FLACO SIN NALGAS
Anteriormente les he contado de mis aventuras con algunos
chicos en mi país. Hoy me paso una que me ha dejado con muchas ganas de
contarla.
Tengo un amigo de 19 años que conozco desde hace dos. Es uno
de esos que cuando uno culea mucho con el, le va perdiendo el gusto. En
anteriores relatos les conté como lo conocí y lo rico que cogimos varias veces.
Hoy me quede trabajando en mi apartamento y de repente recibo
una llamada. "que haces", yo le contesto, "pues trabajar, que mas?"
"oye, tengo que pasar por alla ahora, puedo ir con un amigo?"
"Claro, pasa que yo no voy a salir".
A la media hora se aparece mi amigo con su compañero. Resultó
ser un chico de 23 años, blanco, muy delgado, de cara agradable sin ser guapo y
bien rasurado. Apenas lo vi me llamo la atención, justo como a mi me gustan, me
dije.
Mi amigo se disculpó y me pidió salir un momento, yo le dije
a Rolando, el flaco, quédate si quieres, va a llover parece.
"Ok, no te incomodo",
"para nada" constesté yo.
Después que se fue mi amiguito comenzó a llover a cántaros.
Nos sentamos en la sala a charlar y al rato yo le comencé a hablar del sexo y de
lo ricos y sexi que me parecían los hombres flacos. El tomó la delantera y me
pregunta "que tienen los flacos que te llamna la atención?", le contesto,
"bueno, hay un MITO, de que los flacos sin nalga tienen la verga grande, no creo
que sea así con todos......" y me le quede viendo fijamente el bulto que tenía
en el pantalón.
Me relamía con ganas y el se agarró la pinga por encima del
jeans. De inmediato me senté a su lado y comencé a lamerle los labios, pasarle
la lengua por las orejas y a majarle todo el pecho, el levantaba pesas y estaba
duro por todos lados. Me agarró las nalgas y me dice " que nalgón que tienes, me
dan ganas de mordértelo".
Yo me puse encima de él, a horcajadas y el me agarró las
nalgas con las dos manos, bien apretadas, mientras yo me meneaba como una perra
en celo, arrechándome al verlo con tantas ganas.
Le dije que se fuera a mi cuarto mientras yo iba al baño.
Cuando regresé ya se había quitado la ropa y estaba en short. No se cual es la
moda que los flacos usen short arriba de los calzoncillos, y abajo del pantalón.
Tenía el pecho sin vellos, todos recortados y las piernas delgadas y blancas. No
era nada del otro mundo. Cuando me senté a su lado puso una cara de pícaro, se
notaba que le llamaba la atención mis nalgas y mis muslos. Tengo piernas de
futbolista y mi culo no tiene nada que pedirle a nadie. Se me tiró encima y
entonces fue que sentí LA PINGA. Era una verga grande, durísima, parecía de
piedra. Se la saqué y me quedé viéndola. Era blanca, circuncidada, con la cabeza
roja y llena de venas azules. No se que tamaño tenía pero su forma era recta al
principio y después se agrandaba, como un bate de béisbol. Tenía los vellos
pubicos recortados y las pelotas se le veían chicas al lado de ese monstruo.
Yo ni corto ni perezoso me lancé encima y comencé a darle la
mamada de su vida, metiéndome todo lo que podía hasta la garganta, babeándosela
toda y dejando que la saliva cayera en sus bolas lampiñas. Le abrí las piernas y
vi el botoncito rosado de su culito, con unas nalgas escurridas que para nada me
llamaban la atención porque toda era para LA PINGA.
Me tragaba la verga con ganas, a la vez que el me acariciaba
el cabello y me decía todo tipo de palabrerias obscenas, que si perra, que que
mamon que era, que metetela toda, te gusta la verga, se ve que mamas bien hijo
de puta y todo eso me hacía mamarsela mas.
Me sentó de cara a LA PINGA y de espaldas a el y me abrió las
nalgas. Primero me las mordió, duro y suave, con sus manos grandes me daba de
nalgadas y de rato en rato me empujaba la cabeza para que siguiera mamandole LA
PINGA. Yo estaba cada vez mas caliente.
De repente siento su lengua caliente hurgándome el culo,
ensalivándomelo y poniéndolo resbaloso, metiendola con ganas y haciéndome sentir
en el paraíso. Metía su cara con ansias, me restregaba su barbilla y todo esto
mientras yo le mamaba la punta de la pingona y trataba de sorber sus huevos con
muchas ganas.
Me puso en cuatro y comenzó a meterme un dedo en el culo.
Sentía sus dedos largos y delgados hurgándome con mucha destreza, metiendole
lubricante a mi hoyito a medida que iba ensanchándolo. Agarró más KY y la metía
en mi culo, levantándome las piernas con una mano y después nalgueándome. Cuando
le dije que me metiera otro dedo, al parecer se calentó mas y me metia y sacaba
dos y tres dedos, y a la vez se hacía la paja. Yo veía esa PINGONA como se
agrandaba cada vez más y más y él se pajeaba muy lentamente. Cuando llegó a
meterme cuatro dedos completos, sentí el chorro caliente de su leche caer en mi
propia pinga y en mi estómago, una leche caliente y espesa, que me quemaba de
placer. 4 dedos en mi culo y la sensación de esa leche era un placer que no les
puedo describir muy fácilmente.
No crean que acabamos aquí, yo todavía no me venía y solo de
pensar en lo rico que se iba a sentir esa pingota en mi culito me calentaba más.
En el próximo relato les termino de contar como me fue al
final, no quiero cansarlos, todavía falta mucho más!!!!