Maria José y su pareja gozan con otro.
Mª José y yo llevamos saliendo juntos varios años. Ella está
espléndida a sus 45. Tenemos una vida muy activa de sexo y seguimos siendo unas
amantes alocados
Me acuerdo como al principio me comentaba Mª Josè, que su marido tenia una
colección de pelis porno que utilizaba alguna que otra vez los viernes y
sábados, cuando estaban solos en casa, para hacer que las viera y así ponerla
cachonda o como dice ella, por lo menos accesible a empezar con lo que perseguía
su marido. Según me comentaba ese tipo de pelis no la atraían aunque quizás en
alguna la pusiera a tono un poco. El caso es que un día que pudimos estar en su
casa toda la tarde solos se acordó de las pelis y se empeño en poner una de las
que ella se excitaba un poco, se llamaba Diez Negritos en similitud a la peli
policiaca de ese nombre, bueno pues ya al poco de empezar y después de echar
también un vistazo a las cajas de su colección la dije que eso no eran pelis
porno, si no eróticas y que para alguna calentura vale pero nada mas, por lo que
continuamos viendo la peli pero con poca atención porque nos dedicamos a
aprovechar las pocas oportunidades en que podemos estar solos.
Yo tenia una cinta de vídeo porno que incluía cuatro pelis
con temas diferentes, hetero, lesbico, zoofilia y gays, y en la primera
oportunidad que tuvimos después de ese día la puse para que la viera, y de
verdad que en cuanto empezó el primer tema ya vi como estas si le gustaban, ya
que hicimos el amor como locos, al cabo del rato pasamos a la siguiente de tema
lesbi que la vimos acurrucados y reponiéndonos un poco, y aunque no dijo nada no
perdia detalle de las escenas, estaba claro que queria mantener su posición de
que ese tema no la atraía.
Entonces empezó la siguiente peli en la que aparecia dos
chicas con un perro al que ponían cachondo tocando su pene, Mª José comento que
tenían que estar drogadas y que eso era de pervertidos, pero seguía sin perderse
nada, mientras en la peli las chicas estaban masturbándole, después
chupandosela, y en fin mas cosas que os podeis imaginar, yo la comente que era
bien sabido de la cantidad de dueñas de mascotas que se beneficiaban en ese
sentido de ellas dentro claro de toda la higiene necesaria, en la peli las
chicas se habían apañado después de varios intentos para que el perro follase a
una de ellas y vaya si lo hizo, la chica tuvo que disfrutar muchisimo ya que el
polvo duro lo suyo, y no parecía que simulase.
Realmente la escena tenia su morbo y aunque Mª José no dijo
nada cogió de repente mi cola que estaba excitadísima por lo que estaba viendo y
me hizo una mamada tan salvaje que yo creí por momentos que me la iba a
arrancar. Todavía con mi semen en su boca, miraba como las chicas se
intercambiaron, tumbándose una, con las piernas abiertas y separando sus labios
ofreciendo de esta forma todo su coño completamente abierto y mientras la otra
dirigía al perro hacia esa fruta apetitosa que no tardo en empezar a lamer de
forma intensa y continua, consiguiendo en poquísimo tiempo que se corriera con
múltiples orgasmos Me excitó demasiado ver lo que habian hecho y disfrutado
notándome como se me ponía dura otra vez.
La ultima peli de gays, solo tenia dos chicos muy majetes
cachas y muy bien dotados con unas colas enormes. Al notarme empalmado creyo que
era por lo que estabamos viendo, y me echo una mirada bastante morbosa,
echándome la mano a mi cola, para a continuación masturbarme de nuevo,
convencida que me ponía cachondo lo que estaba viendo, pero lo curioso es no
hizo comentario alguno mientras me masturbaba ni después de correrme.
Después de aquel día empecé a fantasear viendo a Mª José haciéndolo con un perro
grande, no sé porqué, solamente pensar en ella con una enorme polla de perro en
su coñito apretado follandola durante un buen rato, me ponía bastante excitado.
Entonces ocurrió que un día, en que necesitábamos estar solos
porque el trabajo estaba haciendo imposible que compartiéramos nuestros
momentos, tuvo que recurrir a su amiga Victoria, que también esta al tanto de lo
nuestro, para ver si nos podía dejar su casa y con gran suerte por nuestra
parte, la dijo que esa tarde nos podíamos ir a su casa ya que su marido e hijas
estaban fuera y llegarían bien tarde..
Estos amigos de ella tenían un perro labrador negro y bastante grande, muy
simpático y sociable según sus dueños. Su nombre era "Nanuki" y tenía unos 3
años.
Bueno pues esa tarde nos tendríamos que quedar solo con
Nanuki en casa, aunque a èl lo dejaríamos en el jardín donde tenía mucha
libertad y se divertía jugando él solo.
Nosotros nos metimos en casa mientras Nanuki después de habernos olido con
detalle y porque no decirlo de forma un poco indiscreta en las partes intimas de
Mª José, se quedó en el jardín mientras nosotros íbamos "al lío". Después de
algunas bebidas, nos empezamos a entonar y comenzamos nuestros "juegos". Mª José
se quitó su camiseta y los pantalones, y comprobé que no tenía ropa interior,
bueno si el tanga más minúsculo que he visto en mi vida y que lo había comprado
para mí, creo que estaba claro que ella tenía algo diferente en mente. Mª José
es muy caliente y sexy, tiene un culito redondito y duro, que me enamora cada
día mas, un excitante vello púbico arregladito y bien afeitado, y medianas pero
perfectas tetas con pezones oscuros. Estaba muy cachonda por el vino que la pone
siempre a tope y poco a poco nos fuimos calentando más. Ya tenía mis dedos en su
rajita, y ella me empapaba mis dedos.
Cuando estábamos en lo más álgido, Nanuki empezó a aullar. No
sé si es que sabía entonces lo que hacíamos y deseaba entrar en la acción o qué,
pero no se callaba. Venga aullar y aullar, nos estaba cortando el rollo.
Hasta que finalmente dije "Voy a ver si puedo hacer callar a ese perro", ella me
dijo que no la dejara así de cachonda, y que como tardara mucho sus dedos se
iban a encargar de terminar lo que estaba dejando a punto de correrse.
Salí al jardín y allí estaba él con su cola moviéndola y mirándome como
diciéndome ¿qué estáis haciendo ahí dentro los dos? Me acerqué a él para
acariciarle la cabeza, olvidándome de que en mis manos tenía el olor del coño de
Mª José, Nanuki comenzó a olerme la mano y a lamerla con ganas. Se veía que le
gustaba el sabor, lamió todos los jugos de entre mis dedos. Entrando en casa, le
dije a Nanuki que se quedara ahí, como si me fuera a hacer caso, y sin darme
cuenta deje la puerta sin encajar totalmente.
Volví de nuevo al salón, donde Mª José estaba acabando otro vaso de vino, en ese
momento ella estaba bastante "contenta", y eso me pareció bien, mientras más
cachonda estuviera mejor ya que es capaz de todo. Yo la dije, "por una vez eres
una chica buena, te has esperado a tu dueño o no?". Como evitó contestarme
entendí que no me había podido esperar y se había masturbado.
Mª José estaba sentada desnuda en el sofá, bebiendo otro vaso de vino y ya
estábamos a punto para proseguir cuando Nanuki se acercó a una esquina del sofá
y le puso su negra narizota en su pierna. Ella se pegó un susto y gritó,
asustada por la repentina intrusión del perrazo.
"¡Llévate a esta bestia de aquí, me ha dado un susto de
muerte!" –dijo ella.
Le dije que no pasaba nada, que sólo quería caricias y ella me dijo que eso no
la importaba, que lo llevara fuera. En ese instante, Nanuki se puso a lamerle la
mano y ella se calmó un poco, acariciándole su cabeza.
"Vaya, perrito, "-dijo ella- "me acabas de dar un susto de muerte, Nanuki. No lo
vuelvas a hacer ¿eh?"
Y Nanuki que le empieza a lamer la pierna.
"No hagas eso, quieto, eres un perro muy malo" –le dijo ella
Pero Nanuki no paraba; y comenzó a acercar su nariz a la zona de su coñito. Ella
intentaba empujarle su cabezota, pero era demasiado insistente y fuerte, debía
estar bastante excitado por el aroma de su coño. Le dije, "Parece que le gustas
mucho, mira lo excitado que le has puesto". Mª José miró hacia abajo y se le
abrieron los ojos al ver un pedazo de cola colgante y roja salida de la
envoltura. Parecían unos 18 o 20 cm..
La cara de Mª José era todo un poema, se puso rojísima cuando
le vio esa polla grande roja y brillante. "Joder, es realmente enorme, vaya
rabo" alcanzó a decir.
El vino la tenía muy excitada y la polla grande del perro la calentó aun más,
sobre todo al saber que ella era la causa de que saliese esa enorme cola. No
podía apartar la vista. La ordene que intentara tocárselo.
"No me atrevo, podría morderme."
Le dije que seguramente le iba a gustar mucho. Por mi insistencia ella se
decidió al fin y se agachó un poco y comenzó a frotarle ligeramente la
herramienta, mientras yo la pasaba mi cola empalmada por su espalda hasta
rozarla todo el culo. A él le debió encantar porque la polla comenzó a crecer y
a crecer. Nanuki sabía de qué iba el tema y metió la nariz en el coñito jugoso
de Mª José. Ella pegó un brinco al principio que casi me tira, pero le dije que
se echara y que dejara hacer a ver que hacia, que yo lo separaba si no la
gustaba y seguro que lo iba a disfrutar.
Antes de que ella pudiera decir nada y en cuanto se tumbo, Nanuki le estaba
lamiendo el coño como poseído. Mª José empezaba a gemir, sus ojos se ponían en
blanco. Nanuk la lamía sin parar con su lengua y ella disfrutaba a cada segundo.
Separó las piernas de par en par al tiempo que sus manos separaban los labios
para permitirle entrar lo más adentro que pudiera. No paraba de mojar, pero todo
los jugos que le salían lo lamía el perro, pasándole toda la lengua por el
clítoris y ella sabía que se iba a correr. Nanuki era incansable, venga lamer y
lamerle el coño. Ella ya estaba que no podía más, levantó el culo lo más que
podía para que también le lamiera por ahí. Nanuki se puso a lamerla el culo
también como loco.
Lamía con tantas ganas que a ella se le escapaban grititos "!Síííí, chúpame
asíííí´, el coño y el culo asiiiii, mi perritoooo!" El espectáculo era grandioso
y yo estaba totalmente fuera de mí.
Ella ya se estaba corriendo y le salían más gritos de placer, orgasmos múltiples
que la tenían como poseída. Nunca había sentido tanto placer, ¡y de un animal!.
Hasta me dio un poco de celos. A ella ya no le importaba lo que estaba haciendo,
era demasiado tarde para parar. Ella deseaba más de ese perrazo y sólo quería
que no parara de lamerle su coño y su culito.
Cuando los orgasmos comenzaron a remitir, abrió los ojos y me miró, con Nanuki
aun lamiéndole el culo, su cara toda encendida.
"No me puedo creer que le haya dejado hacer esto" me dijo.
Le dije que no pasaba nada y que estaba contento de que le hubiera gustado la
experiencia. Fui a por otra bebida para que se relajase y apagase el ardor que
sentía en su garganta. Nanuki seguía, lamiéndose el pene. Seguía grueso y muy
visible.
Mª José lo miró, y puso sus ojos en su enorme pene y yo al verla ya recuperada
la dije: "quiero ese pene que estas mirando, dentro de ti". Yo estaba tan
excitadisimo que no podía aguantar mas, y sabiendo que ella estaba fuera de sí,
sabia que a poco que insistiese no se resistiría a hacer lo que la pidiera.
Mª José no dijo nada y entonces cogí a Nanuki de su cabeza para orientarla hacia
ella y cuando estabamos a centímetros de su rajita, se lo ordene, me pregunto
"de verdad quieres que lo haga cari, sabes que hago lo que tu pidas" la respondí
"Hazlo" al tiempo que mi cabeza confirmaba que quería que lo hiciera, ella se
acerco a Nanuki y se dispuso a masturbarle.
Entonces, ante mi sorpresa, ella se arrodilló y diciéndome
esto te excitara aun más, se metió esa polla enorme y caliente en su boca. Yo la
dije que no fuera tan viciosa, que lo que yo quería era que se la metiera en el
coño. Pero Mª José estaba en lo suyo y comenzó a chupar y a chupar, y la polla
creció y creció. Ella jadeaba como una perra mientras movía su cabeza
metiéndosela dentro de su boca, a Nanuki le debía encantar eso porque empezó a
culear ligeramente. Al rato ella se levantó y se colocó sobre el sofá con su
precioso culito para arriba y me pidió que le ayudara a que le follase nuestro
amigo. Su coño estaba todavía muy mojado y ayudé a Nanuki a entrar dentro de
ella.
Ella estaba muy sorprendida del tamaño: "¡¡Jodeeeer!!, ¡¡es muy grandeeeee, y
está taaaan caliente!!"
Nanuki comenzó a follarla como poseído, desde el comienzo,
nada de contemplaciones. Sólo le veía follar de forma muy rápida, empujando su
gran pene dentro y fuera de ella. Ella comenzó a gritar con cada embestida de
esa polla enorme. Mª José también se movía para atrás al mismo ritmo del animal,
muy fuerte.
Nanuki seguía follándola como si fuera lo único que supiera
hacer, sin parar, dentro y fuera, una y otra vez, y así llegó casi a los 20
minutos, siempre igual. Mª José sólo podía jadear y aguantar, hacía rato que ya
no podía seguir a su ritmo y se mantuvo aguantando las continuas embestidas,
tratando de coger aire con cada entrada de él. Estaba empapada de sudor.
Mª José estaba igual, gimiendo también de placer, nuevamente sus ojos en blanco,
el preludio de sus orgasmos.
" Oh, ooooooohh, oooooooh"- gritó, tras sentir el primer chorro del semen
caliente en su vagina torturada.
Nanuki se corría y se corría dentro de ella, tantos chorros
que Mª José pensó que nunca pararía. Y no quería que él se saliera, para
mantener ese semen dentro de ella, tan calentito. No podría creer la cantidad de
semen de perro que salió de su coño. Salió despedido de su vagina corriendo por
sus piernas. Debía tener mucho más dentro de ella aun, Mª José intentaba taparse
el coño para impedir que saliese más. Mi polla no podía más después de todo el
espectáculo, y necesitaba con urgencia vaciarme. Ver todo ese semen de perro
salir del coño de Mª José era ya demasiado para mí, de modo que dirigí mi polla
a la boca de Mª José y ella me la chupó con ansia hasta que me corrí dentro de
la boca.
Tras un breve descanso, ella me miró, con un gesto muy vergonzoso y me dijo: "no
me puedo creer lo que he hecho, no puedo creer que un animal me haya follado de
esta manera, eres malísimo, pero eres mi dueño y lo que más quiero en este
mundo"
Le comenté que no había problema con eso, siempre que fuera
un animal y no otro hombre sin yo saberlo, y que reconociese de verdad lo mucho
que habia disfrutado con todo lo que le habia hecho Nanuki. Entonces me
respondió que no lo haría con otro hombre salvo conmigo, a no ser que se lo
ordenase, pero que estaba segura de que tenía que repetir con Nanuki. También
dijo, dentro de su euforia, que si tuviésemos un perro como Nanuki, seguro que
entonces si terminaría engañándome con él, porque habia tenido unos orgasmos
como nunca antes los habia sentido.
Eso si me pidió que no lo comentara con nadie, aunque ella
tendría que disimular bastante cuando estuviese con sus amigos y con Nanuki
delante.