STRIPPOKER ESTUDIANTIL
Maria y Nerea eran dos amigas del mismo pueblo y habían ido a
estudiar un curso de postgrado al extranjero, habían alquilado un piso para las
dos y lo compartían con otro par de chicos españoles pero ese fin de semana se
habían quedado solas o eso pensaban.
Habían terminado de cenar y se sentaron en el sofá a ver la
televisión pero se estaban aburriendo, pusieron un poco de música y Nerea
propuso jugar a un strip-póquer, María se rió con la propuesta no porque Nerea
fuera chica y no le atrajese la idea sino porque le parecía ridículo el juego
pero finalmente aceptó.
Cogieron una baraja y se pusieron a jugar, la primera partida
la perdió Nerea y como prenda se quitó la camiseta descubriendo sus pechos
medianos con el pezón color café claro y muy tersos y apetecibles, luego volvió
a perder y se quitó el tanga negro y se quedó solo con un short, entonces perdió
Maria que se quitó un vestido gris claro que llevaba que ocultaba a muy duras
penas sus encantos, las cosas estaban subiendo de tono.
Juan, su compañero de piso, había llegado a la casa pero con
el ruido de la música y de las risas de sus amigas no le habían escuchado,
además de que el salón estaba en el otro extremo de la casa, él se acercó
sigilosamente al oír la música, pensó que alguna de sus compañeras o su
compañero se había traído un ligue y quería ver el espectáculo, se desnudó y se
escondió tras la puerta.
No tardaron nada las dos chicas en quedarse desnudas, eran
dos muchachas muy guapas. Nerea era de pelo color platino muy corto, ojos
marrones, cara muy atractiva, los pechos ya se describieron antes, un culo en
consonancia con su cuerpo muy duro y respingón pero un poco grande y el pubis
recortadito y unos muslos muy torneados. Maria era de pelo negro rizado, ojos
azules, cara aniñada, pechos más pequeños y los pezones color rosa y pequeños,
el culo redondito y durito y el sexo rasurado.
En pocas manos habían terminado de desnudarse, ya estaban sin
un trozo de tela, la siguiente vez perdió Maria y Nerea la hizo que se pusiera
un antifaz de los que se usan para dormir con lo que no iba a ver nada. Entones
Nerea se tumbón encima de la mesa con las piernas abiertas y la hizo que se
pusiera a cuatro patas a comerla el coño de espaldas a la puerta, pero antes de
empezar se tenía que atar las manos a la espalda con unas esposas con lo que
quedaba a merced de su amiga en caso de esta quedar insatisfecha.
Aunque la verdad es que este juego tenía una doble vertiente
porque Nerea había visto a Juan en la puerta acariciarse esa tremenda polla de
la que estaba dotado. Maria se inclinó sobre su amiga y pasó la lengua en torno
al ombligo, la conocía muy bien y sabía cuales eran sus puntos débiles, esta
maniobra consiguió que Nerea se mojara todavía más entonces con la lengua cogió
parte de sus flujos y los puso en el ano siempre con la lengua porque no podía
usar las manos. Luego la comenzó a comer el coño pasando la lengua por los
labios vaginales primero con mucha delicadeza y luego con más energía.
Nerea la hizo parar y separarse un poco de la mesa, entonces
ella se deslizó debajo de su amiga llegando con su boca a su vulva y así Maria
podía apoyar la cabeza sobre el abdomen de Nerea y comerla enterita el conejito
pero así también preparaba el terreno para Juan para que ensartara a Maria en el
coño y la cabalgara hasta hacerla tener un orgasmo.
Estaban en pleno 69 cuando Nerea hizo un gesto bien claro al
chico que estaba en la puerta con toda la polla más dura que el acero entre las
manos preparado para ensartársela a cualquiera de las chicas. El muchacho se
colocó tras Maria de rodillas y sacó con mucho cuidado el consolador que su
amiga la había metido en el coño y con delicadeza se lo puso en el ano y lo puso
en marcha.
Sin esperar a que Maria pudiera sospechar nada y aprovechando
que la chica estaba muy mojada por el reciente orgasmo que le había regalado la
lengua de Nerea la penetró de una sola vez, una estocada profunda hasta los
huevos, ahora empezó a follarla, Maria protestó pero no podía ni moverse ni ver
nada pero su queja no duró ni dos segundos porque en seguida se sintió extasiada
de placer y comenzó con sus movimientos pélvicos a ayudar al chico en la
penetración.
Nerea se salió de debajo de su amiga y se colocó detrás del
chico y empezó a lamerle los huevos y luego el perineo hasta llegar al ano, lo
lamía suavemente y conseguía que la polla del chaval que estaba en el coño de su
compañera se pusiera más dura y las venas resaltasen todavía más, luego con un
dedo le fue haciendo caricias circulares en torno al esfínter y apretando
ligeramente le fue metiendo el dedo suavemente, lo hacía girar, el chico bufaba
de placer por el polvo que estaba echando a Maria y por lo que a él le estaban
haciendo.
Nerea ahora ya tenía dos dedos metidos y fue buscando la
próstata a través de las paredes del recto para estimularla, cosa que consiguió
y la consecuencia fue que el chico tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no
correrse dentro de Maria. Al final el chico cuando Nerea le introdujo un
consolador y lo puso en marcha no pudo más y sacando la polla de dentro de Maria
eyaculó sobre la espalda de la muchacha.
Entonces liberaron a Maria y en lugar esta, cuando vió lo que
había pasado, de enfadarse se emocionó y le besó en la boca y a su amiga también
diciéndola que ahora la iba a recompensar que tenía que probar esa verga. Maria
hizo que el chico se tumbase en el suelo y ella cogió su polla y se la empezó a
acariciar primero con delicadeza, luego la dio besitos y la fue palpando hasta
que ésta reaccionó y comenzó a endurecerse, entretanto Nerea se masturbaba
viendo la escena y se puso a horcajadas sobre la boca de Juan y éste la empezó a
pasar la lengua por el coño y entretenerse en el clítoris.
Luego cuando ya la polla estaba bien dura Nerea se la metió
de golpe sentándose sobre ella haciéndola resbalar dentro de su chorreante coño
mientras apretaba los músculos para que el roce fuera más intenso, hizo esto
dando la espalda al chico y sentándose sobre él, Maria entretanto había empezado
a jugar con su conejito y se metió un consolador en el coño y comenzó a meterlo
y sacarlo.
Le extendió otro a Juan mientras se sentaba delante de su
amiga y comenzaba a besarse con ella, primero eran delicados besos para luego
pasar a ser besos de una gran pasión, juntaban sus lenguas y se prodigaban en
caricias mientras el chico había ensartado a Nerea con el otro consolador que
estaba lleno de púas de goma insertándoselo en el culo, lo puso en
funcionamiento a una velocidad moderada primero y luego lo iba acompasando a la
velocidad de monta de la chica lo mismo que hacía Maria con el que ella tenía en
la vagina.
Estaban los tres desatados y las dos chicas se venían una y
otra vez con tiempos cada vez más escasos entre orgasmo y orgasmo hasta que el
chico anunció la llegada del suyo y Nerea se levantó y agarrando de la mano a su
amiga la puso al otro lado dejando la polla en medio para que cuando Juan se
corrió las gotas que resbalaron tras volar por la polla cayeron a sus dos bocas.
Luego le limpiaron la verga con la lengua hasta dejársela reluciente.
Al terminar se fueron los tres a la ducha y a dormir
durmiendo las dos chicas en la misma cama bien abrazaditas.
Este relato es imaginario pero si queréis podéis escribirme
a:
Picante100@hotmail.com