En medio de la tenue luz de la habitación me preguntas si
confió plenamente en ti. Y desnuda ante ti tal y como me has ordenado, te
respondo que sí.
Te acercas lentamente a mí y con una suave caricia de tus
yemas mi piel se eriza, siento miedo, pero confió en ti, siento como miles de
mariposas revolotean sin cesar en mi estomago y eso me hace estar más sensible
ante ti, pero sé que quiero seguir, no te temo, sé que no me harías nunca daño.
Entre tus manos veo una larga tela de seda, la cual a cercas
a mi cuello y lo envuelves en forma de pañuelo, cada uno de los extremos quedan
sobre mi espalda desnuda, siento como todavía los llevas en las manos y quedan
suspendidos en el aire mediante algo que no veo, oigo como tus pasos vuelven a
mí llevando aún en tus manos los extremos de la tela de seda, me ordenas que me
siente de rodillas en el suelo y dejas a cada lado de mis muslos los extremos de
tela.
Te desnudas lentamente, mirándome fijamente a los ojos,
mientras yo permanezco callada y miró con deseo cada trozo de tu piel que la luz
acaricia, una vez estás totalmente desnudo te acercas a mí y te arrodillas
frente de mí, siento tu respiración mezclada con la mía, mi pulso se acelera
solamente con tenerte cerca, es tanto lo que te deseo, que me doy miedo a mi
misma, nunca pense perder el control de mis sentimientos de tal forma, pero
contigo es imposible controlar nada,
Soy totalmente tuya.
Tu mano acaricia mi rostro y cierro mis ojos para deleitarme
en ella, cojo aire, mis pechos se elevan al inspirar y notas mi nerviosismo, tu
voz grave rompe el silencio de mi deseo.
Tranquila, confía en mi.
No respondo, permanezco callada mientras te miró y asiento la
cabeza, tus labios se aproximan a los míos y siento tu aliento cálido, me muero
de ganas por sentir tus labios, tan sólo a unos milímetros te detienes y
simplemente rozas tus labios con los míos para pasar a besar la comisura de mis
labios, me excita de tal modo que siento como me humedezco, me desespera el no
poder besarte pero no debo moverme, tus manos bajan lentamente desprendiendo su
calor por mi piel, mis pezones de tan sólo sentirte cerca se endurecen, no sé
como consigues excitarme de tal manera sin tan sólo tocarme, es algo que nunca
entenderé.
Sigues bajando tus manos por mi vientre, hasta mis muslos,
tus manos se alejan de estos para coger los extremos de la tema, y veo tu mirada
fija en mi, nunca sabré lo que piensas, tu mirada es demasiado profunda como
para poder descubrir parte de ti, noto como se tensa la tela y tira de mi
cuello, al mismo momento que siento tu lengua subir por mi canalillo, me
estremezco de placer, noto tu pecho rozarse con el mío y el cambio de frío a
calor al sentirte cerca de mí, me coges por la cintura y me sientas sobre ti,
rodeo tu cintura con mis piernas y siento tu sexo duro y palpitante rozar con el
mío, mi humedad es cada vez más notoria y el olor a sexo obvio por toda la
habitación, tus manos tensan más la tela, en la intención de no asfixiarme echo
mi cabeza hacía atrás mientras mis manos se cojeen a la suave tela.
Tus besos por mi cuerpo son como quemaduras, siento mi
respiración desbocada y otro suave tirón me hace gemir, es entonces cuando noto
como entras en mi de un solo golpe, y grito de placer, no sé en que momento tu
serenidad se ha vuelto una locura pero siento tus caderas moverse a un ritmo
vertiginoso, y tus besos arañar mi piel, tus dientes morder mis pezones y tus
respiración ahogar mi sed.
Me muero por besar tus labios y beber de tu boca pero tu
pasión todavía no se apacigua y otro nuevo tirón.
Me falta la respiración, notas como mis gemidos son cada vez
más altos, pero mis movimientos cada vez más limitados por la tela, aprietas mi
cuerpo contra ti sin dejar de embestirme y clavar tu sexo en mi y darme un
placer infinito, es tanto el placer que llevo a sentir que en cierto momento
siento perder el conocimiento, me falta el aire, pero no deseo parar, siento
como me llega el orgasmo, y no quiero dejar de amarte, no me viene una imagen
más dulce para morir que esta misma que estoy viviendo, dejaría de respirar por
tal de no dejar de sentirte y ser tuya.
Ves como mis manos se desploman en tu cuello, y sin pensarlo
dos veces sueltas los extremos de la tela y me besas con pasión, noto tu
respiración y eso me ayuda a recuperar la mía, la sensación de ahogo acompañada
con el orgasmo me crea una sensación de éxtasis.
Me coges en volandas y me tumbas en la cama, me sonríes con
dulzura, mientras besas mi rostro, y no hace falta palabras para saber que tu
también me amas. Me abrazas en un instinto protector y en un susurro oigo como
me dices:
Si estás conmigo, es para siempre.