Salíamos del estadio, de ver un partido de fútbol en el
Azteca, y no un partido cualquiera, era nada más ni nada menos que la final del
Mundial 86, había ganado Argentina a Alemania 3 a 2 y la algarabía era total,
festejando y bailando por los alrededores del estadio.
Éramos muchos, muchos chicos festejando la victoria, todos
vestidos con la camiseta de la selección Argentina, pantalones cortos tipo de
jugador de fútbol, y saltando y bailando, cuando de repente oigo una voz que
venía desde atrás que decía:
- Vé que piernas!!!
Miro a mis amigos, miro hacia atrás, y oigo la voz otra vez,
que venía de una cara muy guapa, de cabello corto castaño claro, un cuerpo alto,
y unas piernas impresionantes. Y contesté:
- Vaya, muchas gracias, pero viniendo de vos, con ese par de
piernas que tenés, el elogio mejor es para vos!
Inmediatamente nos presentamos, y pasamosa presentar a la
gente que nos rodeaba. Increíblemente uno de los chicos que acompañaba a esta
mujer era uno de sus hijos, de unos 25 años, y ella andaría por los 50,
aproximadamente, haciendo un cálculo así al aire, porque nunca le pregunté su
edad.
Me ofreció llevarme en su coche al lugar donde nos
reuniríamos a festejar el campeonato de fútbol, a lo que gustoso acepté, y me
monté en su Ford Mustang, coche que en ese año 86 era más que codiciado.
Pero más codiciado, por mi, era el culo de esta hermosa dama
que me había hecho el honor de invitarme a subirme a su coche, para llevarme a
Polanco, y que cosas tan raras, su hijo manejaba, iba adelante como
chofer.....!!!!
Coqueteamos un poco en la parte trasera del coche, y llegamos
así a Polanco, coqueteando y cachondeando, y a mis 22 años eso era más que
demasiado como para ponerme como una moto, estaba yo a 1000, caliente al máximo,
y nos bajamos del coche, me despido de su hijo, y también de ella, intentando
besarle la boca para completar el cachondeo previo, dentro del coche, pero ella
no me dejaba, decía que su hijo se iba a poner celoso!!!! Después del show que
le acabábamos de dar, no creo, pero......sólo me aflojó la boca para una
despedida de "piquito" y nos despedimos no sin antes intercambiar números
telefónicos.
Unos días después, contactamos, y salimos, la acompañé con
unas cuantas personas a cierta oficina de negocios, de no me interesó averiguar
de qué era, si televisivos, legales, me importaba poco, lo que me causaba enorme
gracia era que cuándo nos despedíamos de cada grupo de gente al que ella iba a
ver, mientras nos despedíamos yo me quedaba un paso detrás de ella, y le metía
tremenda mano en el culo.
Sí, yo me divertía incomodando a mi bella dama tocándole su
trasero, pero no de manera suave sino completamente cachondo y si cabe el
término, agresivo, pero sí disimulada. Le apuntaba con el dedo mayor al orificio
anal, y abriendo bien los dedos, haciendo fuerza en su pequeño agujerito y
tratando de llegar más abajo, y con los dedos que tenía bien abiertos, agarrar
lo que más podía de sus nalgas, divinas, deliciosas.
Ella sentía mi mano, claro, si tenía una falda blanca y
larga, de tela muy suavecita, y yo lograba meter mis dedos en el canal que
divide sus nalgas, y ella tenía miedo que fuera descubierta, le daba cierta
pena, pero a mi me divertía horrores, una mujer mayor que yo, unos 25 ó 30 años
mayor, que recibía la mano de un jovencito en su culo, era cachondísima la
escena!!!
Alma, así se llamaba esta hermosa dama, había sido deportista
de alta competencia, de ahí que tuviera tremendo par de piernas, duras,
musculosas, pero muy femeninas, un culo redondo y duro que más de una jovencita
envidiaría, poca teta, pero que importaba, si tenía tremendo culo y una boca de
mamavergas deliciosa.
Alma trataba de zafarse de mi mano por miedo a ser vista,
pero yo no la dejaba, y así nos la pasamos durante algunas despedidas, y hasta
que se fueron todos y quedamos solos.
Y ahora que? Le pregunté, nada, lo que tú quieras, me
contestó, y entonces le dije que fuéramos a un hotel, donde podíamos pasarla
bien. Ella aceptó y ahí nos dirigimos.
Entramos y nos registramos, pagué yo, y nos metimos al
cuarto.........la que me esperaba, por favor, fue increíble.....tanto cachondeo
en el auto aquella vez que nos conocimos, y tanta mano en el culo nos había
puesto a mil por hora, y ella, sin desvestirse me dió una orden, sentada en el
borde de la cama:
-bájate los pantalones.
Inmediatamente le hice caso, y me acerqué a ella, que de un
bocado devoró mi palo, que estaba durísimo, y comenzó con una mamada
deliciosísima.........a pesar de yo haber tenido muchas mujeres anterior a esta,
la mamada que me dió me dejó marcado, era una verdadera experta y la
destinataria de infinidad de pajas que me he hecho en su honor...........
Mamaba extraordinariamente bien, hacía todo lo que se suele
hacer, pasar la lengua por el glande, recorrer toda la longitud, acariciar los
huevos, metérsela en la boca, comerla, en fin, todo, pero lo hacía "mejor", fue
inolvidable......
Me decía, sacándose la verga de la boca, que la tenía
deliciosa, que era una verga riquísima, y yo le decía que siguiera comiéndola
que ahí la tenía, que no parara de comerla, de chuparla, que era toda suya, y
siguió.
Mamó y mamó hasta que mis huevos no pudieron resistir tanta
presión de leche y le llené la boca........era muchísima leche, ella tragó y
tragó, pero un poco se le salió por la comisura de sus labios, y, no lo puedo
olvidar jamás, sacando la verga de mi boca, usándola como si fuera una cuchara,
se limpió la cara de leche, misma que quedó en la cabeza de mi pija, y se la
volvió a comer, diciéndome:
- no me gusta desperdiciar ni un poquito...........
Pasaron varios encuentros sexuales más, y por alguna causa
ajena nos dejamos de ver, pero años después nos volvemos a encontrar. Le confesé
que nunca había olvidado la primer mamada que me había regalado, y que me había
hecho muchas pajas en su honor, ella no lo podía creer, consideraba que un joven
como yo podría olvidar fácilmente lo sucedido, pero estaba muy equivocada.
Unas noches después, estábamos en mi coche, en la puerta de
su edificio, y me regaló otra mamada, impresionante, como siempre, adoraba ser
su chico preferido, me mamaba la verga deliciosamente como muy pocas lo logran
hacer.
Cuando de repente veo por el espejo retrovisor acercarse un
coche conocido, de su hijo, que venía directo al estacionamiento del edificio.
Yo estaba con el respaldo completamente inclinado, y ella totalmente agazapada
comiéndose mi verga por enésima vez. Y no le dije nada, para que siguiera
mamándola, por el morbo de ver pasar a su hijo mientras me la mamaba. Cuando su
hijo ya se había pasado, porque iba directo al estacionamiento, y cuando ella ya
se había tragado toda la leche y ya había jugado con la pequeña abertura de la
cabeza de mi verga intentando meter la lengua, y ya estábamos reposando de la
actividad sexual, le comenté que pasó su hijo, por al lado nuestro, pero que se
quedara tranquila, que no había mirado......y se rió con ganas, que cabrona era
esta mujer.
Pero quedaba una cuenta pendiente. Coger su culito, tan lindo
que tenía.
Eso lo dejo para otro relato.
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