Sabores propios
Son las cuatro de la mañana y quiero contar la que hice el
sábado..
Me parece que estoy enloqueciendo… Esta es la última idea que
se me ocurrió y quería contársela para que me digan que te parece… allí va.
Me levanté recaliente (soñé que cogía con mucha gente en un
día, de todos los sexos, hasta con un travestí, pero en distintas situaciones y
lugares, y sin que el uno sepa del otro… pero el sueño te lo cuento otro día) se
lo hice saber a mi maridito,
- Mi amor, estoy con ganitas…
- Ganas, ¿De qué?
- Mi amor. Le susurré al oído, para que no hagan falta más
palabras. Pero él no acusó recibo… (ya que habíamos cogido por la noche y dice
que soy una insaciable y no se equivoca) Entonces decidí vengarme y hacerle
maldades sexuales…
Él se fue a trabajar, los sábados trabaja por la mañana y yo
me fui a correr para bajar la bronca… Volví chivadisima (En el momento en que
corro es para mí muy importante porque pienso y decido muchas cosas de las que
haré y cuestiono lo que hice.) Pero la idea la tuve justo cuando abrí la
heladera para sacar el agua mineral.
Junto con la botella de agua saqué el paquete de pan lactal,
pensé bien como debía hacerlo y lo hice. Tomé una feta de pan, la miré y me la
pasé por el sudado vientre, El chivo humedeció el pan y mi aroma se impregnó en
el pan… Mi cabeza cruzaba a mil kilómetros por hora sobre una tormenta de
verano. Morí el pan y su sabor me calentó. Pasé el resto del pan por mi cuello y
lo terminé de comer… Luego tomé otro y me lo pasé por las axilas y un tercero
por la entre pierna y en todo lugar que encontrara al de mi sudor… Estos dos
panes los rocié con una pizca de aceite y lo dejé adobar en un taper que guardé
en la heladera herméticamente cerrado para que no pierda ni un gramo de su
aroma…
Mi cabeza no paraba y todo me parecía poco, tenía un gatillo
en mi cerebro y tenía la idea de que algo mas se me iba a ocurrir.
Bebí mas de medio litro de agua, entre el ejercicio y el pan
saldo la sed se me hacía una obligación y las ganas de hacer pis fue automática.
Esto disparó mi segunda idea… Vacié una cubetera de hielo en la pileta de la
cocina y me la llevé al baño y haciendo algunas peripecias, logré llenarla de
pis. No sabía si en el tiempo que restaba se iba a llegar congelar pero me
arriesgué.
El contraste de color con la otra cubetera era tal que la
escondí debajo de una caja de ravioles… pero era imposible de confundir una de
pis de una de agua.
Esto y la idea de que él probara mi pis, me calentó hasta el
cielo… y decidí que me tenía que hacer una paja. Salí de la cocina y me tiré en
el frío piso del living para empezar la ceremonia, cuando el sobre la mesa
ratona observo un habano de mi marido. Era una fantasía que había tenido muchas
veces aromatizarle su cigarro con mi néctar. Pero esta vez no sería solo con mi
nectar ya que tenía los restos de su leche de la noche anterior.
Tomé su abano, el que fuma los sábados (es el único día que
fuma, en dos momentos, después de almorzar y antes de irnos a acostar en la
noche) y me hice una pajota con él. Primero lo introduje en mi boca para
lubricarlo, luego lo pasé por los labios de mi vagina hasta sentir mi humedad en
el tabaco y por tercer paso lo introduje en mi concha hasta el fondo, para
terminar lo di vuelta ya que la parte donde se fuma estaba seca. Una vez con el
cigarro dentro, me hice un intenso masaje en el clítoris y acabé.
Me levanté como pude, entre la corrida y esta corrida no
podía hacer equilibrio, para ponerme de pié. Saqué el cigarro de mi conchita y
lo dejé al sol para que se seque y vuelva a ser un abano fumable pero con otro
espíritu…
Luego me bañé y me puse a cocinar unos fideos con crema, casi
sin condimentar para que no pierda los nuevos sabores que iba a probar.
Lo esperé para almorzar… como una buena esposa, como una
buena ama de casa que espera a su maridito…
A eso de la una, que es la hora que llega, puse el abano en
su lugar, Calenté un poco los panes, ya que habían perdido su estado normal y
luego puse dos cubitos de pis en un vaso de vidrio azul de Gancia. (Se lo puse
en Gancia para que no notara el color amarillento del hielo, que por suerte
estaban en perfecto estado ) Después de unos minutos lo probé y estaba bueno, le
daba un toque, distinto, lo recomiendo.
Cuando entró me dijo que estaba muerto de calor y que lo que
más quería era estar en casa… Yo le alcancé el vaso de Gancia, él bebió un sorbo
largo y luego me agradeció – Gracias Minina, era lo que necesitaba… le serví el
plato con los panes apenas tostados y se los comió con agrado… Luego almorzamos
unos fideos y él usaba uno de sus panes para ayudarse con el tenedor y los
fideos…
Después del postre, se prendió el cigarro y se fumó mas de la
mitad (siempre lo hace así) Cuando toda esa ceremonia terminó, me besó muy bien
y me dijo que todo había estado muy bueno y que era genial de lo bien que lo
atendía… Cuando dice esas cosas es porque quiere coger.
Y no había pasado un segundo que ya nos estabamos besando
como animalitos en celo…
¿Fue mucho? Nunca había hecho algo así y la verdad es que me
calentó mientras lo hacía y me calentó mientras él lo disfrutaba…
¿Está muy mal?
Bueno, espero tu comentario y que mi nueva zarpada te sirva
aunque sea para empezar a buscar nuevas formas afrodisiacas…
Un beso
La colo