Advertencia previa: esto va de intercambio de parejas. Pero
me resulta muy difícil condensar una historia en cuatro hojas, porque me gusta
explicar cómo se inician las cosas, y por qué sucede lo que sucede, de modo que
me han salido nada más y nada menos que 10 capítulos. Puede que los aficionados
al género se impacienten un poquito. Paciencia, y seguid la serie, que no
quedaréis defraudados, palabra.
Pasaron así varios segundos en que no sucedió nada. Estaba
decidiendo si "despertarme", cuando noté el leve crujido de pisadas en la arena,
primero encima de mi cabeza, y luego detrás de mí. Me mantuve inmóvil un poco
más. Entonces, la mano de Asun soltó mi erección, y luego retiró la que yo tenía
entre sus piernas. Sentí que se incorporaba, y ya no tuve excusas para seguir
haciéndome el dormido.
Cuando abrí los ojos, Toni enfocaba con la cámara de vídeo,
que no se perdía detalle del cuerpo de su mujer y el mío. ¡Había estado filmando
mientras nosotros fingíamos dormir!.
Me sentí un poco confundido a pesar del hecho de que, en
lugar de montar un escándalo, le hubiera motivado el grabar la escenita. Además,
¡qué diablos!, él había empezado todo al meterle mano a Any, cuando pensaba que
nosotros no podíamos verles.
- Con que, aprovechándoos de nuestra ausencia, ¿eh? -la voz
de Any, parada a nuestro lado con los brazos en jarras, tenía un fingido tono
regañón. Como Toni, no parecía en absoluto enfadada-.
- Lo siento, cariño, nos quedamos dormidos, y…
(Pero yo no lo lamentaba en absoluto. Al contrario, seguía
muy caliente como Toni, que seguía filmándolo todo con el pene completamente
horizontal).
Finalmente, Toni detuvo la grabación:
- ¡Vaya con la parejita!. Os dejamos solos un momento, y os
lo montáis sin dudarlo un instante…
- Pues no será que tú no hayas aprovechado el tiempo, no, que
ya te vimos metiéndole mano a Any -replicó rápida Asun-.
La mirada de la aludida se dirigió inmediatamente a los
prismáticos olvidados sobre la toalla, y su cara se puso como la grana.
- Yo, verás… en realidad Toni solo me estaba enseñando a
sujetar la caña, pero claro, es que es muy difícil en la estrechez de la lancha
que no nos rozáramos, y además, como estábamos desnudos…
Asun arrebató la cámara de las manos de su marido.
- Pues mira, ya nos habéis filmado a Alex y a mí, y me "pone"
tener un recuerdo vuestro también.
Any la miró confundida:
- ¿Qué quieres decir?.
- Pues que podríais repetir la escenita de la pesca en tierra
firme, para darle un poco de interés a la cinta.
Any ahora puso sus ojos asustados en mí. Pero yo no estaba
dispuesto a impedirlo. Como antes a través de los binoculares, la idea de los
dos enlazados en la lancha me excitaba muchísimo. Toni decidió la cuestión,
tomando a Any de la mano, y tirando de ella hacia la zodiac.
Al final, como no había manera de que el encuadre no
incluyera la arena donde estaba varada ahora la embarcación, Asun y yo la
empujamos un par de metros dentro del agua. Luego, la chica comenzó a filmar…
La imagen recoge desde un costado la totalidad de la lancha.
Toni está en la popa, con la caña del timón en la mano derecha, y Any sentada
frente a él, claramente ruborizada, y con las piernas juntas.
Asun apretó el botón "Pause".
- Oye, Any, antes no ibas tan recatadita… Abrete de piernas,
cariño, que habíamos quedado en una repetición de vuestra excursión de pesca…
La cámara muestra a Any, con una semisonrisa algo crispada,
separando las piernas. Hay un zoom sobre el sexo de la chica, y la imagen
retrocede de nuevo a un plano medio. Toni se pone en pie, haciendo balancear
peligrosamente la embarcación. Le dice algo a Any, y esta se vuelve de costado,
con una pierna a cada lado de la tabla del asiento. Toni toma la caña del fondo,
y se sienta detrás de ella.
Asun detuvo de nuevo la grabación, y rodeó la lancha con el
agua a la cintura.
El objetivo recoge ahora la imagen de Any tomada desde el
frente. Toni, completamente pegado a su espalda, hace ademán de lanzar el
anzuelo. Luego pasa la caña a Any, que la sostiene con las dos manos. Los brazos
de Toni, en una exacta repetición de la imagen que pudimos contemplar de lejos,
pasan bajo las axilas de Any, quedando en contacto con sus pechos. Se mantienen
así unos segundos. Después, Toni retira la caña de las manos de ella, y la
deposita en el fondo de la lancha.
Las manos de Toni se posan descaradamente en los pechos de
Any, y comienzan a acariciarlos. Any cierra los ojos, y echa la cabeza hacia
atrás.
(¡Costaba trabajo creerlo!. Any se había olvidado de la
cámara y de nosotros, y se estaba entregando de nuevo a las caricias de Toni).
Toni cubre de besos el cuello femenino. Una de sus manos
acaricia suavemente una rodilla de Any, y luego va descendiendo poco a poco por
el muslo, hasta quedar sobre la abertura de su vulva, que aparece brillante de
humedad en la imagen.
La mano de Toni recorre arriba y abajo durante unos segundos
el sexo de Any. Finalmente, esta parece salir del trance, y retira la mano de
él.
- Oye, ¡ya está bien!. ¡Apaga la cámara!.
- ¡De eso nada, rica!, -replicó Asun-. Alex y yo queremos ver
el resto…
- De veras, no pasó nada más -intervino Toni-. Entonces Any
me dijo que no estaba bien lo que estábamos haciendo, y que quería volver a
tierra…
Toni saltó al agua, y tiró de la zodiac hasta dejarla
nuevamente en seco. Entonces Any arrebató la cámara de manos de Asun:
- Creo que tenemos derecho a que vosotros también hagáis una
reconstrucción de lo que hacíais entretanto -había un tono vengativo en la voz
de Any, que se volvió a Toni-.
- ¿A que tú también estás de acuerdo?.
- Pero, si no hicimos nada… -rió Asun-. Os estuvimos mirando
a través de los prismáticos. Luego, cuando volvíais hacia aquí, decidimos fingir
que nos habíamos dormido… este… en una pose sugestiva.
- ¡Anda ya, guapa! -saltó rápida Any-. Apostaría esto a que
habéis echado un polvo. ¡Cómo si no conociera yo a Alex!...
- De veras, -insistí-. No hubo más de lo que acaba de decir
Asun…
- Pues yo no me quedo sin grabar un "numerito" vuestro,
-replicó Any, poniendo en marcha la grabación-. De modo que, improvisad.
- Yo tampoco me creo nada que estuvierais mirando simplemente
-terció Toni-.
- Bueno, cariño, piensa lo que quieras -replicó Asun-. Ahora
que si os pone vernos a Alex y a mí…
Los siguientes minutos de filmación recogen una
reconstrucción bastante exacta de las "actividades" que realizábamos Asun y yo
mientras tenía lugar la "escenita" en el mar. Solo que en ellas la chica no se
recata nada de tomar mi pene y embadurnarlo de crema y, ya puestos, hay una
imagen de Asun tumbada con las piernas muy abiertas mostrando la totalidad de
sus encantos, mientras mis manos extienden el cosmético en sus ingles,
peligrosamente cerca de su sexo entreabierto, para finalmente acabar
masajeándolo sin rubor alguno, cosas estas que no habían sucedido en la
realidad.
Luego la chica se incorporó:
- Qué, ¿satisfechos?.
- ¡Vamos! -replicó Asun-. No tratarás de convencerme de que
os detuvisteis aquí…
Yo, como antes Toni, sentí la necesidad de explicarles que
no, que después fue cuando tomamos los prismáticos, y no había habido nada más.
Pero las miradas dubitativas de los otros dos me indicaron que no habían quedado
convencidos del todo…
Toni consultó su reloj:
- Oye, lo estamos pasando muy bien, pero más vale que
pleguemos y volvamos, porque no me gustaría que se nos hiciera de noche en la
mar…
Hora y media más tarde estábamos sentados los cuatro en una
terraza del puerto, ante unos refrescos. Hicimos tiempo hasta la hora de la
cena, y después hubo una larga sobremesa, ante unos cafés y un par de copas.
Y finalmente, volvimos a la casa alquilada. Asun y Toni
entraron juntos al aseo, con la intención de darse una ducha. Quince minutos
después, aún sentíamos correr el agua, pero nada más. La pareja se mantenía en
un significativo silencio.
Any se levantó de repente, con una sonrisa de oreja a oreja.
Yo la miraba con extrañeza, hasta que advertí que había tomado la cámara, y
entonces comprendí su intención. Solo que pensé que lo obvio sería que ellos
hubieran puesto el cerrojo de la puerta, y entonces no habría modo…
De puntillas, nos acercamos al cuarto de baño. Muy
lentamente, rogando para que el cierre estuviera bien engrasado, bajé el
pestillo. Abrí la puerta apenas una rendija, lo suficiente para que el objetivo
de la cámara tuviera una vista del interior.
¡No nos habíamos equivocado!. Ambos estaban abrazados,
completamente desnudos bajo los finos chorros de agua tibia. Asun tenía un pie
puesto sobre el borde de la bañera, y tenía las manos sobre las nalgas de Toni,
que se contraían y relajaban en los movimientos del coito. Este tenía la cabeza
baja, y succionaba una de las tiesas tetitas de su mujer, mientras que la otra
era atendida por una de sus manos.
Asun estaba de frente a nosotros, pero tenía los ojos
cerrados, con un gesto de indudable placer en su rostro.
Segundos después, la chica se mordió la mano, tratando de
ahogar los gemidos que emitía en un tono muy bajo. El ritmo de las embestidas de
Toni se aceleró, mientras las manos de la chica se aferraban convulsivamente a
la espalda de su marido. Después, hubo varias contracciones profundas, y
finalmente ambos se relajaron, mientras se besaban ardientemente, culminado su
acto de amor.
Any y yo nos retiramos apresuradamente, antes de que alguno
de ellos se diera cuenta de que tenían espectadores. Cerré la puerta
silenciosamente, y nos sentamos muy formalitos en un sofá, esperando la salida
de la otra pareja.
Unos minutos después tuvimos una visión fugaz de la espalda y
el culito de Asun, completamente desnuda, que se dirigía a su habitación. Toni
entró en el salón tan desnudo como su mujer, tapándose incongruentemente el
miembro con una mano. No pude por menos de sonreír: ¡Cómo si Any y yo no le
hubiéramos visto nunca en pelotas!.
- El baño es vuestro, chicos -exclamó desde la puerta-.
Luego se dio la vuelta, y siguió los pasos de Asun.
Instantes después, Any y yo estábamos desnudos en el cuarto
de aseo. Yo estaba inclinado sobre la bañera, tratando de regular la temperatura
del agua. Sentí la mano de ella introduciéndose entre mis piernas desde atrás,
para tomar suavemente mis testículos entre los dedos.
- Dime la verdad -pidió con voz melosa-. ¿En serio no te has
follado a Asun esta tarde?.
- ¡Parece que tienes ganas de que te regale los oídos!. No,
no ha habido nada. Pero ahora mismo, lo que me apetece un montón es echarte un
polvo a ti. La escena de la ducha de Toni y Asun me ha puesto "a mil"…
Me volví. Any estaba recostada en la repisa donde estaba
empotrado el lavabo. Me puse ante ella, y la aferré por las caderas, empujándola
ligeramente hasta que quedó sentada en el mismo borde. Luego, con las manos en
sus corvas la obligué a levantar las piernas, con lo que sus talones quedaron
apoyados en el tablero, y sus muslos muy abiertos. Mi pene entró en su interior
sin dificultad alguna, ayudada la penetración por su evidente humedad.
Entonces, como una revelación, me vino de repente la idea. Me
incliné en su oído:
- ¿Te imaginas si Toni y Asun tienen nuestra misma idea, y
nos filman ahora?.
La mirada de Asun se dirigió rápida a la puerta, que estaba
completamente cerrada. Sonrió tranquilizada.
- Me daría mucho "corte"…
- Pues, verás, a mí me excita muchísimo la idea de tener
"voyeurs" mientras follamos, y si nos graban, pues mejor, más morbo cuando algún
día veamos la cinta.
- Por sí o por no, -continué- tratar de no mirar hacia la
puerta. Cierra los ojos, y colabora un poco, que estoy a punto.
Unos instantes después, Any estaba completamente absorta en
las sensaciones de mi pene entrando y saliendo de su interior. Estaba cubriendo
de besos la totalidad de mi rostro abrazada a mi cuello, al tiempo que yo tenía
sus dos hermosos pechos en mis manos, y rodeaba sus pezones entre el índice y
pulgar, en un indoloro pellizco, que sabía por experiencia que la ponía fuera de
sí.
Sentí la urgencia de mi deseo, y bombeé más rápido. Any gemía
ligeramente con la boca entreabierta. Sus piernas pasaron a rodear mi cintura y
se apretó fuertemente contra mí, oscilando la pelvis adelante y atrás. Mi ritmo
se hizo más lento, pero las penetraciones eran más profundas. Y entonces eyaculé
dentro de ella, mientras de su boca surgían gemidos roncos apenas reprimidos.
Mantuve mis movimientos aún unos segundos, hasta que sus brazos aflojaron su
presión sobre mi cuerpo, cuando cesaron las contracciones de su orgasmo.
Y entonces miré de reojo al espejo, que reflejaba la ranura
de la puerta entreabierta, y permitía contemplar la porción del rostro de Asun
que no tapaba la videocámara. Aunque apenas podía distinguirse por la ranura,
estaba en cuclillas, completamente desnuda. Sobre ella, el único ojo visible de
Toni no se perdía detalle de la escena.
A.V. Octubre de 2003.
¿Te ha gustado?. ¿Qué opinas sobre el intercambio de
parejas?. ¿Lo has practicado alguna vez?. ¿Y sobre el sexo en grupo?. ¿Fantaseas
sobre ello, sola/o o con tu pareja?. Me gustaría recibir vuestros comentarios al
respecto. ¡Ah!, y no dejes de leer la continuación.
lachlaiinn@msn.com