Hola, me llamo Nieves, tengo 19 años y dos hermanos mayores que yo,
Pedro de 22 años y Manuel de 21. El año pasado, fuimos de vacaciones a la
casa del socio de mi padre José. Este está casado y tiene tres hijos de
más o menos de nuestra edad, Juanjo, de 22, Alberto de 20 y Elisa de 18.
Yo me llevé a una amiga mía, Ángela. Nada más llegar y en cuanto
deshicimos las maletas salimos todos a visitar la ciudad, que para
nosotros era nueva, aunque mi padre ya había estado alguna vez. Llegó la
hora de cenar y los padres querían ir a un restaurante y nosotros a una
pizzería. Al final los convencimos y los jóvenes nos fuimos por nuestro
lado mientras los mayores se iban por su cuenta. Después nos fuimos a una
discoteca y estuvimos bailando hasta altas horas de la noche. La discoteca
tenía dos pisos, en la de abajo, ponían todas las piezas discotequeras o
roqueras y en la de arriba, era música lenta. Al rato, yo comenté que me
apetecía bailar "al agarrado" con alguno y Alberto se ofreció a bailar
conmigo. Las otras dos chicas también se animaron y decidimos bailar con
todos turnándonos. Como hacía calor, las chicas llevábamos unas camisetas
de tiras, Elisa y yo pantalones cortos y Ángela una faldita corta. Alberto
y yo nos pusimos a bailar y al poco ya estábamos bailando muy pegados.
Empezó a acariciarme la espalda suavemente y a besarme los labios. Era
delicioso. Me preguntó si quería hacer algo más, luego en casa y le
contesté que sí. Entonces vino mi hermano Pedro nos pusimos a bailar los
dos. Aunque me llevaba genialmente con Manuel, era Pedro mi hermano
favorito. Le dije que me gustaba Alberto y me contestó que ya había visto
cómo me acariciaba. Yo todavía era virgen y mis hermanos lo sabían.
Entonces Pedro me preguntó un poco cortado si me podía dar un beso y así
poder comparar. Fue maravilloso. Luego nos fuimos cambiando las parejas y
ya sobre las 2 de la mañana nos fuimos a casa. En el camino, Alberto y
Pedro hablaron y parece ser que Alberto le comentó a mi hermano su
proposición para que no se enfadara en caso de que nos oyera. Éste le dijo
que no, pero que tuviese cuidado y así, hablando comentaron de hacerme el
amor entre los dos.
Cuando llegamos a casa, Ángela se fue a la habitación de Juanjo, ya que
también ellos se liaron y en la habitación donde yo dormía entraron
Alberto y Pedro. Yo me puse nerviosa al ver a mi hermano pero entre los
dos me tranquilizaron a base de besos y mimos. Nos fuimos calentando y
empezamos a quitarnos la ropa el uno al otro. Me tumbaron en el suelo
suavemente y mientras Alberto empezaba a chuparme las tetas, y el cuerpo,
Pedro me dio su polla que ya estaba hinchada para que hiciese lo que
quisiese con él. Yo, que aunque era virgen, había visto hacer algo de eso
en alguna película y después de acariciarla con las manos, me la metí a la
boca. Pedro gimió de placer y me dijo que siguiese. Mientras, Alberto
seguía acariciándome el cuerpo con las manos y con la boca y en cuanto
sentí su boca en mi sexo, creo que vi las estrellas. Al poco rato, Pedro
gritó que no podía más y que se corría. Yo también sentía que explotaba y
Alberto se comió todos mis jugos. Pedro se corrió en mi cara (al ser la
primera vez tuvo la gentileza de no correrse en mi boca)
En cuanto recuperamos un poco el aliento me dijeron que no había
sentido todo y entonces, Alberto me penetró. Al principio, grité de dolor,
pero él se movió lentamente y se me fue pasando el dolor. Mientras, Pedro
me lamía la espalda y el culo y me lo iba lubricando. Enseguida me penetró
por detrás. Yo al principio no quería pero me convenció de que sentiría
mayor placer. Tuve un orgasmo de miedo. En eso, gritamos tan fuerte que
José y mi padre vinieron a ver qué pasaba. Sin darnos cuenta abrieron la
puerta ligeramente, y al ver lo que pasaba se quedaron asombrados,
Posteriormente nos dijeron que se habían empalmado. Juanjo y Ángela,
también se lo estaban pasando genial y entraron en su habitación mi
hermano Manuel y Elisa. Según me contó Ángela al día siguiente, fue una
orgía bestial.
Al día siguiente, salimos a la piscina a tomar el sol. En una de las
veces que entré en la casa a por un vaso de agua fresca, oí gemidos y al
asomarme con disimulo vi a mi madre follando con José. También papá estaba
follándose a Marga, la mujer de José.
Fueron unas vacaciones maravillosas.