MI NOVIA , SU AMIGA Y YO
Mi novia Verónica es una mujer muy agradable. Con sus 26 años
un cuerpo nada despreciable y una carita de ángel, estoy muy contento con ella.
Su mejor amiga, Andrea también es una muchacha hermosa, aunque mucho más tímida
que Verónica.
Entre yo y Verónica no tenemos secretos, y hace ya algún
tiempo sé que Andrea está locamente enamorada de ella. También se que han hecho
el amor juntas, y que ambas lo disfrutaron mucho. Un fin de semana mi novia me
dice que Andrea quedaba sola en su casa, y que nos había invitado a los dos a
pasar con ella. A mi me llamó mucho la atención porque era la oportunidad para
estar juntas las dos, no entendía bien por qué yo estaba invitado, y así se lo
hice saber a Verónica.
Tu solo ven conmigo, me dijo, no es ella la que te invita
sino yo quien se lo impuse. Andrea está tan enamorada de mi que está dispuesta a
hacer lo que sea por tenerme, y pensé que sería una buena oportunidad para
aprovecharnos un poco de ella. Ten la seguridad que la pasaremos de película.
Fue así entonces que el viernes nos dispusimos a pasar los
tres juntos. Pertrechos de por medio, para que no faltase de beber o de comer,
aparecimos sobre las diez de la noche en su casa. Andrea nos esperaba. No había
aún cenado, y pude ver una mirada muy excitada en ella. Mi novia inmediatamente
me introdujo en la situación preparada.
"Pasaremos dos días como reyes , me dijo, y esta zorra será
nuestra sirvienta"
Yo algo de esto me imaginaba, pero no creí que sería así tan
inmediatamente. Andrea no pareció sorprendida en lo más mínimo, al contrario,
sonrió y dijo que estaba a nuestras órdenes.
Desvístete entonces puta, le dijo Verónica, y prepara algo de
comer que estamos hambrientos.
Andrea obedeció inmediatamente, quedó completamente desnuda,
sin siquiera hacer un gesto de oposición. Tenía la sensación de que esto ya
estaba planeado o ya ocurría comúnmente. Así, como vino al mundo, se dirigió a
la cocina y comenzó a prepararnos la cena, cena que estuvo lista en una media
hora. Durante ese tiempo aprovechamos a ubicarnos en la casa, bajar las cosas
del auto y sentarnos en la mesa. Llegó entonces Andrea con una suculenta comida
(varias hamburguesas fritas con jamón, queso y aderezos), sirvió la mesa, pan,
bebida y todo eso, y se arrodilló al lado de mi novia, en silencio. No se sentó
a la mesa con nosotros. Verónica dijo: "Estás bien entrenada eh cerda" Comerás
lo que sobre. Mientras tanto, come otra cosa. Ponte entre mis piernas y entra
las piernas de Jorge (ese soy yo), y chupanos alternativamente el coño y su
miembro. Tal vez logras algo de alimento con eso.
A esta altura yo ya estaba completamente excitado, Me saqué
los pantalones y sentí los tibios labios de Andrea sobre mi miembro. Un placer
indescriptible me invadió, especialmente porque hasta el momento andrea no me
había dirigido la palabra, y sin embargo obedecía todo lo que le ordenaban.
Tenía mucha hambre, pero me costaba mucho concentrarme. Aproveché la oportunidad
cuando Andrea se dirigió a mi novia, entonces engullí lo que pude, no sacando la
vista del rostro de Verónica, que denotaba un placer indescriptible. Transcurrió
así en menos de media hora la mejor comida que jamás hube tenido. Yo no llegué a
acabar porque todo fue intermitente, pero pude ver que Verónica llegó al orgasmo
casi sobre el final. Terminada la comida, mi novia juntó las sobras de ambos
platos, magras sobras, y dejándolas depositadas en el piso le dijo:
"Come perra, sin las manos y todo, y apúrate que tenemos
mucho que hacer esta noche"
andrea estaba realmente hambrienta, porque comió todos los
restos un pocos minutos. Entonces mi novia le ordenó que levantase la mesa y
lavase la vajilla, mientras tanto nosotros nos daríamos una ducha e iríamos a la
cama. En menos de media hora te quiero con nosotros en el dormitorio, así,
desnudita. Dormirás al pie de la cama, pero antes nos darás a ambos todo el
placer que te pidamos. Fue ahí entonces cuando Andrea habló por primera vez
frente a mi. Si ama, le dijo a Verónica.
De más está decir los dos hermosos días que pasamos. Tuve
sexo de todas las formas posibles, y Andrea siempre sumisa, siempre callada,
dormía tirada sobre la alfombra. A la noche Verónica le ataba las manos a la
espalda y los pies, y así dormía. Más de una vez se llevó una buena zurra por
faltas cometidas, ya les contaré con detalles en otra oportunidad. Verónica me
contó que hace ya un tiempo Andrea le dijo que sentía deseos de ser sumisa, y
que ella había asumido entonces el rol de su ama. Ahora ella quiso compartirlo
conmigo, y no me arrepiento de nada. Al poco tiempo nos fuimos a vivir los tres
juntos, yo, mi novia y la nueva esclava. A medida que pasaban los días fue
aumentando su relación de sumisión, y hoy tenemos una esclava, sin ningún
privilegio, con la cual hacemos lo que queremos. Ya les contaré en otra
oportunidad .