En una hora solamente, un hombre le hizo conocer a mi mujer
todas las maravillas que ella nunca imaginó conocer, claro, porque fue el tipo
de hombre que ella buscaba.
En primer lugar les voy a contar que a mi esposa no le gusta
beber nada que contenga alcohol porque dice que una vez, en una fiesta, vio a
una amiga de ella muy tranquila y conservadora, que tomó unos tragos de ron con
jugo de toronja y se transformó completamente, tanto que realizó un strip tease
frente a desconocidos y que por poco un invitado a la fiesta se la lleva a la
cama. Ella cree que puede hacer lo mismo. Ya les voy a contar lo que mi mujer
hizo con una botella de vino.
Ella siempre me supo decir que antes de conocerme, su tipo de
hombre era un poco alto, trigueño, de labios gruesos, pelo corto y negro,
piernas de futbolista y sin barba ni bigotes, ni pelos en el cuerpo, solamente
que tenga pelos en su sexo, pero que nunca lo pudo encontrar.
Nunca habíamos hablado de que si un día aparecía su hombre
ideal, qué haría ella, pero eso sí, había tenido sueños húmedos con un hombre
imaginario de su tipo. Puedo decir que no sentía celos por esta fantasía, ya que
yo también la he tenido muchas veces y ella las acepta. Un día, por cosas del
destino, aceptamos ir a una reunión de amigos de cuatro parejas. Al llegar a la
casa de los amigos, nos dedicamos a conversar, tomar los tragos y bailar, pero
noté algo raro en ese momento, había un hombre solo asomado en el balcón del
hall que daba al patio, con un vaso en la mano, le pregunté al dueño de la casa
quien era y dijo que un primo que estaba de paso por la ciudad, pero que no
pasaba nada, que era muy buena persona. A todo esto, todos bebíamos menos mi
mujer. Al calor de los tragos, comenzamos a bailar con nuestras esposas y luego
intercambiábamos parejas, pero todo en un ambiente normal y sano, cuando de
pronto mi amigo llama al primo y lo presenta. Desde el momento que Julián entró,
noté que mi esposa le clavó la mirada a los ojos y él a ella. La verdad es que
me dio un vuelco el corazón porque para mi mala suerte Julián era un poco alto,
trigueño, sin pelos, labios gruesos y sensuales, en definitiva, el hombre que
siempre deseó mi mujer. Nos saludó con un apretón de manos y a las mujeres con
un beso en la mejilla, pero vi clarito que a mi esposa la besó y la miró
directamente a los ojos y ella a él. Me dije en mi mente, voy a estar atento a
lo que pasa. Bailé con mi esposa y me dijo, te fijaste en Julián, le dije que
por qué y se rió. Contestó, es el destino, aquí está el hombre que está siempre
en mis sueños húmedos y pegó una carcajada quedita.
Para completar mi mala suerte, el dueño de la casa propuso
que como Julián no tenía pareja, no tendríamos inconveniente en que él baile con
nuestras esposas, nadie se opuso pero él no sacó a bailar a nadie todavía,
estaba medio dudoso de hacerlo por los maridos. Al rato suena una balada para
enamorados de los años 80, cuando se levanta Julián y me pide que si puede
bailar con mi mujer. Ahora si tuve la certeza que los dos se habían gustado
mutuamente. Mi mujer me miró pidiéndome mi aceptación y por no quedar como
celoso acepté. Se levantó ella y salieron a la sala. Mientras todos bailaban yo
me acerqué a mirar los discos en el mueble del stereo, pero la curiosidad me
pudo y tomé un vaso y me senté en un sillón más lejano. Como ya todos estaban
medio borrachos, menos mi mujer, bailaban pegaditos y se manoseaban
discretamente. Julián y mi esposa bailaban un poco separados, pero conversaban
bastante y reían por todo, pero poco a poco él la apretaba más a su cuerpo y
ella se dejaba. Las manos de él estaban en la cintura de ella, pero poco a poco
se las fue bajando hasta cerca de las nalgas hasta que ella se las puso en los
hombros de él y le hablaba al oído algo (seguramente le estaba proponiendo
algo). Terminó la música y se sentaron y llegó la sorpresa. Mi mujer pidió un
trago para animarse y luego otro y otro. En parte me alegré porque me dije, esta
noche me la como completita para ver que tal es con unos tragos encima. En eso
el dueño de la casa propuso que hiciéramos penitencias para salir de la rutina,
todos aceptamos y las mujeres se fueron a escribirlas en unos papelitos. A la
media hora, volvieron con enorme cantidad de papelitos en una funda, pero antes
de eso, la más audaz dijo que necesitaban que mi mujer las igualara en la bebida
y le daban seguido uno tras otro. Ya todos entonados (yo estaba más avanzado por
que tomaba más seguido), empezaron las penitencias. De uno en uno sacábamos los
papeles y nos reíamos de lo que estaba escrito. En verdad que estas mujeres
habían escrito barbaridades, querían pasarla bien esa noche. Bueno, en la mía
decía que le diera un beso en las nalgas de mi mujer y así fue todo al comienzo,
pero luego vino lo más atrevido, en otra funda estaban las más fuertes, el
intercambio de parejas con las penitencias. Mi mujer estaba ya medio borracha y
empezó a sentarse mal y le decía, hey, estás mostrando el calzón a mi marido y
todos nos reíamos. Bueno, las penitencias subieron de todo y también las
bebidas, cuando sale una penitencia a mi mujer que haga un strip tease y que
escoja a un hombre que no sea el marido para que baile con él.. Ella se levantó
y dijo, para que ninguna se sienta mal bailaré sola.
Se paró en la sala y pusieron una música hindú y mi mujer
inició su perdición de esa noche porque por causa de ese baile fue penetrado con
todas las de la ley por el hombre que ella le había puesto el ojo y estaba
libre.
Estaba vestida con tacones altos, un vestido apretado negro
con abertura en un lado y yo sabía que por debajo solo tenía un hilo dental
negro que se le metía por entre las nalgas y un corpiño muy escotado. Debo
confesar que es muy linda y sin mentir tiene 90-60-90. Su piel es bronceada y
toda ella respira sensualidad. Mientras bailaba le daban de beber hasta que ella
se perdió y se sacó la parte de arriba del vestido, quedando en sostén y el
vestido como falda, todos gritaban que se baje el vestido (incluido yo), quería
ver que se siente ver a mi mujer mostrando su cuerpo casi desnudo ante tantos
hombres por primera vez en su vida. Yo crucé las piernas y seguí mirando, mi
pene estaba que se me salía del pantalón y el resto de hombres pienso que igual.
Julián la miraba extasiado, se la comía con los ojos.
En ese momento mi mujer pidió: quien es el hombre que me va a
bajar el vestido y me miró. La gente dijo, tu marido no puede ser, es prohibido
y ella lo miró a Julián. El se levantó y le brindó un vaso de wiskey, se lo tomó
todo de una sola. Julián se puso detrás de ella y lentamente le bajó el vestido,
pero lo que hizo fue mundial, viendo esas nalgas espectaculares a centímetros de
su cara, no se aguantó más, la cogió de las caderas y le estampó un beso en cada
nalga. Todo el mundo aplaudió, él se levantó y me dijo que si había hecho mal
que lo disculpara. Yo me sorprendí de mi respuesta diciéndole, tanto te gustan
las nalgas de mi mujer, él dijo que eran preciosas y que me envidiaba por tener
una mujer tan hermosa en todos los sentidos y saben que me siguió diciendo.
Siempre he soñado con tener una hembra así, aunque sea por una noche así me
cueste un ojo de la cara (y la tuvo gratis esa noche).
Mi mujer siguió bailando más atrevidamente hasta que llegó el
colmo de los colmos. Una amiga propuso que hiciéramos todos los sábados una
fiesta completa, pero que iniciáramos esa noche algo especial, una rifa. Amigos,
mi mujer fue rifada. La propuesta era que cada sábado una mujer era rifada y
gane quien gane, esa noche pasaría una hora en el cuarto de los dueños de casa.
Yo ya sabía o sospechaba quien iba a ganar esta noche. Mi mujer continuó el
baile se le ponía a cada hombre frente a él para que la admiraran . Los pelitos
se le salían por los lados del hilo y la gente gritaba de alegría por la audacia
de ella. Terminado el baile, se vistió y me abrazó diciéndome, que tal estuve,
le dije, más puta que las putas, cómo te dejas besar las nalgas por ese hombre,
me dijo, mi amor, sentí algo tan rico cuando él me besó y se rió.
Desgraciadamente como sospechaba, creo que entre ellas
planearon que Julián iba a ser el ganador, porque el sacó el número premiado. Mi
mujer me dijo, bueno, aún puedes negarte a captar esto, pero enseguida me acordé
que los otros sábados iba a ser rifada otra mujer y la verdad es que me gusta
una del grupo y no podía perder esa oportunidad de hacerlo, así que acepté y mi
mujer se metió al cuarto con Julián. Las mujeres me decían, tranquilo que es una
hora nomás y yo me reía hasta que el dueño de la casa dijo, la verdad es que un
en la mañana mientras Julián se vestía entré al cuarto y le hice una broma
cuando le vi una verga grandota, mucho más que la mía y la mía es grande y
gruesa pero la de Julián es fuera de lo común . Me dio celos y pedí que
paráramos esta pendejada, levantándome yendo hacia el cuarto, pero ya era tarde,
abrimos la puerta y lo que vimos nos dejó a todos con la boca abierta. Mi mujer
estaba acostada en la cama totalmente desnuda y Julián igual, pero ella le tenía
las piernas en la espalda de él, es decir, que lo tenía prisionero y con las
piernas lo apretaba más a ella.
No habían perdido tiempo al parecer. Todos mirábamos desde la
puerta y ellos perdidos en su pasión y placer no lo notaron, pero nosotros si
veíamos como Julián le sacaba todo el pene y se lo volvía a meter hasta el
fondo. La verdad es que era grande y grueso. Luego se lo sacó todo y le levantó
las piernas y se le prendió en la chucha a mamarla con verdaderas ganas, sabía
mamar el pendejo. Desde la puerta dijeron los hombres, amigo, que rico culo de
tu mujer y que bien culea, vamos a tener que hacerle un seguido. Las mujeres se
opusieron y dijeron que así como la tenían a mi mujer, así también estarían
ellas el otro sábado y no con sus maridos, todos nos reímos en voz baja. Bueno,
Julián le puso las piernas en sus hombros y la penetró hasta el fondo, mi mujer
para nuestra sorpresa le pedía más verga (estaba insaciable por el alcohol)
hasta que mi mujer empezó a quejarse de gusto y mi amigo dijo , aquí viene lo
bueno.
Así fue, se levantó, él se acostó en la cama y ella encima de
él, le puso las manos en el pecho mientras Julián le ponía la verga en la chucha
y comenzó a subir y bajar, llegaba hasta arriba y caía de golpe ensartada en esa
verga tan grande mientras se le prendía de la boca. Así clavada totalmente,
Julián le metió un dedo por el culo hasta el fondo. Luego que terminó con los
gritos y con el chorro de semen de él y ella juntos, se viró de espaldas por
orden de Julián, arrodillada puso la cara en la cama y le presentó su culo para
que Julián sintiera toda sus ansias de ser penetrada analmente. Mis amigos
explotaban con las vergas paradas y yo también, Cuando vimos que Julián le
besaba el huequito del culo, le puso leche de ella en el orificio apenas
desvirgado y le metió la cabeza de la verga, después se lo metió todo pero muy
despacio y ahora sí, ese culo empezó a moverse con una intensidad que daba
miedo. Julián gozaba como no tienen idea y no era para menos, comerse un culo
tan bonito y gratis no es de todos los días. Mi mujer se cogía de las sábanas y
gritaba como una condenada hasta que terminaron nuevamente, justo a la hora de
haber entrado al cuarto.
Ya en la sala y vestidos seguimos bailando y bebiendo y todos
querían bailar con mi mujer. Antes de despedirnos designamos a la próxima puta
del sábado próximo recayendo esta dignidad en la mujer del dueño de la casa, la
que siempre he deseado. Bueno, la próxima semana me desquito de lo que hoy pasé,
aunque la verdad fue que la pasamos muy bien. Al día siguiente, mi mujer me dijo
que no se acordaba bien de lo sucedido pero que nunca más iba a beber y me dijo,
mi amor, cuando empecé a tomar, sentí deseos de hacer el amor contigo o con
cualquiera que me lo propusiera.
Ante esto, le ordené que jamás tome un trago estando sola, es
decir, sin mi presencia, ya se de lo que ella es capaz con el alcohol, es una
artista en la cama y cualquier hombre le haría gustoso el favor. Julián la sigue
llamando pero ella le responde que solo fue esa noche y que por favor no se
envicie con ella y que cuando ella sienta deseos de buscarlo lo hará, pero me
consta que Julián se cansó de llamarla y nunca más insistió, aunque cuando
hacemos el amor. Mi mujer me pide que no me enoje que ella me llame Julián.
Bueno, unas veces la complazco, creo que no hacemos nada malo.
Si alguno de los que leen este relatos se ajusta al tipo de
hombre que le gusta a mi mujer, les pido que lo hagan en sus comentarios para
ver que podemos planear. Pero les advierto que a ella le gustan bien aseados y
perfumados, además de guapos.
El complaciente.