Dios me dio un beso en New York City en enero del 2000. Fue
en uno de esos pubs del Village, yo iba travestido con un saco largo de huemul
encima –porque soy una puta frívola y porque en esa epoca hace un frío que ni da
para mear.
Entonces entre las luces azules de un túnel, lo besé contra
la pared. Nuestros dos miembros batallando a traves de nuestros pantalones.
Sentí como su mano tímida me bajaba el cierre.
Entonces bajó y se lo metió hasta la garganta. Déjenme
decirles que Dios es un fantástico chupapijas, con esa lengua de serpiente
jugando a meterse en el agujero de mi pija roja me volvía loco. Y no era ningun
marica, se la metia hasta el fondo sin arcadas.
Después se levantó y le dije que se diera vuelta, El te
conoce toda la vida con solo mirarte a los ojos –by the way, noté que sus
pupilas estaban dilatadas; su Señor es un drogón perdido-.
Entonces sonrió y se bajó el pantalon, dejándome ver su
agujerito apretado. Y cuando entró pensé en su hijo, lo veia en la cruz con una
terrible erección mientras lo crucificaban. Miré para abajo, la visión más bella
del mundo: mi pija gorda entrando en el culo de Dios.Y Jesus pedía a gritos que
lo clavaran más fuerte.
Y me ví a mi mismo con una corona de espinas rompiéndole el
orto sobre aquella alfombra de terciopelo rojo llena de mierda, colillas de
cigarrillo y forros usados (yo me lo cogí sin forro, aunque tal vez en esta
época hasta Dios tiene SIDA, quién sabe?).
Miré a mi alrededor, había dos obispos masturbándose –uno al
otro-. En estos lugares deberían traer niños, así como un paseo para curas
pedofilos a lo Plaza Sésamo (and don’t get me wrong adoro la pornografia
infantil).
Aceleré mis movimientos de cadera, mientras nuestros gemidos
iban in crescendo. Una lágrima corría por su cara. Entonces imaginé a Jesus
clavado en su cruz conmigo trepado a ella, clavándole mi enorme miembro en su
herida de muerte (la que tenia en el torso, que le salió agua) y era un
enchastre de semen y sudor. Pero de esa herida no salía sangre, salía mierda. Y
salía a chorros.
Entonces acabé.