Hora de levantarse
Este lindo relato se lo dedico a mi ama Amanda G. S. por
identificarme rápidamente en una foto y así es como desearía que fuese mi
encuentro de aquella ama conmigo.
Ahora mi niña se va a portar bien y va a ser obediente con su
ama
Un tierno beso en la mejilla, la Ama toma de la mano e
intenta incorporar a Krystal, ella retira de un tirón el brazo que empezaba a
extenderse.
-Vamos cielo, dice su Ama
Echa hacia atrás las cobijas descubriendo el cuerpo en
actitud displicente, las pantaletas le permitian ver a su ama, las piernas
desnudas, y sus pompis bien marcadas en la tela la cara semioculta en la
almohada de Krystal. El olor a adolescente inunda la habitación y los sentidos
de Amanda.
Krystal se gira más aún, ocultando del todo su rostro.
Una suave nalgada se aprovecha de las braguitas han dejado al
descubierto las pompis con los movimientos y el roce de las sábanas.
¡¡¡MMMMMMMMM!!!!
Krystal, con la mano derecha tira de la sábana hacia abajo y
luego se vuelve a tapar, pero una mano más firme actúa de inmediato volviendo a
destaparla.
Muy bien, si quieres empezar el día con las pompis rojas, así
será
Amanda, apoya la rodilla izquierda en la cama y con ambas
manos la toma por la cintura, levantándola a la vez que la arrastra hacia la
orilla de la cama, se sienta en el lecho un poco de lado, mirando hacia Krystal,
y la coloca sobre sus rodillas boca abajo. La situación le produce a Amanda un
vértigo, la mano izquierda tiembla mientras sujeta, toma la forma y se hunde
ligeramente en la cintura, justo encima de la resistencia de la cadera, la
derecha termina de tirar con firmeza de las pantaletas hacia arriba, primero por
el centro, luego un lado y luego el otro. El calor de ella se transite hacia sus
rodillas, junto con los movimientos de oposición o resistencia, los músculos de
las nalgas se crispan un momento, las rodillas se flexionan y la mano derecha
abierta, ciega, se mueve en vano y no sabe si intentar cubrirse (demasiadas
posibilidades) o detener el brazo (ya en alto y demasiado lejos de su alcance).
¡Ya basta! -Grito Amanda a Krystal
Las palabras han resonado en lugar del esperado la primera
nalgada. Los pies bajan hasta el suelo, asustados, sorprendidos, y la tensión
cede.
Amanda reajusta la postura, se afianza en la situación y
retoma su papel.
Se serena un segundo mientras sin querer admira y adora el
precioso cuerpo de su esclava Kristal. Para demostrar su supremacía, levanta la
mano izquierda, lleva el costado de la braguita por encima de la cadera y vuelve
a sujetarla, mueve el tronco un poco hacia atrás para dejar hueco y repite con
el otro costado.
PLAST, PLAST, PLATS, PLATS, PLAST, PLATS. Firmes y seguras,
bien dadas las nalgadas, con la mano abierta, los azotes hacen florecer pétalos
rojos cada vez más visibles, PLAST, PLAST, PLATS, PLATS, PLAST, PLATS.
Doce buenas nalgadas.
La ayuda a levantarse mientras ella hace lo mismo. Las dos
con el corazón acelerado, las dos temblorosas rompiendo la armonía de la danza
ritual recién terminada.
Vamos mi cielo, tienes preparado el desayuno.
Amanda se acerca a ella despacio y la abraza suavemente. Ella
le mira por primera vez a los ojos, lo toma por la cintura y la aleja de sí para
poder verle de arriba abajo; no ha olvidado ni un detalle: el pelo recién
lavado, largo y algo revuelto, todo el cuerpo de Amanda una belleza escultural .
Ella pasa un brazo por detrás de su cuello y ella,
entendiendo la indicación se agacha un poco para tomarla en sus brazos. Con sumo
cuidado atraviesa la puerta del dormitorio y continúa hasta llegar a la mesa que
espera preparada.
Gracias, puedes servirme el café. Y tras una pausa y con
sonrisa traviesa: por cierto, creo que nunca arreglaremos el reloj despertador.
damedenalgadas@hotmail.com