A mí nunca me han gustado los campings. Siempre he preferido
los hoteles; así que cuando Valeria me dijo que nos íbamos a un camping en una
playa de Cádiz no me hizo mucha gracia. Aunque la verdad es que nos
divertimos....
El sitio era precioso, unas playas inmensas de arena blanca y
fina y bordeadas de bosques de pinos. El camping tampoco estaba mal, aunque sigo
prefiriendo los hoteles. El primer día lo pasamos realmente bien. Estuvimos
tomando el sol y relajándonos, incluso hicimos una escapada a un bosquecito
cercano para estar a solas. Pero lo verdaderamente interesante pasó el segundo
día por la noche. Ya conocíamos de vista a nuestros vecinos del camping, y a la
hora de la cena, comenzamos una conversación con un par de chicos que tenían su
tienda a la izquierda de la nuestra. Eran más o menos de nuestra edad, se
llamaban Antonio y Adrián y parecían gente sana, así que al final acabamos
compartiendo la cena y charlando animadamente. Después de cenar estuvimos
bebiendo unas cervezas y jugando a las cartas.
Eran algo más de las doce de la noche cuando uno de ellos,
Adrián, propuso jugar dentro de la tienda, ya que tenían un poco de marihuana y
querían fumarla tranquilamente. Entramos los cuatro en su tienda y sacaron una
bolsita de cannabis. Antonio se encargó de preparar en un momento un cigarro de
marihuana.
Seguimos jugando mientras fumaban y el pitillo fue pasando de
mano en mano, Val y yo le dimos alguna calada y fue más que suficiente porque
ninguno de los dos fumamos y no estamos acostumbrados, de modo que al rato no
podíamos parar de reír y nos costaba un trabajo enorme concentrarnos en jugar.
Adrián, al darse cuenta de la situación propuso jugar a las
cartas apostando prendas para darle más emoción, y a todos nos pareció una idea
divertidísima. Imagino que la idea se le ocurrió mirando a Val. Es una chica
pequeñita, con un cuerpo muy bien formado, los pechos más bien pequeños y un
culo que conseguiría que George Bush se hiciera comunista. Aquella noche tan
sólo llevaba puesto un bikini blanco y una faldita corta. En realidad ninguno de
nosotros llevaba más de tres o cuatro prendas.
Como no estábamos en condiciones de jugar a un juego
demasiado elaborado debido a lo que habíamos fumado, decidimos jugar simplemente
a la carta más alta. Hay que decir que pocas veces nos hemos divertido más
jugando a las cartas, sin duda por los efectos de la marihuana.
El caso es que debido a la rapidez del juego y a la poca ropa
que llevábamos en poco tiempo ya había alguien desnudo. Adrián, que era quien
había propuesto el juego, fue el primero en perderlo todo. Valeria comenzó a
mirarle con la intención de ponerlo nervioso, y por los gestos de él, pareció
conseguirlo. Se le veía incómodo por ser el único desnudo en la tienda.
- Bueno....se acabó, ¿no?- Preguntó
- De eso nada - se apresuro a contestar Antonio - seguimos
jugando, el que no tenga mas prendas tendrá que hacer algo que el resto le
ordenemos.
- Eso, eso... - dije yo con ganas de que la diversión
continuara.
A Antonio y a mi nos quedaba tan solo el bañador y Valeria
aun conservaba las dos piezas del bikini. El siguiente en perder fui yo y me
tocó desnudarme. Luego perdió Val y se quitó la parte superior del bikini entre
aplausos de los tres. Se la veía realmente apetecible con el cuerpo muy moreno y
los pechos de un tono rojizo de hacer topless. El siguiente fue Antonio que se
puso de rodillas, ya que no cabía de pie en la tienda y dejó al descubierto una
verga que colgaba más de un palmo aún estando relajada.
- Wow - dijo Val - Enhorabuena.
- Gracias, pero tu actuación ha contribuido algo - dijo
Antonio sonriendo.
El próximo en perder fue Adrián. Todos nos reímos mucho
intentando idear un castigo para él. Al final decidimos que tendría que salir de
la tienda y pasearse desnudo durante un minuto. Parecía que no iba hacerlo y
dijo:
- Esto abre la veda. Si cumplo tenéis que prometer todos que
cumpliréis cuando os toque.
Todos lo prometimos y el salió de la tienda. Al volver nos
dijo que no había casi nadie fuera de las tiendas pero que alguien lo había
visto.
En la siguiente jugada llegó el momento más esperado de la
noche, (sobre todo por Antonio y Adrián), y le tocó desnudarse a Val. Se puso de
rodillas y se bajo poco a poco el bikini, dejando ver su coñito totalmente
depilado; a los chicos se les caía la baba.
- ¡¡Vaya suerte tienes, macho!! - Dijo Adrian, sin apartar
los ojos de Valeria.
- Bueno….¿Seguimos jugando? - preguntó Val.
- Por supuesto, ahora que se pone interesante no vamos a
parar - contestó Antonio.
Valeria volvió a perder la siguiente ronda.
- Vaya, parece que la suerte no te sonríe…¿eh? - le dijo
Adrián - Ahora el castigo lo pongo yo….Tienes que ponerte a cuatro patitas de
espalda a nosotros….como si fueras una perrita y mantener las piernas abiertas
lo máximo que puedas durante treinta segundos. - No nos había consultado a
Antonio ni a mí, pero el castigo nos pareció genial.
- Parece que quieres tomarte la revancha por lo del paseito -
dijo Val - Está bien.
Valeria se giró e hizo lo que le habían ordenado, tocándose
además su rajita con los dedos y extendiendo sus líquidos por toda su vulva y su
culo. Estaba muy mojada y por su cara podía ver que estaba realmente caliente.
Antonio y Adrián se sobaban la polla sin disimulo mientras duró el espectáculo.
- Joder Valeria…Estás como un queso - dijo Adrián.
- ¿Seguro que quieres seguir jugando? - preguntó Antonio.
- Por supuesto - Le contestó Val sonriendo.
Precisamente fue Antonio el siguiente en perder - Todos
miramos a Val porque intuimos que ella querría hacerse cargo del castigo.
- Bien, te vas a poner de espaldas a nosotros en aquella
esquina, - dijo -, y no vas a volver la cabeza. Así no podrás ver la mamada que
le voy a hacer a mi novio.
Yo no podía creer lo que estaba oyendo. Antonio obedeció y
Valeria adoptó entonces la postura anterior y comenzó a chuparme la polla
mientras se masturbaba y gemía de la manera más sensual imaginable, para que
Antonio la oyera. Mientras Adrián no paraba de tocarse la polla con los ojos
como platos y comenzó a animar a Val.
- Dios mío ¡Como la comes! ¡Sigue chupando…se nota que te
gusta!
Estuvo así durante un buen rato, y luego levantó la cabeza y
dijo - Sigamos jugando - mientras me guiñaba un ojo.
Antonio, que había estado masturbándose con lo que oía, se
dio la vuelta.
- Madre mía. Vaya polla tienes - dijo Val viendo por primera
vez a Antonio totalmente empalmado. La verdad es que tenía un rabo de impresión.
Debía medir 22 o 23 centímetros y era gruesa como la muñeca de Val.
- Para que veas como me tienes…..Eres una chica muy traviesa
- contestó Antonio.
Levantamos la siguiente ronda de cartas y yo al ver el dos de
picas sabía que me tocaba perder….Antonio se acercó a una de las mochilas que
tenían y sacó un plátano.
- Bien. Ahora te toca a ti perderte algo. Tienes que salir
fuera de la tienda, porque tu chica nos va a dar un buen espectáculo con esto -
dijo levantando el plátano.
Miré a Val y vi como miraba el plátano mordiéndose el labio.
Yo que la conozco supe enseguida que estaba muy excitada y que el espectáculo
sería brutal.
Estuve tres o cuatro minutos fuera escuchando. Una pareja
pasó cerca y me puse a rebuscar entre las cosas que había al pié de la tienda
para disimular, pero creo que pudieron oír bien los gemidos y las frases que
salían de dentro.
Decidí entrar, y cuando abrí la cremallera de entrada oí a
Antonio decir:
- Así putita…..Te está gustando ¿verdad?
- Voy a entrar ¿ok? - avisé
La escena que me esperaba dentro era una de las más
excitantes que he visto nunca. Valeria estaba boca abajo con el culito
ligeramente levantado. Antonio estaba masturbándola con el plátano, que entraba
y salía de su estrecha rajita; mientras, Adrián, masajeaba las nalgas de Val con
las dos manos y pasaba los dedos por su culito follándola con ellos a ratos. La
piel de Valeria brillaba debido a la mezcla de aceite bronceador y al sudor, y
toda su entrepierna y el interior de sus muslos estaba empapado con sus jugos,
dejando esa zona aún más brillante y resbaladiza.
Valeria me miró con cara de súplica.
- Fóllame cariño. Estos dos me tienen caliente como una perra
y necesito una polla follándome ahora mismo - me dijo.
- Si fóllatela como se merece - Animo Adrián.
Me coloqué tras ella y puse la punta de mi polla sobre su
coñito. Ella se incorporó un poco y se apoyó sobre los hombros de los dos
chicos; entonces fui metiéndosela lentamente hasta que desapareció completamente
dentro de ella. Luego empecé a embestirla cada vez más fuerte. Valeria gemía con
cada embestida mía. Sus nalgas temblaban cuando yo chocaba contra ella, y Adrián
y Antonio la jaleaban con frases de lo más calientes.
Aceleré un poco más el ritmo y ella resbaló, aunque Antonio
la agarró por el brazo antes de que cayera. Entonces, casi disimuladamente llevó
la mano de Val hasta su polla.
- Agárrate aquí mejor zorrita. Seguro que no te caes - le
dijo.
Adrián imitó el gesto. Valeria estaba demasiado caliente y
colocada como para negarse, así que empezó a mover su mano a lo largo de las dos
pollas. No podía cerrar sus manos alrededor de la de Antonio, que se veía
inmensa entre sus dedos.
- Valeria…Aún estamos jugando - dijo Antonio - ¿Te atreves
con una última apuesta?
- Si…….venga - contestó ella entre gemido y gemido.
- Voy a levantar una carta. Si es menor que siete nos
vamos….si es mayor entonces nos harás una buena mamada mientras tu novio sigue
follándote.
- Adelante - dijo Val sin pensarlo dos veces.
Antonio alcanzó el mazo de cartas, hizo un corte y enseñó el
rey de tréboles.
- Mira putita…..has perdido. Obedece y mámame el rabo como tú
sabes - Le dijo mientras le acercaba la polla a la boca.
Val obedeció y se metió lo que pudo en la boca, que era
apenas la punta. Su saliva chorreaba por la polla de Antonio y Valeria la
extendía con la mano dejándola bien lubricada. Luego pasó a la de Adrián.
Así estuvimos durante un buen rato, yo follaba a Val cada vez
más fuerte y ella no paraba de gemir mientras chupaba las dos pollas a la vez.
Se había corrido varias veces ya y estaba agotada.
- Correos ya cabrones, no puedo más - nos dijo mientras me
miraba a los ojos.
Le hicimos caso y en apenas dos minutos nos corrimos los
tres. Primero Adrián y luego Antonio y yo. Descargué mi semen dentro de su
coñito mientras Antonio lanzaba chorros de esperma que mojaron todo el cuerpo de
Val. Val quedó tendida en la tienda sudada y muy satisfecha.
Después de descansar un rato, nos vestimos y nos fuimos a
darnos un baño nocturno a la playa.
Fue una experiencia genial, que no acabó ahí……pero eso es
otra historia.
Dude