Hola.....hoy me acordaba de que cuando cogí en Chapultepec,
ese relato llamado "A la luz del sol", yo tenía novia, una chica mexicana
llamada Claudia que me ponía mucho a prueba, y sus pruebas eran rarísimas, como
dejarme plantado para salir con otro chico, o decirme que se iba fuera de la
ciudad para poder salir con otros, o qué se yo, pero ese fin de semana
supuestamente ella se iba a Puebla y yo quedé solito.
Esa tarde de viernes había cogido en Chapultepec, a la luz
del sol, pero el fuego que provocaba mi calentura no se había apagado, lejos de
eso, quería coger más.
Yo no tenía coche en aquellos tiempos, por lo que al salir de
trabajar en la noche (después de coger me fui a trabajar, en un famoso
restaurante de Polanco) me tomé el metro rumbo a la colonia Nápoles, donde vivía
por aquellos tiempos.
En el metro me topé con una rica morena, de buen cuerpo,
misma que encaré decididamente, sin dudar. Ella me había estado mirando mucho,
se ve que yo le atraía, y ella tenía un culito divino, delicioso, cuerpo
delgado, pelo negro lacio, y una boca de chupa pijas divina!!!! La saludé, le
pregunté en que estación se bajaba, y no sé si era en la misma que yo me bajaba,
pero la cuestión fue que nos bajamos juntos en la que me correspondía a mi. Sin
preguntas ni preámbulos la tomé de la cintura, la abracé, le apoyé todo mi
cuerpo en el suyo y la besé. Accedió a todo sin dudar, y sin preguntar: ninguno
de los dos sabía el nombre del otro, lo que me hacía poner mucho más loco.
No sabía adonde llevarla, no había ningún parque alrededor,
no podía llevarla a mi casa porque estaba la familia y era muy temprano, serían
alrededor de las 9 de la noche, entonces, le pregunté si ella conocía algún
hotel donde podíamos ir, y me dijo que sí. Cerca de ahí, por la avenida
Revolución había varios, elegimos uno, y nos metimos. Seguíamos sin saber nada
el uno del otro, era más que divertido, rápidamente nos desvestimos, estábamos
tanto ella como yo tan calientes que lo único que nos importaba era coger.
Completamente desnudos nos mirábamos y nos admirábamos. Ella
era de piel morena, mexicana, joven, yo desconocía su nombre y su edad, tampoco
sabía su dirección ni su teléfono, ella sabía que yo era extranjero, nunca me
preguntó mi origen, ni mi nombre ni mi edad, ella sólo sabía de mi que tenía el
pelo largo y enrulado, que tenía pelo en pecho, y que mi verga estaba parada y
muy firme. Y yo sabía de ella que tenía pechos pequeños, pero muy firmes, un
culito divino, y que era delgada con muy buen ver.
También sabíamos que ambos ejercíamos una fuerte sensación de
atracción, y sabíamos que nos gustaba mucho besarnos. Sus labios carnosos
devoraban los míos, nuestras lenguas jugueteaban y danzaban al son de una música
que nadie escuchaba, sólo podía ser oía por nuestros deseos.
Nos tumbamos en la cama, como sabiendo lo que uno esperaba
del otro, y de una manera muy espontánea nos trenzamos en un delicioso 69, yo de
boca arriba y ella en cuatro patas, sobre de mi, hasta acostarse sobre mi
cuerpo, mientras chupaba y lamía mi verga con una suavidad increíble. Esos
carnosos labios sabían como dar placer, su especialidad era la suavidad,
lentamente recorría toda la longitud de mi verga, y su lengua empapaba y
lubricaba mi falo, para luego comérmela toda....mientras yo hacía lo propio con
su conchita, cubierta de un suave vello negro, enruladito, con unos labios
oscuritos que al abrirlos mostraban una cavidad completamente rosa y muy húmeda,
le metía en ella uno y dos, y hasta tres dedos, pajéandola, suavemente, como
ella me lo hacía a mi también.
Esa suavidad que ambos usábamos para mamarnos mutuamente
hacía que la calentura subiera lentamente, que nadie se desesperara, que los
orgasmos se demoraran, haciendo que "el durante" fuera la estrella del momento,
el placer se alargaba, las sensaciones eran únicas.......
Mientras le comía su clítoris y le metía los dedos en la
vagina, ella seguía comiéndome la verga, y así estábamos muy compenetrados
cuando cambio mi lengua de lugar, y paso a lamerle el culito, un rico beso negro
en su pequeño orificio que hasta el momento no había recibido placer. No supuse
cual sería su reacción, tal vez me rechazaría, pero lo intenté y aceptó más que
gustosa, lamiéndole el culito y metiéndole los dedos en la concha, para tratar
de lubricar ese ano, y tratar de penetrarla por ahí.
Saco los dedos de la concha y con el índice intento
penetrarle el culito, suavemente, como todo hasta ese momento, y ella hace lo
propio conmigo, pero enseguida entendió que no había lubricado mi culo, por lo
que humedeció su dedo para lograrlo, pero faltaba humedad y se decidió a
proporcionármela, acercando su boca a mi ano comenzó a chupármelo,
deliciosamente. Mientras yo lograba penetrar su culo con un dedo, ella seguía
desparramando su lengua por mi ano, que cedió y dejó que uno de sus dedos
jugueteara en su interior, ya nos estábamos pajeando el culo mutuamente........
Mientras nos pajéabamos el culo, ella seguía mamándome la
verga, que estaba en su máxima expresión, ya llevábamos largos 30 minutos
jugando con nuestros sexos, yo seguía pajéandole el culo y comiéndole la concha,
desde su entrada hasta su clítoris.
Hasta que decidí terminar con esa posición para pasar a
cogerla, y sutilmente la coloco en cuatro patas, y con la cabeza de la verga a
punto de explotar comencé a explorar el orificio anal que tanta lubricación
había logrado, apoyo la cabeza en el ano, parecía que nunca iba a entrar, ella
pedía que fuera suave, y suavemente hice fuerza, lentamente, y la dilatación que
había provocado con mis dedos ayudó a que mi verga pudiese comenzar a perforar
ese rico culito, que visto en esa posición de cuatro patitas no hacía más que
encantarme!!!
Lentamente la presión de su ano permitió la entrada de mi
cabeza, y mientras eso sucedía, ella misma se metía dedos en la vagina, a lo que
pensé que si le metía toda la verga en el culo, y me agachaba un poco, yo podría
tocarle el clítoris si me recargaba suavemente en su espalda.....cosa que decidí
hacer.
La tomé de su cintura con ambas manos, y en lugar de moverme
yo la hice mover a ella, para que ella controlara el ritmo de la penetración,
primero la movía yo, luego ella misma iba de atrás a adelante, para provocar el
mete y saca de mi verga en su culo y así penetrarla toda, cosa que sucedió en
poquitos minutos.
Enseguida pasé a recargarme sobre ella, como tenía pensado, y
le pajeaba el clítoris, y me movía rico en su culo, lo que le provocó un orgasmo
largo, largo, tal vez fueron dos seguidos, y en ese momento pensé que era mi
turno.
Me incorporo de rodillas, sin sacarle la verga del culo,
levantándola hasta ponerla en cuatro patas otra vez, y dejando de lado la tan
mentada suavidad, pasé a meterle velocidad al mete saca, y mi verga se hinchaba
cada vez más, y ella se acostumbraba a la penetración veloz con asombrosa
facilidad, y se movía de atrás para adelante de una manera increíble, y yo al
mismo ritmo, tratando de ser acompasados.
De tanto mete y saca a ritmo veloz me eché un polvo
impresionante, le llené el culo de leche, y seguí serruchando en su culo hasta
que la última gota quedara dentro de él, riquísimo polvo que nos echamos con la
morenita del metro.
Quién lo hubiera pensado, coger con dos mujeres distintas, el
mismo día, y prácticamente desconocidas.
Con la que me cogí en Chapultepec quedé en contacto, ambos
sabíamos nuestros nombres y teléfonos.
Con esta nena, ni idea de su nombre ni de ningún otro dato
suyo, sólo sabía que en el sexo la nena era deliciosa. Una vez que mi verga se
achicó, la saqué de ese culito tan rico, y nos tiramos a fumar un cigarrillo,
mientras descansábamos unos minutos. Para pasar luego a vestirnos y salir juntos
y abrazados del hotel y recorrer la avenida Revolución......al llegar a la
esquina nos despedimos con un "hasta siempre", que nunca se cumplió, no nos
hemos vuelto a encontrar en ningún vagón de metro, ni nada por el
estilo......que pena!!!
Encaminé mis pasos a la casa, donde me esperaba mi primo para
salir de discotecas, yo estaba más que cansado, me habia cogido dos mujeres en
un lapso menor a 9 horas, había trabajado mucho en la tarde, pero la diversión
llenaba todas mis emociones, por lo que decidí salir con él esa noche. Me bañé,
me vestí, y salimos rumbo al Vog, tremenda discoteca de aquellos tiempos, y ahí
conocí a Carolina, la tercer mujer que me cogí en un mismo día.
Nunca me volvió a suceder (fuera de una orgía, claro) cogerme
3 mujeres distintas en el transcurso de 24 horas.............
La historia con Carolina comenzó en esa discoteca, pero se
las cuento otro día..........
Historia Real 100 %