He conocido a muchas mujeres pero lo de Miriam era diferente.
Cuando nos conocimos pasó un tiempo sin que intentásemos nada, hasta que una vez
la llamé para ver si quería tomar café en mi casa.
Ella se acercó sin prever lo que podría pasar. Tomamos café y
después estábamos solos sentados en el sofá y yo diciendo tonterías. Hasta que
llegó un punto en que me dijo que estaba súper raro. Yo me acerqué un poco más y
la besé en la boca. Ella se quedó sorprendida y cuando le metí la mano por
debajo de la camiseta empezó a reaccionar agarrándose a mi cuello y empezando a
besarme con la lengua muy pero que muy activa.
Ella lleva ropa normal, no se esperaba que este encuentro
fuese sexual, un pantalón deportivo normal, una camiseta blanca y bragas
normales, me dijo después que si lo hubiese imaginado hubiese traido tanga. Pero
nos dio mucho de si. Caundo observé que ella se dejaba hacer empecé a magrearla
por todo el cuerpo.
Yo estaba de lado sobándole las tetas un poco. Ella me
acariciaba y me besaba. Le quité la camiseta y ella me desabrochó la camisa. Nos
fuimos acercando a la primera habitación que tenía una cama que era la de mi
hermana y nos tumbamos en la cama. Nos desnudamos frenéticamente y ella se puso
encima de mi polla, con su mano arriba y abajo y bajaba la piel y tenía el
capullo un rato así, y después lo chupaba mientras daba tirones muy despacio.
Yo creía ver las estrellas y nunca me habían hecho algo así,
porque dejaba que se fuese hinchando más la polla y cuando estaba hinchada
tiraba un poquito hacia abajo y se la metía en la boca, y seguía aguantando
hasta que tenía que cogerle la mano y decirle que aguantase un poco porque yo no
quería correrme.
Lo que más me gustaba era que a pesar de ser un pene bastante
grande, 23 centímetros demostrables ella se lo metía de tal forma que tenía la
sensación de que lo introducía hasta el fondo. No lo sé. También me excitó ver
al meterle yo mano mientras me la chupaba que tenía el coño cada vez más mojado
y unas gotas se le quedaban colgando de los pelos del pubis que parecía que no
los había cortado nunca de los largos que los tenía.
Después se puso encima de mi. Como tomaba la píldora lo
hicimos a pelo y ella se lo iba metiendo entre las piernas poco a poco y
moviendo las caderas hacia delante.
De nuevo me sorprendió que tuvo que darle mi mano a morder
para que no gritase ya que cuando se iba a correr ella de repente se paralizaba
por así decirlo y gritaba, con lo que yo le tapaba la boca y por lo menos era
más discreto.
Así seguimos hasta que yo ya no pude más y ella me decía que
estaba a punto de mearse por encima. Se la sacó y le dio con la mano izquierda
hasta que yo no pude más y acabé por correrme como no recordaba en mucho tiempo.
Este fue el comienzo de unas experiencias sexuales que cada vez fueron a más y
que os iré contando.
Besos a todas.