Has vuelto a mí como te marchaste...sigilosamente, como si
desde la última vez que nos vimos no hubieran pasado semanas, meses..... Sé que
las cosas han cambiado mucho desde entonces, que esto no va a volver a ser como
antes, quieres más, que siendo lo que ya soy, lo asuma sin protestas, sin
quejas...que acepte de una vez que soy tuya, total y completamente tuya, para lo
que tú quieras, como tú quieras...
Quieres de mí lo que solo yo puedo darte, todo lo que hasta
ahora te he dado. Dices que tu dominación no es limitativa, que me permitirá
escarbar en mí misma. Quieres que sin dejar de ser yo, me entregue a tí como tú
me exiges....Quieres de mí un compromiso inquebrantable, una entrega total en
cuerpo y alma con confianza plena, sin miedos, sin dudas....
Día a día sigues creando para mí un mundo de fantasía al que
me instas con tus palabras, con tu deseo. Si lo lleno de desconfianza, se
quebrará inexorablemente. Tú vives otra realidad para mí, y quieres que yo la
viva contigo a tope.
Recuerdo la otra noche, cuando entre juegos, y en consenso,
dictamos los que desde ese momento iban a ser los Mandamientos de nuestro Credo
particular. Esa noche, juré lealtad a ellos, juré respetarlos y obedecerlos y
aunque sé que en estos últimos días he podido tener dudas, ahora y después de lo
de anoche, ya no las tengo. Ahora sé, quiero, exijo ser lo que tú quieres que yo
sea para tí.
Sabes? Los días que abro mi correo y no tengo noticias tuyas,
me dedico a releer todas y cada una de las cartas que me has mandado y que tan
recelosamente guardo. Las siento tan mías, tan nuestras... y cada vez que las
leo, descubro en ellas cosas nuevas. Es como si según el momento en el que me
encuentro, los interpretara de una manera u otra, y cada una de ellas tan
distinta... Sutiles, cautelosas, dulces, tremendamente provocadoras....
Recuerdas esa de las preguntitas que me mandaste? En el
último párrafo... donde hablabas de mi obediencia y mi sometimiento....Hoy, al
volver a leerlo, me he sentido orgullosa. Orgullosa de que me dijeras esas
cosas, de que me retaras con cada una de tus palabras. Desde entonces y como
siempre te he dicho, hoy he tenido la sensación de que tú sabes más cosas de mí
que yo de tí.
Entre otras muchas cosas, sabes cómo te deseo, mis ganas por
tenerte dentro de mí, lo sabías desde el primer momento que hablamos, desde la
primera palabra que nos dirigimos......
Hablaste anoche de una cosa, que planteaste solo como una
hipótesis... Aún así, aunque solo llegue a ser eso, una hipótesis, no sabes cuan
ilusión me hace que lo hayas hecho. Pienso en que vas a volver a dejarme
excitarte. Que voy a querer que me pidas para yo poder obedecerte, colmarte,
cumplimentarte.
Pero en lo que más pienso desde anoche es en el orgasmo que
me hiciste sentir, aún estando a kilómetros de distancia, como fuiste capaz de
exaltarme, de excitarme, de dirigir con tus palabras mis manos sobre mi sexo,
sobre mis pezones. Sí, fué difícil, tú sabes que para mí, siempre lo ha sido,
pero aún así y tras pedírtelo, permaneciste al teléfono. Me dijiste que colgara,
que querías que tuviera un orgasmo tras días de haberlo deseado y esperado
tanto... Pero yo quería seguir al teléfono, quería que tú lo oyeras, quería
regalártelo, gritártelo, dedicártelo...era como un ofrecimiento, un
agradecimiento, una vez más, a cuantas cosas haces por mí, de mí y para mí.
Hoy sé, que hasta que tú vuelvas a desearlo, no podré tener
un nuevo orgasmo. Eso sí, podré tocarme, acariciarme, pellizcarme, pero sólo
hasta un límite. Solo hasta el momento justo antes de llegar a sentir un
orgasmo. Y vuelve a parecerme tremendamente excitante. Me siento como una
colegiala, dichosa por instruirse, por obedecer y conseguir con ello la mejor de
las enseñanzas en esta asignatura a la que como maestro, le dedicas tu tiempo.
Quiero aprender, no quiero rendirme ni retirarme sin ni siquiera tener la
oportunidad de examinarme. Es un reto, como tantos otros se nos plantean día a
día. Jamás me he retirado antes de tiempo. Tal vez, haya hecho un paréntesis en
alguna otra asignatura de mi vida, pero no me he rendido, yo soy una luchadora.
Solo en esos momentos me siento dichosa de mi orgullo. El resto, no dejo de
pensar que es el peor de mis defectos.
Ahora sé que en mi nueva condición, no podré esperar nada. No
seré yo la que pida, aunque sea sin palabras, pero en el fondo, muy en el fondo
sé que voy a querer regalarte mis pechos, mis tetitas blancas, agarrarlas y
formar un túnel con ellas por el que pasees tu miembro erecto hasta sentirlas
bañadas por tu néctar...
Tu sexo....lo querré todo para mí, sintiéndolo en lo más
profundo de mis entrañas, saciándome, rebosándome, rompiendo en mí como las olas
del mar en la orilla...
Querré, desearé, anhelaré hacerte estremecer, oírte gemir,
hartarte, que tú también llegues a decir basta!
Satisfacer todos y cada uno de tus deseos, los más íntimos y
los más perversos (soy consciente de que te he dado motivos para ello, pero
desde hoy, no dudes jamás de mis ganas por querer hacerlo)
Y sé que esas ganas locas mías, ayudadas por tu constancia,
por tu paciencia harán que en ningún momento, mi pudor aflore, que ya no haya
dudas, que me sentiré libre para llegar a ser Tu Petit Putita, ser mujer,
sentirme muy mujer para tí. Tu odalisca....
Cada día que pasa consigues más de mí. No sé cómo lo haces,
pero lo consigues. Y aún sin saber lo que me espera, deseo tremendamente que
llegue ese momento para sentirme viva, plena. Para que me incites y consigas
sacar de mí la mujer que llevo dentro y que te desea por encima de todas las
cosas, que te busca como gata en celo, sigilosa, impredecible... No dejes de
retarme, de provocarme, de asustarme, de desearme, porque cuando llegue ese
momento, cuando la hipótesis se convierta en una realidad, lo desearé todo.
Vibrar, temblar, gozar. Que con cada beso, tú vibres conmigo, que con cada
caricia, tú tiembles conmigo. Que con cada embiste, tú goces conmigo... Como
siempre, y una vez más.......
Tú pidiendo y yo obedeciendo. Tú insinuando y yo
respondiendo. Tú ordenando y yo............. yo asumiendo.....