Pongo cannibal corpse…me hundo en el abismo de mi rabia… sigo
zambulléndome en la sed de venganza que me atormenta.
Decido seguir torturándote. No soy quien era, he caído en el
abismo del odio y la venganza… pero no quiero dejarte morir. Ya te lo havia
dicho, quiero que sufras hasta ansiar la muerte, y no dártela por maldad y
crueldad. Ya siquiera es por venganza, es por sádico gusto, por lo bien que se
siente hacerte sufrir.
Agarro de nuevo el cuchillo. Me vicio cortando tus muslos y
sintiendo como sufres y gimoteas. Claro, un juicio del que tal vez saldrías
libre no te daría tanto dolor. Me gusta sentir tu dolor…casi también lo siento
en la piel
De a poco agarro un alfiler y lo entierro en tu brazo,
comienzo a moverlo rasgando tu carne. Tomo una botella de cloro y la hecho sobre
la herida, veo como te retuerces de dolor y río con ello. Hecho un poco de
alcohol y lo prendo, sintiendo como tiemblas, pero el fuego se extingue antes de
quemarte.
No puedo más. No aguanto estar en mi misma, embelesada con
tanta maldad y sed de sangre. Siento que podría partir tu cráneo en pedazos sólo
con mis puños, ya que no solo eres quien la dañó con tus ansias de sexo, sino
que en este momento representas a todo ser que odie y quise torturar como lo
hago contigo en estos momentos. Pero no puedo seguir. Así que comienzo a poner
yodo sobre tus heridas, abro tu boca a la fuerza y te doy un sedante.
Marco el número y llegan a buscarte… en unas horas mas no
sentirás más dolor ni sufrimiento más que el que te provoque el recuerdo…
Y yo… bueno… solo soy una criatura de odio y venganza…
Nota de la autora: el relato es ficticio, solo como manera de
desahogarme, pero el trasfondo es real, el abuso realmente se cometió y quien lo
hizo aun no ha pagado.
Entiendo que el contenido un poco gore moleste a algunos,
pero espero que sea aguantable.