FIESTA DE DESPEDIDA (3) APENDICE
1
Era una tarde verano, y como tal hacía calor. Habíamos
ido los amigos a la piscina y ahora estábamos bastante aburridos, tomando el
sol y pensando algo que hacer, cuando mi amigo Marcos dijo.
-Oye, ¿sabes que dicen por ahí? Que Aranchita hace
top-less en su chalet.
De Arancha la pija me creía ya cualquier cosa, pero no de
sus padres.
-No creo que su padre le deje hacer eso, le dije
-Pues lo hará cuando no estén sus padres, supongo. Desde
luego el otro día cuando nos la tiramos no se le veían marcas del bikini en
las tetas.
-A Arancha te la tiraste tu, corregí. Yo solo me corrí en
su cara.
-Envidioso. Además no me la tiré. Solamente le di por el
culo.
-Vale, lo que sea.
Si una semana antes me hubieran dicho que ibamos a tener
una conversación como esta no me lo habría creido, pero ahora parecía de lo
más normal. Marcos continuó hablando.
-Oye, ahora debe de estar en su chalet. Y me juego lo que
quieras a que está desnuda ¿Por qué no cogemos las motos y nos vamos a
comprobarlo?
Me imaginé a Arancha desnuda en la terraza de su
chaletazo, con aquel cuerpazo que dios le había dado, y mis hormonas
hablaron por mi.
-Vale. Total, aquí no hacemos nada.
Cogimos las motos y enfilamos hacia el chalet de Arancha,
sin saber demasiado bien que es lo que haríamos cuando llegaramos.
Dejamos las motos unos 500 metros antes de llegar a la
puerta del chalet. Marcos propuso que nos subieramos por la montaña hasta
encontrar algún sitio desde donde pudieramos ver la piscina, y eso es lo que
hicimos. En diez minutos habíamos llegado a un lugar desde donde poder ver
sin ser vistos. Eso sí, estaba un poco lejos. El problema es que en la
piscina no había nadie, así que al cabo de cinco minutos comencé a pensar
que había perdido el tiempo.
-Joder, dijo Marcos. Ten un poco de paciencia. No
querrías que estuviera esperándote con las piernas abiertas
-No, contesté, pero tampoco voy a pasarme toda la tarde
esperando.
Afortunadamente antes de que acabara de perder la
paciencia, Arancha apareció. Y efectivamente, como decían las malas lenguas,
apareció sin la parte de arriba del bikini, dejando al aire orgullosamente
sus preciosas tetas adolescentes. Y, aunque la habiamos visto desnuda pocos
dias antes, uno no se cansa de estos espectáculos, menos aun cuando se
tienen 17 años. Además llevaba un bikini minúsculo, casi un tanga, que
resaltaba aun más su mejor cualidad: su culo.
-Vaya culazo que tiene la Arancha, dije
-A mi me lo vas a decir, contesto el cabrón de Marcos
Pero aun nos quedamos más alucinados cuando detrás vimos
aparecer otra tia, también en top-less. Como estabamos un poco lejos, Marcos
preguntó.
-¿Y esa quien es?
-Pues con esos melones solo puede ser Begoña. Pero desde
aquí no es fácil de decir.
-Mierda,dijo Marcos, tenía que haber traido los
prismáticos de mi padre, porque desde aquí no veo un carajo. Tendremos que
acercarnos.
-¿Y si nos pillan que?
-Pues les preguntaremos si quieren que les volvamos a dar
por el culo, no te jode! Vamos.
Había poco que argumentar sobre esto, así que le seguí y
nos fuimos acercando a través de la montaña. Había poco peligro de que nos
pillaran, porque nuestras compañeras de clase se habían echado en las
tumbonas, las dos con sus gafas de sol y las tetas mirando al cielo,
melocotones las de Arancha, melonazos las de Begoña. Llegamos cerca de la
valla, a una distancia donde la visibilidad ya se podía calificar de muy
buena, cuando Marcos dijo.
-Ahora solo falta que esas dos empiecen a enrollarse...
Solo de pensarlo...me despisté, pisé mal y me fui montaña
abajo. Aunque no llegué muy lejos, me di un buen golpe en las costillas
contra una roca. No parecía que me hubiera roto nada, pero el golpe había
sido considerable y el roce con la piedra me había hecho una buena herida. Y
encima con el ruido que había hecho, Arancha y Begoña se habían dado cuenta
de nuestra presencia y estaban al lado de la valla, tapándose las tetas.
-¿Que coño haceis aquí?, dijo Arancha.
-¿A ti que te parece? Excursionismo, contestó Marcos.
-Sois unos pervertidos, intervino Begoña
La conversación era muy interesante, pero yo necesitaba
que me curaran la herida. Así que dije
-Por que no os callais y me ayudais un poco.
Arancha nos hizo pasar, entramos en el chalet y se fue a
por el botiquín. Cuando volvió, se había puesto una camiseta, con lo que sus
tetas habían desaparecido de la vista, mientras que Begoña continuaba con
sus tetazas al aire. Me senté en el sofá y me quité la camisa. Arancha cogió
algodón y alcohol y empezó a limpiarme la herida. Pero claro, inclinada para
curarme y dejando el culo en pompa, era una tentación demasiado grande para
Marcos. Decidió probar suerte y metió la mano por dentro del bikini, en todo
el culo de Arancha. Salió bien, porque Arancha exclamó un gemidito de
aprobación. En vez de continuar curándome la herida de las costillas, se
inclinó un poco más, sacó mi polla y comenzó a chupármela, mientras Marcos
continuaba sobandole el trasero a todo tren, con la mano dentro de bikini.
Begoña, para no quedarse al margen, se arrodilló y
comenzó a colaborar en chuparme la polla. Arancha se ocupaba de la punta,
mientras Begoña me chupaba por la base y los huevos. Mientras tanto Marcos
ya se había sacado su aparato, y se lo habia metido a Arancha por detrás,
comenzando el mete-saca. Cuanto más le daba Marcos por detrás Arancha
llegaba más lejos con su boca en mi polla. Pero luego Marcos se llevó a
Arancha para el solo a un sillón que había cerca, así que yo me quedé con
Begoña.
Ella se metió mi polla del todo en su boca, ya sin tener
que compartirla con nadie, dio un par de cabezadas y luego se levantó y se
quitó la parte de abajo del bikini, que aun llevaba puesta, y luego me quitó
a mi los pantalones, dejandome desnudo en el sofá.
-Vamos a ver que tal nos portamos hoy, dijo.
Y se ensartó sobre mi polla y comenzó a cabalgar. Con el
ritmo que cogimos, sus melones empezaron a botar, como siempre me había
imaginado que harían, como hacían cuando haciamos gimnasia, solo que ahora
completamente desnudos y libres y a pocos centimetros de mi cara. Como pude,
le dije "joder, que tetorras tienes". Su coño comenzaba a chorrear sobre mi
polla, le había metido un dedo en el culo y le estaba follando y se lo metía
y sacaba, así que me estaba follando su coño con la polla y su culo con el
dedo, y ella gritaba "AHHHHH, SIGUE ASÍ, METEMELA TODA, SIGUE ASÍ...FOLLAME
MAAAAAAAAAAAAS". Me incliné sobre sus tetas y comencé a comerselas, ya a
ella le gustó "SIIIIIIII, COMEME LAS TETAS, COMEME LAS TETAS, COMEME LAS
TETAS POR FAVOR"
No hacía falta que me lo dijera por triplicado, pero
siempre es agradable que una tia te diga que que le comas las domingas.
Entonces noté como alguien me quitaba el dedo del culo de Begoña, y como
esta soltaba el grito más enorme que yo hubiera escuchado.
El bestia de Marcos se la habia endiñado por el culo a
Begoña, toda de una y sin avisar. Porque aunque era evidente que le dolía,
Begoña no se echó atrás. Al cabo de poco ya decía "SEGUID, SEGUID ASÍ, QUE
ME GUSTA....ME GUSTAAAA", y nosotros seguiamos con el sandwitch,
follandonosla entre los dos, Marcos por el culo y yo por el coño. Con el
peso de Marcos las tetas de Begoña habían quedado aplastadas contra mi cara,
hasta casi ahogarme, mientras notaba la lengua que tenía que ser la de
Arancha jugando con mis huevos.
No se el rato que estuvimos así, ni las veces que se
corrió Begoña, pero al final Marcos se corrió en su culo y se apartó. Yo
seguí follandome a Begoña, hasta que no té que iba a correrme. Se lo dijo y
ella se salió y se arrodilló en el suelo. Arancha se arrodilló a su lado. No
había que ser un lince para adivinar lo que querían. Me levanté, me la meneé
un poco y les llené la cara de leche.
-Joder, vaya corrida, dijo Begoña, con toda la cara
manchada.
2
-¿Por qué no vamos a nadar un poco?, dijo Arancha cuando
se recuperó.
No esperó respuesta sino que se fue, y nosotros la
seguimos. Cuando llegamos como a diez metros de la piscina empezamos a
correr y nos tiramos todos dentro de un chapuzón, completamente desnudos.
Nos relajamos un poco.
-¿Ha estado bien no?, dijo Arancha, nadando de espaldas.
-Si, contestó Begoña, pero la próxima vez que querais
encularme por lo menos avisadme.
-Venga, dijo Marcos, que te ha gustado...
-Pues sí, ¿Y que? Pero la próxima vez avisame.
Entonces empecé mi plan de ataque. Le dije a Arancha
-Y a ti, Aranchita, ¿te gusta que te den por ahí?
-Mmmm... pues creo que sí...
-¿Crees? ¿Necesitas confirmarlo?
-No me digas que volveis a estar cachondos.
-Hey, tenemos 17 años, siempre estamos cachondos.
Efectivamente, mi polla volvía a empinarse.
-Por ahora te la chupo, dijo Arancha. ¿Vale? Luego ya
veremos.
Me senté en el borde de la piscina y Arancha desde dentro
empezó a chupármela. Marcos se sentó unos metros más allá, y Begoña se
dispuso a hacer lo mismo. Parecía que las dos siguieran el mismo ritmo, y
nosotros evidentemente estabamos en la gloria. Sobretodo yo, porque durante
todo el curso había estado haciendome pajas pensando en los labios de
Arancha (bueno, en sus labios, en su culo, en sus tetas...).
Marcos fue el primero en querer cambiar. Sacó a Begoña
del agua, la puso a cuatro patas, con las tetorras colgando, y se puso a
follarsela por detrás. Los melones de Begoña bamboleaban con las embestidas
de Marcos. Mientras yo ponía las manos en el pelo negro de Arancha y
acompañaba su mamada. No conseguía metersela toda, pero la verdad es que
llegaba bien adentro. Lo hacía poco a poco, y sus labios eran una maravilla.
Los tenía fresquitos y limpios de haber nadado, y de vez en cuando cogía
agua de la piscina con la boca, la dejaba caer sobre mi polla y volvía a
chuparmela. La sensación era indescriptible. Pero como no quería que la cosa
quedara ahí, tuve que decirle que parara y que saliera de la piscina.
Mientras Marcos continuaba follandose a Begoña,
agarrandola por las caderas. Begoña, como siempre no paraba de decir
guarradas mientras follaba (la única forma de hacerla callar entonces era
ponerle una polla en la boca), y el movimiento de sus tetas era
impresionantemente erótico, pero yo ya tenía mi trabajito. Cogí a Arancha,
que acababa de salir de la piscina, y la puse a cuatro patas, tal como
estaba Begoña. En esta posición, el culo de Arancha, aquel culo por el que
suspiraba medio instituto, se veïa aun más impresionante. Moreno, reluciente
por el agua y con solo la marca del tanga, un culo perfectamente redondo y
firme.
Comencé por follarme su coño por detrás, pero teniendo
buen cuidado de meter todas mis manos sobre los dos cachetes del culo,
sobandolos a placer.
Cuando ya hube empezado a coger el ritmo del folleteo,
pasé a la fase siguiente. Fui metiendole un dedo en el ojete, para que fuera
acostumbrandose y preparandose para lo que esperaba que fuera una buena
enculada, y comencé a meterselo y sacárselo, tal como había hecho antes con
Begoña, solo que ahora no iba a dejar que otro ocupara mi lugar. Ella no
protestó, así que le metí otro dedo. Marcos ya había cambiado de agujero, y
estaba enculando otra vez a Begoña, que no paraba de pedirle a gritos que
continuara dandole por el culo.
Como tampoco con dos dedos Arancha protestaba (es más
parecía gustarle aun más) ya me lancé. Le cogí las tetas, me incliné sobre
su oido y le dije.
-Ahora te la voy a meter por todo el culo, ¿Vale?
Ella estaba tan caliente que casi ni se enteró. Le abrí
un poco más el ojete con el dedo, saqué mi polla de su coño y comencé a
meterselo por su puerta de atrás. Al principio costó un poco, pero a aquella
tia se la metía por el culo como que me llamaba Alex. La follé por el culo
con todas mis ganas y tan bien como supe, y al cabo de unos minutos mi polla
entraba y salía a toda velocidad de su trasero, mientras ella jadeaba y
decía "SI, SI, SI, ROMPEME EL CULO, FOLLATELO TODO POR FAVOR...ES TODO PARA
TI". Una fantasía hecha realidad, vamos.
Finalmente acabé en el culo de Arancha, y me quedé
tumbado sobre la hierba.
-¿Ha sido tan bueno como te lo imaginabas? Me preguntó
Arancha
-Mejor. Mucho mejor
Marcos ya había acabado también con Begoña y se acercó se
arrodilló y le puso la polla en la boca a Arancha, que no dudó en darle una
buena chupada.
* * * * * * *
Aquella noche, Marcos y yo pasamos una gran noche. Marcos
llamó a su casa y dijo que se quedaba conmigo a acabar un trabajo. Yo llamé
a la mía y dije que me quedaba en la suya acabando un trabajo. En realidad
nos quedamos en el chalet, follandonos sin parar a Begoña y a Arancha. Por
todos sus agujeros.