba para bañarse en la
piscina mientras nosotras descansábamos tras la comida.
El novio de Eugenia se llama Javi y tiene 21 maravillosos
años. Desde la primera vez que nuestra hija nos lo presentó, aquel muchacho me
produjo una sensación muy agradable. Es un chico de 1.85 m de altura y pesa 73
kg con lo que se conserva como un auténtico bombón. El y mi hija suelen ir al
gimnasio a hacer piscina con lo cual poseen unas espaldas de verdaderos atletas.
Es moreno y tiene el cabello largo y rizado. Llevaba año y medio saliendo con mi
hija a la cual se la veía realmente enamorada de Javi. Yo había descubierto que
no le era ni mucho menos indiferente al novio de mi hija pues en más de una
ocasión le había pillado en falta mirándome los pechos tapados por el sujetador
del bikini cuando nos hallábamos en la playa. Más de una vez le había pillado
tratando de disimular la protuberancia que se le formaba debajo del bañador
mientras observaba mi desarrollado cuerpo. Debo reconocer que dicha situación me
producía un morbo fenomenal. Ser consciente de producir semejante efecto en un
jovencito como aquel que podría ser mi hijo me producía un desasosiego difícil
de resistir. Por suerte ni mi hija ni mi marido se percataron del deseo que
sentía Javi por mi.
Debo confesaros que el deseo era mutuo desde una noche en que
pillé a Javi y a mi hija follando en la habitación de Eugenia. Fue hará unos
quince días en nuestra casa de Barcelona. Mi marido se había ido a dormir pronto
pues debía madrugar al día siguiente. Yo me quedé viendo la televisión hasta
tarde mientras mi hija y Javi estaban en la habitación de ella prodigándose
arrumacos de enamorados. Todavía no les dejábamos dormir juntos pese a que
imaginábamos que ya se habrían acostado en más de una ocasión. Al irme a dormir
y pasar delante de la habitación de mi hija oí un gemido inconfundible. Se
habían olvidado de cerrar la puerta y no pude resistir la tentación de mirar lo
que ocurría en aquella habitación. Vi como Javi estaba arrodillado en la cama
mientras mi hija se hallaba tumbada boca abajo con la verga del muchacho delante
de su boca. La visión de aquella verga hizo que me humedeciese sin poderlo
remediar. Lo que colgaba entre las piernas de Javi era una polla de unos veinte
centímetros. Desde ese instante supe que tarde o temprano follaría con aquel
apuesto muchacho. Eugenia se introdujo de un golpe la polla de Javi la cual
llenó la boca de mi hija por completo. Vi como aquel instrumento llenaba los
carrillos de mi hija mientras ella se la comía con fruición. Yo bajé mi mano
hacia mi entrepierna metiéndola entre los pliegues de la falda. Jamás había
imaginado a mi hija en semejante situación y debo reconocer que era tan caliente
como su madre.
Javi agarró con fuerza la cabeza de Eugenia sin dejarla
respirar mientras gemía y suspiraba de placer. Mi hija masturbó con su mano y
sus labios la polla de su novio hasta llevarle a un estado terminal. Javi bufaba
como un toro tratando de respirar hasta acabar corriéndose en la cara y la boca
de mi hija la cual recibió aquella catarata con cara de auténtica satisfacción.
Joder Eugenia, menuda mamada me has pegado. Me has dejado
totalmente seco.
De eso ni hablar. Ahora necesito que me folles el coño
con tu maravillosa estaca. Quiero que me claves por completo hasta dejarme
saciada. No pienso dejarte escapar tan fácilmente.
Así pues mi hija tumbó a Javi sobre la cama y le colocó el
coño sobre su boca mientras volvía a hacerse con el rabo de aquel muchacho.
Aquel 69 que montaron me volvió loca de pasión. Empecé a oir como mi hija gemía
gracias a las lamidas que Javi le prodigaba en su coño y en su inflamado
clítoris. Al mismo tiempo la polla del chico volvía a adquirir las dimensiones
anteriores como resultado de las caricias que mi hija le daba. La capacidad de
aquel joven era maravillosa. Siempre he oido hablar de la fabulosa facilidad de
recuperación de los jóvenes. Bendita juventud. Tras conseguir hacer que aquello
se empinase nuevamente mi hija se separó de él y se colocó de espaldas a Javi
ofreciéndole sus estupendas nalgas dispuesta a ser penetrada.
Venga Javi, no me hagas esperar más, quiero que me claves
hasta hacerme reventar de placer. No aguanto más este suplicio . Fóllame
hasta volverme loca de placer.
Abréte bien de piernas que voy a hacerte gozar como
nunca. Será el mejor polvo que hayamos echado nunca. Me da un morbo especial
estar follando contigo en casa de tus padres, teniéndolos tan cerca de
nosotros.
Javi eres un cabrón y un morboso, le dijo mi hija
mientras reía a carcajadas.
Javi abrió bien de piernas a mi hija la cual le ayudó para
hacer la penetración más fácil. Agarró la polla con su mano dirigiéndola hacia
la vagina de mi hija y la incrustó en el interior de ella extrayéndole un grito
de placer. Sentí en mis entrañas como aquel grito era mio. Empezaron a moverse
tras aquella penetración rotando mi hija sus nalgas sobre la pelvis del
muchacho. Javi agarró a Eugenia de sus caderas penetrando en ella con mayor
fuerza y decisión. Mi hija gemía y gozaba suspirando sin parar. Dirigió una de
sus manos entre sus piernas llevándola hacia las pelotas del chico acariciándole
y dándole un placer sin límites. El muchacho levantó su vista hacia la puerta y
abrió sus ojos sorprendiéndome mientras me masturbaba ante la visión de aquel
polvo que estaban desarrollando. La cara de Javi pasó de la sorpresa al verme,
al placer viendo que no me apartaba ante aquella imagen. La verdad es que no
podía apartarme de aquella relación que estaban llevando a cabo. Ver a mi hija
follando con su novio era más de lo que podía esperar. Javi me sonrió y dirigió
su dedo corazón hacia el agujero anal de mi hija la cual suspiró fuertemente al
sentirse penetrada por aquel dedo invasor.
Quieres follarme el culito?, le preguntó Eugenia
levantando su cabeza mirándole a los ojos.
Sí, deseo clavarte mi polla en todo tu culo. Abrelo bien
para que no te duela. La última vez que lo hicimos te dolió bastante y no
quiero que pase lo mismo.
Tu verga es demasiado larga y gorda y mi culito es muy
estrecho pero estoy dispuesta a llevar a cabo nuevamente dicho sacrificio.
Tuve que darle la razón a mi hija en cuanto al comentario
referente a la polla de aquel muchacho. La verdad es que ser sodomizada por
semejante badajo era algo que producía respeto. El tamaño era realmente
considerable y por lo que veía aquel muchacho sabía utilizarlo muy bien.
Javi escupió sobre el ano de mi hija humedeciéndole la
entrada posterior con el fin de facilitar la entrada de su rabo. Introdujo dos
dedos tratando de dilatar el anillo para que la follada no fuese tan dolorosa.
Mi futuro yerno sacó la polla del coño de mi hija y apuntó hacia el ojete de
Eugenia apoyando aquella terrible cabezota sobre el agujero de ella. El grito
que dio mi hija al sentirse penetrada fue realmente desgarrador, aun no entiendo
como mi marido no se despertó. Hoy creo que debió oirlos follando pero debió
preferir seguir en la cama dejando que se desarrollasen los acontecimientos de
aquel modo. Javi estuvo bombeando en el culo de mi hija durante diez largos
minutos, el aguante que demostraba era increíble. Eugenia tuvo varios orgasmos,
enganchando uno con el siguiente gritando y aullando sin parar. Aquella follada
era bestial, realmente deseé haber estado en el lugar de mi querida hija. El
placer que demostraba era infernal. Me masturbé con fuerza aproximándome al
orgasmo viendo como ellos estaban a punto de alcanzarlo. Javi gritó como un
descosido explotando en el interior de mi hija llenándola con todo su líquido
vital. Mi hija se masturbó con su dedo hasta conseguir arrancarse un orgasmo
fenomenal. Aquel guapo muchacho extrajo su dardo del interior de Eugenia y esta
se colocó entre sus piernas chupandole el pene hasta dejárselo bien seco y
reluciente. Yo me corrí mordiéndome el labio inferior hasta hacerlo sangrar para
no gemir de desesperación ante la follada de mi hija y su novio. Al abrir los
ojos vi como mi yerno me miraba fijamente sonriéndome y guiñándome un ojo
mientras se pasaba la lengua humedeciéndose los labios. Tras esto desaparecí
hacia mi habitación durmiéndome como una bendita.
Volviendo al relato principal diré que el lunes por la mañana
nos levantamos todos pronto pues Eugenia debía ir a Barcelona a hacer el último
examen de aquel curso.
Nos levantamos a las ocho y media ya que el examen era a las
doce. Javi no tenía aun el carnet de conducir pues se lo estaba sacando, así
pues Marcelo cogió el BMW para acompañar a mi hija hasta Barcelona. Eugenia le
dijo a Javi que se quedase conmigo aprovechando el sol pues ellos comerían
tranquilamente después de salir del examen y volverían a la noche a reunirse con
nosotros. Mi marido asintió ante las palabras de mi hija y Javi les dijo que me
cuidaría durante su ausencia. Se me quedó mirando fijamente y todos reímos. Yo
sabía que aquellas palabras guardaban una segunda intención y deseaba conocer lo
que estaría pensando aquel muchacho. No tardaría mucho en saberlo......
Bajamos al garaje a despedirnos de mi marido y mi hija. Le
dije a mi esposo que fuese con cuidado en la carretera tranquilizándome Marcelo
con un suave beso. Por su parte, Eugenia y Javi se despidieron con un caliente
beso dándose la lengua sin importarles que estuviésemos Marcelo y yo delante.
Marcelo arrancó el coche y vimos como se alejaban al final de la calle. Javi me
abrazó con su brazo por encima del hombro acompañándome a subir al apartamento.
Entramos y le dije que se duchase que luego bajaríamos a la playa a tostar
nuestros cuerpos. Me metí al baño de mi habitación desnudándome totalmente para
darme una ducha reparadora para después bajar a la playa con mi apuesto
acompañante de aquel día. Sabía que algo iba a suceder entre nosotros, lo supe
desde el día que les ví follando en casa. Evidentemente no me iba a
equivocar...............
Tras cinco minutos de ducha oí un ruido en mi habitación e
imaginé de qué se trataba. Sabía que era Javi que venía a juntarse conmigo. La
puerta del baño se abrió lentamente y pude notar a través del cristal de la
mámpara de la ducha la presencia de mi yerno. El corazón me latía a mil por hora
esperando su compañía junto a mí. Observé la figura desnuda de Javi al otro lado
de la mámpara y no pude evitar un gemido deseando que entrase en la ducha. Me
quedé quieta esperándolo. Javi corrió la puerta de la mámpara mostrándose
totalmente desnudo ante mí. Le alargué la mano ayudándole a entrar conmigo. Javi
se apretó contra mí mientras nos besábamos apasionadamente. Noté como sus manos
rodeaban mi cintura. Sentí su cuerpo pegado al mío, su excitación entre sus
piernas, con una prometedora erección restregándose por mis nalgas. Cruzamos
nuestras lenguas traspasándonos las respectivas salivas al tiempo que Javi
acariciaba mis senos con sus manos. Sentí los labios del muchacho chupandome el
cuello y jugando con mi nuca arrancandome gemidos de placer. Lamió el lóbulo de
mi oreja derecha comiéndosela con verdadero frenesí. Yo vibraba de pasión ante
aquel ataque juvenil.
Deseaba a aquel jovencito con auténtica lujuria. Quería que
me hiciera suya sin importarme que fuese mi futuro yerno.
Javi cariño, te deseo con locura desde la primera vez que
te vi. Quiero que me folles y follarte hasta no poder más. Me encanta todo
tu joven cuerpo y todo lo que escondes en él.
Julia, debo confesarte que el deseo es mutuo. La noche
que nos pillaste follando en tu casa deseé haberte hecho mía. Hoy ese deseo
se va a cumplir por completo. Deseaba fervientemente que tu marido y tu hija
nos dejasen solos.
Tras esas palabras no pude resistirme y apreté mi cuerpo
contra el suyo sintiendo como su verga se ahogaba contra mi entrepierna la cual
la rotaba haciendo crecer su tranca. Alargué mi mano agarrando la deseada
hombría que tanto placer vi que le daba a mi hija. Creció desmesuradamente con
mis caricias hasta alcanzar el tamaño conocido por mí. Le apoyé de espaldas a la
pared y me agaché entre sus piernas llevando su polla entre mis labios. Chupé la
cabeza de su verga jugueteando con su glande amoratado para pasar a lamer toda
la longitud de aquel músculo del placer. Me tragué todo aquel palo de un golpe
succionándolo con deleite. Deseaba hacer mio al hombre que había sido de mi
hija. El agua tibia de la ducha caía sobre mi cabeza lubricando la masculinidad
del muchacho la cual entraba y salía de mi boca sin parar.
Así Julia, sigue así. Chupamela sin parar, me encanta
como lo haces. Es la mejor mamada que me han hecho en mi vida. Hazla crecer
hasta hacerla reventar dentro de ti.
Me sentí emocionada al oirle decir que lo hacía mejor que mi
hija. Sabía que la chupaba bien pues mis ocasionales amantes así me lo habían
dicho pero que el novio de mi hija me agradeciese de aquel modo lo que le estaba
haciendo hizo que me derritiese de placer. Iba a darle a aquel muchacho todo el
placer del que fuese capaz. La verdad es que se merecía todas mis atenciones.
Seguí cinco minutos con aquel tratamiento haciendole gozar y
respirar afanosamente con mis caricias. Se apoyó con las manos en mi cabeza
agarrandome del cabello y estirando de el. Me atraganté con aquel poderoso
ariete cuyo glande alcanzó mi garganta. Le estaba regalando con una garganta
profunda que tardaría mucho tiempo en olvidar. Las venas de aquel músculo
bombeaban sangre sin cesar desde su cerebro. La respiración de Javi se hizo más
y más fuerte hasta lanzar un ahogado aullido en el momento que explotó por
primera vez dentro de mi boca ahogándome con su semen el cual llenó todo mi
conducto bucal. Tuve que tragar lo que pude de aquella explosión dejando que el
resto resbalase por la comisura de mis labios hasta caer sobre mis pechos y en
el suelo de la ducha. Me encantó beberme el esperma de mi futuro yerno, en
aquellos momentos ambos olvidamos el parentesco que nos unía y tan solo nos
convertimos en un hombre y una mujer deseosos de sexo.
Javi me hizo levantar y me dio un beso de tornillo que me
hizo perder el sentido. Su lengua se unió a la mia en un beso interminable.
Ahora Julia, arreglate que nos vamos a ir a la playa.
Ponte un traje de baño bien bonito que deseo ver tu cuerpo desnudo como
brilla bajo los rayos del sol. Yo voy a mi cuarto a cambiarme. Te espero en
el salón. No tardes cariño, me dijo mientras me daba otro profundo beso
agarrandome de la nuca con sus manos.
Esperame que voy enseguida. Me visto y estoy contigo en
un minuto. Quiero aprovechar las horas que nos quedan para poder estar
juntos. Voy a exprimirte como a un limón. Te acordarás de tu suegra toda tu
vida. Gracias por darme toda tu leche, deseaba estar contigo desde hace
mucho tiempo y la verdad es que no me has defraudado.
Javi me sonrió con aquella sonrisa encantadora que poseía. Se
le veía seguro de si mismo y ello hacía que yo me sintiese segura en sus brazos.
Diez minutos más tarde nos encontramos en el salón y cogimos
una bolsa de playa y nos dirigimos al garaje a por el coche para ir a la playa.
Mi coche era un utilitario muy cómodo y pequeño con el cual podía desplazarme a
cualquier sitio sin necesidad de depender de mi marido. Subimos al coche y le
dije que le iba a llevar a una playa solitaria que conocía a ver que le parecía
el lugar.
Llegamos en media hora. Era una playa escondida del mundo
exterior. La verdad es que se trataba de una pequeña cala que pocos lugareños
conocían. Había que bajar por un camino hasta llegar al borde del mar. La cala
tenía poca arena. Al llegar nos encontramos con dos parejas que estaban
completamente desnudos. Reí al ver la cara de asombro de Javi y le tuve que
confesar que se trataba de una playa nudista a la que había ido en alguna
ocasión. Le dije que no debía desnudarse por completo si no se sentía cómodo. La
cara del chico cambió automáticamente desde la inquietud hasta el más profundo
deseo.
Julia cielo en que estas pensando al venir a este lugar?
Nunca he estado en una playa nudista pero debo decirte que la idea hace que
mi cabeza corra a gran velocidad ante lo que se nos avecina.
Tranquilo Javi y dejate llevar por la pasión. Confia en
mi y no te arrepentiras, ya lo veras.
Dejamos las toallas a unos veinte metros de una de las
parejas y nos dispusimos a disfrutar de un día soleado de playa. Nos fuimos
desnudando dejando aparecer nuestros cuerpos a la vista de los demas. Me quité
el vestido de tirantes que llevaba estando cubierta con el bañador amarillo que
me había puesto. Dicho bañador hacía que al entrar en la playa y mojarse, los
pezones se me marcasen a través de la tela de forma escandalosa. Normalmente
cuando entro en el mar los pezones se me erizan al entrar en contacto con el
agua. Ese día no iba a ser una excepción.
Javi se quitó los tejanos y el polo que llevaba y se quedó en
tanga. Me llevé una grata sorpresa pues pensaba que llevaría slip o un bañador.
Javi iba tapado con un tanga de color negro que resaltaba sobre el color claro
de su cuerpo. Tenía un culo precioso que me hubiese comido en ese mismo momento.
Me mordí suavemente los labios observando su trasero. El bulto de su entrepierna
destacaba por debajo de la tela del tanga. Pese a la mamada que le había
regalado en la ducha del apartamento parecía que ya se había recuperado
totalmente. Estaba segura que ese muchacho iba a sacarme repetidos orgasmos en
aquella playa.
Me tumbé en la toalla y Javi me dijo si iba con el a bañarme
que el agua estaría muy buena a esa hora. Aguantándome las ganas le dije que de
momento prefería estar un rato tomando el sol, que fuera él y se mojase. Javi me
dio la espalda y se dirigió corriendo al mar tirándose de cabeza contra las olas
espumosas. Me quedé mirando sus nalgas y me lamí los labios imaginando lo que le
haría cuando lo tuviese entre mis brazos. Javi estuvo unos diez minutos nadando
y saltando entre las olas del mar y por fin me decidí a unirme a él. Me desnudé
por completo quitándome el bañador y tirando la cabeza hacia atrás respiré
profundamente haciendo que mis pechos se llenasen de aire apuntando hacia el
cielo.
Me tiré al agua mojando mi cabello y me dirigí nadando hacia
donde estaba Javi. Javi se encontraba de espaldas a mí y se sobresaltó al notar
mi presencia. Le abracé por la espalda uniendo mi cuerpo al suyo apretando mis
senos contra su poderosa espalda. Las dos parejas de la playa se encontraban a
la suficiente distancia como para no ver lo que hacíamos. Apreté mi pubis contra
sus nalgas y bajé mi mano hacia abajo notando su excitación debajo del tanga.
Ahora Javi preparate que quiero follar contigo dentro del
agua. Es una fantasía que siempre he tenido y que deseo ver cumplida
contigo.
Mientras le decía estas palabras me comía su oreja con mis
carnosos labios. Me coloqué de cara a Javi y nos besamos con una pasión
desenfrenada. Javi empezó a chuparme el cuello haciéndome vibrar sin parar. De
ahí pasó a comerse uno de mis pezones haciendo que creciera al máximo. Los
pezones es una de mis zonas erógenas más sensibles y si un hombre sabe tratarlos
convenientemente me convierto en una fiera insaciable. Javi supo como lamerlos
haciendo que mi cerebro experimentase un placer irrefrenable. No pude soportarlo
por más tiempo y me corrí dentro del agua gracias a las caricias bucales que me
prodigaba.
Me zambullí dentro del agua y bajé de un golpe el tanga de
Javi hasta las rodillas viendo como saltaba su pene apuntando hacia arriba
pidiéndome que le diese caña. Era un aparato fenomenal al cual me encantaba
adorar. Estaba dispuesta a sacar todo lo que aquel jovencito pudiese darme, lo
cual sabía que era mucho. Aquellos huevos estaban bien surtidos gracias a su
juventud y además sabía que recargaba pilas con bastante facilidad. De momento
ya me había bebido el elixir de su juventud en una ocasión y esperaba que
aquella mañana me lo volviese a dar al menos dos veces más.
Cubrí su carne con mis labios acariciando su piel con mi
lengua humedeciéndola junto con el agua en la cual me encontraba inmersa. Jamás
me había comido una verga dentro del agua y la verdad es que la sensación me
encantó. Estar follando en plena naturaleza pudiendo ser vistos por alguna de
las parejas que nos acompañaban en aquella playa me daba un morbo increíble. A
mi futuro yerno le costaba mantener el equilibrio debido al tratamiento que le
estaba dando. De vez en cuando salía a la superficie a tomar algo de aire y al
momento volvía a hundirme en busca de su maravilloso rabo el cual me tragaba
hasta el fondo de mi garganta. Tras un rato de estar prodigándole estas
caricias, Javi me ayudó a salir a la orilla del mar y me tumbó sobre la arena
sintiendo como las olas del mar morían junto a nuestros calientes cuerpos.
Javi me dijo que mirase hacia la playa y vimos a unos treinta
metros de nosotros a una de las parejas follando como descosidos. Eran una
pareja de unos treinta y pocos años. Ambos eran rubios y se conservaban
realmente bien. La chica tenía unos pechos preciosos y el cuerpo perfectamente
bronceado de haber ido muchos días a la playa. El hombre se encontraba tumbado
boca arriba mientras ella estaba montada sobre su polla de espaldas a él y con
las manos apoyadas sobre la arena a ambos lados de la cabeza de su pareja. Le
cabalgaba como una posesa totalmente ajena al resto del mundo. Aquella amazona
chillaba escandalosamente con las fuertes penetraciones que le daba su
partenaire. Aquella imagen hizo que me corriese tan solo observándoles follar.
Coloqué a mi acompañante tumbado en la arena y me puse sobre él en posición
invertida a la suya. Así pues mi boca se encontró de cara con su poderosa
herramienta mientras empecé a notar como su lengua humedecía mi clítoris.
Quedé
entusiasmada con aquel 69 que formábamos mientras a pocos metros otra pareja
estaba jodiendo sin descanso. Nunca había sentido el estímulo de follar con
público cerca de mí. Los alaridos que daba aquella mujer me ponían cachonda
perdida. Finalmente ví como sacaba la polla del hombre de su vagina y apuntando
hacia arriba la masajeó hasta hacerle correr saltando sus goterones hacia el
cielo como si fuese un surtidor.
La lengua de Javi me trabajaba a una velocidad endiablada
seguramente sintiéndose animado por el polvo de la pareja que se encontraba
cercana a nosotros. Me puso el clítoris duro como un garbanzo jugueteando con la
punta de su lengua sobre mi botón. Inicié una espectacular mamada, chupándole su
enorme y oscuro glande y recorriendo con la lengua el tronco de su polla, donde
resaltaban sus potentes y jóvenes venas. Abrí un segundo los ojos y pude ver
como ahora era la pareja quienes hacían de mirones de nuestra relación sexual.
La chica acariciaba la polla de su compañero con su mano masturbándole mientras
miraban el 69 que llevábamos a cabo. Nuestros cuerpos empezaron a vibrar
llegando al orgasmo. Me corrí en los labios de Javi mientras a los pocos
segundos mi yerno se corría nuevamente en el interior de mi boca dándome a beber
sus jugos por segunda vez aquel día.
Al separarnos y mirar a nuestros acompañantes, estos nos
sonrieron guiñándonos los ojos. El chico ya se había recuperado de la sesión
anterior y tenía colocada a la muchacha a cuatro patas y bien abierta de piernas
esperando la entrada de su amante. El hombre calzaba una buena herramienta e iba
a penetrar nuevamente la vagina de su pareja. Entró sin preguntar arrancandole
un terrible grito de su boca. Se quedó parado medio minuto dentro de ella
dándole a degustar aquel fantastico aparato. Tras haberse habituado al grosor de
la polla, la chiquita empezó a rotar su trasero alrededor del pene de él siendo
ahora el chico quien gemía como resultado del movimiento circular de ella.
Aquella visión logró que mi yerno se pusiera nuevamente en
forma para llevar a cabo un nuevo encuentro sexual. Me cogió de la mano y me
llevó junto a unas piedras que había a pocos metros y desde las cuales podíamos
ver el polvo de aquella pareja. Puse a Javi de espaldas a mí y me agaché
comiéndome al instante sus sabrosas nalgas. Me encantaba ver su culo expuesto a
mis caricias. El culo es una de las zonas que más me ponen de un hombre y el de
mi futuro yerno no iba a ser la excepción.
Mientras mordía sus posaderas alargué
mi mano derecha y así su vergajo iniciando una suave masturbación con el fin de
volver a ponerlo en forma. Acerqué la punta de mi lengua al agujero de su ano
sacándole un gemido ahogado con mi lengua. Le hice un beso negro de fábula.
Sabía que mi yerno no tenía inclinaciones homosexuales pero también sabía que
aquella caricia le volvería loco. Con mis anteriores amantes siempre funcionó.
Javi no pudo aguantar por más tiempo aquel suplicio y me
levantó sin remilgos dejándome apoyada con los brazos en la roca de espaldas a
él. Me abrió bien de piernas e introdujo un dedo en mi ano. Tras esto escupió en
la entrada para lubricarlo con su saliva y se lo comió por completo
devolviéndome la caricia que le había hecho yo. El beso negro es otra de las
cosas que me hacen llegar al extasis si el hombre sabe hacerlo convenientemente.
Mis terminales nerviosos son especialmente sensibles en esa zona así que Javi
hizo que me corriese gracias a su lengua. Tras dejarme descansar unos breves
momentos, mi yerno cogió un bote de aceite que habíamos llevado y lubricó la
entrada de mi ano y su polla con dicha sustancia organizando los preparativos
para la futura enculada.
Javi cariño, fóllame ya y no me hagas sufrir más. Llevo
todo el día deseando sentir tu verga dentro de mí y ya no lo aguanto más.
Hazme disfrutar sin descanso con tu rico manjar. Ten cuidado no me hagas
daño. Tu tranca es demasiado para mí y puedes lastimarme. No sé como mi hija
pudo resistirlo.
Voy a clavártela hasta el fondo. Yo también llevo
deseando este momento hace mucho rato. No todos los días uno se folla a su
caliente suegra. Me das mucho más morbo que Eugenia. Vamos a ser muy amigos
tu y yo. Ya me encargaré de daros placer a ambas y que no os sintáis
abandonadas.
Tras sus palabras se decidió a apuntar con su barra hacia mi
agujero anal. Aguanté la respiración esperando la entrada de aquel taladro.
Apoyó el glande en la entrada y lo impulsó hasta el fondo de mi entrada
posterior. Quedé con los ojos en blanco mientras chillaba sin poderlo remediar.
Aquella clavada fue más de lo que creí poder resistir. Javi me hizo llorar con
la entrada de su nabo. Era demasiado grueso y largo para mi pequeño y estrecho
agujerito. Joder menuda tranca. Nunca tuve semejante cosa dentro de mí. Javi
empezó a moverse salvajemente metiendola hasta el fondo de mis entrañas sin
mostrar una brizna de piedad con mi persona.
Tan solo se dedicaba a taladrarme
dándome y dándose placer. Aquel estaba siendo el mejor polvo de mi vida. En
estos casos siempre se dice esto pero en este caso puedo aseguraros que era
cierto. Me agarró del cabello llevándome hacia atrás hasta lamerme el cuello y
la nuca mientras me sodomizaba. Sentía chispazos de electricidad al notar su
lengua en mi cuello y mi nuca. De pronto me llevé una grata sorpresa. El chico
de la otra pareja se acercó a nosotros mientras la chica me observaba con cara
de lujuria.
Nos gustaría que dejaseis participar con vosotros a mi
marido. Le gusta mucho tu pareja y si no te importa compartirla cree que
disfrutará con ambos como nunca.
Javi me miró interrogante y le dije que por mí no había
problema. Además en mi vida había estado con dos sementales de ese tipo y la
ocasión era unica y no pensaba desaprovecharla. Acabaría muerta en brazos de
esos chicos pero me importaba un comino.
Javi se tumbó en la arena con su duro instrumento en ristre
apuntando hacia arriba y yo me senté sobre ella clavándomela en el ano de un
golpe. Ya no fue tan doloroso como hace un momento. Me coloqué en la misma
postura que había visto anteriormente a la chica follarse a su marido. Javi
volvió a clavarme sin pedir ningún tipo de permiso. Me quedé sin respiración.
Empecé a cabalgarle como una posesa siendo sodomizada sin compasión por mi
yerno. Aquel muchacho no tenía ni pizca de consideración con su futura suegra,
parecía que deseaba hacerme sufrir al máximo de sus posibilidades. Empezó a
follarme sin descanso arrancandome aullidos de dolor.
Veía su polla entrar y
salir de mi ano sin tomarse un momento de respiro. El otro hombre se acercó a mí
y apuntó su pene hacia mi vagina. Volví a gemir sintiendo esa carne desconocida
en mi interior. Mi vagina se acomodó sin problemas a su tamaño y el hombre me
atrajo hacia él apretando mi pecho contra el suyo. El chico de mi vagina inició
su penetración acompañando los movimientos que se desarrollaban en mi otro
agujero. Los dos muchachos supieron acompasar los movimientos del uno a los del
otro. Chillaba como una desesperada. Nunca había tenido a dos machos para mi
sola y la verdad es que lo estaba gozando al máximo. La chica se masturbaba
mientras veía aquel sandwich que formábamos los tres.
Montaba sobre Javi sin darle descanso. Deseaba acabar con el
y que mi yerno hiciese lo mismo conmigo. La presencia del otro guapo muchacho
fue un auténtico regalo para mí. Me quemaban el culo y el coño con sus poderosas
estacas. Los gritos de dolor se fueron convirtiendo en chillidos de placer
sintiéndome follada por mis dos amantes.
Seguid así cabrones. Me siento de maravilla con vosotros.
No pareis nunca de darme placer. Os necesito y os deseo completamente. Lo
haceis de fábula. No os cansais nunca? Menudo aguante teneis.
Vete preparando que enseguida voy a correrme dentro de
ti, me dijo mi follador vaginal. Voy a llenarte por completo ese bonito
agujerito que posees.
Empezó a moverse a velocidad de vértigo dentro de mí
extrayendo de mí aullidos de placer. Bombeaba sin descanso hasta acabar
corriéndose en mi vagina llenándome con toda su vitalidad. Un minuto después fue
mi futuro yerno el que llenó mi agujero anal con todo su elixir. La corrida fue
copiosa llenándome todos mis intestinos con su semen. Javi aullaba como un
verdadero animal mientras me entregaba toda su vida. Al notar brotar la leche de
mi yerno dentro de mí acabé corriéndome junto a mis dos amantes de aquella
gloriosa mañana.
Al abrir los ojos y empezar a relajarme ví que la muchacha se
acercaba a mí y me besaba dándome las gracias por haber hecho feliz a su marido.