Mi nombre es Alejandra,
actualmente tengo 20 años de edad, hace 2 años fui sodomizada por él papá de mí
novio.
Conocí a Emilio, poco después de cumplir 16 años, me cortejo
durante 3 meses y lo acepte como novio, no olvidare la primera vez que me beso,
fue mi primer novio, era un muchacho agradable, varonil, alegre, muy alto, que
sabía lo que me gustaba.
Por un tiempo mantuve mis relaciones de noviazgo en secreto,
más que nada por la edad de Emilio, 28 años, sabia que mi mamá no aprobaría
nuestra relación, a 5 meses de noviazgo, la mamá de una amiga le informo a mi
mamá de mi relación con Emilio y se armo la de Troya, obviamente no estaba
dispuesta a dejar a Emilio, es más estaba dispuesta a irme de la casa y vivir
con él, Emilio desde el primer mes de noviazgo me presionaba sutilmente para que
tuviéramos relaciones sexuales, en cierto modo lo deseaba me sentía deslumbrada
pero, la verdad era que deseaba llegar virgen al matrimonió, soy nieta e hija de
mamas solteras, en cierto modo lo sentía como un estigma, un destino que tarde ó
temprano me alcanzaría, no deseaba la misma suerte que mis progenitoras, por lo
mismo no deseaba arriesgarme, intuía que si accedía a sus pretensiones sexuales
con Emilio, tarde ó temprano quedaría embarazada e intuía que Emilio al
encontrarme atractiva e inexperta, en mi despertar a la vida quería aprovecharse
de eso y llegado el caso de quedar embarazada no se responsabilizaría de mí.
Obviamente no me fui de la casa y tampoco termine mi relación
con Emilio, lo presente a mí mamá y aunque no quedo convencida termino por
aceptarnos, pobre de mi madre, el sacrificio que tuvo que hacer, cabe mencionar
que mi mamá huso todos los medios para separarme e incluso contrato un abogado,
para hacerlo de manera legal, yo amenacé con marcharme de la casa, el amago dio
resultado, tuvo que tolerar mi noviazgo con Emilio.
Con el tiempo las cosas se fueron normalizando, nunca tuve
sexo con Emilio, dada su edad y experiencia los más que le permití fueron unos
deliciosos fajes. "Él hombre llega hasta donde la mujer quiere". Ese era mi lema
y trataba de apegarme a el, yo estudiaba Administración de Empresas en la
Universidad y deseaba trabajar en un puesto donde pudiera aprender era muy
difícil ya que no tenía experiencia y además era menor de edad, en una ocasión
de las muchas que Emilio me invito a su casa a reuniones familiares su papá me
invito a colaborar en su empresa, la verdad era que el Sr. no me inspiraba
confianza y no me gustaba como me miraba siempre había sido así, en varias
ocasiones sentía que me desnudaba con la mirada, él Señor me hacía sentirme
turbada, yo jamás se lo había expresado a Emilio, la verdad es que aunque sentía
mucha confianza con él, también sentía mucha vergüenza ó quizás era mi
imaginación, Emilio trabaja con su papá accedí porque la mamá del Señor, que por
cierto se deshacía en amabilidad para mí y Emilio, me presionaron para que
aceptara la oferta de empleo accedí, 3 días después estaba trabajando el horario
que me proporciono el Señor con todas las facilidades para poder continuar
estudiando y sobre todo con un sueldo muy atractivo, aclaro que esas no eran mis
pretensiones yo solo deseaba obtener experiencia en administración, la empresa
del Señor eran que aunque no me gustaba mucho: Una distribuidora de vinos,
cantinas, casas de masaje, 1 rancho ganadero, forrajeras y varios negocios más…
Desde mi primer día de trabajo me sentí incómoda, en mi
manera de vestir me gustaba ser muy conservadora, me enviaron con una costurera
de la empresa y me confecciono un traje sastre y un vestido demasiados
atrevidos, "atrevido para mí era demasiado ajustado, como una segunda piel, muy
corto, con un escote muy obvió, zapatillas de tacón de estilete", esas eran las
políticas para todas las mujeres que trabajaban ahí la verdad era que todas las
Secretarías, Contadora, Licenciadas, estaban felices yo era la única que se
sentía avergonzada, los únicos hombres de oficina eran Emilio, Juan un hermano y
él Señor el trabajo de Emilio era visitar clientes locales y foráneos a lo cual
algunas veces tenía que viajar entre 2 y 4 días, Juan era muy raro verlo en la
oficina su trabajo era mas que nada de supervisión, él Señor casi todo el día se
la pasaba en su privado recibiendo personas, la mayoría de mal talante, desde el
primer momento me hablo en doble sentido, lo ignore, no deseaba seguirle el
juego y tampoco deseaba enemistarme por una tontería así. Poco antes de terminar
mi jornada me mando llamar a su privado, me sentí muy nerviosa, Emilio esa
mañana se había ido de viaje, al entrar a su privado me saludo y conteste con
cortesía, me senté frente a él Sr. sin dejarme de observarme, el vestido era
corto, pero en ese momento sentí como si hubiera encogido más, temí que al
sentarme frente al él Sr. me vería mi ropa interior y que decir del escote,
dejaba muy poco a la imaginación, lo peor fue que afuera hacía calor, dentro de
su privado tenía clima, con el frío mis pezones se me endurecieron y se pusieron
erectos, temí que a pesar de mi sostén y el vestido se me notaran, me sentía
sofocada, nerviosa, turbada, temerosa.
Fueron apenas unos segundos de silencio su mirada me desnudo
y al mirarlo a sus ojos percibí deseo, lujuria, el rubor abrasó mis mejillas,
sentí el escalofrío recorriendo mi cuerpo, sentí vergüenza, no lograba coordinar
mis ideas, mis pensamientos, sentí enojo pero en medio de mi vergüenza y mi
nerviosismo, no me atreví a protestar, él Señor con una sonrisa cargada de
ironía, me hablo de mis obligación dentro de su empresa, de las políticas, de
que podía confiar en él, de que por ser novia de su hijo y que le gustaría que
pronto ingresara al circulo familiar, los privilegios que yo tenía dentro de su
empresa, antes de salir yo aún con el rubor lastimando mi rostro, él Señor
elogio lo bien que se me veía el vestido, en mi sensual cuerpo, balbuceé algo,
no se que y salí, en ese momento deseaba estar a miles de kilómetros de
distancia de ahí, los días pasaron, entre la escuela, el trabajo, el acoso
visual del papá de mi novio, mi relación de noviazgo con Emilio que a esas
alturas estaba muy solidificado estaba segura de que estaba enamorado de mí y su
compañía me hacía sobrellevar mis temores…
Un mes después, un Sábado para ser precisa, nos invito a
pasar el día la mamá del Señor en su casa, la casa estaba a 50 kilómetros de la
ciudad, Emilio tuvo que salir de urgencia para Guadalajara a ver unos clientes,
la cita no se cancelo, como yo no sabía conducir él Señor puso a mi disposición
a una conductora y un automóvil de la empresa para que me trasladara al lugar,
como estaba muy retirado, la señora me invito a pasar unos días en su casa,
accedí de buen gusto, la señora me recibió como siempre muy cordial y amable,
almorzamos, mientras charlábamos me mostró su casa, que a decir verdad más
parecía una hacienda, después de felicitarla por tener una casa tan hermosa me
invito una limonada, me estaba platicando que se la regalo su hijo, comencé a
ser presa de un sopor y sin darme cuenta me quede dormida.
Desperté y lo primero que vi fue una luz muy intensa en el
techo e iluminaba el sofá donde me encontraba, a mi alrededor una oscuridad
impenetrable, no se vislumbraba ninguna ventana, fue entonces cuando me di
cuenta de las correas que ataban mis muñecas y mis tobillos, también percibí un
fuerte olor a puro, era el mismo aroma de los que fumaba el Señor sentí miedo y
intente desatarme, justo entonces se escucho un sonido zziiggg… y las correas me
jalaron las manos, quede de pie con las manos extendidas y con mis piernas un
poco separadas me sentí muy vulnerable, grite desconcertada e intente jalar mis
ataduras logre jalarlas un poco, cerré mis piernas, me di cuenta de que no
estaba atada con cuerdas sino más bien con una especie de ligas aunque muy
resistentes, chille intentando desatarme pero no lo conseguí, justo entonces la
luz a mi alrededor fue subiendo de intensidad y frente a mí a unos metros
sentado en un mueble al Señor fumando un puro y bebiendo licor, su perversa
mirada de deseo y lujuria, le rogué que me soltara, sentí mis lágrimas a punto
de aflorar, dije: suélteme maldito desgraciado poco hombre, me observo sin
inmutarse, se levanto sin prisa alguna, se acerco a mí, escuche mis latidos en
mi sien, de mi pecho sentía que quería salírseme el corazón, sentí un vació en
el estomago, un nudo de impotencia abrazo mi garganta, Emilio va a enterarse y
lo voy a denunciar, con frialdad dijo: haz lo que tengas que hacer, tú ya eres
mía, voy a disfrutar cada minuto contigo, voy a degustar cada milímetro de tú
aterciopelada piel ¿sabes qué? va a gustarte mucho, tú necesitas un verdadero
hombre y ese hombre voy a ser yo, metete esto en tú hermosa cabecita lo que yo
miro y me gusta, lo poseo y pasa a ser de mi propiedad…
Se sitúo frente a mí, con tranquilidad puso sus asquerosas
manos en mi cintura, dijo: bésame hermosa niña, lo escupí, le grite maldito sea,
él Señor dijo: haz a un lado tú inmadurez y sometete, mira el lugar en donde
estas, entrégate a mí por las buenas ó por las malas, de cualquier manera voy a
cojerte muy rico, tienes 5 minutos para pensarlo y dicho esto se sentó
nuevamente en el mueble observándome con cinismo y frotándose el bulto entre sus
piernas.
Fueron los minutos más cortos de mi vida, ore a Dios para que
me ayudara, ó que Emilio apareciera y me salvara, quizás se trataba de una
pesadilla y de un momento a otro despertaría, pero nada de eso paso y el tiempo
se extingo, él Señor sin levantarse dijo: y bien mi virginal niña, que decides,
por las buenas ó por las malas. Maldito degenerado esto voy a cobrárselo con
creces, lo he de verse pudrirse en la cárcel…
Se levanto y caminando con lentitud a mi alrededor, mirándome
y recorriéndome con su perversa mirada, has leído el Marques de Sade,
mentalmente recordé que nunca había leído el libro pero si sabía escuchado
comentarios de que fue un hombre muy enfermo ó al menos esa era la opinión de
muchas personas.
Niña hermosa me da mucho placer que te decidas por la fuerza,
porque voy a poseer tú cuerpo, tú voluntad al final también será mía, voy a
pervertirte, veras que al final te sentirás enajenada por mí, vas a ser la
favorita de mis concubinas, voy a educarte sexualmente, yo seré tú maestro y tú
serás mi alumna, hoy seré tú amo y tú eres mi esclava, tú principio básico en la
vida será el de proporcionarme todo el placer sexual que yo necesite, hoy
comienza el primer día de tú verdadera vida.
Retiro el sofá que estaba detrás de mí, sentí titiritar mis
dientes y mi cuerpo, colocándose detrás de mí me, deslizo sus manos en mi
cintura, mi estomago y mi vientre, me estrecho contra su cuerpo, Ooohh! Nnnooo
por favor, nnnooo aaayyyy! deténgase se lo ruego, aaahhh!, a mi oído dijo: desde
que te vi no he dejado de desearte y creeme me cojido a cuanta pinché puta me ha
gustado, para olvidarte, pero no he podido, tocando mi trasero con cierta
violencia se arrodillo y sentí su cara pegada a mis trasero sobre mi vestido, me
mordió ligeramente, llorando dije Ooohh! Nnnooo por favor, nnnooo aaayyyy!
deténgase, se puso de pie y se coloco frente a mí, sujeto mis senos sobre mi
vestido con sus manos, ejerció presión en mis pezones, yo intentaba jalar mis
manos para protegerme, Ooohh! Nnnooo por favor, nnnooo aaayyyy! deténgase se lo
ruego, aaahhh!.
Se sentó en un reclinable, y sujetándome de mi trasero puso
su rostro en mi vientre sobre mi vestido y me estrecho hacia él, yo intentaba
apretar mis piernas, me sentía muy adolorida de mis muslos, de mis rodillas, lo
vi aspirar el aroma de mi cuerpo, Ooohh! Nnnooo por favor, nnnooo aaayyyy!
deténgase se lo ruego, aaahhh!, mirándome dijo él Sr. que delicioso hueles y que
carnes tan firme tienes, voy a gozarte deliciosamente, Ooohh! Nnnooo por favor,
nnnooo aaayyyy! deténgase se lo ruego, aaahhh! enseguida se puso de pie se alejo
unos metros hacia un mueble de madera.
Regreso con unas tijeras, intuí lo que iba a hacerme, Ooohh!
Nnnooo por favor, nnnooo aaayyyy! deténgase, haciendo caso omiso a mis suplicas,
me despojo de mi vestido, mi sostén, mis pantimedias, mis zapatillas y todo lo
hizo con una desesperante lentitud, advertí que lo hizo con placer, mis
suplicas, jadeos, llantos, eran música para sus sentidos, acerco un reclinable y
tomando su puro y su bebida, se puso a observarme, primero de frente, hice
esfuerzos sobrehumanos por mantener mis piernas apretadas, Ooohh! Nnnooo por
favor, nnnooo aaayyyy! deténgase se lo ruego, mi vergüenza me abrazo de rubor,
me invadió una humedad involuntaria en mi vagina, sentí que escurría entre mis
piernas, mire a él Señor se estaba frotando entre sus piernas, dijo: que
deliciosa estas mi virginal niña, veras, mi mamá me contó que aún eres virgen,
algo increíble de creer, pero voy a comprobarlo yo mismo en unos instantes,
ayudándose con sus piernas movió el reclinable y se ubico detrás de mí, dejando
escapar exclamaciones de deseo, dijo: que buen culo tienes, pero ya le ha de
llegar su hora, lo has de tener bien apretadito y profundo, va a ser mío, Ooohh!
Nnnooo aaayyyy! nnnooo.
Se puso de pie y se coloco frente a mí, tomo mis senos y
comenzó un torturante masaje, Ooohh! Nnnooo por favor, nnnooo aaayyyy! deténgase
se lo ruego, comenzó a besármelos, chupármelos y a mordisquear mis pezones,
deslizo sus manos en mi cuerpo hasta detenerse en mis posaderas, comenzó, a
masajearme, frotarme y a separar con violencia mi trasero, sus dedos acariciando
mi ano y mi vagina, tenía mis piernas cerradas pero ya no tenía fuerza para
apretarlas, me sentía terriblemente fatigada, Ooohh! Nnnooo por favor, ya no, ya
no, nnnooo aaayyyy! por favor, deténgase se lo ruego, me levanto hacia arriba
con una mano apretando mi posadera y con la otra entre mis posaderas,
sujetándome de mis caderas se arrodillo y beso mi ombligo, mi vientre, mis
caderas, nos vimos a los ojos, y advertí todo el deseo de poseerme, Ooohh!
Nnnooo por favor, ya no, ya no, nnnooo aaayyyy! por favor, deténgase se lo
ruego, dirigió su boca a mi bello pubico y comenzó a olerme sentí su boca y
lengua, en mi vagina Ooohh! Nnnooo por favor, ya no, ya no, nnnooo aaayyyy! por
favor, deténgase se lo ruego, me resultaba horriblemente ser excitada contra mi
voluntad, ya no tenía fuerzas para cerrar la piernas, entonces me colgué
intentando de esa manera protegerme de sus exploraciones linguales en mi
intimidad, se levanto se dirigió al mueble de madera acciono un especie de
mecanismo y este me levanto y separo mis piernas, quede en forma de Y invertida,
de esa manera, se acerco y comenzó a explorarme minuciosamente, me sentí
completamente vulnerable ya no había nada que pudiera hacer para impedir que
hurgará en mi intimidad mi único recurso era llorar, implorar y gemir, contra mi
voluntad, Ooohh! Nnnooo por favor, ya no, ya no, nnnooo aaayyyy! sus dedos
exploraron mi vagina y mirándome a los ojos me deslizo un dedo dentro de mi
vagina, aaayyyy! sentí un dolorcito, dijo: increíble aún eres señorita, no te
preocupes mi hermosa niña, aún no te he desflorado, la doncellez de tú panocha
esta reservada para mi verga, se desnudo frente a mí, cerré mis ojos, dijo:
quieres conocer el instrumento de tú violación, la curiosidad me venció,
involuntariamente dirigí mi atención a su pené, era muy grande y rígido, como un
palo de escoba, Ooohh! Nnnooo por favor, ya no, ya no, nnnooo aaayyyy! por favor
no me viole, él Sr. te di la oportunidad de escoger y te chingaste, se acerco y
rozándome con su pené en mi vagina, besame apasionadamente en señal de paz y
prometo que no te violare pero igual te cogeré, respondí: me das asco maldito
degenerado.
Soltó una carcajada, y se alejo al mueble de madera, lo mire
con miedo, me sentí angustiada no saber lo que me haría, regreso con una maleta
la coloco en una mesa frente a mí, la abrió para que yo viera, había muchas
cosas, él Sr. dijo: mira mamita, aquí tengo muchos juguetitos para ti y para mí.
Tomando una pluma como de pavo real, de múltiples colores, me la mostró y dijo:
a ver mi virginal niña, adivina para que sirve esta pluma, conteste: maldito
sea, al rozar mi vagina, sentí las más horribles cosquillas, me pasaba la pluma
por todas partes rozándome, torturándome, grite intente con esfuerzos vanos
deshacerme de mis ataduras, llore y rogué, después de no se cuanto tiempo, sentí
que fueron horas, ya no pude llorar, ya no tenía lágrimas, comencé a sentirme
presa de un entumecimiento en todo el cuerpo.
Él Señor se detuvo, me desato y me llevo en sus brazos a una
especie de mesa en X doblada, ato mis muñecas al extremo superior y mis tobillos
a la parte inferior, únicamente apoyando mi estomago, mis brazos y mis pies,
puso una correa de cuero para que apoyara mi frente, me sentí vulgarmente
expuesta y vulnerable, mi trasero quedaba más alto que mi tórax, podía levantar
parte de mi cuerpo empujando con mis piernas, mis senos colgaban libremente e
hizo que me sintiera abochornada, estaba completamente abierta, sentía un
desquiciante cosquilleo en mi ano y en mi vagina, supongo que por la vergüenza,
él Sr. comenzó a untarme de aceite y al mismo tiempo suministrándome un
desquiciante masaje, en mis brazos, en mi cuello, en mi espalda, en mis senos,
en mi cintura, en mis posaderas y en medio de ellas, en mi vagina y mis piernas,
y comencé a sentirme muy excitada, Ooohh!, aaayyyy!, aaahhh!, su boca mordisqueo
mis chamorros, mis muslos, mi trasero, su lengua recorrió mi vagina, Ooohh!,
aaayyyy!, aaahhh!, y yo sin poderme defender de sus ofensas, introdujo su lengua
dentro de mi vagina, Ooohh!, aaayyyy!, aaahhh!, una de sus manos acariciaba mis
senos y la otra mis nalgas e involuntariamente comencé a agitar mi cadera al
principio con inseguridad, vergüenza, aferre mis manos de donde estaba atada,
apoye mis codos, levante mi tórax , gire mi cabeza para ver a él Sr. que estaba
arrodillado detrás de mi, arquee mi cuerpo y comencé a agitar mi cabellera, a
jadear, gemir, Ooohh!, aaayyyy!, aaahhh!, los espasmos se adueñaron de mí y
comencé a sentir las contracciones en mi vagina acompañado de un hormigueó en
todo mi cuerpo, movía mi trasero sin control alguno y fue entonces cuando se
detuvo, era como si me hubiera dado cuerda, por unos instantes seguí agitando mi
cadera de adelante hacia atrás, pero no me permitió alcanzar el clímax, me
sentía muy húmeda, sudorosa, abochornada y caliente, se dejo caer en su sillón
frente a mí, mire su rostro y barba estaban húmedas, su cuerpo estaba bañado de
sudor, jadeaba con violencia, sus ojos estaban inyectados de lujuria y de deseo,
su pené era grande, portentoso, a punto de estallar, por unos instantes desee
que me penetrara, de una vez por todas deseaba sentirlo dentro de mí, más al ver
mis ataduras, nuevamente afloro en mi el odio, la impotencia, la vergüenza y la
repugnancia que sentía por ese hombre 31 años mayor que yo y padre del hombre
del cual yo estaba enamorada…
Mamita, eres bien cachonda, creí que me ibas dar batalla,
ahora sí me gane un rico y apasionado beso contigo, y acercándose a mí, sacando
y moviendo su lengua como víbora, dijo: vamos mamita besame. Lo rechace y dijo:
te he dado lo que necesitas, te he tratado de la mejor manera y así me
respondes, camino hacia donde tenía la maleta lo seguí con la mirada, nuevamente
comencé a sentir miedo, regreso con un especie de látigo en la mano, se sentó
frente a mí, dio un golpe con el látigo en el sillón y me asuste, comencé rogar,
no por favor, no me pegue, haré todo lo que usted me pida, se puso de pie, paso
su mano por mi rostro y deslizándola por todo mi cuerpo, se ubico detrás de mí,
dijo: hija te has portado muy mal, papi va a castigarte por tú bien, este látigo
es de un material muy especial, no produce corte alguno, pero si mucho dolor y
enrojecimiento en la piel, Nnnooo por favor, no, no, nnnooo aaayyyy! por favor,
deténgase se lo ruego, el primer latigazo fue muy doloroso, sentí el terrible
dolor en mi posaderas, grite, implore, pero el seguía castigándome con el
látigo, se detuvo para lamerme violentamente en mi vagina y mi ano se puso de
pie y reanudo el castigo con el látigo, perdí la noción del tiempo, entre
estímulos linguales a mi vagina, ano y castigo con el látigo, hasta que ya no
pude más y perdí el conocimiento, cuando recupere el conocimiento, estaba
dándome un masaje donde antes me había castigado, mirándome con ironía y con
sarcasmo, dijo: ya despertó mi niña, verdad que vas a portarte bien y hacer lo
que papi quiere ó te aplico otra tanda de latigazos. Ya no me castigue, haré lo
que usted quiera, continuo masajeándome, deslizo un dedo dentro de mi ano con
poca resistencia de mi parte, Nnnooo aaayyyy! nnnooo, nnnooo, me sentí
terriblemente avergonzada, humillada y usada, primero fue un dedo, luego me lo
hizo con 2 dedos, aaayyyy!, así estuvo por unos instantes, metiéndomelos y
sacándomelos muy lentamente, saco sus dedos y me dio una fuertísima nalgada, que
hizo arquearme de dolor, se sentó frente a mí retirando un guante plástico de su
mano, dijo: tú chiquito, redondo y apretado culito te lo acabo de dejar mi
lubricado, ahora si mamacita me gane un beso apasionado contigo. Unió su boca a
la mía, no tuve mas remedio que corresponderle, introdujo su lengua y yo se la
acaricie con la mía, mordió mis labios, apretó mis senos y comencé a jadear, por
momentos el se retiraba y yo lo buscaba, besaba tan rico, yo quería abrazarlo y
que el abrazara mi cuerpo, deshaciéndose de mí pasión encendida, le pedí que me
desatara, el Sr. dijo: no mamita primero necesito venirme yo en tú boca,
acercando su pené a unos centímetros de mi cara, chupamela y dame la paz que
tanto necesito, a lo cual hice una mueca de asco e intente alejarme en al medida
de mis ataduras, él Sr. dijo: dijiste que ibas a hacer lo que yo quisiera, así
que vamos quiero que me des una mamada con tu deliciosa boca, conteste: pero eso
no. Él Señor: Ni modo mamita tuviste tu oportunidad. Se sentó en el sillón y
lubrico su pené con algo aceitoso, dije: que vas a hacer, él Sr. dijo: adivina
mami, déjame darte una ayudadita, es chiquito, redondo y apretado, con miedo
respondí: tú quieres matarme, él Sr. dijo: piensa por un momento en las cosas
que han salido por ahí, que lo que yo te voy a meter ahora, se puso de pie,
comencé a implorar, Nnnooo por favor, no, no, por favor, nnnooo…
Al seguirlo con la mirada y verlo de pie detrás de mi, me
sentí completamente indefensa y con miedo y vergüenza, su pene lucía desafiante
y rígido como un palo de escoba, tenía miedo que me hiciera daño, la mirada de
él Sr. estaba fija en mi trasero, se acerco sus manos me tomaron con violencia
de mis muslos, deslizándolas hacia mis posaderas me acerco su pené, al rozarme
con su pené en mi trasero, moví mis caderas para defenderme, él Señor coloco sus
manos en su cintura acercándoseme, dijo: eso es preciosa incítame la verga con
tu maravilloso y cojible culo, me detuve fatigada, sus manos atenazaron mi
trasero y empujándome hacia abajo, aaayyyy! nnnooo, Nnnooo por favor, ya no,
Ooohh!, me penetro a pesar de la lubricación el dolor fue espantoso, me sentí
desmesurablemente profanada, la lubricación fue para que él Señor no batallase
en clavarme su pené, conforme me lo fue introduciendo más, más, más y más, hasta
sentir que sus testículos golpearon en mi perineo, se dejo caer encima de mí,
sus manos se posesionaron de mis senos, dijo: tú culo me pertenece, ya eres mía
chiquita, no te resistas, relájate en unos instantes te prometo que el dolor
habrá desaparecido, mordisqueo mis orejas, con una mano enrollo mi cabello lamió
mi nuca, mi cuello, mis hombros, intente relajarme, me tenía vergonzosamente
empalada, mi esfínter protestaba intentando expulsar al intruso en cada
contracción involuntaria de mi parte a lo único que me obligaba era sentir la
magnitud de su pené alojado, la vergüenza de sentir mi ano terriblemente
ensanchado con violencia, me embistió lentamente, su mano izquierda froto mi
vagina sin penetrarme, empecé a sentirme muy excitada y aaayyyy! nnnooo puedo,
no puedo, aaayyyy!, aaayyyy!, aaayyyy! el primer orgasmo en mi vida, fue
violento, delicioso y placentero, provocado por un hombre que aborrecía hasta lo
más profundo de mi ser, se acomodo y coloco su brazo derecho a un lado de mi
cintura, ligeramente inclinado, y con su otra mano estimulando mi vagina, contra
mi voluntad mi cuerpo se adapto al ritmo de sus embestidas, escuche el golpe de
mi trasero en su vientre, al chocar nuestros cuerpos con violencia, comencé a
experimentar un sinfín de orgasmos a sentir las contracciones de su pené en mi
ano, eyaculo dentro de mi cuerpo, al mismo tiempo su mano me estimulo con
violencia mi vagina, volví a venirme violentamente, no recuerdo bien lo que paso
después, en el momento en que recupere la cordura, nos estábamos besando
apasionadamente, al sentir mi esfínter contraerse y sentirme empalada, Ooohh!
que me hiciste hacer, yo no quería, desátame por favor, sentía unas ganas
terribles de obrar, volvimos a besarnos, sonriendo él Sr. dijo: hermosa niña, me
has hecho muy feliz, y se que tu también lo has sido, te has comportado como una
verdadera mujer, de buena gana te culearía todo él día, pero debes estar muy
cansada y adolorida. Se levanto me la saco muy lentamente, me desato y me ayudo
a llegar al baño, hay aquí todo lo necesario para que te ases, iré a hacer lo
propio, te espero…
Me sentía muy adolorida de mi cuerpo por haber estado atada
tanto tiempo, me senté en el escusado, obviamente no pude obrar, vi que de mi
ano escurría un liquido blanco y espeso, supuse que era su esperma, me lave y
con mis dedos revise mi adolorido ano y me asuste al sentirlo muy dilatado, temí
que así me quedaría para siempre, estaba muy preocupada, estuve en el baño como
unos 10 minutos, me sobresalte al escuchar sus toquidos en la puerta, él Sr.
dijo: estoy esperando, entraste desnuda, igual debes salir...
Al salir me sentí insegura y avergonzada, vi una habitación
al fondo, era una especie de solarium, él Sr. estaba recostado en una cama
grande, al mirarnos no pude evitar ruborizarme, me detuve a la entrada me sentía
adolorida y temblorosa de mis piernas, intentando cubrir mi desnudez con mis
manos e indecisa, él Señor adivinando se levanto y me cargo en sus brazos, me
deposito en la cama se recostó a un lado de mí, tome un cojín y me cubrí con el,
dijo: te dolió cuando te cojií por detrás. Nuevamente me ruboricé, baje la
mirada y conteste: si. Se sentó a la orilla de la cama, me sirvió una copa de
champagne frío, jamás lo había probado me supo delicioso me lo bebí
completamente, apago mi sed, abrió una bandeja de plata y saco una fresa y la
deposito en mi boca, muy deliciosa, me sirvió otra copa, le di un sorbo e iba yo
a tomar otra fresa, pero él Sr. no me lo permitió, tomándola él con sus dedos
comenzó a jugar con ella en mi boca, siguiéndole el juego con mi lengua acaricie
la fresa y sin morderla, chupe la punta de esta, lo hice de una manera
deliberada, sonriendo con coquetería y mirando el deseo en sus ojos, quiero
creer que en cierto modo el champagne me desinhibió ó quizás por todo lo que me
había hecho pasar me había influenciado de alguna manera.
Comencé a sentirme muy cachonda, él Sr. introdujo su dedo
medio en mi copa y lo saco con espuma, lo introdujo en mi boca, con mucha
vergüenza porque en cierto modo yo comencé a sentir deseo de que me hiciera el
amor pero tenía miedo expresárselo, con mis manos tome su mano y comencé con mi
boca a jugar como lo hice antes con la fresa, él Señor me retiro el cojín, me
quito mi bebida e introdujo su brazo bajo mi cintura y tomando mis senos comenzó
a acariciármelos, coloque mis manos en sus hombros, uní mi cuerpo al de él y le
ofrecí mi boca entreabierta, unimos nuestros labios, me introdujo su lengua
dentro de mi boca y con mi lengua se la acaricie, mordió mis labios, le ofrecí
mi cuello, enterré mis dedos en su nuca, él Señor: separa tus piernas. Con
vergüenza las separe y se acomodo entre mis piernas, sentir su corpulento y
velludo cuerpo encima de mi me hizo sentir muy avergonzada, aaayyyy!, aaayyyy!,
aaayyyy!, acaricio mi cuerpo generosamente, sin penetrarme nos unimos, fue
enajenante sentir su masculinidad rozándome entre mis piernas, abrazados rodamos
por la cama, acariciándonos, mordiéndonos, intercambiando aliento y saliva, con
mis manos tome mis senos, él Señor leyó mis pensamientos y me los chupo, que
deliciosa experiencia, sin dejar de lamer mi cuerpo se fue deslizando hacía
abajo hasta llegar a mi vientre, con su mano jaló mi vello pubico, haciéndome
gritar de dolor y de placer al mismo tiempo, apoye mis codos en la cama y me
levante un poco para deleitar mi pupila al verlo entre mis piernas, nos miramos
le sonreí con deseo y separe más mis piernas, para ofrecerme por voluntad
propia, al recordar todo lo que me hizo y lo que estaba por venir, me sentí
angustiada, después de todo él Señor era el padre del hombre de quién yo estaba
enamorada, me angustiaba no saber que sucedería después de que él papá de mi
novio tomara posesión de mi cuerpo y también de mi voluntad, porque la realidad
era esa dentro de mí comenzaba sentir algo por él Señor, pero no era el momento
para pensar en ello, quizás después, porque ahora al verlo y sentirlo chupando
mi clítoris, arquee mi cuerpo, Ooohh!, Sssííi, Ooohh!, Sssííi, Aaahhh!…
Su
lengua y boca hurgando en mi vagina, sus manos apretando mi trasero, hicieron
que mi mente quedara en blanco, con una mano acaricie su cabeza incitándolo a no
detenerse y con la otra acaricie mis senos, desde que experimente el primer
orgasmo, me percate de que era multi orgásmica, los sentía como olas recorriendo
todos mis puntos nerviosos en mi cuerpo, la mayoría eran ligeros pero después de
tener 7 u 8, llegaba uno muy violento, se detuvo y dijo: ahora si mamita te toca
a ti, dame una buena mamada, se arrodillo encima de mi a la altura de mis senos,
su pené estaba un poco flácido, no como estaba antes de violentarme por detrás,
lo acaricie con ambas manos, al instante comenzó a ponerse erecto, me asuste un
poquito, dijo: besámelo. Bese su pené con ternura, entreabrí mi boca y lo bese
del tallo, lo lamí para probar su sabor, lo lamí con más intensidad, al llegar a
la punta nuestras miradas se encontraron, nuevamente no pude evitar ruborizarme,
mirándonos dirigí mi boca a la cabeza de su pené, él Señor: quiero tú boca, tus
labios y tú lengua, ten mucho cuidado de lastimarme con tus dientes. Con
obediencia lo metí en mi boca, él Señor arqueó su cuerpo y dio uno gemido
gutural, me sentí muy confundida y avergonzada, intente meterlo todo su pené en
mi boca pero, fue imposible, él Señor empujando mi rostro en la cama, se inclino
apoyando sus brazos en la cama y ayudándose con sus piernas, me lo metió en mi
boca y me embistió deliciosamente en mi boca, acaricie sus muslos, su trasero y
su espalda, con una mano retiro su pené de mi boca y coloco sus testículos en mi
boca y dejándome caer todo su pené en mi rostro froto su masculinidad en mi
rostro, fue muy humillante para mí, me hizo sentir como un objeto sexual, él
Señor lo disfruto mucho, levantándose nuevamente se arrodillo encima de mí tomo
mis manos, me las puso en mis senos haciéndome que los uniera hacía el centro,
colocó su pené entre mis senos y nuevamente apoyando sus manos en la cama me
embistió, al empujar hacia mi rostro, lo esperaba y con la punta de mi lengua lo
esperaba para lamerlo, después de unos minutos girando todo su cuerpo, me obligo
a hacer un 69, giramos en la cama, quede encima de él Señor, fue inolvidable
estimularnos oralmente en nuestros órganos reproductores, me empujo y se deshizo
de mí, se levanto sonriendo y manipulando su pené con su mano, él Señor: ahora
si mamita abre tus piernas, voy a darte una mega cogida, ahora sí vas a conocer
a él Sr. Verga y nos ofrecerás la doncellez de tú vagina. Con miedo, inseguridad
y vergüenza, me acosté boca arriba y temblando separe mis piernas.
En un instante fugaz, pensé en Emilio, cuantas veces me
pidió, precisamente lo que estaba a punto de hacer con su papá, y por miedo a
quedar embarazada ó que únicamente me tratara como un objeto sexual, no cedí,
algunas veces fantaseé acerca de tener sexo y él hombre de mis fantasías siempre
fue Emilio, que extraño era él destino, iba a tener sexo, pero con su papá, no
por voluntad propia, la verdad era que ya no lograba discernir la palabra
voluntad, la sentía tan hueca tan falsa, orando mentalmente dije: espero que
algún día me perdones Emilio, te amo a ti, pero ahora solo deseo estar a tú
padre…
Coloco una almohada bajo mi trasero, de mi cintura quede más
alta que el resto de mi cuerpo, se arrodillo entre mis piernas, con ambas manos
me las separo más y apoyando un brazo a mi costado, comenzó a frotarme con su
pené en mi vagina, Aaahhh! aaayyyy!, aaayyyy!, aaayyyy!, espera… por favor…
tengo miedo… aún no estoy lista…
Era lógico, era virgen él Señor: pues que jodidos te pasa,
quieres que te viole como a una perra. Es que lo tienes muy grande y vas a
lastimarme, Mirándome a los ojos, sin escuchar mis temores, aaayyyy!, aaayyyy!,
aaayyyy!, me penetro sentí como se deslizo dentro de mí, el dolor fue muy agudo,
sentí su pené muy duro, grande y jugoso, volvió a embestirme violentamente un
par de ocasiones más, sin dejarme de ver a mis ojos, hasta que su pené quedo
completamente alojado dentro de mí, él Señor: ya te chingaste, acostúmbrate
mamita, porque a partir de hoy al único que le vas a abrir las piernas es a mí.
No permaneció pasivo mucho tiempo, comenzó a embestirme primero con suavidad,
escuche los sonidos de sus pené entrando y saliendo de mi vagina, en ese momento
no sentía placer, me sentí humillada hasta lo más profundo de mi alma, tenía mis
manos en su espalda hacía intentos por relajarme y saber lo que él resto de las
personas sentía cuando tenían relaciones sexuales, la verdad era que me sentía
ultrajada y avergonzada de que me violara y me disfrutara, sentí sus testículos
chocar en mi carne, todo el ímpetu de sus embestidas en mi cuerpo, sin darme
cuenta comencé a gemir a mover violentamente mi cadera sin control alguno,
enterré mis uñas en su espalda, aún con lágrimas mis ojos se desorbitaron, grite
y me vine maravillosamente, cuando termine de sentir esa experiencia tan
arrebatadora, me ruborice, me estaba viendo él Señor: estuvo rico. Sin mirarlo,
moví mi cabeza en señal de afirmación, me sentía avergonzada conmigo misma y
sobre todo que estuviera disfrutándolo, él Señor: acomódate preciosa niña,
porque voy a pasar la tarde cogiéndote… lo abrase y me entregue a la lujuria y a
la pasión que despertó en mí, no me lo hizo todo él día como dijo, nuestro
idilio sexual duro poco más de 2 horas, eyaculo 2 veces dentro de mí y una más
en mi boca, al terminar me sentía feliz y relajada, tenía la certeza de que
sentía algo por él Señor, ya sabía lo que era estar con él y me había gustado
mucho, me sentí angustiada por la posibilidad de quedar embarazada pero, él
Señor me comento que 4 años atrás tuvo un accidente en un caballo y quedo
estéril, los 2 días que pase ahí con él Señor, pensé mas en sexo que cuando era
virgen, y cuanta razón tenía, no solamente se apropio de mi cuerpo, también mi
voluntad fue para él….
¿Y qué sucedió con mi novio? El amor de mi vida. Es otra
historia, ya trabajo en ella y muy pronto podrás leerla y disfrutarla…