DIEZ AÑOS DESPUÉS…
Desde niño estoy consciente de mi preferencia por
relacionarme sexualmente con hombres y, como ya he comentado en reiteradas
ocasiones, aunque me fijaba en los paquetes frontales, prefería penetrar,
acariciar nalgas, besar culitos, si eran peludos tanto mejor. Accedí a
desempeñar los roles activo y/o pasivo indistintamente hasta que cumplí 28 años,
también eso ya lo he plasmado en un relato de los primeros que me publicaron.
Tuve muchas tentaciones siempre, compañeros de escuela, en
sexto grado elemental, que si bien no me quitaban el sueño sí me atraían
irresistiblemente: Tiburcio, Macario, Humberto, Eleazar, José Luis, Gregorio,
Jaime, en fin, todos los muchachitos de 12 a 14 años me atraían.
Sin embargo, y mereciendo mención aparte estaba nuestro
maestro de sexto grado, el Profesor Lucio….yo tendría 12 años y él 25 cuando
mucho…. Estaba recién titulado, era hermoso: usaba gafas de intelectual, alto,
moreno, velludo, (se advertía a través del cuello abierto de su camisa y en esos
brazotes de beisbolista consumado); varias veces fuimos a verlo jugar al
"llano", un lugar donde competían equipos locales amateurs….. Qué piernas de
cabrón, fuertes, gruesas y qué pies….. enormes, sus zapatos de juego muchas
veces atados por las agujetas colgaron de mi hombro, porque yo me ofrecía a
ayudarlo siempre con sus enseres deportivos, lo acercaba a su casa, caminando,
vivía cerca del llano.
Sufrí lo inenarrable cuando anunció su boda con una mujer
horrible, para mi gusto, flaca, sin gracia y llena de acné. Pensé que era un
desperdicio.
Pero fue a raíz de su matrimonio que, equipando su casa nos
pidió a algunos alumnos que fuésemos un sábado por la mañana para ayudarle a
despejar algunas áreas de trebejos que habían dejado los habitantes anteriores.
Yo estuve el primero a las siete de la mañana, aunque la cita había sido a las
9.
Alrededor de las 8 a.m. yo me decidí a llamar a la puerta….
Lo hice insistentemente, hasta que escuché un ahogado: "Van, ya van". Vino el
profesor, entreabrió la puerta y entonces me di cuenta que interrumpí la cogida
mañanera…me ha de haber odiado….pero yo me deleité la pupila; alcancé a ver la
enorme cabezota de su verga bien parada, los pelos abundantísimos de sus piernas
hermosas y cuando me pidió que esperara para darme la llave del cuarto de
triques, se volvió y pude ver sus ricas nalgas, peladísimas, grandes, potables……
Me pidió que no volviese a llamar a la puerta, que recibiera
a mis compañeros y que empezáramos a hacer el trabajo, que iban a prepararnos un
desayuno su esposa y él.
¡Valiente desayuno! (pensé). Seguramente iban a seguir
cogiendo, la méndiga vieja flaca iba a gozar las delicias de mi maestro.
Con este pensamiento calenturiento abrí el cuarto de triques.
No pude resistirme y saqué mi verga que ya estaba húmeda, hilillos de precum
fluían y la cabeza brillaba…. Me he masturbado de tal manera que solté mucha
leche adolescente…. Mi puñeta estuvo inspirada en la cogida que seguramente el
profesor le daba a su mujer.
Las siguientes semanas, cuando estábamos en clase y el
profesor caminaba por las filas de pupitres, yo (pienso que inadvertidamente
para los demás), clavaba la mirada en la entrepierna y el trasero del maestro,
advertía la huella o las costuras de sus boxer o calzoncillos, me imaginaba
aquella verga dura y aquellas nalgas peludas… era un suplicio. Tenía que salir
al baño y de nueva cuenta me puñeteaba de lo lindo.
Como todo lo bueno termina, acabó el curso…. Vino la
ceremonia de entrega de documentos que nos acreditaban para pasar a la escuela
secundaria y al despedirme, mi riquísimo profesor me dio un abrazo muy
significativo, sentí que repegaba a mi pierna aquel bulto que se me antojaba
delicioso…. Sólo me dijo: "Cuídate mucho chiquillo…. Espero volver a verte".
Pasaron los años, nunca lo olvidé, a pesar de mis
experiencias con muchachos de mi edad y algunas con hombres mayores…. Terminé mi
secundaria, hice algunos estudios técnicos y finalmente entré a la universidad….
Justo cuando cumplía mis 23 años asistí a una conferencia que
dictaba mi adorado maestro…. Fue una gratísima sorpresa. Para nada atendí al
contenido de su disertación. Todo el tiempo me lo pasé observando sus
movimientos firmes, masculinos, atrevidos… volví a imaginar su entrepierna y sus
nalgas peludas.
Con diez años más de edad, acercándose a las cuatro décadas,
el tipo estaba más interesante, algo de canas en las sienes, lo hacían ver más
atractivo…. Yo estaba con la verga durísima y emocionado por la sorpresa.
Al terminar el evento, era obligado acercarme a felicitarlo y
agradecer "sus enseñanzas". Le dio mucho gusto verme, me dijo que le esperara,
que deseaba hablar conmigo y así lo hice.
Cuando salió, abordamos su automóvil, me comentó que su
matrimonio había fracasado, que no hubo descendencia y que él se dio cuenta que
le gustaban más los hombres que las mujeres. Esta situación me prendió más
todavía y le dije que lo entendía.
El profesor me dijo que él siempre supo de su imán sobre mí,
que yo le gustaba pero no era pederasta. Que ahora la cosa cambiaba, los dos
éramos adultos….que él estaba dispuesto a todo….
Me invitó unos tragos en su casa. Llegamos, preparó las
copas, se quitó su saco de vestir, desanudó su corbata y yo le pedí que me
permitiera ayudarle a desnudarse… no tienen idea de lo delicioso que fue
desabotonar esa camisa albísima y sentir entre los dedos los vellos ensortijados
de su amplio pecho…. Me calenté al máximo. Cuando hube retirado la camisa, seguí
con su cinturón y al abrir el cierre de su bragueta, ya su enorme verga estaba
como la mía, dura como roca…..
Le abrí el pantalón, lo bajé a sus rodillas y le pedí
sentarse para retirarlo del todo luego de quitar sus mocasines…. Su miembro
abultaba tremendamente el ceñido boxer de seda negra, vibraba, parecía tener
vida propia… cuando quité sus calcetines me maravillé con aquellos enormes pies
tan bien cuidados y un olor que me recordó sus zapatos de juego diez años atrás.
Me pidió que me desvistiera, se levantó, se acercó a mí y
repitió las acciones que yo llevé a cabo con él, con la diferencia de que cuando
quedé en calzoncillo, tocó nerviosamente mi paquete y tiró del resorte para ver
mi armamento. No dudó en empezar a besarme la verga, a lamer el glande con una
lengua tibia, deliciosamente morbosa….. engulló mi reata, se la comió completa….
Sin dejar de hacer me quitó totalmente la prenda, lameteó mis huevos, buscó mi
culo, lo acarició con sus gruesos y largos dedos, y me hizo sentir en la gloria.
Bebimos de nuestros tragos y tomándome de la mano me llevó a
su alcoba; nos tiramos sobre la cama en posición de 69 y nos dimos una mamada
mutua exquisita….. su verga era mucho más grande de lo que yo recordaba haber
visto: venas muy marcadas, incircunciso, cabezón enorme, huevos peludos de
excelente tamaño, pero lo que acabó de enloquecerme fue el agujero de su culo,
cubierto de pelos, con un aroma a colonia…..
Me hizo acostar de espalda, montó sobre mí, acercó su
delicioso culo a mi cara y entonces pude saborearlo, lamí, traté de penetrarlo
con la lengua, acaricié sus peludas nalgas, me sentí premiado por la vida…..
acto seguido, fue moviéndose hacia atrás y entonces, empezó a sentarse sobre la
cabeza de mi verga que rezumaba líquido preeyaculatorio….. fue controlando la
ensartada, fue bajando suavemente, de repente se detenía, se levantaba hasta que
mi glande quedaba a la entrada de su hoyo y luego de forma violenta se dejaba
caer….. yo estaba en el quinto cielo…..
Decidió que cambiáramos de posición, se acostó de espaldas,
me ofreció sus tobillos sobre mis hombros, le metí la verga de manera casi
furiosa, con ganas de acabarme aquel culo que tantos años soñé y el mete y saca
fue violento….. él gemía y me decía: "Así chiquillo, siempre quise ser tuyo, qué
rico coges…. Métemela con fuerza…. Coges rico papacito, mi chiquillo, mi
chiquillo….." y soltó trallazos de abundantes, blancos y cremosos mecos sobre su
peludo pecho al mismo tiempo que yo soltaba toda la carga de mis huevos en su
intestino.
Nos levantamos, nos besamos apasionadamente y nos duchamos
uno al otro…..
Terminado el aseo, nos vestimos en silencio, nos despedimos
y….no lo volví a ver…. Hasta hace unos cinco años…. Convertido en un hombre de
la tercera edad, muy atractivo todavía, pero es un señor sumamente serio. Sólo
cruzamos un respetuoso saludo mutuo.
Se me ocurre redactar otro relato donde narre mis fantasías
pensando en que mi maestro me dé una cogida de las que ahora me gusta
experimentar. Recuerden que ahora soy Inter y disfruto ambos roles.
Reciban mi saludo y mi invitación para seguir valorando mis
relatos, escribiéndome directamente para hacerme llegar sus comentarios,
críticas y sugerencias.
Julián.
Hermes_2003@hotmail.com