El Monstruo: Historia de Cesar
¿Saben? Cuando uno solo es amigable para escuchar los
problemas de otros, uno llega a escuchar las historias mas excitantes y
fantásticas sobre la vida de los demás. Yo soy un tipo no muy agradable, cuya
única capacidad social es esa, escuchar.
Así he escuchado, por ejemplo, el extraño caso de Cesar, como
es un nombre común, no utilizare falsos, solo evitare los apellidos.
La historia de cesar, que me la contó un día que lo acorrale
por no responder a mis llamadas un verano, en realidad solo me contó lo que paso
en general, y no le creí, pero con el tiempo, y con la oportunidad de ver fotos
e incluso conocer a algunas personas que tuvieron algo que ver, aun que sea poco
con ella, me he convencido que cuando menos algunas cosas son reales. Fueron
meses largos en que con lentitud me tuvo confianza, pues se sentía terriblemente
arrepentido de lo que hizo, pero finalmente me contó los detalles, bastante
interesantes.
Pero sobre todo, de las muchas historias que he escuchado, lo
que me impulsa a transcribir esta es la extraña personalidad de mi amigo. Que me
hace pensar, que quizás, cuando nos reprimimos fuertemente, y ocultamos a toda
costa nuestros mas privados deseos, algo terrible y horrendo puede salir a
flote. Y también, en el poder de la mente, que nos hace sentir cosas que no
existen, solo porque creemos en ellas.
Así, les presento la historia de Cesar, el monstruo, que la
disfruten. La historia esta en primera persona, pues soy mejor escribiendo de
esa manera... bueno, menos peor. Hasta la próxima.
Lo reconozco, no soy una buena persona, ni siquiera lleno los
requerimientos mínimos.
No es que no cumpla las reglas, o no intente ser amable con
las personas. En realidad, lo intento siempre, trato de cumplir las reglas al
máximo... pero claro, en algunas me permito fallas, a mi plena conveniencia, por
supuesto. También intento ser poco cruel y ser comprensivo, evitar molestarme
mas de la cuenta. En fin, intento ser alguien mejor, todo excepto ir a rezar a
alguna iglesia, templo, mezquita o sinagoga.
Tampoco soy un parásito, estudio, claro que estudio
programación para pronto, poder ganarme la vida y vivir solo... solo... para
siempre... y estudio fuerte, se los juro, solo hay 10 en mis notas.
Pero aún así, se que no soy una buena persona. Hay deseos,
deseos en mi interior que deben ser callados. Lo intento, todos los días de
callarlos pero golpean mi mente al menor descuido.
En serio, no es mi intención ser así, yo no quise ser así,
solo pasó, yo no me esforcé para que esto me pasara, pero ¿a quien acudir? Las
personas con mi problema son los malos en la película, las personas que tienen
las muertes mas horrendas y que son interpretados por los peores actores y los
acompaña una música siniestra, para decirle al público "Ese tipo esta enfermo".
¿Qué hacer?, en serio que he intentado todo para arrancar los violentos y sucios
deseos de mi mente y mi corazón... pero no puedo... y me golpeo la cabeza porque
no puedo.
Digo, ¿por qué alguien no se esfuerza en tratarnos, en lugar
de meternos a la cárcel? ¿qué estar 20 años ahí nos quitara los deseos? Porque
en realidad, creo que cada segundo, encerrados, multiplicara los deseos
horrendos que tenemos.
Si al menos me gustaran los muchachos, la cosa es mas fácil,
las cosas mejoran para ellos, cada vez hay mas personas que los aceptan y los
ayudan, y viven felices con sus gustos y deseos.
No digo que se nos permita vivir como ellos, es imposible,
pero seria bueno que nos dijeran como tratarnos, como curarnos de esto, o cuando
menos como evitar que sigamos teniendo los mismos deseos, tan violentos, tan
fantasiosos, y tan satisfactorios.
Durante un tiempo pensé que era la edad, y aun lo creo, tal
vez cuando cumpla 25 o mas todo eso se borre de mi mente, y pueda tener una vida
normal... ¡Dios, Como lo añoro!, una esposa, no tiene que ser bonita, solo
buena, amable y que me quiera, un par de niños, una casa bonita, un trabajo
estable con prestaciones médicas, y un futuro sencillo y seguro... pero bueno,
hoy en día, eso cuesta demasiado trabajo, incluso para los que no tienen
problemas parecidos al mío, cada vez nos quitan mas, y mas... finalmente llegara
el día por el que se han esforzado, y nos quebraremos el cerebro y la espalda,
para ganar un latón de agua y un pan duro... pero en fin... ya no es mi
problema...
Pero volviendo, evitando todo lo que me distrae para no
aceptar mi realidad...
No tuve novia en la adolescencia... tal vez ese fue el
problema... tampoco en la prepa, mi madre aun cree que me llegara el momento, yo
también lo espero, pero se que es poco probable.
No me atraían mis compañeras. Si, claro, me gustaba verlas,
pero jamás pensé en ellas mientras me satisfacía, solo lo hacía por un impulso
de... pues, no sentirme homosexual. Jamás me atrajeron lo suficiente para que
perdiera mi timidez, tomara valor e intentara algo profundo con ellas.
Cuando termino la adolescencia, empecé a pensar, "Tal vez en
realidad me gustan los muchachos, si... ¿por qué no?, no me acerco mucho a las
mujeres y tengo pocas amigas". Creí que ese era mi camino, siempre soñé con la
esposa y los hijos, pero si eso no me iba a ser feliz, entonces valdría la pena
intentar por lo poco convencional.
Pero eso también fracaso, tal vez fuera mi homo-fobia, no lo
sé, pero resulto menos atrayente que con las mujeres.
Después de la escuela, paseaba en mi auto, pensando que
quizás mi destino era vivir solo, ser solo un amigo de todos, alejado del sexo y
las relaciones sentimentales. Ya tenía 17 años, sentía que ya era algo tarde
para empezar a instruirme en esas cosas. Digo, si llegara a tener una novia
después ¿qué le diría?. "Perdón, es mi primer beso". ¿A los 17? ¿o a los
dieciocho? Que seria la edad en que por fin podría conseguirme una. Ya todos
viven muy rápido, y la obligación es ridiculizar a quienes vivieron mas tiempo y
desperdiciaron sus vidas.
Entonces, mi frágil alma recibió un certero golpe.
Paseaba en mi pequeño compacto de modelo muy pasado, por las
calles de la zona clase-mediera del sur. En realidad no paseaba mucho, me quede
atorado en el tráfico de una avenida, era la hora de las salidas de las escuelas
primarias y secundarias, ese día había salido temprano, cosa de horario.
Puse música suave, me tranquilice, la gente, desesperada y
soltando bilis innecesaria por cosas tan insignificantes, pero aya ellos, cada
quien se mata como quiere. El sol pegaba, pero no tan fuerte para volver loco,
era un sol cálido y refrescante, casi como el viento que soplaba suavemente y
movía las hojas verdes de los árboles de los camellones. Amaba eso, es lo único
bueno de aquella zona de la ciudad, todo lo demás, podrido hasta la medula, como
aquellas señoras en sus camionetas grandes y lujosas, con peinados teñidos de
rubio, llenando sus autos de aquellos niños, educándoles para ser tan podridos
como ella. ¿Qué mas decir al respecto? Yo también soy de ahí, y estoy tan
podrido como ellos.
Mientras divagaba por mis problemas filosóficos, se me antojo
inclinarme a la otra puerta para abrir la ventanilla y estar mas fresco, fue un
momento, quizás mas largo de lo que recuerdo... las vi.
Las jóvenes adolescentes reían, eran 4, quizás 5, Dios sabe
de que reían, levantaban sus piernas cubiertas por las calcetas verdes y el
horrendo calzado, sus cabelleras negras y castañas, sus risas fuertes y mágicas,
sus dientes, algunos un poco chuecos, otras con aparatos dentales. Sus caderas,
amplias, con esos redondos y voluptuosos traseros, lindos, quizás rozados, sus
manos delicadas, sus pechos (dios me perdone), firmes, redondos, grandes en
algunas, muy grandes en las restantes, desarrollados tan rápido que ellas no
notaron el momento de cambiar su ropa interior, y se balanceaban jugosos y
apetecibles dentro de sus camisas blancas. Jamás me explicare que tendrán
algunas razas para que eso ocurra tan rápidamente...
Y sus rostros, finos, hermosos, aniñados, con rasgos tan
detallados e inocentes, que ningún escultor puede retratarlos con justicia. Su
mirada en los ojos cafés, tan llena de inocencia, todavía sin comprender muy
bien lo que pueden desatar en los hombres... y algunas mujeres. Un rostro que
transpira la inocencia sensual, excitante, salvaje.
Fue entonces, solo fue un momento, me incorpore, no había
sido nada... eran... ¿niñas? ¿jovencitas? No fue nada, eran lindas, sí, eso era
todo. Avanzo el auto de adelante y moví el mío los 2 metros abiertos, entonces,
me noté húmedo, me mire para encontrar mis pantalones arruinados, no lo
entendía, ahora comprendía lo que había sentido al ver a aquellas adolescentes,
pero vamos... ¿qué edad tendrían? ¿12, 13, 14 a lo mucho?. Debió haber sido un
accidente, tal vez al inclinarme algo pasó... si...
Volví a mirarlas, seguían ahí, mágicas y sensuales, que
sentían que me llamaban con sus suaves movimientos cargados de inocente pasión.
Aun qué no volví a experimentar lo que había sentido unos segundos antes, algo
dentro de mi quería salir, algo violento, salvaje, algo maligno, sucio y
depravado.
Fue entonces cuando lo supe... Tenía un Monstruo en mi
interior, sediento de tiernas e inocentes adolescentes, deseando cumplir toda
clase de fantasías con ellas.
No quería volver a mirar, me mantuve con la mirada fija en la
camioneta de adelante, desesperado por salir de ahí a como diera lugar, ahora me
unía a la masa de desesperados, pero mi razón para salir de ahí era mejor que la
de ellos, pero eso no mejoraba la situación, el trafico seguía malo y terrible,
apenas avanzábamos. El peor momento llego cuando pase lentamente frente al árbol
donde las adolescentes hablaban.
Volví a mirarlas, no pude evitarlo, de nuevo me quede
embelesado por aquella innata sensualidad de las adolescentes, eran 4, pude
notarlo bien, deberían tener 15 años a juzgar por sus jugosos cuerpos. Al
instante, mi miembro volvió a reaccionar. No lo podía creer, me sentía de nuevo
de 13 años. Tenía que salir de ahí... tenía...
Al volver a mi casa me sentía perturbado por lo que sentía.
Hice mis deberes en la casa y mis trabajos, pero la imagen de aquellas
jovencitas no podía sacarla de mi mente, luchaba por borrarlos. ¿cómo podía
sentir eso? Eran solo niñas, no estaba bien.
Por mas que intente detenerme, pase toda la noche
masturbándome pensando en esos cuerpos, soñando en recorrerlos, besarlos y
penetrarlos.
Los días siguientes evite pasar por secundarias en mis
paseos, al menos no a las horas de la salida, pero la tentación era grande, el
monstruo dentro de mi no me dejaba descansar, deseaba alguno de esos jóvenes y
tiernos cuerpos.
Pasaron un par de años, desde ese incidente, trate de tener
una novia normal durante ese tiempo, pero fueron rotundos fracasos, las
humillaciones por las que creí que iba a pasar pasaron, aun así logre perder mi
virginidad con una mala experiencia. El problema es que no me lograba excitar lo
suficiente con una chica de mi edad. Solo podía pensar en jóvenes adolescentes,
inocentemente sensuales. Y eso, por supuesto, dañaba las relaciones.
Como sea, poco a poco me iba olvidando del asunto, y volver a
mi anterior vida solitaria, sabía que así debían ser las cosas, pues no podía
cambiarlas por mas que me esforzara.
Como sentía mis viajes en auto algo limitados, por el miedo
que me causaba lo que pudiera ver en la calle, pasaba las tardes en la casa de
mis abuelos maternos. Tenían una bonita casa en una de las muchas zonas de clase
alta de la ciudad. No era muy grande, pero tenían un amplio jardín rodeado de
paredes para alejar la mirada de los curiosos, y lo mejor, una pequeña alberca
techada, donde pasaba las tardes nadando, ejercitando mi cuerpo y liberando mi
espíritu.
No puedo decir que fueran años felices, pero al menos eran
tranquilos, y había aprendido que quizás, esa era la felicidad para mi.
Todo cambió el verano que cumplí 20 años. Todo iba bien, ya
iba a la mitad de mi carrera y disfrutaría aquel verano como todos los demás, en
casa, viendo a mis amigos de vez en cuando, pero no fue así.
Una semana antes de salir, mi padre me informo que en 2
semanas, nos visitaría su hermana, Tatiana, junto con su esposo. Ella se había
ido a vivir a Canadá y se había casado ahí con un pelirrojo y fornido
canadiense, y era costumbre que viniera a visitarnos de vez en cuando en
temporada de fiestas, pero generalmente en esas ocasiones se quedaban en casa
del tío Javier. En esta ocasión, planeaban quedarse 2 semanas para conocer de
verdad la ciudad y los estados de alrededor, pues ella llevaba mucho tiempo sin
visitar México y su esposo, que se llamaba Peter D., quería conocer un poco mas
de la nación de su esposa.
El tío Javier, que era quien los hospedaba generalmente,
tenía una casa amplia para tales objetivos, pero este verano saldría de
vacaciones a la Unión Europea, así que mi padre se ofreció para darles
alojamiento.
No le di ninguna importancia al asunto, hasta una semana
antes de que llegaran, cuando mi padre movió un catre a mi cuarto y me dijo
"Dormirás tú en el catre, y tus primas en la cama". Entonces caí en la cuenta de
que mis tíos dormirían en la habitación de huéspedes, y mis primas en mi cuarto.
Mi padre no vio ningún daño en eso, es decir, a sus ojos yo
era maduro y responsable, quizás solitario, quizás marica, y por lo mismo, sabía
que podía poner a sus sobrinas a mi cuidado con plena confianza. Pobre de aquel
hombre, no sabía lo oscuro y podrido que era su hijo, y nunca lo sabrá si tengo
suerte, pues mis primas tenían 13 recién cumplidos y 14 años casi quince, justo
el rango de edad que me hacía perder la razón y la cordura.
Llegaron al fin, mientras mis padres iban a recogerlos al
aeropuerto, yo preparaba la comida (pues mi madre se esforzó en enseñarme a
cocinar hacia tiempo, y me había convertido en un buen cocinero). Mientras
preparaba los alimentos de comida mexicana para los invitados extranjeros, no
dejaba de pensar en mis primas, Rachel y Naomi, habían pasado ya 5 años desde la
última vez que las había visto, Rachel aún era una niña de 8 años y Naomi de 10,
todavía no había peligro entonces, ni había descubierto mi depravado gusto por
la piel fresca y joven. Sabía que ahora eran dulces y hermosas adolescentes, con
cuerpos en formación... o quien sabe, quizás heredarían a su madre y sus cuerpos
ya estarían totalmente formados precozmente, quizás tenían cuerpo de mujer...
peor aun. Tan solo pensar en como se verían ahora hacía circular la sangre a mi
entrepierna, al centro de mis ingles.
Había terminado de cocinar y me encontraba en la sala leyendo
el periódico cuando escuche las rejas cerrarse, la excitación me volvió a
asaltar, por temor de terminar en una situación embarazosa, afloje el cinturón y
puse mi órgano totalmente empalmado bajo de él, para que no se notara mi
situación, así, sujetado por el cinturón, no me causaría problemas.
Los salude a todos al entrar, fingiendo con maestría mis
emociones y tratando de no mirar a mis primas demasiado, pues no sabía hasta
dónde mis esfínteres serían capaces de aguantar la descarga lechosa que me
causaría notar sus curvas.
Comimos en paz y tranquilos, escuchando el masticado español
del tío Pete, con su acento franco-canadiense, platicándonos como había sido el
viaje, y algunas noticias de aquel país. Era un buen hombre, que quería a sus
hijas, y aunque le pareció algo extraño que ellas tuvieran que dormir en mi
cuarto, no repelo, pues me tiene gran aprecio. ¿A quien no le agradan las
personas dóciles que jamás dicen "no"?.
También incluyo en sus pláticas algo de política, pues es un
separatista de Québec. Ellos viven en un pequeño pueblo semi-agrícola entre Hull
y Montreal, ambos padres se dedican a un negocio casi familiar de aclimatación
de casas, graneros y establos, tan necesarios para el invierno en el norte.
Terminada la comida, los invitados comenzaron a desempacar
las cosas, para después hacer un rápido viaje para visitar a algunos familiares,
hasta la noche en que volvimos a la casa para dormir.
Después de 3 horas de pesado viaje en avión clase turista, y
estar visitando molestos parientes que nunca veían, las niñas no tardaron
endormirse profundamente. Yo desde mi catre me acariciaba lentamente mientras
las veía, quería detenerme, pero no podía, deseaba esos cuerpecitos escondidos
en esas gruesas pijamas de lana, aptos para el frío invierno canadiense pero no
para el caluroso verano citadino mexicano. Lo único que evite fue terminar, pues
no había preparado nada para evitar manchar mis sábanas con el abundante esperma
que hervía por ellas. Mi degenerada vista no paro de esculcar sus cuerpos
durante las visitas familiares.
Rachel, era un delicioso angelito erótico de 13 años, sus
piernas eran torneadas y esculturales, una cintura pequeña, un busto aun en
crecimiento pero ya voluminoso, unas nalgas redondas, duras y tiernas, y sobre
todo, un angelical rostro blanco lleno de pecas, con ojos verdes como las hojas
de los árboles en primavera y un cabello tan rojo como la hoja de maple de la
bandera de su país y lo usaba corto, a media oreja apenas, resaltando sus finos
rasgos.
Naomi, en cambio, transpiraba erotismo, con un cuerpo
totalmente formado, completo y generoso, sus piernas voluminosas y estilizadas,
caderas y culo carnoso, apetecible y macizo, un vientre plano y delgado, y un
par de senos demasiado generosos, que se apretaban y frotaban entre ellos, usara
la ropa que usara, temblando y balanceándose con cada inclinación, giro o
movimiento que hacía, invitando a ser observados, pero no tocados. Naomi era una
niña atrapada en un cuerpo de mujer robusto y voluminoso, que transpiraba la
inocencia erótica a límites intolerables y era suficiente con mirar su sensual
rostro de labios abultados, nariz pequeña y respingona, no tenía pecas como su
hermana y sus ojos eran café claro, su pelo era mas bien castaño oscuro, lo
tenía largo, un poco mas aya de sus hombros..
Mientras me masturbaba lentamente, notaba un olor en el
aire... tal vez no un olor, solo un "algo". Hormonas al máximo, deseo sexual
incontrolable, pero no solo mío, ese olor era muy femenino, fuerte,
embrutecedor, fascinante y seductor.
Los días siguientes fueron de visitar muchas partes de la
ciudad, museos y zonas culturales que ni yo conocía, pero poco a poco se
acababan los lugares.
Yo siempre trataba de estar cerca de mis primas, pero
aparentando la máxima naturalidad, no trataba de acariciarlas descaradamente,
esperaba solo oportunidades realmente buenas, y no abundaban tales situaciones.
Ellas por su parte me hicieron su amigo, pues era lo mas
cercano a su edad que tenían al alcance, además que masticaban mucho el español
y era difícil darse a entender y acercarse a otras personas. Se comunicaban
conmigo en inglés, pues aun que puedo entender el francés no puedo hablarlo, y
el ingles lo domino al 90%, pero hablaran en la lengua que fuera, su acento
francés le daba aquel sensual tono que embelesaba y hacía mi sangre hervir, mi
sexo se ponía morado de las prolongadas horas en que lo tenía parado y sujeto al
pantalón.
En la noche me platicaban sus experiencias, de cómo era su
vida aya. Yo, en la oscuridad de la noche, me acariciaba siempre, arriesgándome
a que ellas lo notaran, excitándome con sus dulces voces.
Aprendí así, que no tenían mucho contacto con personas de su
edad, en su escuela, sus grupos se conformaban solo de 9 a 15 personas y eran
todas las del grado, la mayoría eran mujeres y los pocos muchachos ya tenían
novias. Se notaba en sus palabras que su curiosidad por el sexo era grande, aun
que no supe si ya se masturbaban, y evite un poco las conversaciones de sexo,
pues eso las pondría algo incómodas.
Yo solo les platicaba como era mi vida en la ciudad, algunas
costumbres y alguna que otra cosa interesante de mi vida y mi carrera.
También hay que decir, que después de la primera noche
decidieron dormir en ropa interior, pues acostumbradas a las frías noches de su
país, las noches mexicanas las hacían sudar a mares por las noches, solo
utilizaban la sabana de la cama matrimonial para cubrirse.
Yo aprovechaba sus vestimentas antes de dormir al máximo, sus
ropas no eran excesivamente eróticas o de lencería, pero si que eran minúsculas
dejando ver sus deliciosos culos y mostrando cuan generosas eran sus tetas,
especialmente las de Naomi. Ya cuando dormían, no podía evitar acercarme a
ellas, levantar un poco la sábana y masturbarme viendo esos codiciados cuerpos
con la luz que se filtraba entre las cortinas.
Los últimos días de su estancia, la familia decidió que
viajarían por algunas ciudades periféricas. Para conocer mas del país, pero las
niñas se resistieron, pues decían que se aburrían mucho pues no dominaban para
nada la lengua, y preferían quedarse en la ciudad. Eran niñas de pueblo, que no
acostumbraban y no gustaban de salir mucho.
Y en contra de todo, mis padres acompañarían a mis tíos, y me
dejarían a mi a cargo de las niñas y de la casa. La situación me dejaba sin
aliento.
Pensé que mis primas preferirían cuando menos dormir en la
habitación que usaban sus padres, pero parecían disfrutar mi compañía.
El primer día paso sin contratiempos, pero no dejaba de
pensar, en contra de mi integridad, como me podía aprovechar de la situación.
Las lleve a pasear a algunas ferias y lugares del sureste, donde las cosas eran
mas tradicionales y la gente mas amable. Las niñas estuvieron fascinadas y muy
divertidas, hasta que la gente irremediablemente, como es costumbre en este
país, comenzó a beber mas de la cuenta y a ponerse necios, al notar que ellas
eran extranjeras, no tardaron en agredirlas y ser incorrectos con ellas, tuvimos
que irnos de ahí. Las niñas quedaron bastante marcadas por el incidente.
En la noche, como las anteriores, me acerque a su cama para
observarlas, pero al levantar la sábana me lleve un sobresalto; ambas estaban
desnudas. Tan solo ver esos jóvenes cuerpos voluptuosos y bien formados, la
eyaculación vino de golpe, tan de golpe que apenas tuve tiempo de retirarme y no
mancharles la cara, aun que el primer chorro por poco salpica a Rachel, que era
la que tenía mas cercana, depositándose en su almohada, a unos centímetros de su
rostro que dormía plácidamente al lado.
Limpie lo mejor que pude el piso, el colchón, la almohada y
todo lo que había manchado, con sumo cuidado de no despertarlas. Hice bien mi
trabajo, lo poco que absorbió la almohada de Rachel podría atribuirlo ella
después a su propia saliva.
Al terminar me volví a acostar, dándome cuenta que ni
siquiera tuve verdadero tiempo de apreciar sus cuerpos, pues todo había sido muy
rápido, pero decidí que era mejor dormir, el monstruo en mi interior era una
bestia que aun no sabía entender ni descifrar, mucho menos controlar.
En la mañana, desperté antes que ellas, dormían tan
profundamente como la noche anterior, me encamine al baño, totalmente desnudo,
no sin antes darles una mirada, imaginando sus desnudos pechos, cálidos y
suaves, mi erección se volvió tan violenta, mas violenta que las anteriores,
pues sabía que estaban desnudas, con las hormonas altas, tal vez disponibles.
Trate de orinar, casi imposible teniendo el pene tan erecto
que solo podía moverlo para arriba, era imposible hacerlo apuntar hacia abajo,
sin importar cuanto hacía para tranquilizarme.
Como pude, orine, cuando termine, me quede parado frente el
escusado y me masturbe pensando en las largas y torneadas piernas de mis primas.
Pero justo cuando comenzaba, la puerta se abrió de golpe, los
dos nos quedamos pasmados, en la puerta, Rachel, con ropa interior blanca y
diminuta y yo con la mano en la polla.
Desde ese instante, por primera vez, el monstruo controlo mi
cuerpo y mi mente, dejándome a mi, como un mero espectador, asombrado de las
acciones y palabras que salían de mi boca. (N. del A.: Los diálogos se me
transmitieron en español, así que no tengo idea de cómo fueron los originales en
inglés o francés)
-¡Oye! ¿quién te crees? – grite enojado por la falta de
cortesía aun con la pincha en la mano – Se toca antes de entrar, idiota.
-Perdón... – se disculpaba de forma casi ridícula – no
fue mi intención, pensé que seguías durmiendo.
-Y mira, ni siquiera cierras la puerta... no, ya pasa y
has lo que tengas que hacer.
Salí y cerré la puerta tras de mi, cuando salió, la confronté
y le bloquee la salida, avance unos pasos acorralándola y cerré la puerta una
vez mas.
-Pero que falta de cortesía - le dije en tono muy severo
– entrando así al baño, mas aparte viéndome desnudo. Eso es algo grave en
esta casa, espera a que tus padres lo sepan.
-No primo, por favor, no les digas – su rostro se veía
tan lindo estando desesperado y era excitante sentir sus intermitentes
miradas a mi sexo – mira que no es para tanto.
-Para ti no, pero para mi sí.
-Bueno ¿qué quieres que te diga Cesar? Ya me disculpe, lo
siento.
Las tiras de su pequeño braciere se movían a los brazos, se
veía tan apetitosa.
-Esta bien – concedí – tal vez no es para tanto, pero te
voy a pedir un favor a cambio.
-Bien, me parece justo, ¿qué quieres que haga?.
Por un momento me pareció ver un flash en su mirada, algo
lujurioso, ella deseaba que me cobrara el favor... pero no le daría gusto, pues
era mi casa, y era mi juego.
-Hmmm... – medite mirando al techo – pues no se me ocurre
algo, ya te diré cuando tenga algún problema.
Baje la vista y ella de inmediato levanto la suya. Le sonreí.
-¿Qué? ¿nunca habías visto uno?. – le señale mi pene.
-Pues... no, la verdad – contesto sosteniéndome la mirada
a los ojos.
-Pues bueno, ya no se puede poner peor la cosa, anda
mírame a placer, digo, para sacar algo de este asunto.
Tímida, se me acerco con cuidado, sus ojos brillaban de
curiosidad, inspecciono con cuidado los testículos, el tronco, pero tuvo una
especial fascinación con el glande.
-Lo tienes grande – me dijo – o eso creo.
-Pues no mucho, solo lo normal – me tome el aparato con
ambas manos, solo la hinchada cabeza sobresalía.
-Oye... ¿te lo puedo tocar?.
Esperaba esa pregunta, digo, ¿qué clase de historia sería
esta sin esa pregunta?. Solo que utilice la respuesta menos usual.
-Lo siento, Reich – que era como le decía – estas aún muy
niña para esas cosas
Ella se desilusionó notablemente, estaba muy excitada, se
podía oler a distancia, mantenía las piernas juntas, frotándolas entre ellas,
sus pezones levantaban la tela de su sujetador lentamente y sus rostro lleno de
pecas, se volvía casi tan rojo como su cabello.
-Te estabas masturbando ¿verdad? – me preguntó.
-Así es – le conteste fríamente – ya sabes, uno tiene
cierta clase de sueños y quiere desahogarse un poco.
Deje pasar el tiempo preciso, justo cuando ella parecía tener
ya satisfecha su curiosidad.
-Oye... ¿quieres ver como me masturbo? – le pregunté.
Sus ojos de nuevo brillaron, y sus pezones se pusieron aun
mas duros.
-Si, ¡Claro! – contesto ella con entusiasmo – Bueno, si
no te molesta...
-Esta bien, de todas maneras iba a hacerlo, y esta bien
que conozcas un poco de estas cosas, ponte a mi lado.
-¿No lo podrías hacer frente a mi?.
-No, te mancharía mucho.
-No me importa, tengo poca ropa y me bañaría
inmediatamente.
Fingí dudarlo.
-Hmmm... no, es que en serio, saco mucha leche.
Al escuchar "leche" su cuerpo dio un brinco involuntario.
-Créeme que no importa – continuo ignorando la extraña
reacción de su cuerpo – tengo mucha curiosidad por estas cosas.
-Esta bien, pero no te quejes después. Siéntate en el
escusado y yo me pongo enfrente tuyo.
Me obedeció, y al segundo estaba en posición ella, y yo
comenzaba a meneármela a pocos centímetros de su boca. Rachel miraba hipnotizada
cuando hacía cubrir el rojo y enorme glande con el prepucio, esparciendo el
líquido seminal por el resto del tallo.
No podía evitar su excitación, mordía sus labios, se los
llenaba de saliva, repetidamente levantaba las manos que se apoyaban en el
mueble, con deseos irresistibles de tomar y agitar el palo que tenía en frente,
pero se contenían.
-¿Me enseñas a masturbarte, primo? – me pregunto entre
sus suspiros.
-No, ya te dije que no puedes tocármela, estoy yendo muy
lejos accediendo a hacer esto, aun eres niña – me sorprendía a mi mismo la
celeridad y frialdad con la que hablaba, sin olvidar el hecho que estaba
durando mas de lo que hubiera soñado en tal situación.
-No soy tan niña, ya soy una adolescente.
Mire con deleite su cuerpo.
-Lo acepto – le dije – tienes un muy bonito cuerpo,
prima.
-Gracias – finalmente movió su vista para mirarme a los
ojos - ¿crees que llegue a tener las tetas tan grandes como mi hermana?.
-Claro, vas a estar preciosa...
Gemi fuerte, para avisar de lo inminente, y mire con
detenimiento el hermoso espectáculo, con los ojos atentos mi prima recibió
lechazo tras lechazo hirviendo sobre su rostro, no perdiendo ni un detalle una
vez mas, mi placer y las descargas aumentaban con la visión, tiro tras tiro
cubrí su rostro de ángel con potentes descargas que quemaban su piel, hasta que
las ultimas gotas se desparramaron por sus rodillas, el resto, ya circulaba
rumbo a sus pechos.
Apenas termine, ella soltó un suspiro mas fuerte que los
anteriores, cerro los ojos y se puso tensa, note un nuevo olor en el ambiente.
-Mierda, primo – dijo recuperándose y quitándose el semen
de los ojos – si que sacas "leche".
-Te lo advertí.
Tomo un poco con sus manos y lo observo con cuidado.
-No sabía que así era el semen... es muy gracioso.
-Bueno, ahora ya sabes todo lo necesario – me limpiaba el
resto de la leche con un pañuelo – espero que esto no se vuelva a repetir.
-¿Estas seguro? – pregunto angustiada – me gusto mucho
mirarte y re... bueno, mojarme con tu leche. ¿no lo podemos repetir?.
-No Reich, ya te dije que aún estas muy joven para esto.
Quizás cuando crezcas un poco, pero estarás para entonces en tu casa, muy
lejos. Ahora báñate y no le digamos a nadie lo que paso aquí.
Trato de repelar pero yo ya había salido del baño, su hermana
seguía durmiendo sin saber que me había corrido en la cara de su hermana. No
sabía que mi corrida iba a tener el efecto que tuvo en Rachel, pero bueno,
algunas adolescentes están tan ansiosas, y tan dispuestas a complacer, que cosas
fantásticas suceden.
Por la experiencia del día anterior, las niñas estaban algo
renuentes a salir a conocer de nuevo. Preferían quedarse en casa a ver series y
tratar de adivinar lo que se decía, o repetir los diálogos en ingles pues
siempre eran episodios que ellas habían visto ya una docena de veces. Compramos
algunos refrescos y comida chatarra y nos divertimos todo el día con tan simple
pasatiempo.
Rachel y yo nos comportamos como si nada hubiera pasado en la
mañana, me sorprendió de ella, pero mas de mi, pues estaba en una especie de
piloto automático, donde yo no planeaba ni ejecutaba las acciones, solo las
veía, las sentía y por supuesto, las disfrutaba. Y todo por alguna razón, salía
perfecto.
En la noche, no tuve necesidad de masturbarme viéndolas, la
experiencia de la mañana me había dejado... no satisfecho, pero si
suficientemente calmado para dormir en paz.
Al día siguiente nos despertamos tarde los 3, y parecía que
volveríamos a repetir la rutina del día anterior, pero de esa manera no
progresaba mucho.
Les ofrecí que podíamos ir a la casa de mis abuelos maternos
a nadar y estar un rato ahí, ellos nunca estaban en casa pues en realidad vivían
en Acapulco y solo visitaban aquella casa algunos fines de semana. Yo podía
entrar y salir las veces que quisiera de ahí, con la condición de ayudarles a
limpiarla de vez en cuando, pero como nadie en realidad la habitaba, era un
trabajo sencillo a pesar de ser una casa relativamente grande.
Estuvieron de acuerdo, y hasta emocionadas. Solo que tenían
un problema, como sabían que no iban a una playa ni se hospedarían en un hotel
con alberca, no habían traído sus trajes de baño.
Les dije que podríamos pasar a alguna tienda para que se
compraran alguno, pero a ellas les asustaba de nuevo mezclarse con mi raza, pues
la experiencia del primer día las había agobiado un poco. Les propuse al fin que
podían usar su ropa interior para nadar, solo estaríamos nosotros tres y nadie
se quejaría por eso. Al fin aceptaron, tomaron la ropa de algodón que tenían y
nos fuimos en mi auto.
Al llegar nos quitamos la ropa y nos echamos al agua
rápidamente, sus prendas, blanca de Rachel, azul de Naomi, rápidamente se
transparentaron, permitiéndome ver sus pechos y pezones con los juegos y nados
que hacíamos. Yo, que no tenía excusa, use mi traje de baño amarillo.
Fue una tarde tranquila, comimos mas comida chatarra, prepare
algunos tacos con comida que habíamos llevado y la poca que había en casa. Me
rogaron porque les comprara cervezas, pero les mentí diciéndoles que aquí se era
muy duro con eso de que bebieran los menores. En realidad, aun que soy un asiduo
fumador, detesto embrutecerme con el alcohol, y peor aun, tener que soportar a
personas borrachas, y como eran adolescentes precoses, terminarían bebiendo de
mas y vomitando, sin olvidar de que yo podría perder el control sobre ellas.
Solo accedí a prepararles algunas cubas libres con licor del
abuelo, pero les ponía apenas lo suficiente para que oliera el vaso a ron y no
les permití mas de 2.
En general fue un buen día.
En la noche, les pregunte, como de curiosidad, si estaban
durmiendo desnudas, pues las había visto muy destapadas aquella mañana. Me
contestaron con la verdad, que lo hacían porque hacía mucho calor, me
preguntaron si no había problema. Por supuesto les dije que no había ninguno,
solo quería saberlo para respetar mas su privacidad, y les confesé que de hecho
yo también dormía desnudo aun que mas por comodidad. Ellas se miraron un momento
y después se durmieron.
Ni yo mismo entendía a que iba todo eso. Pero lo comprendí,
con algo de dificultad, en la mañana siguiente.
Me desperté algo temprano, antes que ellas, creí que quería
dormir un poco mas, pero me puse totalmente boca arriba, una posición que no
acostumbro para conciliar el sueño. No sabía porque lo hacía, por que no me
levantaba o hacía algo, incluso no me dormía, a pesar que me sentía con algo de
sueño. El monstruo se comporta de formas extrañas, pero increíblemente
previsoras.
De repente, escuche unos ruidos, eran sus voces, a pesar que
no era diestro en el francés que hablaban entre ellas, podía captar la mayor
parte, y solo algunas palabras extrañas las adivinaba por intuición. Tan solo
escuchar la primera palabra, mi entrepierna levanto la sábana con furia.
-Hmmm... ¿estas despierta Nomi? – preguntaba en voz baja
Rachel.
-Si... pero trato de dormir por si no te das cuenta –
contestaba su hermana acomodándose.
Paso un momento, yo no abría los ojos, me descubría una
faceta nueva de actor, que superaba con creces a los profesionales en el aspecto
de fingir dormir.
-No puedes dormir, ¿verdad? – volvió a preguntar Rachel
-No.. hace un calor terrible.
-A mi me gusta.
-A mi también, pero no estoy acostumbrada, además, me
siento algo rara.
-Yo también, y eso es lo que me gusta.
Volvió el silencio unos minutos.
-Podríamos levantarnos a hacer el desayuno – propuso
Naomi
-No... no tengo ganas y es muy temprano. Uff... me hace
daño comer tanta fruta.
-A mi me gusta, no comemos tanta generalmente. Bueno...
¿vemos televisión?
-Tampoco tengo ganas.
-¿Entonces que quieres?
-Quisiera dormirme de nuevo, pero no puedo, me siento tan
rara durmiendo sin nada de ropa.
-Ja, imagínate a Cesar que ha dormido con este calor toda
su vida.
Hubo un movimiento en la cama.
-Oye Naomi... – siempre me sorprenderá que "Naomi" suene
tan rápido en su lengua y yo tenga que abreviarle "Nao" - ¿no tienes
curiosidad de ver a Cesar desnudo?.
-Pero ¡Estas mal!.
-¿Tienes o no?.
-Pues si, pero como que no debemos... además... ¿qué tal
si se despierta?.
-Cesar no despierta con nada, ¿no recuerdas el miércoles
que se me cayeron las maletas? Tu te despertaste pero Cesar ni se movió.
-Hmmm... no sé, me da algo de pena.
-Anda, vamos, no se va a enterar, y apuesto que nunca has
visto un pene.
-Pues no, ¿tú si?
-Tampoco – mintió Rachel – me muero de curiosidad. Mira,
nada mas le bajamos la sábana un poco y miramos un rato.
-Esta bien, pero pongámonos un poco de ropa por si
despierta.
Tardaron un momento en ponerse la ropa, no lo vi, como dije
yo solo escuchaba con atención y fingía ligeros ronquidos. Cuando terminaron, se
acercaron a mi cama y me rodearon, por sus voces note que Naomi estaba a mi
izquierda y Rachel a la derecha.
-Mira – exclamo Naomi – ya lo tiene parado.
-Ha de ser por el calor... todas las mañanas que volteo a
verlo esta así.
-Debe estar soñando algo muy bueno.
-Otra garantía de que no se despertara.
Note que sus manos se metían en la sábana y la levantaban
poco a poco, hasta que mi pene salto y se bamboleo ante sus ojos.
No dijeron nada por varios minutos, tampoco se movieron,
parecían simplemente admirar mi polla en máximo esplendor.
Rachel rompió el silencio una vez mas.
-¿Por qué sonríes?
-No se, solo me dieron ganas, es muy bonita.
-Si, me gusta verla.
-Si te puedo confiar un secreto, Rachel, estoy un poco
excitada.
-Yo también, se siente rico.
-Mírale la cabeza, es muy roja, no puedo dejar de verla.
-Me da curiosidad el hoyito que tiene. Es por donde
orinan. ¿no?.
-Si, también por donde sacan el semen.
-Quiero tocarla.
-¡NO!, eso si lo va a despertar.
-No se despierta
-No lo hagas, por favor, si nos descubre nos mata. Ya vez
como nos dice que son los mexicanos con eso de la privacidad.
-Esta bien, pero tengo unas ganas terribles...
Note un pequeño movimiento rítmico en la cama, Naomi debió
notarlo también.
-¿Te estas masturbando? – pregunto asombrada Naomi.
-Pues... sí... ni me di cuenta que empecé a hacerlo...
-No lo hagas, no me gusta.
-Oye, si no me permites tocarlo, al menos permíteme esto.
-Es que me incomoda.
-Puedes salirte mientras lo hago.
-Uy sí, yo me tengo que salir, mira hazlo, pero yo me voy
a acariciar los senos.
-Tu si puedes masturbarte, a mi no me molesta.
-Pero no tengo ganas... solo quiero sóbramelas un rato,
claro, como tu no tienes no sabes lo que se siente.
-Cállate.
Se masturbaron y tocaron en silencio, Rachel gemía como
gatita en celo, suave, ronroneando, con muchos suspiros y ritmo, era casi
musical. Los gemidos de Naomi eran también parecidos pero llegaban mas a gritos
y jadeos.
Después de unos minutos, fue obvio que Rachel había tenido su
orgasmo.
-No puedo creer lo que acabas de hacer – le critico Naomi
– te acabas de masturbar enfrente de tu hermana...
-Tu también quieres hacerlo, déjame en paz... me siento
muy bien... – estaba notablemente cansada a pesar que sus movimientos no
eran muy bruscos.
-Ya te dije que no quiero.
-Ya en serio, si quieres me salgo un rato.
-No, en serio que no es eso... es que... bueno... Mira
Rachel, no digo nada de lo que acabas de hacer si no le dices a nadie lo que
estoy a punto de decirte.
-Me parece bien, ¿qué tan malo podría ser?.
-Mira lo que pasa es que siento... yo siento que... mejor
dicho, es como que... pues me dieron ganas de metérmelo en la boca.
Rachel soltó una carcajada ahogada.
-No te rías inmadura – se quejo Naomi.
-Perdona... pero... jajaja...
-Es muy normal... supongo...
-Si... supongo que ha de ser normal pero... jajaja... es
que sonó tan gracioso.
Naomi río también un poco.
-Bueno... sí – concedió – si suena muy raro, pero al
verle la cabeza tan roja y gorda, como que se me antojo... no se, es algo
muy raro.
-Pues sí... ¿a qué sabrá su cabecita?
-No creo que sea el sabor, mas es la sensación de lo que
tengo curiosidad, es algo muy fuerte, tengo ganas de saltarle encima y
metérmelo todo en la boca. Como si me fuera a sentir muy satisfecha con
hacerlo. Y dejármelo adentro mucho tiempo.
-Ya veo... sabes, yo tengo muchas ganas de probar la
"leche" esa que sacan, siento lo mismo que tu, mucha curiosidad por hacerlo,
un verdadero deseo que de tan solo pensarlo hace que me lata mas duro el
corazón.
-Ya vez, sentimos algo parecido... hmmmm... nada mas de
verlo me dan mas ganas.
-Y... ¿por qué no lo haces?.
-Te estoy diciendo que tocárselo lo despertara, ¿cómo
crees que voy a hacer eso sin que se despierte?.
-Mira, acepto lo que dices acerca de tocárselo, por que
nuestras manos están frías, y son ásperas. Tampoco digo que te lo metas a la
boca, eso si que lo despertara... pero bueno, podrías tocarlo con tu lengua,
es cálida, húmeda, no lo notara.
-No... yo creo que sí...
-Anda confía en mi, mira también tengo una idea.
Rachel movió la sabana completa hasta hacerla una tira sobre
mi abdomen.
-Mira Naomi – explico – yo cuido que no se despierte, si
ya parece obvio que se va a despertar, salto hacia él, y le hago cosquillas
o algo, tu rápido lo cubres con la sábana y listo, si pregunta algo, le
decimos que le rozamos sin querer, que solo estábamos jugando y queríamos
despertarlo.
Naomi río.
-¡Que mente tienes, hermanita!
-Anda, ¿quieres hacerlo, si o no?. Después de ti, quiero
hacer lo mismo. Veo que por su hoyito le esta saliendo una gotita, ha de ser
la leche esa, quiero probársela.
-Esta bien.
Se pusieron en posición, Rachel atenta a mis reacciones, se
sentó junto a mi pecho. Naomi se arrodillo en el suelo y se inclino un poco,
hasta poner su rostro (supongo yo) a la altura de mi palo, paso un tiempo
decidiéndose, temblaba de exitación y sentía por el colchón los latidos fuertes
de su corazón, empecé también a notar movimientos rítmicos, probablemente
comenzó a masturbarse.
Con dudas, pero constante, sus rostro se acerco mas y mas a
mi hirviente miembro, ansioso de sentir sus caricias orales. Ya sentía su cálido
aliento golpeando en mi verga, sentía que podía absorberlo con mis poros.
Finalmente saco la lengua y toco mi tallo, me sorprendió no haber saltado de
gusto, pero ella si lo hizo, como si hubiera recibido un shock eléctrico, solo
la punta me tocaba pero era suficiente para ambos, con delicadeza llevo de
arriba hacia abajo su lengua, recorriendo y ensalivando un poco mi tallo, su
masturbación era mas acelerada, justo cuando considero que iba a terminar, paso
lentamente la lengua por mi glande, hasta que se puso rígida y movió un poco la
cama, retirándose para disfrutar de las sensaciones.
En ese momento solté un tosido, que hizo que ambas se
levantaran de susto. Hasta ahí iban a llegar. Por poco y Rachel iniciaba su
"plan de emergencia" pero el susto la detuvo, seguí fingiendo que dormía
placidamente y me volteé a mi izquierda, bloqueándoles el espectáculo.
-¡Que susto! – exclamo Naomi.
-Vaya que sí, ni me pude mover del miedo.
-Pero solo tosió, que alivio.
-Bueno ahora es mi turno.
-Imposible, ya se volteó, y creo que ya tentamos mucho a
la suerte.
-Bueno... no me quejare, de hecho estoy algo cansada.
-Yo también, por la misma razón... se sintió riquísimo,
jamás había sentido algo igual en mi vida.
-¿A que sabe?
-No lo note, es solo que me sentí tan bien, tan
satisfecha, uyyy... siento raros los pechos, como que tengo ganas de que me
los aprieten.
-Que bueno que te gusto. Me debes una ¿eh?.
-Si... – suspiraba – lo que tu quieras, ahora si que
tuviste una buena idea. Mañana si tenemos suerte, será tu turno. Habrá que
levantarnos temprano.
-Bueno, ahora hagamos el desayuno, es lo único que le
podemos dar por estar abusando así de su sueño.
-Oye... Si estuviera estado despierto, ¿le habría
gustado?.
-No lo sé, no se si a los hombres les gusta que hagamos
eso. Pero no nos hubiera dejado hacerlo de estar despierto, ya vez como es,
ni nos permite beber.
-Ya déjalo, ahora vámonos antes de que despierte.
Me acomodaron la sabana con algo de trabajo y salieron del
cuarto.
En cuanto las escuche lejos, me retorcí he hice muecas de
placer, tenía ganas de gritar mi infinita felicidad y placer, aquel era el
momento mas erótico de toda mi vida, no podría creerlo. Tome un respiro, y me
puse a pensar las últimas palabras de su conversación... ¿por qué lo hacia?.
Seguía sin saberlo, así como muchas otras cosas, pero con el tiempo, deje que...
"eso", esa horrenda criatura en mi interior, se encargara de todo.
Me hicieron un buen desayuno, no pregunte porque. Durante el
día sus acciones se volvieron mas atentas conmigo, fue un cambio notable, pero
debían de pensar ellas que yo no lo notaba. A la hora de nadar fue lo mas obvio,
se me acercaban mas, trataban de manosearme a la primera oportunidad, me
abrazaban, pero yo siempre lograba zafarme, como había dicho, era mi juego, y
ellas los juguetes.
No nos quedamos mucho tiempo en casa de mis abuelos, volvimos
de temprano a la casa y vimos televisión como en días anteriores.
Ellas seguían con sus juego de decir los diálogos de las
series que ya habían visto y adivinar lo que decían las demás, terminaban
inventando buenas historias con base a las imágenes.
Pero note algo que no había notado en días anteriores, las
series que conocían eran series mas inocentes, no digo para niños o algo así,
pero eran las series en las que no se tocaba en ningún momento temas sexuales
pero ni de chiste. Lo encontré fascinante.
En base a eso, en la noche fui un poco mas atrevido con la
conversación, ahora sabía que estaban curiosas del sexo, pero las pequeñas
irregularidades me daban muchísima curiosidad. Con un tacto que no me reconocí,
fui averiguando cosas sexuales sobre ellas, apuesto a que ellas mismas no se
dieron cuenta de sus respuestas, de hecho nunca hubo algo directo, pero por
alguna razón, entendía algo entre líneas en sus palabras, casi como si pudiera
leer sus mentes con las pocas palabras que decían, aun que no tuvieran mucho que
ver.
Averigüe así, que el pueblo donde vivían era una especie de
pueblo muy puritano. De sexo no se hablaba casi nunca mas que en la escuela, por
orden del gobierno. Por la escuela lo único que sabían era lo realmente básico,
que era un pene, una vagina, un orgasmo, masturbarse, y por supuesto que era un
condón, como se ponía y algo sobre las enfermedades venéreas.
El tío Peter, ferviente católico, llego a bloquear ciertos
canales y programas en los que aparecía cualquier referencia sexual. Como si no
hablar de eso fuera a hacer desaparecer tan "horrendo" acto.
A veces me pongo a pensar sobre ello, al pensar en naciones
ricas, pensamos que son muy liberales y hacen de todo, pero bueno, el mundo es
un lugar extraño... no, me equivoco, el mundo no es extraño, solo las personas.
No sabían mas, no sabían posiciones para una penetración, ni
que era el sexo oral o anal, no sabían lo que le gustaba a los chicos, ni
siquiera sabían con seguridad absoluta si a los chicos les gustaban los senos
grandes, ni porque (lo que me extrañaba, pues se hacían bromas sobre el tamaño
de sus pechos, y Rachel parecía muy preocupada al respecto siempre, pero debe
ser alguna clase de competencia que tenían entre ellas). Todo parecía indicar
que jamás habían visto alguna película o revista pornográfica, y los únicos
penes que habían visto eran probablemente dibujos en sus libros de biología. De
ahí su suma fascinación en mí.
Por supuesto, como puede imaginar, tenía que proponerme ser
su profesor de sexualidad, pero... que dios me perdone, porque la bestia en mi
interior tenía planeado algo tan ridículo, tan poco usual, que aún hoy me
sorprende que haya funcionado.
Me desperté de nuevo muy temprano, incluso mas que el día
anterior, ni siquiera había luz aun, solo oscuridad, sin saber una vez mas, me
puse boca arriba a tratar de seguir durmiendo. Pero ya estaba muy convencido de
mi extraña capacidad para predecir acontecimientos.
-Anda... – susurraba Naomi a mitad de la noche – ya
despierta.
-Ya voy... ya voy... – contestaba entre sueños su hermana
– que también tengo ganas ya.
Sin importar si abría o no los ojos, no se veía nada, una vez
mas me conforme con escuchar.
Se levantaron de la cama, silenciosas, lo mas que podían,
cuchichearon algunas palabras que no entendí, y pronto sentí una luz tenue que
iluminaba mis parpados.
Ajustaron un poco mas la luz de la lámpara que llevaban, y
caminaron hacia mi cama, sentándose como la mañana anterior, fueron mas rápidas
en despojarme de mi sábana, y a hincarse en el suelo, con sus rostros cerca de
mi verga.
-Parece que siempre la tiene parada – comento Rachel.
-Si, es muy raro, ¿será normal?.
-Quien sabe pero creo que somos afortunadas de que así
sea.
-¿quieres lamérsela?.
-Si, me siento húmeda tan solo de pensarlo.
Se acerco Rachel, mas y mas, tenía menos dudas que su hermana
en su ocasión, y rápidamente su lengua danzaba sobre mi glande, como una espada
al rojo vivo, pero yo, me mantenía tan sereno como siempre, a pesar que sentía
que su lengua me quemaba.
Recorrió bien esa zona, llevando cada 10 o 15 segundos la
lengua de regreso a su boca, para mojarla y degustar el líquido pre-seminal.
-¿Qué te parece? – le pregunto su hermana después de 5
minutos.
-Se siente riquísimo, no pensé que se podría sentir así
de bien. – chillo un poco – estoy muy húmeda.
-Te gusto la cabecita, ¿verdad? Creo que es mi parte
favorita.
-Lo malo es que solo tiene una y nosotras somos dos.
-Pero mira, ¿qué tal si tú se la lames unos segundos,
retiras la lengua para saborear, y yo se la lamo mientras?.
-¡Va! Es una gran idea, Naomi, ya vez, tu también tienes
buenas ideas.
Así, con una precisión que me sorprendió para su edad, una
recorría con avidez su lengua por mi sexo, sintiendo en cada papila gustativa
todo el calor y excitación que yo desprendía, en cuanto recorría un poco y
pasados 4 segundos, retiraba su lengua y permitía a la hermana hacer lo mismo.
Quería gritar, me esforzaba para correrme, pero no podía, una vez mas estaba en
piloto automático.
Solo me atreví a abrir un poco los ojos, el espectáculo valía
100 millones. Las dos hermanas, con cuerpos eróticamente esculturales,
totalmente desnudas, sin embargo la posición de sus cuerpos no me permitía ver
sus partes púdicas, aun así, su culo y sus piernas se veían perfectos, y si bien
no se veían sus pezones, si se podía hacer uno buena idea de sus senos.
Naomi con el pelo suelo que caía por su espalda, y Rachel con
el pelo alborotado, lamiendo con mas entusiasmo. Las dos tenían los ojos
tiernamente cerrados, lamiendo como dos niñas un delicioso helado por el que
hubieran pasado el peor de los sufrimientos para conseguirlo. Esmeradas, se
masturbaban eróticamente con sus manos, apretando sus pechos con la otra y
pellizcando sus pezones. Intercambiándose el dulce con perfección de manecillas
de reloj suizo.
Paso el tiempo, que me pareció a mi el verdadero significado
del paraíso, hasta que las hermanas quedaron satisfechas al fin, suspirando y
expresando lo mucho que les había agradado el trabajo.
-No puedo creer lo que hacemos – dijo Naomi, con la
cabeza recostada en mi colchón, totalmente agotada.
-Y yo no puedo creer que lo hagamos con nuestro primo sin
que se de cuenta. – Rachel se notaba mas cansada, al ser la que soltó al
último la presa.
-Hemos sido cuidadosas, somos muy delicadas y lo tocamos
con mucha suavidad.
-Oye... pero... me acuerdo en mi clase de sexualidad, de
las últimas que vi, que con estimulación placentera, el pene eyaculaba.
-Si, me acuerdo un poco de eso aun que ya fue hace
tiempo.
-¿No te parece raro? Aun que este en sueños podría ser
que soltara el esperma, ¿no?.
-Hmmm... no sé, ni siquiera sabemos si a los chicos les
gusta.
-Te apuesto que no, yo pienso que si tuviera uno de esos
no me gustaría que me lo estuviesen mordiendo y babeando, ha de sentirse
desagradable.
-Si, deben de odiarlo... pero bueno... no estamos
seguras... mira, no hay forma de que sepamos. Aya en casa, nadie podría
decirnos, ya sabes como son para hablar de estas cosas, aquí podríamos
aprender, pero no entendemos nada del lenguaje. Solo podemos preguntar a
Cesar por ahora.
-Pero, ¿quién le pregunta?.
-Yo lo haré, tengo una idea, déjalo en mis manos y confía
en mí, quizás en un par de días te tenga la noticia. Tal vez lo que sentimos
no este bien.
-Espero que no sea así.
-Oye... ¿no querías tocárselo ayer?. Parece obvio que ni
con una guerra lo despertarías.
-Y vaya si aún tengo ganas de hacerlo.
-¿Y por qué no lo haces?
-No sé... me excita pensar que por ahora, solo podemos
tocársela con la lengua.
-Jajaja, no lo había pensado así... bueno, vamos a
dormir.
Las niñas apagaron la lámpara y se acostaron de nuevo. En
cuanto sentí que se durmieron, tuve que secarme los genitales con la sábana,
pues ellas en su excitación y agotamiento, no pensaron que me habían dejado
totalmente empapado con su saliva. Claro que no me molestaba mucho.
Se despertaron tarde, yo curiosamente me sentía lleno de
energía, y hasta les prepare el desayuno, "en compensación por haberlo hecho
ellas el día anterior". Me dijeron que ellas deseaban hacerlo siempre desde ese
día, pero les dije que si no se despertaban temprano, no tenía otro remedio pues
me daba hambre.
Después de algunas cosas, fuimos una vez mas a cumplir con la
rutina, al ir a nadar a casa de mis abuelos. Sin embargo, después de que nos
quitamos la ropa, y yo estaba a punto de zambullirme, note que ellas se
mantenían alejadas del agua.
Al preguntar el porque, me dicen que ya no quieren nadar pues
se esta arruinando su ropa interior y por lo mismo, se estaban quedando ya con
muy poca.
Tratamos de pensar en alguna solución, la cosa era muy obvia
y no resistieron ni 30 segundos en decirlo; querían nadar desnudas. Eso me gusta
de las adolescentes, son muy directas y están ávidas de provocar pasiones. Pero
yo no estaba a su nivel.
Me opuse rotundamente, ellas amenazaron con irnos y mejor
pasar el tiempo en la casa nuestra, pero yo fui mas listo. Iría a comprar sus
trajes de baño yo mismo, ya que ellas no se animaban a ir, solo tenía que pedir
sus tallas. Pero hicieron un último buen intento para exhibirse, y me mintieron
con el cuento de que no sabían que talla eran, que la ropa se la compraba su
madre. Mi Tía Tatiana tendrá sus defectos, pero es la clase de personas que
desean que todos sean independientes, imposible que no fuera así con sus hijas.
Les dije que me dieran sus ropas interiores, y que en la
tienda preguntaría por esa talla. Me volteé, y al segundo volaron sus sostenes y
pantis, justo frente a mi. sin voltear ni un momento las tome y les dije que
podían nadar desnudas si tanto se les apetecía en lo que regresaba.
No me importo gastar mi dinero, tenía bastantes ahorros para
comprarles buenos trajes y no solo eso, quería comprarles mas ropa interior, mas
entallada, con encajes y sensual, por supuesto.
Fui a la boutique de la madre de un amigo, eran las horas en
que la atendía él y no tuve problemas para convencerle que eran para las hijas
de las amigas de mi madre... La verdad es que con lo que compre no me creyó
nada, pero no pregunto. También le dije si podía darme un par de tallas mas
debajo de los sujetadores que llevaba pues "las niñas las sentían flojas".
Quería que sus pechos, sobre todo los grandes y lechosos de Naomi, resaltaran
con la ropa.
Compre un par de bikinis de tela minúscula para Rachel, de
color rojo y negro, y un azul y leopardo para Naomi.
De ropa interior les compre 3 juegos a cada una de lencería
erótica, de colores rojo, negro y verde oscuro para las dos. Los trajes incluían
corpiños, ligueros, medias de seda, etcétera, todo con mucho encaje y del fino.
Volví un par de horas después a casa de los abuelos, al
entrar a la piscina, ellas "fingieron" ser sorprendidas desnudas, aun que lo
debieron practicar mejor, pues entraron muy rápido la piscina para "cubrirse" y
no me permitieron ver nada.
Les mostré los trajes que les había comprado, quedaron
fascinadas y casi embelesadas, les parecieron preciosos. Rachel eligió el rojo y
Naomi el azul, se los lance a la piscina y me di la vuelta.
Al momento terminaron y salieron del agua para que las
admirara.
Como sirenas en temporada, las dos se veían divinas con sus
cuerpos mojados, y los diminutos bikinis sobre sus cuerpos, creí que me correría
como un imbécil, pero eso era un poco imposible con la bestia evitándolo. Los
sostenes les levantaban de más los senos, como había predicho y se les veían mas
grandes y jugosos, parecía que a Naomi se le saldrían las tetas por arriba.
Se quejaron de que les quedaba apretado el traje, pero yo les
dije que se les veían mas grandes los pechos. Esto complació a ambas, y no se
quejaron mas.
Regresamos a la casa al poco rato, y les mostré la ropa
interior y lencería que les había comprado también.
No tenían palabras para agradecerme tanto, querían pagarme
todo, pero yo les dije que lo tomaran como los regalos de cumpleaños de los
últimos años. Les parecía muy bonita la ropa y sensual.
Pero Rachel, que era la mas observadora, me cuestiono de
porque se las había comprado, pues eran ropas muy atrevidas, me pregunto si era
que nos quería ver con la ropa puesta o qué.
Desde ese momento comencé a "enseñarles" las cosas mas
erróneas y estúpidas sobre el sexo. Y se creyeron cada palabra que dije,
confiando que como era mayor sabía lo que decía. No es que fueran tontas, solo
que su completa inexperiencia y falta absoluta de información, las hacía ilusas
y dispuestas a creer cualquier cosa.
Les mentí, pues, le conteste a Rachel que no era que quisiera
verlas con esa ropa, pues eran mis primas al fin de cuentas, solo que como me
habían dicho que les faltaba ropa interior, pensé en comprarles un poco extra.
Insistió Rachel que eso no explicaba porque había elegido
esos modelos.
La siguiente mentira fue mejor, le dije que en México todas
las adolescentes y mujeres mayores, tenían que usar ese tipo de ropa, que era
una especie de tradición, y por lo tanto no había otra clase de ropa en las
tiendas para sus tallas.
La explicación la dejo bastante satisfecha, y sin dudas. Se
probaron un modelo, Rachel un conjunto negro, de sostén de encaje, y medias
negras que se ataban a un minúsculo tanga. Naomi un modelo de cuerpo completo
que levantaba mas los senos y dejaba casi al aire las nalgas, completado con un
liguero rojo en la pierna, sin medias.
Los modelaron un poco para mí, pero no mucho tiempo, pues les
dije que solo vería si les quedaban bien. Solo las halagué diciendo que se
marcaban mas sus curvas y se veían mas delgadas.
Pero por supuesto, a la hora de acostarse se quitaron los
trajes.
Me pregunté si me volvería a despertar a tiempo para recibir
sus caricias orales. Pero al poco rato de dormirme, no desperté, sino que me
despertaron.
En la oscuridad total, pues mis ojos no estaban acostumbrados
a la oscuridad, escuche la voz de Rachel. Y sentí su mano moviendo mis piernas
para despertarme.
Me llamo en la oscuridad, solo dijo "Ven", me levante y me
puse los boxers, mientras ella ya salía del cuarto. La seguí hasta la sala de la
planta baja de la casa. Me indico que me sentara junto a ella en el sillón, se
había vestido un poco, con sus jeans y una blusa grande color vino.
-Oye Cesar – me dijo en cuanto nos sentamos – Tengo que
hablar contigo.
-Pues... tiene que ser algo importante, tengo sueño – le
conteste, fingiendo estar malhumorado.
-Es sobre... bueno, ¿recuerdas lo de hace unos días,
verdad?, cuando me hiciste el favor de masturbarte frente a ni.
-Mira, disculpa en serio por echarte mi leche sobre la
cara, pero tu lo pediste, sé que no es lo correcto que se debe hacer con el
semen pero...
-No... no, ya te dije que me gusto mucho que me hicieras
ese favor. Me bañe de inmediato así que no hubo problema, ni pude ver bien
el semen, pero no es eso.
-¿Entonces de que quieres hablar? – pregunté intrigado.
-Es sobre el favor que dijiste que me cobrarías...
-¿qué hay con él?
-Es que... me pongo nerviosa, quisiera pagártelo lo antes
posible. Pídeme lo que sea, dinero, que limpie tu cuarto, lave tu ropa, lo
que sea, es que me angustia estar debiendo algo sin poder pagarlo.
-Pero... es que no se me ocurre nada.
-Ya lo sé... es por eso que... bueno... vas a creer que
soy una degenerada... pero... he estado pensando que... como te sorprendí
masturbándote... pues... quería bailarte, mientras me quito la ropa, y tu te
masturbas mientras lo hago.
Salté enojado.
-¡Estas loca! Rachel, eres mi prima.
-Mira, es solo una idea... nada mas bailo, si quieres o
no masturbarte... pues como quieras.
-Hmmmm... ¿y esto saldaría la deuda?.
-Bueno... sí, es todo lo que se me ocurre.
Fingí meditarlo, como si analizara los pros y los contras. Al
final un poco renuente acepte.
-Pero una condición, no quiero que te quites toda la
ropa, solo quédate con la interior, ¿ok?, y si te pido un pequeño favor no
me lo niegues.
-Esta bien, yo solo quiero pagar eso y olvidarme del
asunto. Lo podemos hacer ahora.
-Hmmm... bueno, ¿vas a usar música? Ponla muy bajito para
que no se despierte tu hermana, ¿esta bien?.
-Si, claro, este baile me lo enseño una amiga, no se de
donde lo aprendió, pero me dijo que los chicos les gustaba que les bailaran,
dijo que se excitaban o algo así, por eso te lo propongo.
-Esta bien, ya acepte.
Ella puso un cassette, de música en el aparato de la sala, y
comenzó a bailar lentamente.
Sus movimientos eran lentos, pero bien estudiados, parecía
que practicaba ese baile mucho, sensualmente se quito la blusa, se daba la
vuelta y se inclinaba para poner su culo a pocos centímetros de mi cara. Al
terminar con su camisa, se masajeo sensualmente sus pechos al ritmo de la
música, llevaba puesto la lencería que se había puesto hacia unas horas antes.
Le dije que, si no había otro remedio, me masturbaría. Al
escuchar eso, su cara se ilumino, y estuvo atenta cuando baje mi boxer, lo
avente lejos y comencé a cascarme la paja.
Mi desnudes la perturbaba, pero solo hacía mas sensuales sus
movimientos. Continuo quitándose su pantalón, de la misma manera erótica que la
blusa. Ya estando solo con la lencería negra, que incluía esas medias de seda
que hacían ver sus piernas tan apetitosas, empezó a frotarse los pechos,
pellizcarse los pezones por encima de la ropa, frotaba sus piernas y levantaba
su culo, cubierto por la diminuta tanga, a altura de mi cara para que lo viera
bien. Todo al ritmo de la lenta y sensual música, se movía como un felino en
traje de seda negra.
Por lo que pasaba en la mañana, creí que me costaría mucho
trabajo terminar, pero al poco tiempo sentí deseos irrefrenables de eyacular, y
caí en cuenta que iba a manchar toda la sala.
-¡ME CORRO! – le grite a Rachel, quien sonrió y se acerco
a mi para ver el espectáculo – ¡no seas tonta! ¡voy a manchar toda la sala!.
Rachel por fin cayo en cuenta de lo que iba a pasar, trato de
tomar un poco de su ropa para capturar el líquido, pero le indique rápido que no
quería manchar su ropa pues sería difícil lavarla. Apretaba mi glande con fuerza
para evitar que saliera el esperma, pero estaba a punto de ceder.
Ella dudo un momento, pero se decidió, se hinco frente a mi y
acerco su rostro a mi pene.
-¡Rápido! – me dijo – échala en mi boca para no manchar
nada.
Acepte su invitación. Su boca abierta estaba a menos de un
centímetro de mi polla cuando comencé a soltar borbotones de leche blanca. Fue
un orgasmo bestial, viendo sus ojitos cerrados, recibiendo la leche en la boca.
Cuando termine, instintivamente cerro la boca y se trago la
leche, temblando y estremeciéndose al tener cumplido lo que tanto deseaba en la
mañana.
-¿Te gusto? – le pregunté cuando había pasado su orgasmo.
-Si... mucho – respondió suspirando
-Hiciste lo correcto.
-¿Lo correcto?.
-Si, cuando un chico se masturba, lo correcto es que la
chica se coma el semen.
-¿No sería mejor con un pañuelo o algo?.
-Tal vez, pero la chica entonces no disfrutaría.
Río con ganas.
-Tienes mucha razón, me gusto mucho comerme tu "leche".
-Cuando veas a un chico masturbándose, siempre pídele de
favor que te permita comer su leche. Aparte de que sentirás rico, el semen
tiene muchos nutrimientos, y ayuda a mantenerte delgada.
-Ah... a si que ¿no tiene nada de malo que me coma el
esperma? ¿no me hace daño?.
-No, al contrario, te hace mucho bien. Ahora, no le digas
a nadie lo que paso, especialmente a tu hermana y tus padres, no quiero que
piensen que por acceder a tus deseos, te estoy pervirtiendo o algo.
-Claro primo, entiendo muy bien.
Una gota gruesa de esperma quedaba en mi glande, Rachel se
sintió en confianza y rápidamente le dio un lengüetazo para devorarla. Yo chille
de dolor y me separe de inmediato.
-¡no hagas eso! – le grite sobandome el pene.
-Perdón primo – me dijo preocupada – no quise hacerte
daño.
-Uy... mira, no tiene nada malo hacer eso, pero pide
permiso, no duele tanto que lo hagas si avisas, para estar preparado.
Quiso hacer una pregunta mas, pero se contuvo.
-Bueno, con esto saldas la deuda. Ahora vamos a dormir –
terminé.
Volvimos al cuarto y dormimos.
Jamás sabré si todo aquello fue una coincidencia, o por única
vez, Rachel fue mas astuta que yo, pero fue inolvidable.
En la mañana siguiente no hubo caricias orales, despertamos
como siempre e hicimos la rutina de siempre.
Ya en la alberca, las niñas se probaron sus otros bikinis, se
sentían bien que les mirara los pechos y les comentara lo grandes que lo tenían.
Todo fue normal, hasta que Rachel tuvo ganas de broncearse en el jardín,
dejándonos a mi y a Naomi solos en la piscina.
Hablamos casi todo ese tiempo, me platico de lo bien que se
sentían los bikinis y otras cosas mas triviales, pero de repente me pidió un
favor.
-Oye primo... – comenzó tímida – te puedo pedir un gran,
gran, gran favor.
-Pues... depende.
-Se trata de... pues... de sexo.
-Hmmm.... ¿qué necesitas?.
-Es que mira... tengo algo de curiosidad por ver como son
los actos, en el pueblo nadie habla de sexo y me cuesta algo de trabajo
entender como es todo eso.
-¿Qué necesitas de mi?.
-Mira es que... tengo ganas de ver una película porno...
ya sabes, esas donde hay gente haciendo el amor. Nunca he visto una y aya en
mi pueblo son difíciles de conseguir, ninguna de mis amigas tiene una. Se
que existen, pero con lo cerrados que son con el sexo aya, hasta he creído
que son leyendas.
-Pues si, vaya que existen hay muchas películas en todas
partes. Pero me temo que no tengo ninguna.
-¿No me podrías conseguir una para ver hoy en la noche?
Es que me muero de curiosidad y creo que solo estando aquí tengo la
oportunidad de ver una.
-Pues... mira, ahora nos vamos a la casa, después me voy
yo a ver a algunos amigos que conozco que tienen esas películas. A ver que
consigo... pero no prometo nada.
-¿En serio? ¡Muchas gracias Cesar!
-No hay de que, lo que sea por que tengas toda la
información disponible... cuando Rachel crezca, transmítele lo que conoces.
Regresamos tiempo después a la casa, y yo salí en el auto a
dar un paseo, en realidad, en la cajuela de mi auto había varias películas
porno, por lo que nada mas salía a hacerme pendejo. Como las mujeres de mas de
18 no me atraían, hacía tiempo que no las veía, pero gracias a mi memoria
pornográfica, sabía cual exactamente debía ver mi prima, para mis propósitos de
mal informarlas a mi conveniencia.
Al regresar de mi paseo, no le hice ningún gesto a Naomi de
si había conseguido la cinta. Nos fuimos a dormir.
Después de la media noche, desperté a Naomi, le lance el
bikini de leopardo (que era el que mas me gustaba) para que se vistiera y le
indique que me siguiera.
Con cuidado de no despertar a Rachel, fuimos al cuarto de mis
padres, que tenían televisión y video casetera. Ahí había dejado la película.
-¡Gracias primo! – me dijo Naomi, saltando y balanceando
sus lechosas tetas – Veo que lo conseguiste.
-Bueno... si... pero hay un problema, es un video hecho
para chicas, pero no aparecen relaciones de sexo explicito. Además, es como
"educativo".
-No entiendo muy bien.
-Mira, vamos a verla y me entenderás.
Puse el video y comenzamos a verla. La cinta era de
felaciones que las realizaban exuberantes rubias. El video era extraño, pues era
alemán. Por lo que ni mi prima ni yo sabíamos que coño decían. Me gustaba un
poco ese video porque las mujeres siempre se comían el semen.
Desde la primera escena, Naomi se empezó a excitar, se
restregaba las piernas y se "acomodaba" el sostén. Tenía mucha curiosidad por
los penes que veía, y me hacía frecuentes preguntas acerca de ellos. Yo sabía de
la fascinación oral de ella.
-¿Qué te parece? – le pregunté.
-Esta muy bueno, es muy excitante.
-Me alegro que te guste, me costo trabajo conseguirla,
era de una amiga.
-Pero ¿por qué dices que es para chicas nada mas?
-Porque a pesar de que están muy buenas las modelos, no
conozco un hombre que se pueda excitar con eso.
Pareció confundida.
-Veo que no sabes nada de sexo – le comenté.
-No, la verdad no se casi nada, excepto lo básico.
-Mira, mejor te explico algunas cosas.
Detuve la cinta y me senté en una silla del cuarto frente a
ella, que estaba sentada en la cama cruzando las piernas.
-A ver... – comencé – Si sabes como se hacen los bebes y
todo eso ¿verdad?.
-Si, me lo enseñaron en la escuela, y también como evitar
las enfermedades y todo eso.
-Bien, eso es el "sexo vaginal". Que hombres y mujeres
disfrutamos, pero muchísimo mas los hombres.
-Ya veo...
-Ahora, esta cinta es para chicas porque es de sexo oral.
-¿Oral?
-Si, que es cuando la chica se mete a la boca el pene del
chico hasta hacerlo eyacular. ¿has sentido alguna vez muchas ganas de
meterte un pene en la boca?.
Se puso roja como un tomate.
-Pues... si, algunas veces tengo muchas ganas. – contestó
casi susurrando.
-Bien, eso es porque a las mujeres les encanta el sexo
oral. De todo lo que se puede hacer en sexo, el meter penes en su boca es lo
que mas le gusta a las mujeres.
-¡Aaaah! Ya veo, no lo sabía, de hecho pensé que había
algo malo en mi.
-Pues no, es muy natural y hasta bueno que te guste.
Además, es bueno que te comas el semen. Tiene muchas proteínas y es muy
bueno para tu salud, incluso te ayuda a verte mas bonita. Las mujeres
sienten eso porque tienen muchas terminaciones nerviosas en la boca, y hay
mucha sangre.
-¡Vaya! Es fascinante, yo no sabía nada de eso. ¿y a los
chicos les gusta que les hagan el sexo oral?.
-NO, para nada, es lo que mas detestamos en el mundo.
Se veía contrariada.
-Pero... ¿por qué?
-Es que... bueno, el pene es muy sensible, y la saliva de
la mujer es muy ácida, así que cuando una mujer nos hace una "mamada"
sentimos como que nos echan limón agrio encima.
-Uggg, suena doloroso.
-Y lo es. Cuando tengas novio, y tengas deseos de
chuparle el pene, se muy agradecida y servicial si acepta, pues es un gran
sacrificio para nosotros.
-Hmmm... pues seria mejor no hacerlo, si es que va a
sufrir tanto.
-Mira, no duele tanto una vez que te acostumbras, solo es
incómodo, pero todo tiene una razón. Mira, ¿me has visto que ando con el
pene muy parado últimamente?.
-Eh... si, para que te miento, pero trataba de no
mirarte.
-Bueno, lo traigo así, porque lo tengo lleno de semen.
-¿y es doloroso?
-Un poco. Es que veras, en el mundo salvaje los machos de
las especies siempre andan copulando, y así van vaciando el esperma, por
esta razón, los testículos siempre andan produciendo esperma.
-Y déjame adivinar, como los hombres no pueden hacer eso,
se les acumula y no tiene a donde ir el semen.
-Exacto. Lo has entendido bien.
-¿Y llega un punto en que les estallan los testículos?.
-No, cuando esta lleno se va vaciando cuando orinamos,
pero tenerlo lleno es muy doloroso. Por eso los chicos nos masturbamos
mucho, pues tenemos que estar sacando el semen a cada rato. Si no lo
vaciamos, corremos el riesgo de que se pudra el semen y nos de una
infección.
-Vaya... es terrible, ¿pero que tiene que ver con el sexo
oral?.
-A eso voy. Cuando nos masturbamos, a pesar de que lo
disfrutamos, sacamos una pequeña parte del semen que tenemos. Solo chupando
el semen para afuera, podemos sacarlo todo. Es por eso que de vez en cuando
le pedimos a una chica que nos lo chupe, pues preferimos un rato de dolor a
que se nos infecten las pelotas y nos enfermemos. Además, la saliva de las
mujeres tiene un elemento químico muy especial que ayuda a que eyaculemos
aun mas. Tal vez por eso es tan ácida.
-Con razón, así que no puedo intentar hacer una... ¿cómo
le llamas? "mamada" con la boca seca.
-Sin olvidar que entonces rasparías a tu novio. Tienes
que ensalivar el pene lo mas posible, la cantidad de saliva no tiene nada
que ver con el dolor, así que no hay problema.
-Ah... ¿y los hombres no tienen un orgasmo cuando menos
al sacar el semen?.
-No, porque no sale por estimulación, sino a la fuerza de
las chupadas, solo sentimos un alivio muy placentero. Cuando tengas novio,
recuerda siempre comerte todo el semen que saque.
-¿Por qué?.
-Pues como ya te dije, es bueno para tu salud, además que
así no se manchara nada, y he oído que a las mujeres les gusta mas comer
semen que hacer la mamada en sí. En los bancos de esperma, algunas mujeres
pagan nada mas para poder comerla, pues sienten un fuerte orgasmo al
hacerlo.
-Ya veo... también tenía ciertas ganas... mas bien,
curiosidad de vez en cuando de probar el semen.
-Como vez, es excitación sexual, y como estas en la
adolescencia, tienes ganas continuas de experimentarlo.
-Hmmm... Pero es como que injusto, pues las mujeres
tenemos mas oportunidades de lograr el orgasmo que los hombres.
-Así es. También hay algunas mujeres que alcanzan el
orgasmo con recibir el semen en la cara.
-Te creo, he soñado a veces con algo caliente que recorre
mi cara y me excita mucho. ¡Caramba!, las mujeres tenemos orgasmos por
cualquier cosa.
-Por eso se les llama "multiorgasmicas".
De existir un "pendejanometro" hubiera roto la marca de
pendejadas dichas por minuto.... ¡Y me faltaban!.
-Ah, ya había oído de esa palabra – dijo Naomi, como
comprendiendo lo que decía.