Amigos lectores, aqui estoy nuevamente! Gracias por sus
comentarios sobre mi primer relato.
Solo para poner al tanto a los que no leyeron mi relato en la
categoria confesiones, mi nombre es Alexandra, tengo 32 años y vivo en Caracas.
De estatura mediana, complexión menuda pero bien proporcionada, tez blanca y
buen trasero.
Conocí a mi amante en una sala de chat hace unos meses y
junto a él he explorado y descubierto muchas facetas del sexo antes extrañas
para mi, hasta inalcanzables si me hubiesen preguntado hace un tiempo. Saltando
las barreras de mi matrimonio, me he dedicado a vivir intensamente cada
experiencia y ésta que hoy comparto con ustedes, es para mí, una de las más
excitantes.
El siempre me hablaba de lo divino del sexo en trio y lo que
le gustaba ver dos mujeres acariciándose y besándose.- Nada más sutil y perverso
que el sexo entre mujeres y más cuando las dos son hembras concientes de que
complacer a su macho y complacerse a si misma , viene a ser lo mismo a la hora
del sexo, me decía.
Muchas veces me susurra al oido mientras me penetra lo que le
gusta verme entre las piernas de otra mujer. Eso me enloquece, me encanta ser su
hembra y poder tirarme a otra mujer, gozarla sin sentirme menos femenina, todo
lo contrario.
Esta experiencia comenzó una noche mientras veía tv, sola
como de costumbre ya que mi marido estaba de viaje. Sonó mi celular y al ver que
era mi amante me emocioné, tenía un par de semanas sin verlo y aunque hablamos
todos los días, siempre recibo sus llamadas con ese salto en el corazón.
Me dice que entre en mi msn que me tiene una sorpresa. Al
conectarme y abrir la sesión, invita a una chica con el nick " Arianna ". ella
inmediatamente se incorporó a la conversación, primero liviana y luego tocando
temas más íntimos.
Supe que es una de las amigas de mi amante, junto a él había
estado en trios en más de una oportunidad y que tenían juntos casi tres años.
Entre sorprendida y medio celosa recibí la noticia, aunque siempre supe y acepté
que no era una relación cerrada.
Ella se describió como una mujer alta, de 1.70, rubia , de
ojos claros, de padre holandes y madre venezolana. Luego me mandó una foto en la
que comprobé lo bonita y atractiva que es y aunque es extraño, comencé a
detallarla con otros ojos, fijándome en sus senos casi descubiertos bajo ese
pedacito de tela de su traje de baño , su vientre perfecto, su ombligo y hasta
como se moldeaba su sexo en la tela mojada. me sorprendí pensando en cómo se
sentiría su piel y qué se sentiría besarla.
Siguió asi la chateada, cada vez más caliente y disfrutamos
de un cibertrio genial, en medio del cual sonó mi celular. Al ver que no era un
número conocido cancelé la llamada y en la pantalla de mi msn apareció la frase:
CONTESTA EL CELULAR COÑO! era mi amante el que escribía, por lo cual recibí la
segunda llamada inmediatamente.
La voz al otro lado de la línea era femenina, cargada de
sensualidad y pródiga en las frases más divinas y sucias que he oido en una
mujer. Me ordenó desnudarme y compartimos una sesión de sexo telefónico en la
que acaricié mi cuerpo, me masturbé rico y acabé con varios orgasmos oyendo esa
voz que me ordenaba y me llenaba de un morbo indescriptible.
Al terminar con esta llamada recibí otra de mi hombre,
preguntándome como me sentía y si me excitaba la idea de estar con ella. Me dijo
entonces que el fin de semana nos encontrariamos los tres.
Pasó la semana entre llamadas y emociones intensas.
Planeabamos el encuentro y finalmente decidimos salir temprano el sábado para
aprovechar el tiempo.
Esta vez me buscó frente a mi casa y llegaron juntos. Al
entrar al carro, estaba muy nerviosa y luego de sentarme en la parte trasera me
acerqué a saludarlo y lo besé en la boca. Un beso humedo y corto . Volteé a
saludar a Arianna y cuando traté de besarle la mejilla, ella me ofreció sus
labios y sintiendo por primera vez esa sensación suave y tibia de besar a una
mujer. Que distinto, pero que rico. La fragancia de su perfume y de su piel se
me quedó grabada.
Paramos a comprar unas cervezas y agarramos camino hablando
de todo un poco mientras tomábamos. De vez en cuando una caricia furtiva salía a
flote. Sentía algo distinto cuando veía a esta mujer extraña acariciar y besar a
mi macho, pero definitivamente me excitaba mucho .
Llegamos al hotel y bajamos nuestras cosas, al entrar al
cuarto Arianna nos dijo que necesitaba ir al baño, asi que nos quedamos mi
amante y yo solos por unos minutos. El se desvistió y luego entre besos y
caricias me desvistió a mi, solo dejándome las pantaleticas.
Los dos en la cama estabamos besándonos cuando ella salió del
baño recien duchada, todavía mojada y sin nada que la cubriera. Se veía bella
con su cabello rubio, mojado y gotas de agua rodando por su piel.
Se sentó a nuestro lado y buscó la boca de nuestro amante
mientras con sus manos nos acariciaba a los dos. Lo besaba intensamente y gemía
de gusto al hacerlo. Lo soltó y buscó ahora mi boca entrando en ella con su
lengua y mojándome los labios. La realidad es que besa divino y disfruté
compartiendo nuestras lenguas ante la mirada, caricias y palabras de nuestro
hombre.
Sentí las manos de mi amante metida entre mis cabellos y
luego incorporarse al beso para quedar los tres entrelazados en caricias,
húmedos de placer y ganas, besándonos divino. El sentir y compartir nuestras
lenguas y labios en una orgía de besos es algo único.
Apartándose un poco, nuestro amante nos dejó solas en las
caricias, mientras él se tocaba su guevo en una masturbación suave y seguida.
Siempre sentí lo fijo de su mirada. Mis ojos siempre consiguieron los suyos al
buscarlo. Nos decía cosas divinas que aumentaban el calor y la excitación.
-Que lindas se ven mis putas besándose.
-Que ricura de perras y son las dos mias. Quítate ya esas
pantaletas puta.
-Asi, asi mmmm acaricia sus tetas linda, mamáselas rico.
Yo estaba embebida en la situación y tan mojada entre mis
piernas que podía sentir el calor de mis fluidos desbordándo mi cuquita. Arianna
me dirigió hasta que quedé acostada en la cama y comenzó a descender por mis
tetas y mi vientre pasando su lengua y sus labios en unas mamadas divinas.
En ese momento él la detuvo y le dijo que quería que yo lo
hiciera primero.La empujó boca arriba en la cama y me dijo:
-Cómetela , quiero ver como te mamas tu primera cuca mi
perra.
Posicionándome sobre ella la besé en la boca y le susurré al
oido palabras sucias. Bajé mordiendo su cuello y lamiendo su piel. Paré en esas
tetas deliciosas, grandes y cálidas y probé a chuparlas, luego a morderlas y
lamerlas mientras la oía gemir.
Su cuerpo se contorsionaba bajo el mio mientras yo bajaba por
su ombligo hasta su pubis perfectamente depilado. Ahi abrió obsenamente las
piernas y mientras le lamía la parte interna de los muslos me decía:
Dale puta que me tienes loca mmmmm..
Mámame la cuca ya!! coño de tu madre!!!
Entre excitada y nerviosa acaricié sus labios vaginales y los
abrí para ver esa cuquita rosada perfecta, con un clítoris que se erguia
excitado. Pasé mi lengua sintiendo sus fluidos, sentí el olor penetrante de su
sexo y me entregué a mamarsela como a mi me gusta que me lo hagan, moviendo mi
lengua sobre su clítoris, besándo y chupando todo su camino hasta llegar al ano
y penetrándola con tres de mis dedos. Ella movía ritmicamente su pubis buscando
el contacto con mi boca y ésta última se llenaba con el sabor de sus fluidos.
Cuándo sentí que llegaba su primer orgasmo, mi amante subió
mis caderas, quedándo casi en cuatro y me ordenó:
-sigue, no pares, haz que acabe otra vez.
Sentí cuando mi hombre me penetró con fuerza y mientras sus
manos controlaban mis caderas, sentía su miembro completo llenándome y esa
émbestida completa, intensa , soltó a los pocos minutos mi orgasmo retenido por
tanto tiempo.
Cuando Arianna consiguió su segundo orgasmo y yo otro par de
ellos, la volteé y con mis manos abrí sus nalgas. Mi hombre seguía cogiéndome,
además de introducir un dedo en mi culito. Entonces le lamí toda la raya de su
culito y bordeé con mi lengua su huequito, llenándolo de saliva y penetrándolo
con mi lengua.
-mmmmmmm ahhhhhhh que rico...decía la muy puta.
Después de mamarlo un rato, escupí entre sus nalgas y asi
como mi amante me enseñó, le dilaté el culo. Primero uno, dos, tres dedos. Luego
le dije a él:
-Aqui está como te gusta mi vida, dale duro a esa perra.
El salió de mi cuca y su guevo estaba empapado con mis
acabadas. Se lo chupé por unos segundos para sentir mi sabor en él y luego
estuve atenta , ansiosa de ver como entraba en ese culito.
Ummmm que divino fué ver como poniéndola en cuatro, la
penetró de un golpé y ella gritó de placer y dolor. Yo estaba hipnotizada viendo
de cerca como se undía su guevo completo. Me masturbé rico y aproveché para
mamar las tetillas sudadas de mi amante, que gemía de placer mientras le daba a
ese culo con movimientos violentos.
-Ahora te toca a tí puta. Pero no te voy a dilatar. ponte en
cuatro aqui a un lado y verás lo que es rico, dijo mi macho y yo obedecí al
instante.
Llevó un poco de fluidos de mi cuca a mi culito con sus dedos
y luego sacó su guevo de la otra para violarme el mio de un solo empujón. Lo
sentí quemarme por dentro y luego moverse con fuerza hasta que me hizo estallar
en una cadena de orgasmos. Ya no podía ni gritar mientras lo sentía entrar y
salir de mi culo y darme nalgadas que me dejaron roja la piel.
A los pocos minutos salió de mis entrañas y bañó nuestras
espaldas con su leche mientras nosotras, como perras una al lado de la otra, nos
besábamos y lamiamos.
Esa fue la primera sesión sexual de esa noche intensa. Muchas
cosas ricas pasaron ese fin de semana y ya les contaré algunas de ellas.
Me despido y hasta pronto.