E S C L A V A D E S U P A T R O N (6)
Al otro día por la mañana, laura se preparo para irse con don
Javier. Decidió no decirle a su marido donde iba, solo le aviso que esa noche no
regresaría a la casa sino hasta el otro día por orden de don Javier, y pedro lo
acepto, resignado y acostumbrado a eso.
Salieron los dos de casa de laura y ya en el coche del viejo,
el le dijo:
Mi tío es una persona un poco difícil de tratar, pero si
le encuentras pronto el modo, veras que es muy buena gente, tratalo bien y
haz todo lo que el te diga, no quiero tener ni una sola queja de el, ¿me
entendiste?
Si don Javier, puede confiar en que no tendrá ninguna
queja de mí –respondió laura sobandole la verga al viejo por encima del
pantalón.
Más te vale que así sea porque mi tío es una persona muy
importante para mí. Su casa no es muy grande pero es bonita y no habrá nadie
mas que el, de manera que puedes estar tranquila para esforzarte por
agradarlo todo lo que puedas y mañana por la mañana te espero en la oficina.
Si mi señor, tratare a su tío como si fuera mi dueño,
usted no se preocupe y mañana lo veré a usted, pero aun no me ha dicho como
se llama su tío.
Mi tío se llama Luis, pero tu debes llamarlo don Luis, y
tratarlo con mucho respeto como la persona mayor que es.
Llegaron a la casa del tío que estaba ubicada en una zona
residencial y de la que don Javier tenía llave, y efectivamente era una casa
pequeña pero bonita y bien arreglada. Entraron a la sala, que era acogedora y
decorada con buen gusto, y lo primero que vio laura fue al viejo sentado en la
sala, era verdaderamente un anciano, delgado y aparentemente alto de estatura,
la cara casi totalmente cubierta de arrugas y los dedos de sus manos
esqueléticos y largos, la cabeza poblada de cabello blanco, y usaba unos lentes
oscuros.
Ya llegamos tío –dijo don Javier- viene conmigo laura,
que es la mujer de quien te platique, viene a quedarse esta noche contigo si
es que tu quieres.
El anciano solamente asintió con la cabeza.
De acuerdo –volvió a decir don Javier- pues entonces los
dejo solos, hasta luego tío.
Cualquiera que tuviera un poco mas de malicia que laura, se
hubiese dado cuenta que el anciano ejercía una evidente autoridad sobre don
Javier, y que este lo respetaba o quizás le temía, o quizás las dos cosas. Y el
viejo dio media vuelta saliendo de la casa y dejando a laura sin saber que
hacer, solamente se quedo parada en medio de la sala esperando que el anciano
tomara la iniciativa y le dijera algo.
Acércate mujer, no me tengas miedo –dijo el anciano con
una voz fuerte y decidida que no iba de acuerdo con su aspecto, se notaba
que era un hombre acostumbrado a mandar y a que le obedecieran.
No es eso don Luis –contesto laura tímidamente y en voz
baja- solamente estaba esperando que usted me dijera algo.
Laura noto que el anciano no tenia dientes, ni uno solo,
quizás usara dentadura postiza, pero en esos momentos no la traía puesta. El
anciano se levanto y camino hasta una silla alta que esta junto al bar y se
sentó en ella.
No te extrañe que me mueva con tanta libertad a pesar de
ser ciego, es solamente que tengo treinta años de vivir en esta casa y la
conozco al derecho y al revés, ven y sirve dos vasos de refresco del bar y
parate junto a mi ¿tu tomas?
No don Luis, pero si usted quiere me tomare una copita.
No, no quiero que tomes.
Laura hizo lo que le ordenaron y después de servir los
refrescos se paro junto al anciano, esta la tomo de las manos y se las comenzó a
acariciar y acto seguido pasó a la cara diciéndole:
Para los que somos ciegos, la mejor forma de conocer a
las personas es tocándolas y hablando con ellas.
Laura sintió un poco raro de sentir las huesudas manos del
anciano tocándole poco a poco la cara la cara y no dejándole ni un milímetro por
recorrer con las yemas de los dedos.
¿Como dices que te llamas? –pregunto el anciano.
Me llamo laura don Luis, pero usted puede llamarme como
quiera –contesto laura y estuvo a punto de decirle que podía llamarla puta o
perra, pero no lo hizo.
Muy bien, te llamare laurita ¿esta bien?
Como usted quiera don Luis.
El anciano siguió tocándole la cara, pasando por su nariz,
sus ojos, sus mejillas, su frente, su boca, su mentón, sus orejas, y al terminar
con su cara, paso a su cuello que también recorrió milímetro a milímetro, luego
bajo las manos a sus hombros tropezando con el vestido de ella quien rápidamente
le pregunto:
¿Quiere que me quite el vestido don Luis?
Si laurita, quitatelo –contesto el anciano con la voz ya
no tan dura como antes.
Laura se quito el vestido quedando totalmente desnuda y se
acerco nuevamente al anciano, este quitándose los lentes que traía puestos, la
tomo por los hombros y le dijo:
Laurita, tengo ganas de darte un beso en la boca ¿me
permites?
Claro que si don Luis.
¿no te da asco mi boca sin dientes?
No, como cree don Luis –contesto laura, aunque ella misma
no sabia como iba a reaccionar cuando el anciano la besara con su desdentada
boca, lo que si sabia, era que la inverosímil situación de estar desnuda
ante un anciano que podía ser su abuelo o quizás su bisabuelo, la estaba
calentando, y que este la estuviera tocando con sus huesudas y arrugadas
manos también le alborotaba la hormona y para terminar de aumentar su
calentura, estaba el hecho de que el anciano fuera ciego.
Don Luis la acerco a su cara y le dio un pequeño beso,
primero con la boca cerrada y apenas como rozando sus labios, y después ya la
beso con la boca abierta y metiendo su lengua en la de ella. Laura reacciono
positivamente y correspondió al beso metiendo también ella su lengua en la boca
de el quien la mordió suavemente despertando en laura sensaciones que nunca
había sentido al sentir sobre su lengua las encías del anciano.
Don Luis termino con el beso y prosiguió con su análisis
dactilar sobre el cuerpo de laura.
Ahora quiero que me platiques sobre ti –dijo el anciano
mientras bajaba de los hombros a los brazos de laura- que edad tienes, que
haces, que te gusta hacer, en fin lo que tu quieras decirme.
Pues tengo 22 años don Luis, soy huérfana y no tengo
parientes, soy casada aunque mi esposo esta enfermo y se encuentra
paralítico, trabajo para don Javier que se ha portado muy bien conmigo, me
gusta pasear y escuchar música, me gusta ayudar a la gente siempre que
puedo, y me gustaría algún día seguir estudiando para terminar una carrera
profesional, o en su defecto poner un negocio para ganarme la vida.
Eso me parece muy bien, ojala y que puedas hacerlo.
El anciano pasó de los brazos de ella a sus pechos, los toco,
los sopeso, los amaso y los recorrió por completo, se metió un pezón a la boca y
lo chupo con gusto y después se metió el otro saboreándolo como si fuera un bebe
amamantándose y tardándose un buen rato en esta labor, luego paso a su espalda y
a su cintura.
Eres verdaderamente muy hermosa laurita –dijo el anciano-
tienes los pechos mas hermosos y mas dulces que he probado.
Favor que usted me hace don Luis.
Ningún favor, mis dedos nunca se equivocan, para mi son
como mis ojos, y ellos me están diciendo que eres una mujer muy bella.
Que amable es usted don Luis.
Ahora mejor pasemos al sillón para seguir con la
inspección de tu adorable anatomía, recuéstate boca arriba.
Laura estaba desconcertada y complacida, no había esperado
que el anciano fuera tan amable y que le fuera a decir cosas tan bonitas, claro
que esto era solo el principio y no se debería de confiar mucho pues quien sabe
lo que viniera después y debería de estar preparada para todo. Fue hacia el
sillón y se recostó quitándose también los zapatos. Don Luis se hinco junto a
ella a la altura de sus pies y comenzó a tocar suavemente los mismos, los
acariciaba con las dos manos, recorría la palma desde el talón hasta los dedos
subiendo después hasta los tobillos y en un momento dado acerco su cara y los
beso metiéndose los dedos a la boca y chupandolos.
Nunca nadie le había chupado los pies a laura (solamente ella
había chupado los apestosos pies de don Javier) y sintió una sensación hermosa,
cerro los ojos y gozo del momento. El anciano siguió con sus pantorrillas y sus
rodillas, y luego paso a los muslos en donde se entretuvo un buen rato
recorriéndolos completos, y al fin llego a la panochita de laura.
Primero acaricio los sedosos vellos y luego metió la mano por
en medio, laura instintivamente abrió las piernas para dejarle libertad de
inspección al anciano, este le metió dos dedos en la panocha recorriéndosela
toda y a la vez acariciándole el clítoris haciendo que ella gimiera levemente y
se retorciera un poco sobre el sillón, y después de un rato, el anciano le pidió
que se volteara y laura obedeció, y el le comenzó a pasar las manos sobre las
nalgas acariciándolas y dándoles un rico masaje que laura agradeció parando un
poco su culo, y por ultimo el le toco el culo sobandoselo con un dedo y después
metiéndoselo poco a poco mientras le besaba las nalgas.
Laura ya se encontraba caliente y lo único que deseaba era
una buena verga en su panocha y en su culo, pero todavía faltaba ver si al
anciano se le paraba la verga lo suficiente para poder metérsela a ella como su
cuerpo lo estaba exigiendo. Don Luis le saco el dedo del culo y le pidió que se
sentara, sentandose a su vez junto a ella y pasándole un brazo por los hombros
mientras con la otra mano le acariciaba las chiches.
Eres una hermosa mujer Laurita, de hecho eres la mujer
más hermosa de todas las que yo he conocido, y creo que además de hermosa
eres buena, y eso también me gusta.
Es usted muy amable al decirme eso don Luis –contesto
laura sin saber que mas decir.
Quiero que te sientas a gusto conmigo, de manera que si
necesitas o quieres algo, solo dímelo y yo te consentiré.
Esta bien don Luis –comento laura sin saber exactamente a
que se refería el.
Bueno, pues ahora ha llegado el momento decisivo, me voy
a desnudar, pero se que no soy un hombre que pueda gustarle a las mujeres,
en realidad soy un anciano, por lo que después de verme quiero que me digas
honestamente si quieres quedarte conmigo, y ten en cuenta que yo se
reconocer en la voz cuando una persona miente.
Si don Luis, seré honesta con usted.
Y el anciano se levanto, se paro frente a ella y comenzó a
quitarse la ropa, y cuando termino se quedo quieto sin hablar, como dejando que
ella calibrara lo que estaba viendo y tomara su decisión.
Y lauro lo calibro, efectivamente era un hombre anciano y a
pesar de lo delgado, las carnes se le colgaban, dejando entrever sus huesos,
definitivamente no era un hombre que le pudiera gustar a una mujer joven como
ella, pero había un detalle que hizo que ella abriera los ojos desmesuradamente,
y era la enorme verga del anciano, laura nunca pensó que pudiera existir una
verga como esa, a pesar de no estar en completa erección, ya media mas de veinte
centímetros según los cálculos de laura, y también era exageradamente gorda,
solamente la alta estatura de don Luis le evitaba a laura el pensar que estaba
frente a un fenómeno. Laura pensó que junto a esta verga, el pito de don Javier
no pasaba de ser un minúsculo colgajo.
¿Y bien? –pregunto don Luis- después de verme desnudo
estas en completa libertad de irte si lo deseas.
No quiero irme don Luis, quiero quedarme con usted, pues
yo no veo en los hombres solamente la belleza corporal, sino también la
belleza del alma y siento que usted es un hombre bello por dentro, y si me
gusta su belleza interior, también me gusta su belleza exterior –contesto
laura ladinamente pero con tanta seguridad en su voz, que hizo que el
anciano sonriera complacido por lo que oía.
Confió en tus palabras laurita.
Si señor, -dijo laura y tímidamente agrego- ¿me
permitiría usted tocarlo?
Puedes hacerlo laurita.
Y laura se levanto y parándose frente a el, le comenzó a
tocar los brazos, y el pecho, y la cintura, y las caderas, teniendo cuidado de
no tacarle la verga, luego se sentó nuevamente y le acaricio los muslos y las
rodillas. El anciano y arrugado cuerpo de don Luis ejercía una rara atracción
sobre ella, no era normal que le gustara y que quisiera acariciarlo, pero algo
en su interior la hacia desearlo hasta con desesperación, ella no lo comprendía
pero no era tonta y si entendía que en eso mucho tenia que ver el tamaño de la
verga del anciano, pues si esta hubiera sido una cosita diminuta como ella
esperaba, quizás no le hubiera gustado tanto. Y le siguió acariciando las
piernas hasta que el adelanto la pelvis como invitándola a tocar también la
verga.
Y ella la toco, la agarro con las dos manos y no alcanzaba a
cubrir ni la mitad del enorme pito que seguía creciendo con su contacto, ella lo
comenzó a mover lentamente como masturbándolo, y el pito seguía creciendo, hasta
que alcanzo su total erección y se convirtió en algo semejante al tolete de un
policía. Laura sentía el calor subírsele a las mejillas mientras continuaba
acariciando la verga del anciano.
Ay don Luis –comento laura- mucho me temo que su enorme
vergota no va a caber en mi panochita, la tiene usted demasiado grande.
Claro que si va a caber –comento el anciano- lo haremos
con mucho cuidado y te la meteré solamente hasta donde tú aguantes.
Esta bien don Luis.
El anciano se sentó en el sillón junto a laura, sin que esta
soltara la verga. En realidad ella estaba fascinada con el pitote de don Luis y
ya estaba ansiosa por metérselo por cualquiera de sus hoyos, no importaba que le
hiciera daño, ella tiene que sentirla dentro, y si no se abalanzo a metérsela
fue solamente por lo que fuera a pensar el anciano de ella, y no quería
apresurar las cosas, sino dejar que el lo hiciera cuando quisiera, pero si se
atrevió a decirle:
Don Luis, ¿seria usted tan amable de permitirme besarle
su vergota?
Besala todo lo que quieras hermosa laurita.
Laura se inclino hacia el y le dio repetidos besos a la verga
del anciano, inclusive trato de metérsela en la boca pero le fue imposible, ni
siquiera el glande le cabía completo en la boca, así que solamente se conformo
con besarla y lamerla como si fuera un dulce.
Déjame acostarme en el sillón –dijo el anciano- y me
pones tu panochita en la boca.
Si don Luis –dijo laura levantándose para que el se
acostara y luego subiéndose en el con su frente hacia la verga.
No, así no, ponte de frente a mí.
Por favor don Luis –se atrevió a decir laura exponiéndose
a contradecirlo y hacerlo enojar pues no sabia como iba a reaccionar el-
déjeme poder besarle su vergota mientras usted me chupa mi panochita, no me
quite el gusto de tener su pitote junto a mi boca.
Quizás fue la forma en como lo dijo laura, pero el viejo no
se enojo, antes al contrario se sonrió y le permitió hacerlo como ella quería.
Esa intuición femenina que tienen las mujeres para hacer y decir las cosas, y
que hacen que los hombres siempre quieran complacerlas. Y se estuvieron dando
gusto por un buen rato, don Luis era un experto para mamar panochas y tenia la
lengua mas larga que laura hubiera conocido y se la metía en su panochita como
si fuera un pequeño pito cogiendosela, y esto hizo que laura tuviera dos
esplendorosos orgasmos que gozo como nunca.
Al terminar, se levantaron y el anciano le pidió a laura que
se sentara sobre la verga y se la metiera hasta donde la aguantara.
Ay don Luis –dijo laura- creo que su vergota va a dañar
mi panochita, pero me la voy a meter, no solo por darle gusto a usted sino
por que en verdad la deseo, deseo sentirla dentro de mi cuerpo.
No te preocupes mucho laurita, si sientes que te daña, la
sacaremos.
Ella se preparo y se sentó a horcajadas sobre el anciano
guiando la verga con su mano para metérsela poco a poco, le costo un poco de
trabajo pero logro meterse la cabeza y luego la fue resbalando poco a poco hasta
meterse la mitad del garrote y entonces sintió que ya no le cabria ni un
centímetro mas, y comenzó a moverse jadeando y hablando.
Que gran verga la su ya don Luis, solo esta a la mitad y
ya me llena por completo, siento que me va a romper la panocha, que verga,
que verga, que caliente me pone su pitote.
¿Quieres que te la saque laurita? –pregunto el anciano.
No don Luis, no me la saque por favor, esta riquísima su
verga, déme una buena cogida, rompame la panocha.
Y así estuvieron por un poco más de media hora. Laura se la
hundió un poco mas a pesar del dolor que sentía, pues el placer era mucho mayor,
ya había perdido las cuentas de los orgasmos que había tenido y seguía gozando
con el gran tolete, se abrazaba al anciano y lo besaba en la boca con una pasión
como nunca antes la había tenido, le metía la lengua en la boca y le lamía las
encías con deleite, le restregaba las chiches en la cara y trataba de metérselas
completas en su boca para que el las mamara todas, hasta que llego el momento en
que estuvo a punto de desmayarse por el placer sentido, vio estrellitas a su
alrededor y solamente se abrazo al cuello del anciano para no caerse. Este noto
el desvanecimiento de ella y la sostuvo diciéndole:
Mejor te la voy a sacar cariñito, pues no quiero hacerte
daño.
No don Luis –grito ella sobreponiéndose un poco- no me la
saque, cojame hasta que me muera, pero no me la saque.
De cualquier forma, ya estoy por venirme.
Si don Luis, vengase en mi panochita, inúndemela toda con
su leche, quiero sentir su venida en lo mas hondo de mi ser.
Y el anciano se vino entre jadeos. En cuanto termino de
venirse, la verga comenzó a perder vigor pero sin desinflamarse por completo.
Laura se saco la verga y se sentó junto a el completamente desfallecida por el
placer experimentado, y así estuvieron los dos sentados lánguidamente por unos
minutos como reponiendo las fuerzas.
Laura fue la primera en reaccionar, se abrazo al anciano y
besándolo en la boca le dijo:
Que hermoso es usted don Luis, me ha dado la mejor cogida
de mi vida, es usted el hombre más hombre que he conocido.
Que bueno que te haya gustado laurita preciosa, pues te
confesare que yo tenía miedo de no gustarte y que te fueras a quedar conmigo
por obligación, pero noto que en realidad has actuado con gusto.
Claro que si mi precioso señor –contesto laura sin dejar
de besar la desdentada boca del anciano- me ha gustado muchísimo y siempre
que usted quiera cogerme yo estaré para servirle. Y ahora si me permita
usted don Luis, debo de ir al baño a orinar, ¿quiere usted indicarme donde
esta?
Espera un poco –dijo el viejo tomándola de un brazo- hay
algunas cosas que a mi me gustan y que si tu quisieras hacérmelas me harías
muy feliz, no son cosas comunes, por lo que si no quieres o no te gustan
pues yo lo entenderé y no las haremos.
Ay mi señor precioso –dijo laura sensualmente y volviendo
a prenderse de su boca y agarrandole la verga con una mano- usted es mi amo
y yo haré cualquier cosa que usted quiera, no importa de lo que se trate, lo
único que yo quiero es darle gusto a mi hombre.
Que linda eres laurita –dijo el anciano, y entre apenado
e indeciso comenzó a decirle lo que quería- es que ¿sabes?, a mi me gusta
tomarme los orines de la mujer, y me gustaría mucho tomarme los tuyos, pero
repito, esto será si tu quieres porque no quiero forzarte a nada.
Que bueno es usted don Luis, claro que si quiero, en
realidad nunca lo he hecho, pero si a usted le gusta, con mucho gusto lo voy
a hacer.
Que linda reinita –dijo don Luis abrazando a laura- creo
que me he sacado la lotería contigo, mira, sobre la mesita que esta en el
rincón hay una toalla grande, tráela y ponla aquí en el suelo junto al
sillón.
Laura fue por la toalla y la puso sobre la alfombra, el se
levanto y se acostó boca arriba sobre la alfombra y con la cabeza sobre la
toalla y le dijo a laura.
Ahora corazoncito, ponte en cuclillas sobre mi cara y
orinate en mi boca, y si no le atinas bien no te preocupes pues también me
gusta sentirla sobre mi cara.
Laura hizo lo que le pedían, se acuclillo sobre la cara del
anciano y le soltó un fuerte chorro de orines sobre la boca, desviándolo después
a propósito sobre su nariz y sus ojos y sonriendo con su travesura a la vez que
sentía un placer nunca sentido, pues en realidad ella nunca se había meado en la
boca de nadie, y le había gustado hacerlo. Cuando ella termino, don Luis la jalo
hacia el para limpiarle su panocha con la boca y laura se lo agradeció
mentalmente pues en realidad estaba adolorida de su panochita por efectos de la
cogida sufrida con la enorme vergota de don Luis.
Así estuvieron por quince minutos y después se levantaron,
don Luis se limpio la cara con la toalla y se sentó en el sillón.
- Si tienes hambre laurita, en la cocina hay varias
cosa de comer, si quieres puedes prepararte algo.
- ¿Usted tiene hambre don Luis? –pregunto laura-
porque me gustaría que me acompañara a comer.
- Si laurita, ve a la cocina y yo te alcanzo.
Laura fue a la cocina y comenzó a preparar unos huevos con
jamón para los dos, y unos minutos después entro don Luis, se dirigió a donde
estaba ella y la abrazo por detrás repegandole su denuda verga en las nalgas y
agarrandole las chiches. Laura pensó que el anciano tenia mucho sentido de la
percepción para saber donde estaban las personas, comenzó a mover su culo y se
pego a el lo mas que pudo para que la agarrara a gusto. Y cuando termino de
guisar, le dijo que ya estaba lista la comida, el se sentó y ella sirvió para
los dos y también se sentó junto a el.
Comieron tranquilamente y al terminar, ella le agarro la
verga al anciano sobandosela con las dos manos. Don Luis se dejo hacer gozando
del momento mientras le sobaba los pechos a laura.
- ¿Te puedo pedir un favor laurita?
- Si don Luis pidame lo que quiera.
- Lo que quiero es que tomes mucha agua para que te
puedas orinar en mi boca todas las más veces posibles, ¿quieres?
- Si don Luis.
Y laura procedió a servirse agua tomándose varios vasos. Y
luego de un rato se levantaron y fueron al sillón y ella se sentó en las piernas
de el y lo beso apasionadamente en la desdentada boca, metiéndole su lengua lo
mas que podía para que el la mordiera con gusto.
- ¿Quieres ver un rato la televisión laurita?
–pregunto el anciano.
- ¿Cuál televisión? –contesto laura, ya que
efectivamente no se notaba ninguna televisión a la vista y esto le había
parecido a ella muy natural puesto que el dueño de la casa era ciego.
- Sobre la mesita de centro hay un control remoto,
tómalo y pulsa el botón de encendido hacia la pared de enfrente.
Laura lo hizo, y de inmediato se corrió una cortina de tela
que estaba sobre la pared, dejando ver una enorme televisión la cual también se
encendió automáticamente.
- Ah caray –dijo laura- pues si hay una bonita
televisión, ¿y usted para…?
- Ya se que me vas a decir que para que la quiero si
no la puedo ver, pero si la puedo oír y es lo que hago de vez en cuando,
mira siéntate en el sillón y pon el programa que quieras y yo mientras
me entretendré con tu panochita ¿quieres?
- Si don Luis –contesto laura sentándose en la orilla
del sofá y abriendo las piernas para que don Luis sentado sobre la
alfombra pudiera comerle su panocha.
Don Luis comenzó a lamer y a morder suavemente la panochita
de laura, pasando después a su culo y alternándolos posteriormente, y luego beso
y mordió también sus piernas y tobillos hasta llegar a sus pies los que también
se metió a la boca para chupar los dedos y las plantas de los mismos, y así
estuvieron por varias horas. Laura ya estaba totalmente caliente y ya deseaba
volver a sentir la verga del anciano en su panocha, además de que ya quería
mear, y se lo dijo al anciano.
- Ya tengo ganas de orinar don Luis, ¿quiere usted
acostarse en el piso?
- Si mi amorcito, pásame la toalla por favor.
Don Luis se acostó en la alfombra extendiendo la toalla bajo
se cabeza y laura se puso en cuclillas sobre su cara igual que la vez anterior,
e igual le echo un fuerte chorro de meados sobre la boca que el anciano bebió
con sed, y los últimos chorros los echo sobre sus ojos y su nariz.
- Perdóneme don Luis que no le puedo atinar bien a su
boca –dijo laura levantándose.
- No te preocupes laurita –contesto el anciano
mientras se limpiaba la cara con la toalla- tu puedes orinarte en toda
mi cara si quieres.
- Esta bien don Luis.
Ya había anochecido cuando el anciano dijo que ya quería
acostarse y laura lo siguió a la recamara, amplia, sobria y lujosamente
amueblada, con una enorme cama que era casi del doble de tamaño que una cama
matrimonial normal. Don Luis se acostó desnudo boca arriba y laura a su lado,
agarrandole la verga que ya se encontraba totalmente parada y besándolo en la
boca con gusto.
- ¿Quiere usted meterme su vergota de nuevo don Luis?
- Si laurita, siéntate sobre mi para que te metas tu
sola la verga hasta donde aguantes.
- Si don Luis.
Y laura se trepo sobre el anciano y se acomodo la cabezota
del pito en su panocha para después dejarse caer poco a poco hasta tener metida
la mitad del garrote de don Luis, luego se comenzó a mover sobre la verga y se
recostó sobre el viejo para besarlo, su placer era intenso, el enorme pito la
llenaba por completo y tuvo otro orgasmo a la vez que le decía al anciano sin
dejar de besarlo en la boca:
- Que lindo pitote tiene usted don Luis, es la verga
más hermosa que me han metido, me llena toda mi panochita y siento que
me la va a desfondar.
- Esta verga es toda para ti laurita –contesto el
anciano- para tu panocha.
Luego cambiaron de posiciones con laura abajo, y luego la
puso de lado, y luego la puso de a perrito, y así estuvieron por mas de dos
horas, y laura tuvo dos orgasmos mas antes de que el anciano se viniera dentro
de ella.
Laura quedo tendida sobre la cama, feliz por la cogida
recibida, y cuando vio el anciano se iba a levantar lo tomo por el brazo y le
pregunto:
- ¿A donde va don Luis? Si necesita algo yo se lo
traigo.
- Voy por la toalla para limpiarme la verga.
- De ninguna manera don Luis, para eso estoy yo aquí,
para limpiarle la verga cuando usted termine de cogerme.
Laura se hinco sobre la cama, tomo la enorme reata en sus
manos y procedió a lamerla, la limpio desde los huevos hasta la cabeza pasándole
repetidas veces la lengua por todos lados, y cuando termino, dijo:
- Ya esta bien limpia don Luis.
- Gracias laurita, ahora vamos a dormirnos, pero
antes te voy a decir dos cosas, primera, si por la noche sientes ganas
de orinar, por favor me despiertas para que lo hagas en mi boca, y
segunda, tu duérmete tranquila, si por la noche sientes que te beso
alguna parte de tu cuerpo, no es que quiera yo coger, pues no creo que
se me vuelva a parar la verga antes de una semana, entonces es que
simplemente siento ganas de besarte y tocarte pero tu puedes seguir
durmiendo tranquilamente, ¿de acuerdo?
- Si don Luis, como usted quiera.
Y laura no tardo en quedarse dormida boca abajo, y tampoco
tardo en sentir que el anciano le abría las nalgas y metía la boca y la lengua
hasta su culo y se lo chupaba. Laura tomo un cojin y lo puso bajo su abdomen
para que se le parara más el culo, y luego solo lanzo un suspiro de satisfacción
y dejo que el anciano siguiera en su faena mientras ella dormía. Paso un buen
rato cuando laura volvió a despertar y sintió que el anciano seguía en lo mismo
con su culito, y entonces sintió deseos de orinar, y le dijo al anciano:
- Tengo ganas de mear don Luis, ¿le doy la toalla?
- Si laurita –contesto don Luis bajándose en seguida
de la cama y tirandose boca arriba en la alfombra.
Laura regreso con la toalla, se la dio al anciano y procedió
a orinarse en su cara, cuando termino, el viejo le limpio la panocha con la
lengua y luego se limpio la cara. Laura se levanto y se subió a la cama
acostándose boca arriba y quedándose dormida casi de inmediato mientras el
anciano se hincaba y le chupaba la panocha suavemente. Ya casi amanecía cuando
laura despertó de nuevo y el anciano estaba chupandole y lamiéndole los dedos de
los pies, laura solo lo vio un momento y se volvió a dormir, despertando cuando
ya eran mas de las ocho de la mañana, y don Luis seguía entretenido con sus
pies.
- ¿pues que no durmió usted don Luis? –pregunto laura
al anciano.
- No laurita, pero no te preocupes por eso –contesto
el anciano- ya tendré tiempo de dormir cuando me muera, pero ahora no
voy a desperdiciar este tiempo que te tengo aquí, ¿no quieres orinar
laurita?
- Si don Luis.
Y repitieron la misma operario de orinada en la boca que ya
habían practicado con anterioridad. Cuando terminaron, laura se puso su vestido
y de despidió del anciano.
- Ya me retiro don Luis si a usted no se le ofrece
otra cosa –dijo laura sentándose junto a el en la cama, besándolo y
sobandole la verga.
- Esta bien laurita, pero te espero el próximo
miércoles, ¿vendrás?
- Claro que si don Luis, de ninguna manera me
perdería otra cogida con esta vergota –contesto laura apretando la verga
e inclinandose para darle un beso.
- De acuerdo, te espero el próximo miércoles.
Don Luis la acompaño hasta la puerta y ella se fue.
C O N T I N U A R A
AGRADEZCO DE ANTEMANO TODOS LOS COMENTARIOS QUE ME HAGAN
LLEGAR.
Y EN ESPECIAL ME GUSTARIA Y AGRADECERIA QUE ME ESCRIBIERAN
MUJERES MADURAS (35 AÑOS EN ADELANTE).
e-mail
plantito7@yahoo.com.mx