Después de la orgía en el hotel, decidí esperar hasta el
próximo fin de semana para llamar a Lucía. La verdad es que yo había disfrutado
mucho en el hotel y quería repetirlo. Además, quería saber si realmente ella
había estado durmiendo mientras nos la follábamos y si le había gustado el
"regalo" que le habíamos dejado.
Durante esos días se me ocurrió una idea: había que compartir
a la profesora con mis amigos. Porque ellos también habían tenido que aguantar
sus clases, es más, seguro que a ella le gustaría una orgía donde participara
más gente.
Escogí a mis cuatro mejores amigos que sabía que guardarían
el secreto y no se lo contarían a nadie. Por suerte, uno de ellos tenía un
apartamento en la playa, el lugar perfecto para una orgía. Quedé con ellos en
que me esperarían en el apartamento el viernes después de cenar y que yo
llevaría la "sorpresa". Solo les dije que no se hicieran pajas en unos días y
que trajeran lubricante, así estarían más cachondos cuando llegáramos Lucía y
yo.
A Lucía, la llamé el jueves por la noche:
- Hola ¿Cómo estás?
- Bien, hasta que tú me has llamado –contestó ella, aunque no
pareció tan enfadada como quería aparentar.
- No te hagas la disgustada. Te lo pasaste tan bien como yo.
A ver, quiero que mañana estés en la puerta de tu casa a las 22:00. Ya sabes
como tienes que ir vestida, solo necesitas una bolsa con ropa de recambio, un
bañador y una toalla. Volveremos a la ciudad el domingo por la mañana. El resto
te lo explicaré mañana en el coche mientras hacemos el viaje.
- ¿Qué? ¿Nos has tenido suficiente? Eres un cabrón. Otro fin
de semana contigo, estoy harta. No pienso obedecerte.
- Escucha: tengo las fotos y puedo ir al director y contarle
que una profesora se ha acostado con un alumno. Así que no tienes otra opción,
además, te lo vas a pasar genial, confía en mi. Por cierto, espero que no hayas
dejado de tomar la píldora –después de decirle eso colgué.
Al día siguiente, llegué a su casa en el coche viejo de mis
padres a las 22:00 en punto. Ella estaba esperando en la puerta. Llevaba una
falda muy corta que mostraba sus bonitas piernas, una camisa blanca de manga
corta con los dos primeros botones desabrochados y unas botas de tacón alto.
Paré el coche, ella puso su bolsa de viaje en el asiento de
atrás y se sentó en el del copiloto.
- Espero que el viaje no sea demasiado largo –me dijo un poco
enojada- estoy un poco cansada.
- Tranquila solo es una hora y te tengo que explicar algunas
cosas, así que se te hará corto –le contesté mirándole el escote. Se le veía el
nacimiento de sus preciosos pechos.
- Bueno, pues puedes empezar por contarme a donde vamos.
- Vale –le dije mientras cogía la autopista- vamos a un
apartamento en la playa, por eso te dije que trajeras el bañador. Allí nos
esperan cuatro amigos míos que también son alumnos tuyos. Me parece que el resto
ya te lo puedes imaginar tu sola.
- ¡Eres un hijo de puta! ¿Crees que me voy a follar a cuatro
alumnos más? Empezabas a caerme simpático pero veo que eres un chaval sin
compasión. –esto lo dijo medio sorprendida y medio indignada. ¡No soy una puta!
- Has sido tú la que no ha tenido compasión con nosotros
durante el curso –le respondí. Has sido muy dura con los deberes y los exámenes,
además, vas a poder compensar a tu mejor alumno.
- ¿Quién? –preguntó Lucía intrigada. ¿Jerónimo?
- Exacto. Creo que se merece una mejor recompensa que una
buena nota por haber sacado notable en tus exámenes. Y también podrás compensar
a tus peores alumnos: Javi, Paco, Luís y yo mismo.
- Quizá es verdad que he sido muy dura en clase –dijo
suspirando- pero lo hacía por vuestro bien y eso no te da derecho a usarme de
esta manera.
- No te hagas la enfadada. Sé que te lo pasaste muy bien en
el hotel cuando el chaval y yo te follamos a la vez. Ahora seremos cinco tíos
los que te daremos placer. Eres una mujer afortunada, a muchas les gustaría
estar en tu situación. No te estoy llamando puta –quería tranquilizarla y
animarla un poco, enseñarle el lado positivo.
- Tienes razón con lo del hotel, me lo pasé muy bien. Pero
cinco tíos contra mi sola es mucho. No creo que pueda aguantar, me haréis daño y
eso no me va a gustar. Además, no me gustar follar obligada con gente que no me
atrae.
- Tranquila, tenemos lubricante para no escocerte y no nos
pasaremos mucho contigo. Nos lo pasaremos muy bien –le repetí. Ahora que ya
sabes el plan, hazme una de tus mamadas para ir empezando la noche. Sé que te
pones cachonda cuando chupas una buena polla.
Ella no dijo nada. Pasó un minuto en silencio, mirando la
carretera. Luego se quitó el cinturón, se acercó a mi entrepierna y me bajó la
cremallera del pantalón. Mi polla estaba a medio gas debajo de los calzoncillos.
Me los bajó y me cogió la polla con una mano.
Empezó por una paja con la mano mientras pasaba la lengua por
la punta de mi polla. Eso hizo que en pocos segundos mi polla se pusiera dura
como una piedra. Entonces, se la tragó entera, como ella sabía hacer. Era una
maestra en mover la lengua mientras tenía toda mi polla en la boca. Esa
sensación le hacía volver a uno completamente loco. Más cuando te apretaba los
testículos con la otra mano y gemía un poco.
- Arghhhh, Lucía la chupas muy bien. Ufffffff, esto es la
ostia. Debes de haber chupado muchas pollas en tu vida. Diósssssssss.
- La verdad es que sí –dijo después de sacarse mi polla de la
boca. Ya te he dicho que no soy una puta, pero si soy un poco guarra –decía esto
mientras me hacía una bonita paja. A lo mejor, algún día, te explico mis
aventuras.
- Me encantaría –le respondí antes de cogerle la cabeza y
empujársela contra mi polla.
Abrió la boca y se la volvió a meter. Yo estaba en la gloria,
succionaba mi capullo como si fuera un biberón mientras me hacía una paja con la
mano. Chupaba con mucha fuerza y también movía la mano con velocidad. Además,
cada vez lo hacía más fuerte y más rápido.
- Uffffffff, no voy a… diósssssss…… aguantar……… arghhhhhhh………
mucho mááááááás.
En cuanto acabé la frase, empujé fuerte su cabeza hacia abajo
para que le llegara lo más profundo posible y me corrí. En el momento del
orgasmo casi me salgo del carril porque cerré los ojos y tembló todo mi cuerpo.
No tuvo más remedio que tragarse toda mi leche, que fue mucha porque llevaba
unos cuantos días sin pajearme. Casi se atragantó pero cuando empezaba a
ahogarse se controló y no le pasó nada.
Sacó mi polla de la boca totalmente limpia y, después de
subirme los calzoncillos y cerrarme la cremallera, me dijo:
- Vaya, parece que teníamos el depósito lleno. ¿Falta mucho
para llegar?
- No ya casi estamos. ¿Me puedes contestar sinceramente a dos
preguntas?
- Supongo –dijo ella después de pensárselo un rato.
- Primera: ¿Estabas realmente dormida cuando en el hotel te
follamos el chaval y yo?
- Aunque parezca extraño, si, estaba dormida. Tuve un sueño
muy raro, soñaba que era follada por el director y el subdirector de la escuela
otra vez. La sorpresa fue cuando me desperté con toda la boca llena de semen
seco. Eso no me lo esperaba –lo dijo mirándome directamente a los ojos- y me
gustó mucho. ¿Cual es la segunda pregunta?
- ¿Estás cachonda después de habérmela chupado?
- Pues si, lo estoy –dijo acariciándose un pecho por encima
de la camisa y pasándose la otra mano por la pierna mientras me guiñaba un ojo.
- No te preocupes, ya hemos llegado.
CONTINUARÁ… (os recomiendo mucho el próximo relato: super
orgía)
Os agradecería que me mandarais vuestras opiniones a
npmrivero@yahoo.es, todas serán bien
recibidas. Gracias.