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 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 08-Nov-04 « Anterior | Siguiente » en Orgías (1155 de 1940)

El viaje de mi esposo

Lisy
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Una noche con mi mejor amiga y mi esposo de viaje, la ocasión perfecta para descubrir los placeres del sexo aunque deba serle infiel... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

El viaje de mi esposo

6/11/04

Era una mañana nublada, la noche anterior no tuvimos relaciones sexuales y yo estaba desesperada, masturbarme no era suficiente y mi esposo no me atendía bien. La siguiente semana el saldría de viaje durante 15 días a un curso en estados unidos, y mi amiga Kate y yo habíamos decidido divertirnos un poco. Ella era linda y de buen cuerpo, sus senos grandes como les gustan a los hombres y yo un poco más pequeños pero con buena figura a base de ejercicio.

Mi esposo salio el sábado muy temprano del aeropuerto y esa misma noche Kate y yo nos lanzamos a un bar chipendale, de esos donde hay hombres que se desnudan en el escenario. La noche subía de tono mientras el espectáculo avanzaba, la mayoría eran mujeres, Sin embargo, como en la otra sección del bar era de chicas también había muchos hombres al alcance con solo pasar una gran puerta de cristal. Desde nuestro lado se podía ver a las mujeres bailar desnudas en las mesas de los hombres y alguno otro que se deleitaba con una chica que le bailaba pegando sus senos en el rostro. Apenas eran las 12 de la noche y también había mujeres que se agasajaban con algún hombre del show que por algo más de dinero se dedicaba a fajar con ella. Había una rubia que estaba ebria y reía imparable mientras uno de los chicos le amasaba los senos aprovechando la situación. El alcohol comenzaba a hacer sus efectos en las mujeres. Kate y yo no tomamos demasiado y pudimos ver como se desarrollaba toda la acción. Las luces cada vez mas bajas en ambos locales, solo iluminando de colores a las mujeres que se contoneaban en los tubos. Ya algunas chicas se habían pasado al otro lado y sin limitaciones se dejaban manosear por los hombres que veían una posibilidad de sexo gratis.

Había un grupo de jovencitas de apenas 18 años que según me enteré en el tocador estaban festejando la mayoría de edad de dos de ellas. Las otras 3 tendrían unos 23 años, todas eran muy bellas y vestían provocadoramente con escotes amplios, faldas cortas y vestidos ajustados. Ellas se divirtieron con 2 de los stripers que agasajaron a las festejadas bailando y sacando sus miembros para pasarlos muy cerca de sus caras. Ellas estaban más que calientes. Por lo que llamaban la atención de las demás personas que estábamos en el lugar.

-Deberíamos rentar un chico de esos para llevarlo a casa, lo pasaríamos muy bien, hay muchos muy guapos.- dijo Kate.

-No creo que debamos, tu eres soltera pero yo no, y la gente puede decirle cosas a mi marido.

-No te preocupes, ya estarán dormidos a estas horas de la noche, nadie se enterará, además con ese jardín rodeando tu casa será más difícil que escuchen algo. Además ¿no dices que tu marido no te atiende como debe?. No seas tonta y aprovecha estos días. Tenemos dinero de sobra para gastar.

- No lo sé.

- Vamos anímate solo esta vez y si no te gusta lo dejamos y no insistiré más. A poco no te llama la atención el paquete de aquel papacito. Mmmmm! Que diera yo por un postre así!

- Kate! Eres irremediable. Que tus aventuras sexuales no tengan límite no significa que yo pueda hacerlo.

- La pasaras bien. –dijo guiñándome un ojo.

Voltee la mirada y las cosas seguían ardiendo, en eso dos caballeros se acercaron para invitarnos a bailar. Debo reconocer que eran muy guapos, del tipo ejecutivo, uno llevaba anillo de casado y el otro, según me dijo John, prefería guardarlo. Aceptamos la invitación después de una copa. Ya empezaba a marearme un poco cuando nos levantamos a bailar. John me abrazaba y tocaba de cuando en cuando. Pero más que molestarme comenzaba a disfrutarlo. Mi amiga bailaba con Luis también más animosa que lo acostumbrado, tal vez el alcohol hacía efecto en nuestros cuerpos. En uno de los giros que dábamos alcancé a percibir en medio de la poca luz que había, que una de las chicas de 18 que vi en el baño estaba desnuda en una mesa, y había un par de hombres chupando sus senos. No le di importancia pensando que mi imaginación me traicionaba así que seguí bailando con ese hombre y al poco rato que me distraje de la conversación pude ver al otro lado de la puerta de cristal que dos bailarinas y cuatro stripers estaban en un espectáculo sexual en el escenario. En ese momento y con lo excitada que estaba llamé la atención de Kate que bailaba muy pegada a Luis y él la besaba en el cuello. Ella volteo a ver y descubrió el espectáculo. Pronto nos dimos cuenta de que comenzaría a desencadenarse una orgía incontenible porque en nuestro lado del bar ya había muchos hombres y también en el escenario los stripers dejaban que algunas mujeres aventadas les chuparan el pene. Y en las mesas grupos de mujeres de 30 a 35 años se divertían dejándose acariciar los pechos. John me estaba acariciando las nalgas bajo el vestido y yo sentía su pene abultado pegado a mi.

Ellos nos llevaron al otro lado a su mesa para sentarnos, tenían un buen lugar frente al escenario por lo que pudimos apreciar los actos sexuales variados que se presentaban ahí. Cuando nos sentamos una de las chicas estaba abierta de piernas recostada sobre un striper que tenía su enorme trozo de virilidad encajado en su vagina y se sujetaba al que estaba atrás de ella chupándole el pene. Y la otra al lado estaba en cuatro con uno penetrándola desde atrás y el otro dándole verga. Yo estaba muy excitada y ebria viendo aquello, y mi acompañante no dejaba de sobarme los senos, sus manos iban y venían sobre la tela sedosa que dejaba notar lo duro de mis pezones. Mi mano fue a dar a su pantalón y desabrochándole el ziper saque su verga, era realmente impresionante la erección que tenía. Se veía carnosa y no pude contenerme, me agache y dándole una suave lamida comencé a chuparla.

No me podía detener, hacía años que no mamaba la verga de otro hombre y esta me sabía deliciosa. Mi amiga no se daba cuenta porque estaba gozando de las caricias intensas de Luis, sentada en sus piernas de frente al escenario. El le amasaba los pechos que había sacado de su vestido y con la otra mano le acariciaba su rajita. Los gemidos y jadeos aumentaban, cuando al fin solté aquella verga pude ver a mi alrededor una escena que nunca olvidaré, casi todos en el lugar estaban teniendo algún tipo de sexo. Chicas que mamaban penes, otras que se dejaban chupar los senos, parejas en las mesas desnudos y copulando, hombres lamiendo entre las piernas de alguna mujer. Y yo ardiendo en deseo por sentir aquel pene fabuloso.

John me quitó el vestido y el panty, yo estaba muy excitada a manos de ese desconocido que me frotaba los pezones dirigiéndome hacia la mesa libre de al lado, se desnudó; realmente me excitaba lo que iba a pasar, por momentos mi mente trataba de frenarse, tienes esposo, eres casada, detente, detente!…. Pero fue inútil, estar en medio de esa fiesta sexual y con un hombre tan atractivo, desnudos, ya era imposible de parar.

Se subió a la mesa y separando mis piernas clavó de un golpe su verga acabando con mis tribulaciones. Me llenó por completo al tiempo que yo gritaba del placer con su penetración. Ahí estaba yo, mi esposo lejos, y yo tendida y desnuda siendo penetrada por un desconocido que cada vez embestía con más fuerza. No aguante y tuve un orgasmo como pocos había tenido. Pero sin dejarme descansar él siguió con sus embates, sujetando mis pechos. Sacó su pene y me hizo voltearme a gatas frente al escenario. Se acomodó y esta vez me penetró desde atrás.

En esta posición podía ver como las dos chicas del bar se daban un 69 con penetración porque cada una tenía una verga adentro y así se lamían el clítoris y un poco de verga cada una. Los otros dos que estaban antes ya habían pasado al otro lado y estaban cogiéndose a alguna mujer caliente. Mientras disfrutaba del vaivén de mi amante apasionado atrás de mi, vi como Kate gozaba cabalgando sobre la verga de Luis que divertido jugaba a atrapar y pellizcar los pezones de mi amiga.

Ella parecía una experta, se veía tan deliciosa ahí desnuda y gozando y ellos notaron como la miraba, por lo que poco a poco fueron acomodando las mesas para formar una mas grande y sin dudarlo así como estaba a gatas me acerqué a Kate y mi boca se prendió de su seno izquierdo. Kate sonreía gozando y no me detuvo. Fue la primera vez que tuve un seno en mi boca, sentía el pezón durito y lo lamía una y otra vez.

Era una sensación indescriptible estar ahí mamándole los pechos a mi amiga. Luis me acercaba el otro seno y yo lo comía. Asi uno y otro durante un rato. John no dejaba de embestir cada vez más excitado. Y en un momento lo sacó de mi vagina que escurría líquidos y cambió de lugar con Luis, a mi ya no me importaba quien me penetrara solo quería más y más sexo, más y más placer. Jonh le dio de comer a Kate en la boca, con el pene aún húmedo de mi vagina. Y Luis a mi, las dos ahí mamando y succionando esos pedazos exquisitos sin detenernos cuando otros dos hombres llegaron y se acostaron debajo de nosotras para penetrarnos. La sorpresa fue mayor cuando otros dos llegaron y untando crema en mi ano y en el de Kate, fueron metiendo su verga por ahí.

Nunca había hecho eso pero fue una sensación de dolor y placer. Yo gritaba ahogando mis gemidos con la verga que esta chupando, hasta que todo el miembro entró. Estábamos siendo doblemente penetradas. Dos mujeres de acercaron a los lados y acomodándose como podían comenzaron a chupar mis senos, igual a Kate. A ellas se les arrimaron dos tipos y las penetraron mientras otros agachados les chupaban los senos y a ellos otras chicas les mamaban el pene acostadas y dejándose penetrar. Así la cadena creció hasta estar 11 personas conectadas con cada una de nosotras en el centro de todo. Si uno se cansaba otro llega a tomar su lugar, había giros, de pronto llegaba alguna a cabalgar sobre el pene que quedaba libre o se salía de alguna vagina.

John y Luis se nos perdieron de vista cerca de media hora, en la cual cogieron como locos con las chicas mas jóvenes del lugar. Yo fui penetrada por muchos hombres tantos que hasta perdí la cuenta, era un orgasmo tras otro, sin descanso, deseaba sentirme llena, mi vagina pedía a gritos otro pene, otra boca, otra lengua. Aproveche a las chicas que estaban siendo penetradas para chuparles los senos y mientras les lamía los pezones algún hombre llegaba para meterme su verga y menearse dentro de mi. Era deliciosa la sensación de cada pene entrando y saliendo de mi, diferentes tamaños y diferentes ritmos. Habían pasado casi 4 horas de sexo continuo cuando nos reunimos con nuestros amantes iniciales. Se ofrecieron a llevarnos a casa, Kate se quedaría conmigo, así que nos vestimos dejando aquella fiesta y ellos nos acompañaron aprovechando para seguir con las caricias intensas. Al llegar les ofrecimos que pasaran, y la velada pasó entre caricias leves para descansar y al cabo de un rato nos quedamos dormidos los 4 en la cama king size, desnudos.

Yo tenía en mi mente las escenas de lo ocurrido al despertar, la conciencia me mataba al recordarlo y ver a esos hombres en la cama, uno de ellos con su boca pegada a mi seno. No podía creer que hubiera pasado. En la misma cama de mi esposo estábamos desnudos. John se despertó y me miró.

-Disfrute mucho en verdad eres una mujer encantadora. Sé que será difícil para ti los primeros días pero te acostumbraras.

- Me siento extraña.

- No te preocupes, la primera vez que estuve con otra que no fuera mi mujer fue en el trabajo con una secretaria, nos quedamos trabajando hasta tarde, mi esposa se había ido a visitar a su prima en otro Estado el fin de semana. Esta secretaria y yo sentíamos atracción y solos en la oficina no pudimos contenernos, ella estaba buenísima y cuando llegó a mi oficina desnuda en tacones y con solo una corbata no pude detenerme hasta poseerla… durante una hora ahí y después en mi casa todo ese fin de semana, la cogi de mil maneras en todas las posiciones, tuve sus senos a mi disposición, andabamos desnudos todo el día para poder copular cuando quisieramos, en la sala, la cocina, el jardín, etc. Vimos películas porno y en fin disfrutamos nuestros cuerpos intensamente. Fue excitante y no he podido detenerme desde entonces. Mi esposa no lo sabe aún.

Escucharlo contar su historia me hizo excitarme, ¿me pasaría igual? ¿ terminaría como él acostumbrándome a tener relaciones sexuales con otros cuando mi esposo no estuviera en casa? No lo sabía pero John había comenzado a acariciarme entre las piernas y a morder delicadamente mis pezones y mi mano sobre su pene masturbándolo poco a poco.

Kate y Luis se fueron a la regadera y al poco rato ya podía escuchar sus gemidos.

Yo estaba entretenida con una verga que salía y entraba en mi vagina, cabalgando y gimiendo desnuda sobre mi apuesto amante.

Ellos salieron de la ducha y nos descubrieron copulando, yo con mis piernas abiertas y él entrando en mi. Kate y Luis se acercaron y comenzaron a frotar y estirar mis pezones y eso junto con los hábiles movimientos de cadera de John, me hicieron correrme intensamente y disfrutar de los chorros de semen que John esparció en mi cuerpo.

Tal vez John tenía razón, después de nuestra ducha vería que hacer.

Para Kate y para mi ir a ese bar fue tarea de cada cuatro días durante esas dos semanas. Seguí viendo a John esos días. Lo cual no evitó que me sintiera traicionada unos días antes del supuesto regreso de mi esposo cuando lo descubrí en el bar también con su compañero de trabajo y dos rubias impresionantes al otro lado del lugar por lo que no me vió cuando se desencadenó todo y él estuvo cogiendo como loco toda la noche, seguramente se quedó con su amigo del trabajo para aprovechar esos días en que regresó antes y ocultarme sus aventuras sexuales porque al salir se fueron con 4 chicas hermosas y ebrias semidesnudas.

Tan solo imaginarlo allá en la sala en medio de las 4 o dos, lo imaginaba chupando senos, como lo vi hacerlo. Recordaba como su pene duro que pensaba solo mío, se introducía en hembras abiertas, desconocidas, solo anhelando ser penetradas y él excitado, buscando un coñito para meter su verga dura. Buscando tetas que lamer y chupar. Lo vi lamiendo los genitales de varias mujeres mientras su pene era lamido por rubias, morenas y pelirrojas. Vi como colocado atrás de tres chicas encimadas una sobre otra penetraba a una y luego bajaba y se lo metía a la otra y luego a la de abajo. Asi copulando a tres chicas dispuestas a su antojo. Recordaba cada gesto de su rostro. Lo ví coger con casadas, solteras y jóvenes.

Mientras yo al otro lado del salón sentía el ir y venir de un pene dentro de mi vagina y una boquita sensual de alguna chica lamer mis pezones. No podía evitar imaginar lo que haría en el departamento de su amigo con esas mujeres. Seguro fornicaría hasta el cansancio, chuparía sus tetas mil veces y ellas le lamerían el pene y sus huevos una y otra vez, y luego se abrirían de piernas para que él les lamiera el clítoris y esperar que su pene erecto fuera introducido de nuevo. Cómo se divertiría embistiendo, friccionando su verga dentro de los coñitos de esas chicas.

Y aún quedaban 4 días más…

Kate y yo fuimos esos 4 días al bar y los 4 estuvo el ahí, el último día decidí descubrirlo y hacerle ver que no solo él se divertía con el sexo. Todo trascurrió "normalmente" y cuando ya la orgía estaba en su apogeo, John me ayudó para ser mi semental, para que descubriera mi esposo a su mujercita y Luis sería complice.

Héctor, mi esposo estaba entretenido lamiéndole el clítoris a una bailarina acostada y tenía el pene dentro de una jovencita debajo de él, por lo que no notó cuando John y yo nos acercamos a su lado y nos acomodamos. Así cuando mi esposo volteó a su lado y me vió desnuda observarlo se sorprendió mucho.

-Lisy… yo…

-Olvidalo, te he visto todos estos días, sigue cogiéndote a esa chica y a las que llevaste con tu amigo, ya vi como te gusta.

-Pero…

Y él no podía hacer nada porque llegó otra mujer y le puso una teta en la boca, y aún seguia con su pene adentro de la joven.

Yo me acosté dejando que John clavara su pene en mi vagina. Luis me dió su pene para chuparlo. Mi esposo me miraba y yo a él, esta vez John se lució haciéndome olvidar que mi esposo estaba ahí por la manera en que me penetraba salvaje y violento, luego otros hombres se acercaron y me chuparon los pechos. Fueron intercambiando lugares ante la mirada de mi esposo, quien pensativo cambió de mujer para penetrar a una casada desde atrás, con una chica restregándole los senos en la espalda y asi poder observar mejor como varios sementales se turnaban para meterme la verga entre las piernas y en la boca.

Lo más sorprendente fue que Héctor sacó el pene de la mujer a la que penetraba y fue directo hacia mi, tomando su turno para cogerme.

Lo hizo como nunca antes, amasando mis senos, embistiendo apasionadamente clavando su verga erecta en mi vagina, chupaba y mordía mis pezones. Giramos, me penetró en todas las posiciones posibles, empujando violentamente contra mi cuerpo, metiendo profundamente cada vez que salía su pene, abría mis piernas, y no paraba de sobabar y manosear mis senos y mi cuerpo…Hasta que eyaculó dentro de mi y yo tuve un gran orgasmo, que nos noqueó a los dos. Sin decir nada nos separamos, y fuimos por nuestras ropas, yo hasta el otro lado del salón perdiéndolo de vista. Me despedí de mis amigos que estaban a medio acto de copulación con diferentes personas. Y un tipo que a la pasada me tomó con fuerza y me sentó sobre sus piernas en la silla clavándome su verga y cogiendo mis nalgas me hizo brincar en su enorme pene un par de minutos y lengueteando mis pezones, hasta que una morena de tetas más grandes que estaba en un 69 con otro hombre fue desocupada porque éste fue a cogerse a una jovencita. Así mi captor me quitó de encima suyo y fue a coger a la morena.

Me reuní con mi esposo a la salida del lugar.

Esa noche Kate se fue con John y Luis, seguro la pasarían bien los tres combinando sus cuerpos en múltiples posiciones para el coito, y ella disfrutando de una boca en cada seno.

Yo regresé con Héctor en silencio camino a casa, no dijimos nada de esa noche, seguro no eran sus únicas noches ahí, ni yo hablé de las mías. Llegamos y poco a poco rompiendo el hielo descubrimos lo que nos excitaba y cogimos toda la noche de nuevo.

Mi esposo y yo ahora disfrutamos cada acto sexual juntos, y continuamos visitando ese bar cada fin de semana.

Lisy Jazmin

TodoRelatos.com © Lisy

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