Hola de nuevo, en vista de los mails recibidos, y de mi
propia intención, les presento un nuevo relato.
Recuerdo una ocasión de entre tantas, en que ya estando harta
de todo (ya saben, dar clase, atender a padres y madres de familia, calificar
tareas, dejar más tarea, llenar papelería, llegar a la normal después de clases
en la primaria, leer textos, caminar a casa, preparar nuevas sesiones, redactar
mi documento recepcional, lavar, preparar la comida, comer, lavar los trastes,
etc…) me sobrevino otra nueva circunstancia: Me quedé sin dinero.
Bueno –pensé- ¿y ahora como demonios le hago?, me mandan
dinero en quince dias, nadie me ha querido prestar y trabajos no hay y aunque
hubiera, con todo lo que hago no tengo tiempo para nada.
Por fortuna se me "prendió" el foco, como dicen, y
aprovechando que ya no pedía permiso a nadie en la casa para nada, saqué mi
pancarta: "Se cuidan y bañan perros", se veía muy atractiva la oferta, además
agregué "barato".
Ya se imaginarán, la gente que conocía a mis perros recordó
lo bonitos que siempre andaban, y muchos niños, señoras y uno que otro chavo de
$$ me encargó a sus mascotas a lo largo de la semana, eran muchos animales así
que puse manos a la obra, comenzando a bañarlos uno por uno y utilizando mi
secadora para que no se fueran a revolcar y terminaran más sucios de lo que ya
estaban.
En esas estaba, cuando ya húmeda por tanto bañar perros,
decidí ponerme algo mas apropiado, así que fui por unos shorts y una blusa un
poco más gruesa, pues me estaba calando frio, entré, y me desnudé, dejandome
solo el bra y la panty, de pronto, entró Juguete, pero al notar mi olor a otros
perros, se portó raro, como si estuviese celoso de mí, y me gruñó. Ante esto me
quedé como tonta, viendo con ternura como Juguete sentia celos, seguro sufria,
así que intenté acercarme a él, pero cada vez que lo intentaba el se retiraba
como reprochándome una infidelidad, cosa de la cual yo era inocente, pero por
cuestiones de tiempo y por estar próxima la llegada de los dueños por sus
mascotas, tuve que terminar de cambiarme y continuar con mi labor.
Al fin terminó el dia, la tarde estaba muy bonita, soplaba un
viento fresco y aún calaban tibios los rayos del sol, y viendo que podia darme
un relax, fui a un sillón y puse una película de dibujos animados, estaba
decidida a tener una buena tarde después de tanto trabajo, y necesitaba olvidar
mis apuros económicos, y la escuela por supuesto.
Viendo la tele, me adormilé, y decidí ponerme mi bata de
dormir, que en verdad es sencilla, solo consta de una camisa de franela que me
llega hasta las rodillas y dormité un poco.
Al despertar me noté un poco abierta de piernas, y queriendo
dar a entender a Juguete que yo le era fiel lo llamé e invité a acercarse, me
quité la panty y aunque con un poco de esfuerzo, logré que se acercara a mí y
poniendo su hocico en mi vagina lo animé a que me lamiera, al principio lo hizo
con celeridad, pero poco a poco le fue tomando gusto hasta terminar dándome sexo
oral de una forma desquiciante, cada lengüetazo era increíble, sentir toda su
lengua cubrir y recorrer mis labios vaginales, "peinar" mi vello púbico y
repetir la operación a cada segundo era enloquecedor, yo gemía y me mordía los
labios para no gritar, de pronto, se acercó Pluto, y al ver lo que estaba
ocurriendo, se acercó curioso, solo para terminar lamiéndome también, era una
locura estar abriendo las piernas y recibir el placer antes descrito pero por
partida doble, las lenguas se encimaban, lamían como para ver quién era mas
rápido, las narices chocaban con mis muslos, a veces las lenguas se metían entre
mis nalgas y alcanzaban mi ano, uno, dos, tres orgasmos, y eso no terminaba,
cada vez mejoraba eso, sin embargo comprendí que ellos ya casi necesitaban
satisfacción, y atiné, Pluto, más copulento que Juguete, intentó montarlo, así
que me levanté, y tomando a Pluto por la mitad del cuerpo lo separé, pero como
dije, es muy corpulento, así que se jaló y caí de costado, en parte por su
fuerza, y en parte por el tratamiento recibido no hacia mucho, así que decidí
tomar un respiro, respiro que se convirtió en algo mas ya que Pluto en su
arrechera me abrazó y comenzó a moverse como montándome, y Juguete mientras se
acercó ahora con la intención de ser él quien montara a Pluto, así que lo llamé
y no muy convencido se acercó hasta estar al alcance de mi mano, y aunque un
poco incómoda por estar de lado, y aparte debajo de Pluto, logré mover la mano
para tomar su pene, ante esto Juguete se acercó más, lo suficiente para estar
mas cómoda y masturbarlo a gusto, Pluto entendió que así no me estaba follando,
así que se separó y olfateó mi entrepierna, y colocándose entre mis piernas
comenzó a lamerme la concha, ese estímulo provocó que me recostara y como pude
jalé una almohada que coloqué bajo mi trasero, de esa manera Pluto tenia al
alcance del hocico mi concha, y a la vez yo terminé con la cabeza entre las
patas traseras de Juguete, obteniendo un primer plano de cómo crecía su miembro
en mis manos, mientras una que otra gota de su lubricante caía en mi cara y
cuello, y esporádicamente en mis labios, sin embargo no le tomé sabor, estaba
embelesada por la sensación en mi entrepierna debido a las lamidas de Pluto, que
cada vez estaba mas inquieto, mientras que yo estaba perdida en una especie de
trance, ya no tenia en mente otra cosa mas que satisfacer a mis fieles
compañeros, sentir una vez más esos miembros calientes, húmedos y enormes en mi
interior, esa sensación que desde que la sentí por vez primera me agradó, toda
mi cabeza estaba en otro mundo, pero mis órganos sexuales tomaban el mando
ahora, y decían una cosa: Sexo.
Al fin, con las piernas ya adormecidas, con la cara llena de
los jugos de Juguete, y al ver que ellos ya necesitaban desfogarse, me acerqué
al sillón, y como pude me coloqué de forma que estaba exponiendo mi trasero a
los deseos de mis dos perros, Juguete, ya con mayor experiencia no tardó en
brincar a mi, me tomó de la cintura y con su miembro me penetró con toda la
fuerza y desesperación que tenia acumulada por todo el rato que había pasado
conmigo, me penetraba en una forma brutal, me estaba haciendo pedazos
literalmente, una y otra vez sentía su miembro entrar y salir a una velocidad
prodigiosa, no tuve un momento de descanso, hasta que sentí en mi interior la
humedad y calidez de su semen, noté como algunas gotas de él se escapaban y ya
caían al piso mientras que otras resbalaban por mis muslos, de pronto me acordé
de su bulbo, palpé y noté que ya lo tenia dentro, ni siquiera me di cuenta de
cuando lo introdujo, pero ya no me importaba, lo comencé a saborear haciendo
movimientos de pelvis y tratando de contraer mis músculos de la vagina para
sentir todo ese miembro desde la base hasta la punta, Juguete al parecer se
sintió bien, y descargó una vez más sus testículos en mi, ya no fue tan
abundante, pero me hizo sentir feliz y llena.
Al fin Juguete se safó, con un tirón se quitó de encima y al
retirarse dejó que de mi interior saliera un chorro de esperma, de MI esperma,
ya que ahora, en mi interior, todos esos espermatozoides caninos ya me
pertenecían por completo, eran míos, a mi me había costado sacarlos a fin de
cuentas.
En eso estaba pensando cuando un repentino peso me tumbó, era
Pluto, que en su tremenda calentura ya no estaba dispuesto a esperar un segundo
más, o al menos eso a mi me pareció, ya que alcancé a ver con el rabillo del ojo
su silueta precipitándose a mi, y con un tino increíble alojó su delicioso
instrumento en mi, era mucho más grande que el de Juguete, mas largo y mas
grueso, con una deliciosa punta y un bulbo descomunal, mi novio me tiró al piso
y caí de cara, pero ya estaba ensartada, sujeta por sus enormes y (no es por
nada) musculosas patas delanteras, intenté levantarme, pero no podía, estaba en
una posición muy incómoda, pero a la vez placentera, ya que podía sentir mejor
la follada tan tremenda que Pluto me estaba proporcionando, sentía que mi
interior era solo líquido, una mezcla de genes humanos y caninos en un
equilibrio perfecto, como pude me arrastré a un punto de apoyo y de un impulso
me coloqué en cuatro, el miembro de Pluto ya no me lastimaba, lo sentía todo,
tan delicioso, e intentando voltear a verlo no pude más y entre dientes, con
toda la pasión que podía sentir en ese momento le dije: Pluto, perrito lindo,
estas riquísimo, mi amor, mi vida, te adoro, te amo chiquito, dame mas…
No sé si me entendió, pero sentí sus movimientos más y más
fuertes golpeteando sus testículos contra mis labios mayores, que estimulaban mi
clítoris y me producían un auténtico mar de placer, yo correspondí moviendo mis
caderas hacia arriba y abajo, paladeando con mi concha su deliciosa herramienta,
acelerando mas y mas, sus embates eran cada vez mas violentos, meciendo mis
pechos con un ritmo salvaje al grado de que se habian salido del brassier y
golpeaban mi barbilla ya que estaba en cuatro patas, mirando como boba como el
piso se me movía al frente y atrás, en un momento dado sentí su bulbo entrar de
golpe, abrir mis labios vaginales al tope, alojarse en mis entrañas y expandir
más mi interior, no me importó, yo seguía moviéndome, intentando sentir todo su
pene, sus venas negruzcas, lo tenia adentro y lo quería disfrutar, todo en un
total éxtasis, hasta que sentí su semen en mi interior, tan cálido, acuoso y
abundante, apreté mis dientes y cerrando los ojos me concentré en sentir cómo se
vaciaba en mi interior, saboreándolo, no pude retenerlo en mí y se salió una
buena parte, yo estaba de veras cansada, simplemente descansé mi cara en el
piso, pero cuidando que mi culo siguiera apuntando hacia arriba, ensartado por
completo, abierto, mientras Pluto babeaba, su baba recorría mi espalda, llegaba
a mi nuca y se perdía en mi cabello, estaba tanto o mas cansado que yo,
estuvimos pegados un rato, no sé realmente cuanto, no tuve un reloj a la mano
para medir los minutos, solo me importó sentirme suya, y a la vez sentirme su
dueña, dueña de Juguete también, que estaba frente a nosotros, ya con su pene en
estado normal, y en un momento dado Pluto se safó, me asusté al ver su pene tan
grande, mucho mayor que lo normal, con un bulbo tremendo y goteando jugo, suyo y
mío, se limpió a lengüetazos, pero cuando se acercó para limpiarme a mi lo
retiré, ya que yo no estaba dispuesta a permitir que me quitara su regalo, mi
recompensa, el semen que hubiera querido absorber en mi organismo y guardar en
cada una de mis células como un recuerdo de tan maravillosa experiencia, no me
importó lo dilatado de mi entrada vaginal, me levanté un poco y noté como
escurría de mí todo el contenido, tan tibio, resbalando por la parte interna de
mis muslos, haciéndome cosquillas en la parte trasera de las rodillas, llegar a
mis pantorrillas y terminar en mis talones, Tomé a Pluto y como ya era noche
decidí que dormiría con la concha asì como estaba, rebosante de esa vida
microscópica que estaba sin duda en busca de un óvulo para fecundar, cosa que
sin duda no lograrían, en total desnudez llamé a Juguete a la cama, y me acosté
de lado, abrazando a Pluto y sobando delicadamente su miembro, palpando cada
milímetro de él, tocando sus patas delanteras y traseras, acariciando su cuello,
su cabeza, todo su ser, con un amor tierno como cuando me enamoré por primera
vez, y jurándole que aunque la sesión de ese día era para complacer a Juguete,
yo estaba enamorada de él, que si tenía que compartirme era porque Juguete
también tenia derecho por haberme enseñado a disfrutar del sexo con un perro,
pero yo amaba únicamente a uno, su nombre era Pluto.
En medio de esa situación, toqué su pene, sobé su capuchón y
en un acto de agradecimiento a todo el placer recibido esa tarde, decidí que esa
noche Pluto me tendría una vez más, así que colocándolo con el pecho hacia
arriba, me coloqué en cuclillas a un lado suyo, y acerqué la cara a su pene,
dispuesta a sacarlo de su escondite de la forma mas tierna, metí lentamente la
punta de la lengua en el orificio de su peludo albergue, sintiendo en ella
algunos pelos y abriendo un poco mas la boca, succionando suavemente para que
Pluto respondiera, el sabor me agradó, no por lo salado o dulce como algunas
dicen, sino por ser el sabor de mi macho, porque era para mi.
Pluto no tardó en reaccionar, acomodándose un poco se acortó
boca arriba, abriendo las patas traseras para darme más accesibilidad a su
miembro, que creció hasta que definitivamente ya no podia albergarlo en mis
labios, limitándome a mamar la punta y lamiéndolo por completo, recorriendo sus
venas y saboreando hasta que terminó en una eyaculación que casi me ahoga, pero
que creo que a ambos nos dejó totalmente satisfechos por esa ocasión.
Espero les haya gustado este relato,sin embargo no es el fin,
ya que tuve muchas experiencias más, antes y después de esta que ya relaté, ya
que crucé a Pluto y me regalaron un cachorro, que ya es tan bello como su padre,
y al cual cuido con la esperanza de que sea tan bueno como él.
Atte: Adrea Paola