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Fecha: 04-Jul-04 « Anterior | Siguiente » en Intercambios

Un bar de carretera

umberto
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Una parada que originó momentos no esperados. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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 UN BAR DE CARRETERA

Cerca de las dos de la madrugada. Harto ya de conducir camino a casa de unas vacaciones que se me han hecho cortas, y que encima de todo, no han salido como yo quería, porque ha hecho mal tiempo y no me he podido bañar, porque se ha averiado el aire acondicionado del apartamento y he pasado un calor sofocante, porque mi novia ha tenido un ataque de celos tonto y ha estado sin hablarme los últimos dos días. Parece que se ha conjurado todo contra mí para que me vaya todo mal, pero que no se preocupe que de esta me vengo, que a mí no hay quien me tosa.

Metido voy en mis pensamientos cuando veo que la gasolina está a punto de agotarse, porque se ha encendido el piloto de la reserva. A lo lejos, como algo que sabía que iba a pasar, veo aparecer una gasolinera "¡qué suerte!" pienso, sin saber lo que después me espera. Cuando estamos a punto de entrar en el estacionamiento, veo que también hay un bar de carretera. "Te propongo que paremos un poco, que estoy cansado" te digo mientras te muevo un poco para que te despereces de tu sueño. Abres los ojos y te estiras, y me dices que vale. Bajas del coche y te comienzas a estirar como los gatos, mientras yo pongo gasolina en el coche. Cuando acabo de todo, me acerco a ti y te cogí la mano para que entremos. Me miras con cara de circunstancias y me dices que si ya no estaba enfadado, que parezco el enanito enfadado, y te respondo que no lo sé aún, que ya veremos. "pues que sepas que se me ha pasado ya el enfado por mirar las tetas de las tías". Te miro y tiro de tu mano para entrar en el local.

El local está vacío, semioscuro y envuelto en una fina capa de humo de cigarrillo. En un lado del bar, está la barra, con el camarero limpiando vasos con un trapo blanco, y al lado de lo que parece un mini escenario, hay un tipo rubio musculoso con camisa verde, que parece que está medio dormido. Nos sentamos cerca de la barra, y me acerco al camarero para pedirle dos refrescos. Mi voz hace que el fornido hombre salga de su aletargo y se nos quede mirando. El barman se me acerca y le digo las consumiciones, y con un aire de tranquilidad comienza poner los vasos. En ese instante, como si hubiese sido llamada por el fortachón, aparece una rubia en el miniescenario, vestida con un traje de noche verde oscuro que apenas cubre sus grandes pechos, y un fular de plumas del mismo color. Al momento comienza a sonar "la isla bonita" de Madonna.

Me quedo mirando a la rubia, que al darse cuenta que sólo estamos mi novia y yo, se me queda mirando a mí, como si fuese su cámara en un programa nocturno y tuviese que deleitar a miles de telespectadores que hay detrás de las cámaras. Pero en ese instante, la contemplamos el fortachón, el barman, mi novia y yo. Cogí los refrescos y me acerco a mi novia, que se me queda mirando otra vez con cara de pocos amigos, porque ve que no la he hecho caso desde que ha aparecido la rubia, pero es que, una rubia así se ve muy pocas veces. Nadie hablamos en ese momento, todos miramos el espectáculo de mujer, que nos está bailando para todos. La rubia comienza desabrochar la cremallera lateral del traje, y con un contoneo espectacular, hace que el vestido se le suelte del cuerpo y caiga inerte en el escenario.

Mi novia me insinúa que si nos vamos a quedar a ver semejante esperpento, y como si no la hiciera caso, comienzo a acariciarme suavemente el paquete. Mi caricia parece que no es muy discreta, y al momento la rubia, que está con un tanga verde del color del vestido y del fular, baja del escenario y se dirige hacia nosotros. Mi novia hace ademán de levantarse e instintivamente le sujeto del brazo y la vuelvo a sentar. Sin quitarle la vista a los ojos marrones de la rubia, le dijo en un susurro "deja que disfrute, celosa" y acto seguido me contestas, "tú lo has dicho, y si tengo oportunidad voy a hacer lo mismo que tú". Cuando te voy a decir algo, llega la rubia y me rodea con su fular el cuello, y en ese momento se me escapa tu brazo, te levantas y te sientas cerca del fortachón. "¡Uuuy! Parece que hay guerra por aquí" dice la rubia mientras se me acerca tanto que no te puedo ver. En ese instante se me nubla también la mente y comienzo a pensar con otra cosa. "Te vas a enterar" pienso mientras comienzo a seguirle el juego a la rubia. La rozo con la yema de los dedos por los costados, y llego hasta su culito, que tiene duro y redondo, vuelvo a subir las manos y en ese momento la rubia se separa de mí lo suficiente como para verte la cara de cabreo que tienes, mientras el fortachón no te quita ojo. "Te tengo que dar una lección", y vuelvo a acercarme a la rubia con instinto de cogerla y restregarme sus tetas por mi pecho, ella me sigue el juego y deja que me restriegue, cuando se suelta, se vuelve a dirigir al escenario y se sienta abierta de piernas, enseñando el minúsculo tanga verde, que desata de los lados y cae, dejando a la vista un coñito afeitado con una línea delgada de vello.

En ese momento ya me estoy tocando la polla por dentro del pantalón, y mi novia me mira con cara de mala leche, con mirada de "si te atreves, ves", cosa que hago al instante, me levanto y me siento en una silla que hay justo delante del coño de ella, a un metro suyo. Tiene la raja brillante, y se la toca constantemente. Justo en el momento en que se acaba la canción, suena otra música de fondo, y la rubia me hace un guiño para que me acerque, cosa que hago en el momento, me levanto y pongo mi cara a escasos centímetros de su cara. Hago un intento de besarla, pero ella se echa para atrás y se tumba en el escenario, dejando las piernas colgando. Yo se las recojo, y comienzo a pasar mi lengua por su tobillo, subiendo por sus gemelos y llegando a la parte interior de la rodilla, ahí paro, te miro y te digo que si disfrutas, y me contestas que sí, y al momento comienzas a tocarle el paquete al fortachón. "¿Quieres guerra?" te digo mientras continuo lamiendo la parte interior de los muslos de la rubia, mientras con el rabillo del ojo veo que le estás bajando la cremallera al fortachón.

Ya fuera de mí, llego a las ingles de la rubia con el expreso propósito de vengarme, y comienzo a lamer el coño tan jugoso que tiene la rubia. Ella comienza a gemir bajito mientras me acaricia los cabellos con sus manos. Después de unos cuantos círculos con la lengua sobre el clítoris, ella me levanta un poquito la cabeza y me dice que soy genial chupando. "se lo hago a esa de ahí a veces" contesto y me sigo con mi faena. "Cariño, ¿te importa que lo compartamos?" dice la rubia con una cara de felicidad que no cabe en sí. Saco la cabeza de su coño en el momento justo en que acaba la pregunta, y veo que estás masajeando la polla del fortachón, que es un poco más larga y más gruesa que la mía. "Es un salido cabrón" contestas y al momento comienzas a bajar tus labios hasta la altura de su capullo rojo. Tu mirada insinúa un "disfruta chaval mientras puedas" y al momento te empiezas a comer esa polla. Veo como subes y bajas tu cabeza por ese falo, y como la vas lubricando de saliva. Más que cabrearme, me excita verte chupar esa polla, y cada movimiento que haces sobre su pene duro, le vas dejando la polla al fortachón más dura y mojada.

La rubia me pregunta si me voy a quedar mirando esa mamada o le voy a hacer yo una a ella, y al momento continuo con la comida de coño que le estaba haciendo. Ella vuelve a ayudarme con el movimiento de su pelvis mientras sujeta mi cabeza contra su clítoris. Le meto la lengua en su cueva e intento hacer que penetre como si fuera una polla pequeña. Al momento empieza a gemir y a convulsionarse, se aguanta un poco y vuelve a gemir, "lo estoy consiguiendo, se va a correr" me digo a mí mismo mientras sigo chupando el clítoris y moviendo mi lengua a su alrededor. La rubia se pone colorada, arquea su cuerpo y empieza a soltar grititos de placer. Acaba al ratito y cuando saco la cabeza de su entrepierna te veo que estás sentada en la mesa, con los pantalones en el suelo y el tanga blanco corrido a un lado, mientras el fortachón te come el coño. "¿Disfrutas?" te digo, "Como nunca" contestas. En ese lapsus en que me fijo en ella, la rubia me saca la polla del pantalón del chandal y comienza a chupármela. ¡Joder, qué placer!, la chupa la punta, el tronco, los huevos, se la traga casi entera, y comienza un sube y baja sin manos, que me hace estremecer, y me pone a punto la corrida. El fortachón se levanta de comerle el coño y se acerca a ti, supongo que pone la punta de su polla en tu entrada, porque en ese momento suspiras como nunca, ladeas la cabeza hacia la derecha y me miras mientras te la empieza a meter, al momento, tus ojos se tornan y se cierran, y dejas escapar un gemido de placer. Te embiste despacio, haciendo sitio a su pedazo de polla, y tú le coges con los brazos su nuca para acoplarte mejor a su falo. No puedo consentir que te corras antes que yo, así que quito la cabeza de la rubia de mi polla, la bajo del escenario, la tumbo boca arriba sobre la mesa y se la pongo en la entrada de su coño. Mientras la taladro muy despacio, siento el calor y su carne abrirse a mi polla, es un placer que no había sentido con nadie, y eso que ya me había estrenado con otras tres (incluyendo a mi novia). Estoy en una posición en la que veo las tetas de la rubio moverse con cada bombeo mío, y veo su espalda, con tu blusa abierta, ofreciéndole sus tetas( que son más pequeñas que las de la rubia) al fortachón, y sus movimientos sobre la vagina de mi novia. Como estoy casi a punto de correrme, decido parar un poco el ritmo y cambiar la postura, poniendo a la rubia tumbada con las tetas sobre la mesa, dándome una visión de su culito redondo, apunto hacia su vagina y se la hundo hasta los huevos, porque entre la corrida que le dí al principio y la follada de ahora, tiene la cueva húmeda y entra mi polla como cuchillo en mantequilla.

Veo que tú también cambias de postura y haces que el fortachón se eche al suelo, sujetas su polla y la pones justo en la entrada de tu coño, y con un impulso hacia abajo te la clavas hasta el final, y con una mirada de "yo también la se meter hasta el fondo" comienzas a cabalgarlo fuerte, y cada gritito tuyo se acompasa con tu movimiento arriba y abajo sobre el fortachón. Mientras la veo follar con el tío ese, y yo estoy sujetando las caderas de la rubia, mientras oigo los gemidos y los gritos de los cuatro, follando al ritmo, un calambre me invade des de arriba hasta abajo, veo que me viene la corrida. Grito que me corro y saco la polla del coño de la rubia, y al momento me voy hasta donde está su cara, y no me da tiempo a encajarle la polla en la boca, porque en ese instante, un chorro de semen sale disparado y se estrella en su cara, un segundo chorro se va a su pelo rubio, y el tercero y cuarto chorro ruedan por su mejilla y caen al suelo. Aún me estoy convulsionando de la pedazo de corrida que tengo cuando oigo a mi novia gritar "me corro, córrete tu también", empieza a arquear el cuerpo y a desvariar el movimiento que llevaba con el fortachón, y ahoga sus gritos mordiéndose un dedo. El fortachón la quita de encima de un empujón y se coge la polla, corriéndose en las tetas de mi novia, una corrida enorme.

Exhaustos los cuatro, nos vestimos como podemos y mi novia y yo nos vamos hacia la salida, cuando me acuerdo que tengo que pagar las consumiciones, y al acercarme a la barra a pagar, veo que el barman tiene los pantalones y los calzoncillos bajados, la polla floja y colorada, y una mancha blanca encima de uno de los electrodomésticos del bar. Le pago las consumiciones y me voy del bar. Mi novia espera en la puerta del coche. Nos montamos y no hablamos nada hasta que llegamos a Ciudad Real. A las dos semanas me llama y me dice que cortamos alegando que soy un salido, que no hago otra cosa que mirar todos los culos y las tetas que tengo a mi alcance, que sólo quiero nada más que follar y que ella no ve que yo esté comprometido con ella solamente. Nada más colgar, siento un alivio que me voy de borrachera con mis amigos.


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