La Misión, parte 2
"Solamente quería decirles que…"- la voz de Francisco sonaba
tranquila, como si no hubiera contemplado que Mario se cogía salvajemente a Cory
–"…el desayuno estará listo a las 5 de la mañana…"
Cory, quien estaba de espaldas cuando el indio había entrado,
se dió media vuelta sin saber que decir. Jaló sus pantalones y se cubrió su sexo
con ellos. Mario, por el contrario, no se inmutó y simplemente le contestó a
Francisco:
"Gracias Francisco…¿quieres probar del postre de la cena?"-
agregó mientras se tocaba su pedazo de carne que permanecía rígida y apuntándole
al indio.
Francisco no le contestó pero se acercó lentamente al mulato.
Volvió a ver tímidamente a Cory y luego se arrodilló frente a Mario.
"Esta perrita le gusta chparme cada vez que vengo"- le dijo
Mario a Cory explicando la situación –"Y busca cualquier excusa para venir aquí
antes de acostarse con su mujer".
"Entonces…"- comenzó a decir el inglés.
"Si…esta es más puta que una puta de Rio de Janeiro"- se
sonrió Mario –"¡pero su mujer no lo sabe!"- se rió con sarcasmo.
Francisco agarró la verga prieta que estaba delante de él y
la besó una y otra vez para luego tragársela de una sola vez.
"¡Ay…dale puta…dale puta…así!"
El indígena la mamó como todo un maestro por un par de
minutos. Luego se detuvo y volvió a ver a Cory.
"Quiere mamártela"- le dijo Mario mientras le quitaba el
pantalón de encima.
"Entonces no hay que dejarlo con las ganas"- dijo Cory
perdiendo su inhición y poniéndole su verga blanca y rosada enfrente.
Francisco la tomó y la mamó hasta hacerla crecer. Cory a su
vez also su brazo para alcanzar la verga venuda de Mario mientras en un sube y
baja rítmico lo hacía gozar.
"Ven Francisco… te quiero coger"- le dijo el mulato al
indígena tomándolo delicadamente de su cabello largo, lacio, negro.
Este se paró y se fue hacia la cama.
"Te digo, esta es una putita que sabe lo que tiene que
hacer"- le dijo ahora al inglés mientras lo seguía. "Y aquí no tienes porqué
preocuparte por el sida o nada de eso"- volvió a sonreir sarcásticamente.
"Ven…que te la mame mientras yo me lo cogo".
Cory se puso de rodillas en la cabeza de la cama mientras el
glande cabezón apuntaba con toda su dulzura hacia los labios hambrientos y
silentes de Francisco. Su culo, pequeño, apretado estaba siendo lubricado con la
saliva de Mario que permanecía de rodillas detrás de él.
Un rayo más cercano inundó el ambiente mientras el viento
apagaba uno de los dos candiles que estaban sobre la rústica mesa.
"Ohh…dale…dale…"- decía Cory mientras sentía como la saliva
del indio le permeaba su verga excitada, caliente.
"Allí te voy"- le advirtió Mario a Francisco mientras le
ponía la cabeza de su verga venudo en el esfínter. El indio apretó más la verga
de Cory en el momento que se sintió perforado.
"Dale Mario… dáselo…"- le dijo Cory mientras sentía como el
indio apretaba sus 16 centímetros de carne en su boca.
"Uyy… qué ricura…"- le dijo Mario mientras su perforación se
volvía más rítmica. El indio, mientras tanto, no decía una sola palabra, pero
por la expresión en sus ojos desorbitados estaba gozando quizá más que los otros
dos.
"¿Quieres cogértelo?"- le preguntó Mario a Cory mientras
extendía sus manos y le apretaba los pezones del inglés.
"Ah… eso me vuelve loco…ah si…"- fue la respuesta mientras
sacaba su verga de la boca de Francisco y se bajaba de la cama para ponerse a la
par del mulato que no había sacado su verga de adentro del culo del indio.
"Ponla aquí…yo te digo como…"- le dijo Mario mientras lo
tomaba de la mano y le besaba sus hombros.
"¿Adónde?"- le preguntó Cory confundido.
"Aquí"- le contestó mientras le señalaba su propia verga que
permanecía en el culo de Francisco. "Es como si fuera una anaconda que lo va a
taladrar"- le explicó sin que Cory entendiera a cabalidad el símil.
El estudiante se arqueó tal y como Mario lo indicaba. Abrió
sus piernas y quedó encima de Mario mientras éste le tomaba su verga y la ponía
encima de la de él.
"Esta lubricada la condenada"- le dijo mientras sacaba
levemente la de él de adentro del culo del indio, solo lo suficiente como para
hacer más espacio. Agarró ambas vergas con su mano y poco a poco las fue
introduciendo juntas mientras Francisco apretaba sus dientes en la almohada.
Cory sintió como su verga apretaba la de Mario y como juntas entraban en el
intestino del indio. Una vez adentro abrió más sus piernas para facilitar el
moviento que dirigía Mario. Sus nalgas, que estaban prácticamente en el rostro
de Mario se comenzaron a abrir automáticamente con el movimiento de la
perforación.
"Déjame comerte a ti también"- le dijo el mulato al momento
de incorporarse levemente para chuparle su orto.
En ese instante la lluvia comenzó a caer torrencialmente
sobre la cabaña y sobre la misión. Nadie podia imaginarse que enmedio de la
selva, un estudiante inglés estaba con el culo abierto mientras sus piernas se
sostenían fuertemente sobre el cuerpo de un mulato que estaba haciendo, a su
vez, dos cosas diferentes: mamando un culo y taladrando otro, y un indígena
permanecía tendido sobre la cama mientras ambos, el ingles y el mulato, a una
sola vez, ponían sus vergas dentro de él.
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