E S C L A V A D E S U P A T R O N (4)
Don Javier salio de casa de pedro con laura a su lado, ambos
se subieron al coche de el viejo, que era una camioneta de ciudad, grande y
nueva, y arrancaron. La noche ya había entrado de lleno y algunas gotas de
lluvia comenzaban a caer. El departamento de don Javier estaba un poco lejos, y
con el transito, seguramente que tardarían más tiempo en llegar, de manera que
el subió los cristales de su coche, que eran ahumados, se puso cómodo en el
asiento del conductor, y le ordeno a laura:
como el viaje va a ser un poco largo putita, quiero que
te encueres, te recuestas en el sillón y me mamas la verga, pero con
suavidad y muy despacio pues no se trata de venirme en el camino, solo
quiero hacer el viaje un poco mas placentero para mi.
Laura dudo por una fracción de segundo pues nunca se había
encuerado ni se la había mamado en el coche, de hecho nunca se había subido a su
coche y le dio cierto temor de que la vieran desde la calle a pesar de los
cristales ahumados, pero de inmediato el instinto la hizo obedecer, se quito el
vestido y se echo boca abajo sobre el sillón poniendo se cabeza entre la
entrepierna del viejo y el volante, saco la verga que estaba totalmente flácida
y se la metió a la boca.
bebito precioso –le dijo laura a la verga del viejo- te
voy a mimar durante todo el viaje para que no se te haga tan largo.
Don Javier puso un disco con música tranquila, encendió un
cigarro, y manejo tranquilamente mientras con la mano derecha le agarraba las
nalgas a laura y le metía un par de dedos en el culo mientras ella se retorcía
por el placer a la vez que paraba un poco mas el culo para que el pudiera
maniobrar a su gusto.
Don Javier era un hombre con suerte. A pesar de ser casi
analfabeta había resultado muy bueno para los negocios y desde muy joven comenzó
su carrera comercial con diversos artículos y muy pronto salio de la pobreza en
que había vivido su niñez y su adolescencia. Había trabajado mucho, y ahora en
su edad madura podía darse todos los lujos que quisiera y podía tener todo lo
que se le antojara, y con ese poder que da el dinero, manejaba todo su entorno a
su conveniencia y nadie le podía negar nada.
Después de enviudar quince años atrás, no encontró ninguna
mujer que lo convenciera para volver a casarse y el no tenia ninguna urgencia
por hacerlo, su única necesidad real era la satisfacción sexual porque siempre
desde muy joven había sido un semental insaciable para el sexo y hasta la fecha
era capaz de hacer el amor mas de una vez al día durante todos los días, y esta
necesidad la mitigo siempre con mujeres bien dispuestas a satisfacerlo por
dinero o por conveniencia, sin que se tratara de prostitutas profesionales, de
manera que satisfecha esta necesidad, no había razón para casarse nuevamente
pues era muy difícil que el pudiera volver a enamorarse.
Antes de laura, don Javier había tenido a varias mujeres de
manera similar, obligándolas por necesidad a ser sus putas particulares y a
todas las había gratificado generosamente antes de despedirlas cuando se cansaba
de ellas. Pero laura tenia algo especial, era sin duda la mejor de todas las que
había tenido, para comenzar, era la mas hermosa y la mas joven de todas, tenia
un cuerpo esplendorosamente bello que ni ella misma se daba cuenta de eso, y con
las ropas que usaba, los demás tampoco lo apreciaban, pero el, que la veía
desnuda y que sabia apreciar la belleza femenina, sabia que habría muchas
modelitos jóvenes y no tan jóvenes que darían lo que fuera por tener un cuerpo
como el de laura.
Y por otra parte, laura se había acoplado perfectamente a el,
parecía tener un instinto especial para satisfacerlo, y su sumisión era casi
completa, solo faltaban algunos detalles para que el lograra dominarla por
completo, pero el terminaría ese trabajo, y sabia que al final tendría a su
disposición a la mujer mas hermosa que el hubiera visto y dispuesta cien por
ciento a hacer cualquier cosa que el le ordenara, sin voluntad propia y sujeta a
la voluntad de el.
= = = = = = = =
ya vamos a llegar –le dijo el viejo a laura sacando
violentamente el dedo de su cola- ponte el vestido.
Ella obedientemente le dio un último beso a la verga, se
sentó y se puso el vestido. Vio por la ventanilla que se encontraban en uno de
los barrios mas lujosos de la ciudad, se acerco a el y metió a su bebe en la
bragueta mientras le besaba la oreja al viejo. Este se metió con el coche al
estacionamiento de un edificio bonito de ocho pisos, tomaron el elevador y
subieron a la ultima planta en donde había un solo departamento que ocupaba todo
el piso, y entraron en el.
Laura se quedo pasmada al ver la amplitud y el lujo que
imperaba en ese departamento, desde el piso, las paredes adornadas de cuadros y
los muebles, eran de un lujo que laura solo había visto en películas, estaba tan
ensimismada que aun no se había encuerado como era su obligación siempre que
estaba sola con don Javier.
¿Qué esperas puta? –le dijo el viejo dándole una nalgada.
Perdone usted don Javier, es que estaba admirando su casa
–contesto laura quitándose rápidamente el vestido.
Vamos para que la admires toda –dijo el viejo tomándola
por la cintura.
Y la llevo a recorrer todo el departamento dejándola con la
boca abierta con todo lo que veía. Después se sentó don Javier en el sofá
principal de la sala y le ordeno que sirviera una cuba para cada quien, laura
obedeció reponiéndose ya un poco del impacto de estar en ese lugar tan lujoso,
sirvió los tragos y regreso junto al viejo sentándose en sus piernas. Bebieron
lentamente mientras el la manoseaba con una mano.
tengo mis pies muy cansados –dijo el viejo estirando las
piernas.
Laura entendió de inmediato lo que quería su patrón, dejo su
vaso sobre la mesa de centro y se hinco a sus pies, le quito los zapatos y los
calcetines y comenzó a sobar con sus suaves manos los sudados y apestosos pies
del viejo.
espera un poco –dijo don Javier levantándose- primero
quitame toda la ropa.
Laura lo desnudo poco a poco empezando por la camisa y
después los pantalones, ya que el no usaba calzones, y mientras lo hacia le
besaba cada parte de su cuerpo que iba descubriendo, a la vez que le decía
palabras cariñosas.
papacito lindo… me gusta mucho besar todo su cuerpo don
Javier… me gusta ser su puta y hacer todo lo que usted quiera…
Laura termino y don Javier se sentó y encendió con el control
remoto la enorme televisión que había en la sala y se dispuso a beber
tranquilamente su cuba, mientras laura volvía a hincarse a sus pies y continuaba
con su labor, agarro uno de los pies del viejo y lo empezó a lamer desde los
tobillos para abajo poniendo especial atención a las plantas y a los dedos, los
cuales se metía a la boca uno por uno y los chupaba y lamía como si fueran
dulces, y luego continuaba con el otro pie, ya no sentía ningún asco y parecía
hacerlo realmente con amor, con verdaderas ganas de complacer a don Javier.
Y así estuvo por un buen rato, interrumpiéndose solamente
para servirle otro trago al viejo.
Ya deja eso –dijo el viejo- y siéntate en la verga que ya
la tengo caliente.
Si don Javier –contesto laura sentándose a horcajadas
frente al viejo y comenzando a moverse sobre la enorme verga parada.
No te muevas porque quiero decirte algo y quiero que
pongas atención, pero primero besame en la boca.
Laura dejo de moverse y abrazo al viejo besándolo
apasionadamente, metiéndole su lengua en la boca casi hasta la garganta. Y así
estuvieron por varios minutos hasta que el la separo y le dijo:
voy a darte algunas nuevas obligaciones que deberás
cumplir en mi cuerpo, la primera de estas quizás no sea muy agradable para
ti, pero si lo será para mi, y tu quieres agradarme ¿verdad?
Claro que si don Javier, yo solo vivo para agradarlo, y
no se preocupe porque ninguna parte de su cuerpo puede ser desagradable para
mi, usted nada mas ordéneme y yo lo obedeceré.
Esta muy bien, eso me gusta, pues bien, he decidido que
de ahora en adelante tu serás la encargada de la limpieza de mi culo.
Laura puso cara de asombro porque no entendía bien que quería
decir la instrucción de don Javier, así que simplemente acepto su nueva
obligación.
haré lo que usted me ordene don Javier, solamente dígame
lo que tengo que hacer.
Es muy sencillo –dijo el viejo- así como te ocupas de la
limpieza de mi pito cada vez que llegas a la oficina y cuando termino de
mear, así te ocuparas ahora también de mi culo, deberás limpiármelo con la
lengua cada que llegues y siempre que termine yo de cagar y te tragaras
todos los restos que encuentres ¿lo entendiste bien?
Don Javier se quedo viendo a la cara de laura para ver si
esta mostraba algún gesto de desagrado o algo similar, porque en el fondo eso
era lo que el esperaba pues tenia muchas ganas de golpearla y esto hubiera sido
una razón ideal para hacerlo, pero lo único que vio fue un autentico gesto de
complacencia por parte de ella cuando contesto:
Si le entendí bien don Javier y claro que voy a hacérselo
con mucho cariño, pues mi único interés es que usted este complacido con mi
trabajo y con el cumplimiento de mis obligaciones.
Muy bien, comenzaremos desde este momento, hace unas
horas que fui a cagar, a propósito no me limpie para darte oportunidad a ti
de que lo hagas.
Laura se levanto y el viejo se recostó boca abajo en el
sillón poniéndose un cojin bajo la ingle para que su culo quedara parado.
Ahora –dijo don Javier- ábreme las nalgas con las manos
lo más que puedas y límpiame con la lengua todo el culo y sus alrededores.
Laura se acerco lentamente al culo del viejo, naturalmente
que ella nunca había hecho algo así ni con el ni con nadie y no sabia si podría
hacerlo bien sin volver el estomago por el asco, pero ni por un momento paso por
su mente la idea de no hacerlo o de ponerle algún pero al viejo, su respuesta de
que lo haría con mucho cariño había sido totalmente sincera, ella en realidad
quería agradarle a don Javier, de manera que con decisión abrió las nalgas del
viejo con las manos y metió la cara entre ellas.
Había restos de mierda por todo el culo del viejo y la
primera reacción de laura fue de asco al poner la lengua sobre el culo, pero se
sobrepuso rápidamente y comenzó a limpiar con la lengua y a tragar todos los
restos que encontraba.
Limpia bien todo –ordeno don Javier- y después mete en el
culo todo lo que puedas de tu lengua.
Si don Javier –contesto ella sin quitar la boca del
apestoso culo del viejo- que hermoso es usted al permitirme que le limpie su
culo con la lengua.
Y así continuo laura por un rato, ya se había tragado todos
los restos y ahora se ocupaba de masajearle el culo con la lengua y de tratar de
metérsela en el ojete sin lograr meter más allá de un centímetro de lengua. Don
Javier estaba muy complacido y gozaba del trabajo de laura, y también estaba
complacido de la sumisión de ella, todas sus mujeres le habían limpiado el culo,
pero todas después de protestar y de que el les prometiera una gratificación
especial, y todas lo habían hecho a regañadientes y con asco, inclusive hubo una
que volvió el estomago sobre su culo, pero laura lo estaba haciendo muy bien y
con gusto, esto quería decir que el dominio que ejercía sobre ella era casi
total, y esto lo dejo satisfecho de su obra, había logrado tener una puta
hermosa y que haría todo lo que el le ordenara por extravagante que esto fuera.
Ya esta bien –dijo don Javier- ahora ve al baño a lavarte
la boca, ahí encontraras un cepillo dental nuevo, siempre que termines de
esta obligación deberás lavarte bien la boca pues no quiero que estés a mi
lado o me beses con la boca sucia.
Si don Javier –contesto laura levantándose y dirigiéndose
al baño.
Cuando laura regreso del baño, el viejo le indico que
sirviera otros tragos para los dos y que volviera a sentarse en la verga, y
laura obedeció. Se sentó en el pito y los dos tomaron sus tragos.
Me gusta que seas complaciente –dijo el viejo- mientras
sigas así me tendrás contento y te ayudare en todo lo que necesites.
Ya le dije que usted es mi dueño don Javier y yo siempre
haré todo lo que usted quiera.
Esta bien putita, ahora muevete porque me pusiste bien
caliente y ya estoy a punto de venirme.
Si don Javier –contesto laura comenzando a moverse sobre
la verga- ¿quiere usted venirse en mi panochita o prefiere venirse en mi
culo?
No putita, ahora voy a decirte la siguiente obligación
que tendrás de ahora en adelante ¿quieres oírla?
Claro que si don Javier –dijo laura pensando en que seria
lo que ahora se le ocurriría al viejo, pero no se quedo pensando con temor o
con miedo por lo imprevisto que pudiera ser lo que viniera, sino con
expectación y con gusto por hacer cosas nuevas con su patrón- usted ordénele
a su pauta lo que tiene que hacer.
Perfecto putita, voy a venirme en tu boca pero tu no te
tragaras los mocos sino que los retendrás en la boca por un rato hasta que
yo te ordene que te los tragues, y cuando yo quiera abrirás la boca para
mostrarme que ahí los tienes, y si te los tragas antes de que yo te diga me
harás enojar mucho ¿entendiste puta?
Si don Javier –dijo laura pensando que eso no era tan
difícil y que podría hacerlo tranquilamente.
De acuerdo, ahora hincate y chupame la verga, yo te
avisare cuando este por venirme.
Laura se hinco a los pies del viejo y le agarro la verga
acercándola a su boca y dirigiéndose a ella le dijo:
Bebito precioso, te voy a chupar hasta que me eches tu
lechita en la boca y después la voy a tener ahí hasta que mi dueño me ordene
que me la trague, metete en la boca mi bebito.
Don Javier sonrió complacido y gozo del momento. Laura
chupaba muy bien la verga, parecía hacerlo con amor, realmente se esforzaba por
complacerlo y por hacerlo sentir a gusto.
Después de unos minutos don Javier le hizo una seña a laura
de que se iba a venir y ella asintió con la cabeza y se preparo a recibir los
mocos, y cuando el viejo comenzó a venirse, ella pego bien la boca a la cabeza
del pito para que no cayera ni una sola gota fuera de la boca. Cuando el viejo
termino, ella se retiro de la verga cerrando su boca para que nada se saliera de
ella, don Javier se le quedo viendo y sonrió.
Lo estas haciendo muy bien, ve a servir otros dos tragos.
Laura fue a cumplir la orden con la boca cerrada y llena de
mocos, sirvió los vasos y regreso con el viejo, le entrego el suyo, y el propio
lo puso sobre la mesa de centro y se sentó de nuevo a los pies de don Javier,
este se comenzó a tomar su copa y encendió la tele para entretenerse mientras
laura seguía con la boca cerrada. Pero resulta que, lo que le había parecido tan
sencillo de hacer, ahora ya no le estaba resultando tan fácil, respiraba por la
nariz y sentía la necesidad de tragar lo que tenia en la boca pero haciendo un
esfuerzo logro evitarlo.
Habían pasado diez minutos cuando don Javier le pidió que
abriera la boca para confirmar que todavía tenia sus mocos, ella echo un poco
para atrás la cabeza y abrió la boca mostrándosela al viejo y el noto que
efectivamente la tenia llena de sus mocos, y sonrió a la vez que le daba una
palmada en la espalda, y esto hizo que ella tragara un poco y al tratar de
evitarlo se atraganto y se vio obligada a toser echando en el piso lo que le
quedaba en la boca, esto enfureció al viejo que la empujo fuertemente tirandola
al piso y gritándole:
Pinché puta pendeja ¿es que no sabes obedecer mis
ordenes?
Y levantándose la comenzó a patear con los pies desnudos,
bastante fuerte pero cuidando de no hacerle un daño grave como seria el romperle
una costilla, y ella aguanto el castigo poniéndose a llorar y diciéndole:
Perdóneme don Javier, por favor perdóneme, fue sin querer
no fue por desobedecerlo, me merezco el castigo pero por favor perdóneme.
Ya es la segunda vez que me desobedeces puta pendeja y
eso me pone muy furioso, se me hace que no mereces todo lo que te he
ayudado, voy a tener que olvidarme de ti.
No don Javier –dijo laura- no volverá a suceder, se lo
juro, castígueme todo lo que quiera pero no me abandone.
El viejo siguió pateándola y luego la jalo por los cabellos
ordenándole que se levantara, ella lo hizo y el la siguió golpeando ahora con
las manos, y aunque lo hacia con las manos abiertas los golpes eran fuertes,
ella se cubría con los brazos pero el le ordeno que los bajara y ella
sumisamente le obedeció y el le pego repetidas y fuertes bofetadas en el rostro.
No se que voy a hacer contigo –dijo el viejo sin dejar de
pegarle- no veo que te interese cumplir con tus obligaciones.
Perdóneme don Javier, yo cumpliré con todas mis
obligaciones.
No se si perdonarte pues no me gusta que me desobedezcan
–dijo don Javier todo sudoroso y cansado, y dejando de pegarle se volteo
hacia el sillón empinándose sobre el mismo y fingiendo buscar algo sobre el,
como una invitación a que laura hiciera algo, y ella lo entendió de manera
instantánea, y lo hizo.
Rápidamente se hinco en la alfombra, abrió con las manos las
nalgas del viejo y metió la cara entre ellas poniéndole su boca en el culo, a la
vez que seguía hablando.
Perdóneme mi señor –decía laura y su voz sonaba un tanto
lejana y distorsionada por tener el culo del viejo pegado en su boca- nunca
volveré a desobedecerlo, puede hacer conmigo lo que quiera, pero perdóneme,
siempre le limpiare su culo con la lengua después de que usted cague y hasta
podrá cagarse en mi boca cuando quiera, pero por favor perdóneme.
El viejo la escucho sonriendo, nunca había pensando en eso de
cagarse en su boca, pero no era mala idea y quizás algún día lo haría. Por
supuesto que el iba a perdonarla pues el le había dado la palmada en la espalda
a propósito para provocar que ella tosiera y tuviera que escupir y todo con el
único fin de tener el placer de golpearla.
Ya esta bien –dijo el viejo separándose de ella y
sentándose en el sillón mientras ella quedaba hincada en el piso- me
ensuciaste mi alfombra, puta puerca, ahora deberás limpiar eso que tiraste
con la lengua y tragártelo.
Laura adolorida de todo el cuerpo, dócilmente obedeció y se
inclino a limpiar con la lengua los mocos de el que estaban sobre la alfombra, y
cuando termino se quedo hincada ante el esperando a que le dijera algo y rogando
por dentro para que la perdonara.
Esta bien puta –dijo el viejo- te voy a perdonar pero si
vuelves a fallar en tus obligaciones, el castigo va a ser más fuerte y ya no
va a haber perdón y te tendrás que largar de mi vida.
Que bueno es usted conmigo don Javier –dijo ella
inclinándose a besar y lamer sus pies- no volveré a fallar.
El le ordeno que se levantara y fuera al baño porque tenia
ganas de mear y ella obedeció de inmediato corriendo al baño y poniéndose como
era su obligación para recibir en la boca los miados del viejo y bebérselos con
gusto, cuando terminaron regresaron a la sala, el se sentó en el sillón y le
dijo que tomara su vaso y se sentara en sus piernas y ella obedeció prontamente.
Y así estuvieron por dos horas mas, tomando licor los dos y
ella mimándolo y besándolo, dándole de tomar en la boca y ratificándole lo bueno
que el era con ella y que ella cumpliría fielmente siempre con sus obligaciones.
Después de este tiempo ya los dos estaban medio borrachos,
pero mas laura que no estaba acostumbrada a beber pero era incapaz de decirle a
el que no, y si el quería que tomara pues ella tomaría.
Ahora vamos a jugar un poco –dijo don Javier alegremente
y con ganas de verla mas humillada- tú vas a ser mi perrita ¿estas de
acuerdo?
Claro que si don Javier, ¿Qué debo de hacer?
Primero que nada, -dijo el viejo, riéndose de antemano
por lo que ella iba a hacer- te pones a cuatro patas y caminas por la sala y
cuando yo te haga una señal, vienes hasta mi y me ladras, ¿entendiste?
Si mi señor.
Y laura se puso a cuatro patas caminando así por la sala
mostrando su esplendoroso culo desnudo y atenta a cuando el viejo la llamara,
hasta que el le hizo una seña con la mano y ella se dirigió hacia el y le ladro.
Gua, gua, gua, gua, gua, gua, gua, gua, gua, gua.
Muy bien perrita, ahora toma uno de mis calcetines con la
boca y pásamelo.
Laura hizo lo que le ordenaban, fue caminando a gatas hasta
donde estaba la ropa de el, tomo uno de los calcetines con la boca y se lo
llevo, el lo tomo y lo hizo bola y le dijo:
Ahora voy a lanzar este calcetín y tu correrás a tomarlo
con la boca y me lo traerás, pero deberás de ir y regresar corriendo lo mas
aprisa que puedas.
Laura asintió con la cabeza y el viejo lanzo el calcetín,
naturalmente ella no podía correr a gatas, pero si se esforzaba por hacerlo lo
mas rápido posible y le traía el calcetín con la boca, el lo tomaba y lo volvía
a lanzar, y así estuvieron por un rato hasta que el tuvo compasión de ella al
notar que ya casi no podía con el cansancio.
Descansa un rato perrita, pero descansa con mi verga en
la boca.
Ella agotada se metió la verga en la boca, aunque de lo que
verdaderamente estaba cansado era de estar hincada pero se aguanto hasta que el
le ordenara levantarse.
Ya estoy caliente de nuevo –dijo el viejo separando la
cabeza de ella y recostándose boca arriba en el sillón- vamos a hacer un 69,
tengo ganas de chupar tu panocha.
Ay que buena gente es usted don Javier al querer chupar
la panocha de su puta, se que no lo merezco y por eso le estoy muy
agradecida.
Laura se acostó sobre don Javier poniéndole la panocha en la
boca y metiéndose ella la verga del viejo, y don Javier se dio a chupar la
panochita de laura con fuerza, mordiéndola y metiéndole la lengua hasta donde
podía, luego se pasaba a su culo y también lo lamía, lo mordía y le metía la
lengua, laura se convulsionaba del placer y recibía en su cuerpo orgasmo tras
orgasmo.
Después de un rato, el viejo le ordeno:
Ya parate putita y siéntate en la verga, te la metes en
la panocha y te das algunos sentones y luego te la sacas y te la metes en el
culo y así la vas alternando ¿entendiste?
Si don Javier.
Y laura obedeció las instrucciones, se metía la verga en la
panocha y luego la sacaba y se la metía en el culo, y así estuvieron durante un
buen rato hasta que el viejo se vino en el culo de ella, y ella experimentaba su
enésimo orgasmo.
Cuando terminaron, el viejo decidió que ya tenía sueño y que
era hora de dormir. Los dos se fueron a la lujosa recamara y se acostaron en la
enorme cama.
Ahora te voy a dar la última obligación de este día –dijo
el viejo.
Si don Javier, ordéneme usted.
Siempre que pasemos la noche juntos, tú deberás dormir
con mi verga en tu boca y deberás tener mucho cuidado de que no se salga, si
despierto y no la tienes en la boca, me enojare mucho ¿estas de acuerdo?
Ay si don Javier, será un verdadero placer para mi el
dormirme con mi bebe en la boca y tendré mucho cuidado de que no se me
salga.
Perfecto –dijo el viejo- yo siempre duermo de lado, de
manera que tu dormirás también de lado con tu cara a la altura de mi verga,
y cuando notes que me volteo para el otro lado, tu cambiaras también de
lado, ¿esta claro?
Si mi señor.
Y de inmediato laura se bajo a la altura de la verga y se la
metió en la boca diciéndole:
Mi hermoso bebito, esta noche dormirás calientito dentro
de mi boca.
Y así pasaron el primer fin de semana juntos. Tres días y
tres noches en los que cogieron como locos. Laura bañaba al viejo todas las
mañanas y después lo secaba amorosamente. Le limpiaba la verga después de
tomarse su orina y le limpiaba el culo con la lengua después de que el cagaba.
También le limpiaba los pies con la lengua. Le preparaba de comer, y se dormía
con la verga en la boca. Todos los tres días completos estuvieron los dos
encuerados en el departamento y ella cumplió satisfactoriamente con todas sus
obligaciones.
El lunes por la noche, el viejo la fue a dejar a su casa y le
dio un buen fajo de billetes. Laura iba toda adolorida pero muy satisfecha, era
el mejor fin de semana que había pasado en su vida, había bebido bien, había
comido bien, y había sido cogida repetidas veces por todos sus agujeros, y al
llegar a su casa al despedirse del viejo, le dijo:
Hasta mañana patrón, y muchas gracias por todo, es usted
el hombre mas bueno y mas hermoso del mundo y yo siempre seré su agradecida
putita, ¿me da su permiso para despedirme de mi bebe?
El viejo solo asintió con la cabeza y ella de inmediato le
saco la verga y le dio repetidos besos acompañados con palabras de cariño.
C O N T I N U A R A
GRACIAS ANTICIPADAS POR TODOS SUS COMENTARIOS.