Hace como dos años que entre mis lectoras, tengo una pareja,
que se hacen llamar Mary y Juana. Ellas son dos chicas de 21 y 23 años, Mary es
hija de chinos pero nació en Buenos Aires y Juana es de aquí. Yo tengo 40 años,
soy casada y el ciento por ciento de lo que escribo es pura fantasía, pero en
ese juego que se hacen cuando recién empezás a escribir estas cosas yo les dije
que tenía 25 años, que era lesbiana pero que también lo hacía con hombres, ya
que siempre es bueno sentir una pija dentro, cada tanto… Después cuando nos
hicimos amigas virtuales no pude volver atrás en eso, y además no fue un tema.
Mis amiguitas tiene por hábito hacer prácticas con mis
relatos, los realizan, los actúan y me los critican, cuando les parece que se me
fue la mano o no son muy convincentes, me los halagan y me felicitan cuando
corresponde. Algunos los he cambiado después de haber leído sus recomendaciones
Les he escrito relatos a pedido y algunos después lo he
publicado en esta página…
En el último que les escribí, me habían pedido un trío de
mujeres, ellas sorprendían a una ingenua y hermosa señora mayor, con artilugios
sofisticados…
Me sorprendió no recibir ningún mail de respuesta diciéndome,
su parecer sobre el texto, como solían hacerlo. Yo me había calentado mucho
escribiéndolo y me había tomado el tiempo para releerlo y mejorarlo. Cuando se
los mandé, dejé un producto, chequeado por control de calidad, o sea que al
releerlo, me calenté tanto que me hice una pajita. ¿Hay alguna forma mejor de
saber si la idea está buena?
La cosas es que pasó un tiempo prudencial y yo ni noticias de
mis amigas… ya estaba yo decidida a pedir explicaciones, por reprocharles tanta
desidia, cuando estaba por prender mi computadora, para escribirles, sonó el
timbre.
No esperaba a nadie así que me intranquilicé. Yo acababa de
llegar a casa, me había sacado la ropa con la que voy a trabajar y me encontraba
con un short de jean, de esos deshilachados y una remera vieja que amo y uso de
entre casa.
Voy hasta la puerta y miro por la mirilla y veo a una chica
con un cuaderno en la mano. Abro la puerta y me dice…
- Disculpe ¿Aquí vive la señora Clara Guerrico?
La jovencita, no tendría mas de 20 años, con cara de nena,
ojos grandes y muy abiertos, con un uniforme de esos que las compañías les hacen
poner para que se vean, ellas también como un objeto de consumo. Remera
ajustada, minifalda y zapatos con tacos… No era una espectacular mujer, pero no
le faltaba, ni le sobraba nada…
- Si
- ¿Podría hablar con ella?
- Soy yo ¿Por qué asunto es?
- Mi nombre es Samanta. Soy la promotora de Shefer company y
usted nos solicitó un catálogo de nuestros productos y hoy estamos entregando
las solicitudes en esta zona.
Solamente le tengo que hacer unas preguntas y en unos minutos
una compañera mía traerá los muestrarios para que usted pueda elegir el producto
que le plazca.
¿Tiene unos minutos?
- No recuerdo haber solicitado ningún catálogo… ¿Qué producto
es?
- Suele pasarnos, es que al final del cuestionario le pedimos
a los clientes que nos den el nombre de algún familiar o amigo que le pueda
interesar nuestro producto. Esto entra en nuestra base de datos y así se hacen
nuestros recorridos… seis de diez personas de las que visitamos en un día, no
tiene ni idea de Shefer company y mucho menos conocen nuestros productos, pero
la verdad es que le va a gustar, de esas personas siete de diez nos termina
haciendo un pedido…
- ¿y se puede saber que vendés?
- Yo no vendo nada. Solo le vengo hacer unas preguntas y
después mi compañera le traerá un catálogo con los códigos, precios y modelos
que ofrecemos. Si austed le gusta, eligirá alguno y los encargará, sino se queda
con el catálogo que es muy fino y delicado.
- Bueno, empezá de una vez.
- Verifiquemos los datos que tengo. Nombre completo. Clara
Guerrico
- Así es
- Edad 27 años,
- Ojalá ¿quién fue el que les dio esos datos? Tengo 40 recién
cumplidos.
- ¿Enserio? Aparenta muchos menos… 40 años… la dirección está
bien. Estado civil soltera.
- No se habrán equivocado de casa… soy casada. Sin hijos.
- Es Profesional, trabaja y me dijo que no tiene hijos… Bueno
pasemos al cuestionario.
- ¿Cuántas horas trabaja?
- Cuatro
- ¿Cuántas horas le dedica a la casa?
- Una o dos como mucho…
- ¿Cuántas horas se dedica a usted?
- ¿qué pregunta? Y no sé según… yo diría… poco, una…. ¿Pero
cuándo dice a mí, lo dice a mi arreglo, gimnasia y esas cosas?
- Lo que usted considere, no importa en que, lo que me debe
responder es cuántas horas usted considera que se dedica.
- Si considero el tiempo de cuidado corporal, lectura,
higiene y alimentación tres, no cuatro. Si ponga cuatro horas
- ¿Cuánto tiempo le dedica al sexo? Por día.
- No le parece que a usted o a su empresa no le importa eso.
– Le dije con tono sorprendido, casi enojada. Es que la verdad es que ella me
caía bien pero no quería que ninguna empresa tuviera esos datos. Pero ella
adivinó lo que estaba pensando e interrumpió mis pensamientos
- No tenés porque preocuparte. Los datos que te pedí van en
este formulario ¿ves? Y el cuestionario es este otro, no tiene nombre, ni
dirección ni dada que pueda juntar con el otro. Nosotras ponemos todos los
formularios en un buzón y ellos después hacen el estudio de esos datos, pero no
saben a quién pertenecen, saben que es masculino o femenino y que es de 21 a 30
de 30 a 45 0 mayor de 45.
- Pero ¿para qué quieren saber cuánto tiempo hago el amor?
¿qué es lo que me están ofreciendo? ¿Un consolador?
- Bueno, no debería decirlo hasta que llegue el catálogo,
pero lo que ofrecemos es lencería erótica y accesorios. Sabemos que muchas
mujeres desean comprar este tipo de artículos pero no se animan, les da
vergüenza o no conocen la variedad de artículos que se ofrecen. También hay una
línea de cremas, alimentos afrodisíacos, consoladores… ¿Sabía usted que hay ropa
interior comestible? Pues bien yo no lo sabía… usted va a encontrar en el
catálogo cosas increíbles… por favor… terminemos el cuestionario yo me gano los
cincuenta pesos y usted no se va a arrepentir…
La verdad es que no sabía que hacer… por un lado me daba
bronca, tener que contestar ese tipo de preguntas para una empresa de dudosa
legitimidad y por otra me daba pena la encuestadora… me daban ganas de ver esos
productos y debo decir también es que soy incapaz de comprarme ropa interior
erótica y que me encanta ese tipo de prendas…
Todo el tema me puso intranquila, sentía vergüenza, calor,
pena… Es que es muy distinto pensar y escribir en situaciones eróticas o en sexo
explícito y otra muy distinta es que se meta sin permiso en tu casa… con el
agravante que la que lo hace es una niña apenas mayor de edad… Otra vez
interrumpe como adivinando y me dice:
- Mirá lo que llevo puesto.
Se da una vuelta, tipo wonder woman y escucho el ruido del
velcro abrirse, la vio en sus piernas girando y en su mano la falda quedando en
medias de red rojas, porta ligas y una tanguita haciendo juego. Le quedaba
hermoso, Me excitó debo reconocerlo, mi corazón empezó a latir muy rápido… Ella
me miraba con una sonrisa malvada y yo no podía dejar de mirarle la bombacha…
Tomó me mano y la pasó por las medias.
- ¿Alguna vez sentiste esta calidad de terminación? ¿Toca
esta tela? Es un nuevo material en base de lycra que usa la NASA para los trajes
de los astronautas… - Me decía mientras metió mis dedos entre sus tanga y los
bellos de su pubis… Yo tocaba su bombacha y no podía razonar. Me puse en llamas
- Seguro que vos usas esas bombachas del año del jopo…
- No, no son así, pero son comunes… Yo no tengo tu cuerpito,
soy una mujer ya grande para ese tipo de jueguitos… ¿No te parece?
- No me parece que sos una mujer muy atractiva y que debe
tener muchas fantasías, como las tengo yo, como las tenemos todas… Mirá que
casualidad esa es la pregunta que debía hacerte ahora… ¿Cuál de todas estas es
tu fantasía mas habitual?: ¿Estar con dos hombres, estar con otra pareja o estar
con otra mujer?
- Todas – Dije yo sin pensar.
- ¿Ves? Te hacías la muy santita y resultaste ser una putita
igual a mí.
En eso suena el timbre y ella agrega: - Debe ser Mary, mi
compañera.
- O puede ser mi marido que entra y te ve así y no le voy a
poder explicar lo que sucede…
- No sucede nada - me dijo, mientras me pasaba la mano por
mis tetas y a mi me daba escalofrío. Fui hasta la puerta y pregunté quien era y
era la compañera de Samanta… Abrí y ella entró, tenía puesto el uniforme de la
empresa, pero le quedaba mejor. Cuando la miré a los ojos entendí todo. Ellas
eran Mary y Juana y yo estaba a punto de ingresar al fabuloso mundo de la
bisexualidad.
Todo lo que pasó era casi exactamente igual al relato, salvo
que el método de instalarse dentro de mi casa era diferente la idea era la
misma. Ellas sabían de mi amor por las bombachas y sus olores, sobre la
fantasías que ello me daba y sobre como doblegarme y lo usaron a la perfección…
Ellas sabían de que hablaban, cuando yo solo escribía desde mi imaginación…
seguramente mis próximos cuentos serán mas exactos, mas sentidos, mas fuertes.
Me dejé llevar por el camino de mi relato hasta sus más
profundas sensaciones y la verdad es que era, mil veces mas caliente que lo que
yo escribí.
Los besos, sus manos en mi cuerpo, mis manos en su sexo y
chupar sus jugos, fue insuperable. Estuvimos tres horas cogiendo sin parar… Fue
glorioso.