FIESTA DE DESPEDIDA II
NOTA: Esta es otra versión, desde otro punto de vista, de la historia ya
publicada "Fiesta de
despedida".
Mi amigo Marcos me ha pedido que explique mi versión de
la fiestecita que nos marcamos el último día de nuestro bachillerato, así
que esta es mi visión de la jugada.
Llegué al chalet de Arancha el primero, ya que, como no
tenia que jugar a futbol ni nada (soy demasiado malo, y además tengo asma)
ella me había dado las llaves para que fuera preparando las cosas para
cuando llegara el resto. Aparqué la moto y abrí la puerta del chalet. La
verdad es que es un chalet de lujo, situado en medio de la montaña pero al
que no le falta de nada. Ya podían, porque Arancha era la hija de un
importante empresario de la zona, y sobrina de un militar no menos
importante. Aun me parece recordarle cuando acudió a la comunión de su
sobrina, vestido de uniforme y con todas las medallas en el pecho.
Como lo que tenía que preparar era más bien poco, acabé
enseguida, así que aun tenía un rato hasta que empezaran a llegar los demás.
Me senté en el sofá y me puse a ver la tele. Tenían una antena de esas de
satelite, así que habían tropecientos canales para elegir Me pasé un rato
cambiando de canal y al final me quedé viendo un partido de futbol que daban
por un canal alemán. No entendía ni jota, pero por lo menos pasaba el rato.
Llevaban como un cuarto de hora de la primera parte
cuando oí llegar y aparcar un coche. Me asomé fuera y vi que eran Ingrid y
su prima Raquel, que llegaban antes de lo previsto. Cuando llegaron les dije
que estaba ya todo preparado y que si querían podían sentarse conmigo a
beber algo y ver la tele mientras llegaban los demás. Raquel se echó sobre
el sofá, pero Ingrid dijo que prefería darse un chapuzón antes de que
vinieran los demás, porque estaba toda sudada por el calor que hacía. La
hubiera acompañado, porque ver a Ingrid en bikini era bastante más atractivo
que ver un partido de la liga alemana, pero me pareció de mala educación
después de haberlo propuesto yo el dejar a Raquel sola viendo la tele, así
que me quedé con ella, mientras Ingrid se iba a cambiarse.
Me senté en el sofá al lado de Raquel, que ya había
cogido el mando de la tele y estaba cambiando de canal compulsivamente.
Raquel era una chica un año mayor que nosotros, ni alta ni baja, con un pelo
castaño completamente liso, que le llegaba un poco más debajo de los hombres
y con una cara de viciosilla impresionante. Se decía que una vez se había
montado un trio durante un partido de futbol con los dos jugadores
sustituidos del equipo visitante, aunque yo no me lo acababa de creer. Eso
sí, seguro que no era virgen.
Se ve que nada de lo que hacían en la tele la convencía,
porque se giro y me dijo
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Dispara
-Es que dicen por ahí que tienes la pollagrande como la
de un caballo, ¿Es verdad?
Joder, eso si que era hacer una pregunta directa. Y,
además, ¿De donde salían esos rumores (totalmente fundados,
afortunadamente). Me acordé entonces de la mamada que me había hecho núria,
otra compañera de clase, una semana antes delante del portal de su casa
justo cuando acababa de acompañarla después de una noche de juerga. Aquella
había sido mi primera y última experiencia sexual, ya que siempre he sido
bastante cortado con las tias, así que debía de ser Núria la que había
iniciado el rumor. Raquel no me dejó pensar demasiado, porque casi enseguida
me bajó la cremallera del pantalón y metió la mano, mientras decía, sin
dejar de mirarme los ojos:
-Bueno, si no contestas tendré que comprobarlo yo misma.
No tardó ni cinco segundos en tener abierto mi pantalón y
ponerse la polla en la boca. En ese momento entró Ingrid, ya que tenía que
pasar por el salón para ir a la piscina.. Entró con total naturalidad y dijo
-Joder, Raquel, ¿no te cansas nunca?
-Piérdete, le contestó su prima, sacándose mi polla de su
boca un momento.
Ingrid pasó por delante del sofá donde estábamos y se
dirigió a la piscina, y justo cuando pasaba por delante de nosotros se
agachó un poco y dio un lametazo de abajo a arriba de mi polla, solo uno,
pero lo sentí como una descarga eléctrica, antes de seguir su camino hacia
la piscina, no sin que antes su prima le dijera.
-Si viene alguien, avísanos, ¿Quieres?
Yo hubiera preferido que Ingrid se quedara, porque con
aquel diminuto bikini azul estaba impresionante y además más de una vez me
había imaginado como sería "estar" con las dos primitas a la vez, pero la
verdad es que tampoco tenía queja. La práctica había hecho a raquel una
maestra en el arte de la mamada, y ella sola se bastaba y sobraba para
mantenerme entretenida. Aunque yo no tenía mucha experiencia con la que
comparar, estaba disfrutando aquella mamada casi tanto como la de la semana
pasada con Núria.
Al cabo de unos cinco minutos volvió a entrar Ingrid.
Toda mojadita y con los pezones marcandosele en el bikini, estaba aun más
sexy que antes, pero lo que dijo no me gustó:
-Deberiais ir acabando, porque los otros ya estan
llegando.
Efectivamente fuera se oyó una moto que aparcaba. Raquel,
que hasta entonces había estado jugueteando con mi polla, sin conseguir
tragarse más que la mitad, se dejó de tonterías y se aplicó a tope. En un
tiempo record consiguió que me corriera, tragándose hasta la última gota sin
sacarse mi polla de su boca. Justo cuando acababa de ponerme bien los
pantalones aparecieron Núria y Miguel, el novio de Raquel. Esta se levantó y
le dio un beso a su novio en la mejilla, con aquella boca donde todavía
debían de quedar restos de mi leche. En fin, que Raquel no solo parecía
viciosa, sinó que lo era.
Las chicas se fueron a preparar la comida, y nosotros nos
quedamos abriendo la botella de whisky que había traido Miguel. Al cabo de
poco vinieron el resto , primero Salva con su moto y luego el resto. Me
extrañó un poco oir un coche, porque excepto Raquel, nadie más tenia carnet
de coche, y cuando salí vi que era Isabel, una de nuestras profesoras. No
sabía que coño hacía allí, pero bueno. Detrás venía Begoña, aunque en
realidad Begoña iba detrás de sus tetas, que lucían preciosas dentro de
aquel jersey ajustado. Y, detrás, el resto: Arancha, Sofia y Marcos, que iba
medio cojo.
No os voy a aburrir con los detalles de la comida, que
fue la típica comida de unos adolescentes en vias de borrachera. A media
tarde, cuando decidimos que ya habíamos hecho la digestión, nos tiramos
todos a la enorme piscina del chalet. Hacía mucho calor y la verdad es que
apetecía refrescarse con un chapuzón. Jugamos un rato, y luego le dije a
Ingrid, que volvía a lucir aquel estupendo (por pequeño) bikini azul, que la
desafiaba a una carrera. La verdad es que fue fácil ganarle, porque cuando
llegué y me volví ella parecía más preocupada por volver a meter la teta que
se le había salido del bikini que en intentar nadar y ganarme la carrera.
Noté como mi polla reaccionaba ante tal panorama (las tetas de Ingrid
siempre me habían fascinado, desde que la conocí en primero). Encima ingrid
salió de la piscina justo a mi lado, con lo que su culo quedó unos momentos
muuuuy cerca de mi cara.
Decidí zambullirme y ver cuantas veces podía pasarme la
piscina por debajo del agua sin respirar, a ver si la falta de oxígeno
calmaba la erección que ya veía como inevitable (y embarazosa, que los
amigos pueden ser muy crueles en estas ocasiones). La verdad es que nunca he
sabido que cojones pasó en aquellos segundos que estuve debajo del agua,
pero cuando salí Ingrid estaba quitándose la parte de arriba del bikini,
enseñando aquellos pezones morenos que se me han quedado grabados en la
memoria para toda la vida. Mi polla no solo no mejoraba, sino que ahora mi
bañador parecía haber encogido un par de tallas. Encima casi enseguida salía
Raquel para colocarse al lado de su prima y seguir el espectáculo. Ya no
tenía sentido preocuparse por una polla más o menos erecta, así que me salí
de la piscina y me senté en el borde opuesto, de manera que podía ver el
espectáculo de las dos primitas de cara y con comodidad.
Raquel siempre quería ser más que su prima así que no se
limitó a enseñarnos las tetas como Ingrid, sinó que se lo quitó todo, hasta
quedarse en pelotas. Todos mirabamos hacia donde ellas estaban, pero mi
amigo Salva hacia algo más. Aprovechando que Begoña estaba como hipnotizada
por la escenita que estaban montando sus amigas, Salva se había acercado por
detrás (los dos estaban todavía dentro de la piscina) y se había apoderado
de sus tetazas, sobándolas a placer por detrás (seguro que había soñado
muchas veces en hacer eso. Todos lo habíamos hecho), mientras pegaba su culo
al de Begoña sin dejar de mirar el despelote de Raquel. Begoña no protestaba
ni hacía nada, así que Salva pasó las manos al interior del bañador rojo de
Begoña.
A mi no me quedaba más que pajearme y disfrutar del show,
pero Salva parecía que era quien más claro lo tenía todo. Sin soltar las
tetas de Begoña, propuso que fuera Isabel, nuestra profesora, la siguiente
en mostrar un poco de carne. Yo aprobé con entusiasmo la idea ( me salió del
alma, necesitaba que aquello no se parara), y Isabel no se opuso. Empezó a
quitase la ropa (ella no había querido nadar, así que estaba completamente
vestida. Pantalones vaqueros y una blusa azul, que ocultaba un sosten negro
que pronto vimos que hacía juego con un tanguita del mismo color). Mientras
se quitaba la ropa, las chicas habían empezado a moverse. Raquel se había
vuelto a tirar al agua y se la estaba chupando a Miguel, su novio, que
estaba también sentado al borde de la piscina. Raquel se había quedado
fuera, y se la estaba meneando con la mano a Marcos, que no perdía de vista
lo que hacía la profesora. Me sentía un poco desplazado, pororque era el
único chico que aún no disfrutaba de asistencia femenina, pero tal como iban
las cosas no tenía porque preocuparme, porque todo hacía indicar que eso se
solucionaria rápido. Más aún cuando Isabel nos pidió que nos quitáramos los
bañadores.
Me levanté en el borde de la piscina y me lo quité todo,
tirando el bañador al aire y quedándome de pie, con la polla dura y al aire.
Begoña, que todavía estaba dentro del agua, me miró y dijo:
-Joder, Alex, que aparato cargas!
Nunca me había considerado especialmente bien dotado, más
que nada por falta de algo con que compararme, pero aquel día parecía que mi
polla estaba triunfando. Aproveché que Salva había soltado a Begoña para
quitarse el bañador y que ella parecía interesada en cierta parte de mi
cuerpo para tirarme a la piscina y "quitarsela" a Salva., que se quedó un
poco con cara de tonto. Pero pronto encontró con que consolarse, porque por
debajo del agua, Nuria había comenzado a hacerle una soberana mamada
submarina. Dios no cierra una puerta sin abrir otra.
Begoña y sus tetas eran mias, al menos por un rato.
Empecé por bajarle el espantoso bañador que llevaba (estampado con unas
horribles flores rojas) hasta dejarselo enrollado en su cintura, pero sin
llegar a quitarselo del todo. Por fin podía ver aquellas tetas, que eran
casi un mito en el instituto. Sobre el tamaño ya estaba todo dicho, pero
ahora podía ver sus pezones sonrosaditos y tiesos, y lo que era mejor, podía
morderlo, chuparlos, pellizcarlos, en fin, hacer lo que quisiera. Creo que
ni siquiera miré a Begoña a la cara, porque me fui directo a por sus tetas,
mientras notaba como mi polla se ponía aún más tiesa, a pesar de estar
debajo del agua. Después de darle un buen rapaso a aquellas tetazas, decidí
explorar algo más, así que me sumergí, cogí el bañador de Begoña, que seguía
enrrollado en su cintura, y con las dos manos tiré hacia abajo hasta
quitarselo. Así pude ver por primera vez su coñito, con una moderada mata de
pelo negro. Luego volví a salir y lancé el bañador fuera de la piscina.
Hecho un lio y todo mojado, el bañador de Begoña cayó sobre la orilla,
haciendo un ruido sordo que me alegró el corazón, porque confirmaba que
estaba ya totalmente en bolas. La empujé un poco hasta que su espalda estuvo
contra la pared de la piscina, de manera que tenía donde apoyarse, e
inmediatamente volví a meter la nariz entre las mojadas montañas de sus
tetas. Era como para perderse en ellas.
Hasta entonces Begoña, que sabía cuales eran sus mejores
atributos, me había dejado disfrutar de sus tetas, pero ella también quería
algo a cambio, así que al cabo de un par de minutos me dijo:
-Venga Alex, deja de jugar y méteme ese pollón enorme que
tienes!
No me hice de rogar, claro. Simplemente tuvo que abrir un
poco las piernas para que se la metiera hasta el fondo. Era el primer coño
que me follaba en mi vida, y desde luego esperaba que no fuera el último,
porque aquello era mejor que cualquier mamada, por buena que fuera. Al
principio me sentía un poco torpe, pero no tardé en coger un ritmillo. La
verdad es que la sensación de follar dentro del agua era un poco rara, ,
porque los movimientos parecían más lentos de lo que debían ser, como follar
a camara lenta, pero la sensación era fantástica. Begoña había cerrado las
piernas detrás de mi, se cogía con sus brazos a mi cuello y se dejaba
embestir, mientras echaba la cabeza hacia atrás. Con el agua, sus tetas
parecían flotar como dos balones, invitándome a comerme aquellos melones tan
fresquitos, cosa de la que no me iba a privar en absoluto. En cuanto cogí un
poco de práctica, follarla y comerle las tetas fue todo uno.
Mientras tanto, la sujetaba por el culo para
equilibrarme, y casi sin querer le metí los dedos en su raja. Como parecía
que le gustaba, mientras la follaba le metí un dedo en el culo y poco a poco
empecé a moverlo, sin saber demasiado bien lo que hací. Pero a ella se ve
que le gustó, porque al poco de empezar a hacerlo se corrió.
Aprovechando que en una de mis embestidas mi polla se
había salido, ella se giró, cogió impulso y salió de la piscina. Se había
acabado el polvo acuático, comenzaba la operación terrestre. Salí detrás de
ella, mientras ella ya se había tumbado de espaldas justo en paralelo al
borde de la piscina, y me esperaba con una sonrisa, totalmente desnuda y
apretandose con las manos las dos, tetas una contra otra. Yo estaba de pie,
y ella mirando hacia arriba y sin parar de sonreir, me dijo:
-¿Por qué no metes tu juguete entre mis dos amiguitas?
No me lo tuvo que repetir dos veces. Coloqué una rodilla
a cada parte de su cuerpo y mi verga aterrizó justo entre sus pechos. Begoña
cerró la trampa con sus manos y mi polla quedó totalmente sumergida entre
sus tetas , de manera que sólo la punta asomaba de vez en cuando por el otro
lado. Comencé a mover la polla en aquel tunel de carne, mientras ella
apretaba cada vez más sus tetas y daba lametazos de vez en cuando lametazos
a la punta de mi polla cada vez que se ponía al alcance de su boca. .
Comerle las tetas a Begoña había estado bien, pero follarselas con mi polla
era más de lo que podía esperar para una fiesta que en principio se prometía
triste y nostálgica. Estaba ya a punto de eyacular, así que se lo dije a
Begoña para que se preparara. Ella, jadeando, me dijo:
-En mis tetas, correte en mis tetas., que ahí tienes
mucho sitio!
Yo me había levantado un poco y estaba pajeandome para
acabar de correrme. La corrida que solté fue descomunal. El primer chorró
salió disparado y le dio en toda la cara. Para el segundo chorretón apunté
un poco mejor y fue a para sobre su teta derecha. Al cabo de poco sus dos
montañas estaban todas cubiertas de nieve, que se deslizaba hacia abajo,
cayendo en su canalillo. Ella acercó una de sus tetas a su boca y la chupó.
Mientras, yo me dejaba caer de espaldas a su lado, contento por haber
cumplido uno de mis sueños de adolescente salido.
Begoña rodó hasta dejarse caer dentro de la piscina,
mientras yo me quedaba tirado y mirando al cielo. Pero, evidentemente en
medio de aquella oportunidad quizás única, no iba a quedarme parado
demasiado rato, así que eché una ojeada a ver que se podía pillar por allí.
La primera en acercarse fue Nuria, que estaba aun dentro de la piscina y al
ver mis necesidades se acercó nadando hacia mi. También Raquel había quedado
libre, porque su novio parecía muy ocupado dandole por el culo a Arancha
(cuando lo vi me quedé flipado, la buena de Arancha, de tan buena familia,
se estaba dejando encular hasta la bola...y parecía que le gustaba). Me
senté otra vez al borde de la piscina, con los pies metidos en el agua y mi
polla en la mano como reclamo para que acudiera cualquiera de las dos.
Acudieron las dos, así que tenía a las dos tias que esa semana me habían
hecho las dos primeras mamadas de mi vida, dispuestas a combinar esfuerzos a
la hora de chuparme la polla bien chupada. Así pude comparar sus
habilidades, fantásticas las dos, cada una a su manera. Raquel era más
agresiva, como un huracán sobre mi polla, como si realmente un hambre
insaciable. Nuria era más pausada, más meticulosa, pero podía meterse la
polla hasta extremos increibles, hasta que la sintieras bajar por su
garganta. Además llevaba un piercing en la lengua (que se debía de haber
puesto hacía poco, porque la otra vez no la llevaba), y la verdad es que
hacía maravillas con él. Era una sensación un poco rara notar el metal
rozando contra la piel de mi polla, pero la sensación que producía me ponía
a cien (me preguntaba si se lo habría puesto para eso).
Mientras Nuria hacía sus cosas con su lengua y su
piercing, a mi lado se había sentado mi amiga Sofia, que se había quedado
solita y se masturbaba mientras contemplaba el panorama. Como en ese momento
Nuria tenía mi pollaba metida hasta la garganta y dejaba poco espacio para
la colaboración, Raquel abandonó la mamada a duo (una lástima) para
prestarle un poco de atención a Sofia, metiendo la cabeza entre sus piernas
y empezando a comerle el coño. Mientras tanto Nuria seguía su tarea lenta
pero concienzuda sobre mi polla, sin tener ya que compartirla con nadie.
Después de que Sofía se corriera ruidosamente a mi lado
como resultado de las habilidades orales de Raquel, esta salió del agua y se
puso encima de Sofía, poniendose las dos en un perfecto 69 al borde de la
piscina, muy cerca de mi, lo cual tenía su gracia, poruqe yo sabía que
normalmente Raquel y Sofía no se soportaban una a la otra. Pero aquel día
todo valía, y allí estaban las dos, comiendose el chocho mutuamente, como si
fueran amantes de toda la vida. Inclinándome un poco, y sin sacar la polla
de la boca de Nuria tenía al alcance de mi boca el coño de Sofia, que era el
que me quedaba más cerca. Nunca le había comido el coño a una tia, pero
pensé que era un buen dia para comenzar, así que me uní al trabajito que
Raquel le estaba haciendo a Sofia. Entre los dos le chupabamos el coño, y de
vez en cuando nos morreabamos entre nosotros, para desempalagar.
Nuria era definitivamente la reina de las mamadas, pero
yo aun me acordaba del polvo con Begoña, de la sensación de tener la polla
metida dentro de un buen coño, y quería repetirla, así que haciendo un
sobrehumano esfuerzo de voluntad aparté a Nuria de mi polla, me giré y me
puse de rodillas, con la polla apuntando al coño de Sofia. Raquel, que
estaba todavía en la parte de arriba del 69, me dio un par de chupadas, y
segundos después volvía a sentir el calor de un buen coño alrededor de mi
polla.
Comencé a meterla y sacarla del coño de Sofía, mientras
aprovechaba que ahora tenía a Raquel directamente de cara para morrearme con
ella. O sea, que Sofía estaba en el suelo, con las piernas abiertas mientras
yo me follaba su coñito y Raquel estaba montada en Sofia, con el coño en su
cara y su boca en la mia, formando como un triangulo entre los tres. Creia
que no podía haber nada mejor...pero lo había. Raquel me propuso que se la
metiera por el culo...
Estaba tan ido follandome a Sofia que me lo tuvo que
repetir un par de veces. Hasta aquel momento la verdad es que ni se me había
pasado por la cabeza que mi polla pudiera acabar metida en el culo de alguna
de mis amigas. Es verdad que mientras Nuria me la mamaba al borde de la
piscina había visto como Miguel enculaba a Arancha (y juraría que Marcos
estaba haciendo lo mismo con Ingrid), pero lo había visto casi como quien
mira una película porno, no como algo que tuviera inmediatamente al alcance
de mi mano (o de mi polla, mejor mismo). Pero raquel se debía de haber
puesto cachonda viendo como su novio enculaba sin piedad a una de sus
mejores amigas, y ahora quería meterse también una polla por el culo, para
no ser menos que sus amigas. Y no iba a ser yo precisamente quien le negara
el capricho.
Saqué mi polla del coño de Sofía y con la polla en la
mano di la vuelta hasta situarme enfrente del culo en pompa de Raquel, que
se me ofrecía más apetitoso que nunca. Coloqué mi polla, aun brillante y
mojada después de salir del coño de Sofía, justo a la entrada del culo de
raquel, y empecé a meterla como pude, pero aquello estaba apretadisimo.
Estuve a punto de dejarlo un par de veces, pero siempre volvía a intentarlo,
hasta que tuve casi la mitad metida. Yo pensaba que si Raquel me había
pedido era porque ya lo había probado con su novio, pero los gritos que
soltaba indicaban que no era así y que la mia era la primera polla que se
metía por su lindo trasero, lo cual me excitaba aun más, porque a pesar del
dolor ella pedía más. Comencé a mover mi verga por aquel tunel tan estrecho,
y Raquel enterró aun más su cabeza entre las piernas de Sofía, quien desde
abajo aprovechaba su posición en el 69 para ver en primera fila como se la
metia por el culo a Raquel y dar de vez en cuando algun lametazo a mis
huevos, que iban y venian mientras enculaba a Raquel.
Al principio fue más el esfuerzo que tenía que hacer para
endiñarsela por el culo que el placer que me producía, pero poco a poco fui
cogiendole el gusto. Aquello estaba más apretado que cualquier otro sitio
donde hubiera metido mi polla antes y era muy diferente a que te hicieran
una mamada, o a tenerla metida en un chocho, pero también me gustaba. Eso
sí, solo se la metía hasta la mitad, ya que me daba un poco de miedo
metersela hasta el fondo, porque tenía la sensación de que la iba a partir
por la mitad si lo hacía. De todas maneras no aguanté mucho más, porque
entre la mamada de Nuria, el coño de Sofía y ahora el culo de Raquel mis
huevos estaban ya en plena ebullición. Ya que Raquel la había querido en su
culo, decidí acabar allí dentro, así que al cabo de unos segundos le llené
el culo con mi semén. Cuando la saqué hizo como un ruidito, que no fue nada
comparado con el suspiro que soltó Raquel al verse libre. Se dejó caer al
suelo, al lado de Sofia, y soltó, mirando al cielo:
-Joder, no voy a poder sentarme en una semana, pero me
encanta. ¡ Vaya polla me he metido, por dios!
Esto último lo dijo casi gritando, pero yo no estaba para
muchos cumplidos. Me había quedado de rodillas, recuperando el aliento y
sopesando la situación. Cuando vi que Salva estaba follandose a nuestra
profesora, supe enseguida lo que tenía que hacer. En un mismo dia me la
habían mamado un par de veces, había follado por primera vez en mi vida y
encima le había dado por el culo a una chica, todo en un rato. Así que sólo
me quedaba catar a mi profesora de filosofía (que, encima, una vez, me había
echado de clase).
Yo sabía que Salva era la persona del mundo que más ganas
tenía de follarse a Isabel, así que no iba a quitarle ese gusto...pero
nuestra profesora aun tenía una boquita libre, y esa iba a ser para mi.
Isabel estaba echada en el suelo, con las piernas
abiertas y encima de los hombros de Salva, que, arrodillado, se la follaba
como si se acabara el mundo. Con tanta embestida salvaje las tetas de
Isabel, de un tamaño más bien mediano, parecían vibrar como si tuvieran vida
propia. Yo me fui para allá y puse la polla al alcance de la boca de Isabel.
No hizo falta más, porque ella se la puso como pudo en la boca (la energía
con que la follaba Salva no daba para más), y comenzó a comermela como pudo.
No prestaba demasiada atención, porque era evidente que Salva la estaba
jodiendo pero bien, pero aun así mi polla metida en la boca de Isabel era
una situación bien excitante.
Nuestra profesora no sabía casi ni lo que estaba
haciendo, pero desde luego lo estaba pasando en grande. A mis espaldas oía
como los demás también iban a lo suyo, mientras que delante de mi podía ver
como Raquel se había echado en una tumbona (con la enculada parecía que
había tenido bastante por ahora) y como Sofia había encontrado otra
compañaera de juegos en Nuria, que esta vez hacía funcionar su piercing en
el coño de Sofia. Al resto no los podía ver más que girándome, pero era
evidente que no estaban jugando al parchís, precisamente.
Llevaba unos minutos con mi polla en la boca de Isabel
cuando vi que Raquel se levantaba de la tumbona. Pasó por mi lado con una
sonrisa en la cara (supongo que la sonrisa que tiene una chica para quien la
acaba de desvirgar por detrás), peró pasó de largo. Yo me giré para ver
donde iba, y vi como se arrodillaba delante de Marcos, justo al lado de
donde Arancha estaba montada sobre Miguel, follandolo como una loca. Volví a
concentrarme en lo mio, porque al fin y al cabo con lo que tenía no me hacía
ninguna falta hacer de mirón, pero al cabo de un par de minutos no pude
resisitir la tentación y me giré otra vez a ver que es lo que hacían.
Y lo que hacían valía la pena, porque Marcos se había
puesto detrás de Arancha y le estaba dando por el otro agujerito, así que
ahora la anfitriona estaba debidamente servida por dos pollas a la vez, y no
se cortaba a la hora de mostrar su entusiasmo. La cabrona chillaba que daba
gusto, menos mal que el chalet estaba bastante aislado, pero aun así parecía
como si allí no hubieran más gritos que los de Aranchita (Chita para los
amigos, cuando no nos oía. Era un chiste que habíamos hecho cientos de
veces). Raquel, que ya había acabado su trabajo de calentamiento con la
polla de mi amigo Marcos, estaba de pie, contemplando tranquilamente el
panorama, con una bebida en la mano. Luego, se acercó a donde yo estaba y me
dijo al oído "¿por que no le tapas la boca a la puta de Arancha?".
Era una buena idea, así que saqué la polla de la boca de
nuestra profesora de filosofia y me fui directo a meterla en la boca de mi
compañera.
A Arancha la conocía desde que eramos niños, porque vivía
cerca de mi casa, antes de que su padre empezara a ganar dinero a mansalva y
se fueran a vivir a una casa más grande, pero nuestras madres seguían siendo
muy amigas. Tomamos la comunión juntos, fuimos al instituto juntos...y ahora
entre todos nos la estábamos follando juntos. Aunque, francamente y después
lo he pensado, a mi me tocó la parte menos divertida, porque la pobre
Arancha bastante tenía con lo que se estaba metiendo como para chuparmela
como dios manda. Aun así, fue más que suficiente. Con todo lo que llevaba de
atrás, fui el primero en correrme sobre Arancha, y lo hice en toda la cara,
como un digno fin de fiesta blanco.
Una vez hube acabado me separé un poco, para ver bien la
parte final del espectáculo, con Arancha como centro de la fiesta. Me
encontré al lado de Raquel, que tampoco se perdía detalle de cómo entre
Miguel y Marcos se acababan de follar a Aranchita. Por detrás se nos unieron
Isabel y Salva, que ya habían acabado su particular fin de curso. Hasta
entonces no nos habíamos dado cuenta, pero había avanzado la tarde, y todos
en bolas en medio de la montaña, empezaba a hacer algo de frio. Pero hasta
que Miguel y Marcos no acabaron de follarse a Arancha, de allí no se movió
nadie. Una vez acabaron, comenzamos cada uno a buscar nuestras ropas, porque
se había hech la hora de volver, y cinco minutos más desnudos en la montaña
y hubieramos cogido una pulmonía.
Ese verano, Nuria y yo nos acostumbramos a follar
regularmente. No es que fueramos novios, ni nada de eso. Pero a los dos nos
gustaba, y a mi me venía bien ir cogiendo experiencia. Además, notar su
piercing en mi polla era una de esas cosas a las que un tio no puede decir
que no, más aun un adolescente como yo. Cada sábado ibamos al cine, y si la
situación lo permitía, allí mismo me la chupaba. Cuando sus padres no
estaban en casa y estaba aburrida, me llamaba y follábamos un rato. Un par
de veces invitamos a Raquel, que nunca le decía que no a una buena polla, a
unirse a la fiesta. En fin, fue divertido. Al año siguiente me fui a la
universidad y esto se acabó, pero la experiencia de ese verano me sirvió
toda la vida.