En el mar de tú piel, me pierdo en el deseo que haces
emerger.
En el cielo, tú sonrisa
En mi pelo, retazos de tu piel
Por mi sangre corre tu sangre y por mi piel tú piel.
Lía tú mirada a mis ojos
En tus labios, los míos
No vale luchar contra la corriente del deseo que se apodera
de nuestros cuerpos
Déjame perderme en el abismo de tu anochecer
Fundirnos, hasta ver el día caer
Donde se encuentra la noche, ese será nuestro refugio
Que nada nos separe, amor, que nada nos separe.
Dedicado a mi adorado profesor, gracias por las noches de
sexo, de locura, de nuevas experiencias y de infinidad de orgasmos dulces y
salados. Por tu paciencia, amabilidad y tu amor incondicional. Por que esa playa
nos vio nacer, fue y siempre será nuestro lugar y aquel nuestro momento.
Gracias