Un tanto decepcionados regresaron
a casa y Blanche pudo comprobar con satisfaccion que el fenomeno que se
producia a muchos metros bajo los cimientos de Las Cuatro Rosas era totalmente
imperceptible tanto desde fuera de la casa como desde dentro de ella. Ni
siquiera los esclavos se sentian alarmados por un fenomeno que ni imaginaban
que se estaba produciendo.
Al amanecer del dia siguiente se
reunieron con Burt en el puerto y montaron en una pequeña embarcacion
que segun su propietario habia de llevarles hasta el mar.
Burt Grenn aviso de inmediato que
aquella embarcacion no seria capaz de acercarlos al mar, era demasiado
pequeña para lo que ellos pretendian.
Tras una acalorada discusion con
el patron dejaron la barquichuela que a Blanche la perecia muy grande en
comparacion con la que ella habia usado para navegar por la cueva en los
tiempos en que permanecia anegada de agua.
De todas maneras Blanche confiaba
lo suficiente en el buen juicio del señor Grenn como para hacerle
caso.
Fue imposible encontrar a nadie
que estuviera dispuesto a llevarlos hasta el mar. Solo aquel loco que se
habia ofrecido el dia anterior seguia esperandoles para ver si lograba
embarcarlos.
Blanche estaba ansiosa por llevar
a cabo sus deseos pero el buen juicio se termino por imponer. Cuando nadie
se atrevia a llevarles era porque la cosa debia ser realmente peligrosa.
Incluso Jack que habitualmente apoyaba las decisiones de Blanche se mostraba
ahora cauteloso y desaconsejaba la aventura.
De regreso a casa, Blanche pudo
comprobar que el fenomeno no solo no habia cesado sino que parecia ir creciendo
en intensidad y frecuencia. La enorme galeria que habia bajo el agujero
se vaciaba y se llenaba con una rapidez asombrosa.
Durante cuatro dias el fenomeno
se produjo ininterrumpidamente y al amanecer del quinto dia Blanche fue
despertada por un marinero que venia de parte del director de la naviera
con el que habian consultado el primer dia.
Este les mandaba recado de que la
tormenta, sin cesar del todo, habia disminuido lo suficiente como para
que se reanudaran los viajes maritimos poniendo uno de los barcos a su
disposicion por si queria llegar hasta el mar.
Blanche mando recado inmediato al
señor Grenn y poco despues, con las primeras luces del alba los
tres partian hacia el mar.
Tanto Blanche como Jack era la primera
vez que subian en un barco y se sentian nerviosos a pesar de que en el
rio aquel enorme monstruo se movia majestuoso y obediente. Blanche no hubiera
podido imaginar que un barco fuera tan grande y que en el cupiesen tantas
cosas.
Los pasajeros, sin duda mas prevenidos
que ellos llevaban recias ropas de viaje.
Por fin empezo a oirse en la lejania
un apagado e intermitente murmullo que desperto la ya excitada curiosidad
de Blanche.
Las rafagas de viento traian los
ruidos y el olor del mar pero aunque todavia no eran capaces de verlo Blanche
descubrio en aquel olor la misma rara fragancia que la que impregnaban
las corrientes de aire de la cueva.
Todavia paso un buen rato antes
de Blanche pudiera distinguir en el horizonte algo asi como una muralla
azul que se movia creciendo y desapareciendo continuamente.
Poco despues pudo distinguir que
las olas estaban coronadas por un penacho de espuma blanca que avanzaba
con ellas antes de precipitarse produciendo un ruido sordo y retumbante.
Blanche se asusto al pensar que
el barco se dirigia directo hacia aquel punto donde rompian las olas.
Todavia no habian llegado a abandonar
del todo el cauce del rio pero ya la embarcacion, a pesar de su tamaño,
comenzaba a moverse y a cabecear debido al infierno que se agitaba ante
su proa.
En aquellos momentos Blanche se
arrepintio de haber sido tan insensata como para emprender aquella aventura.
Se encontraba sobrecogida por la
belleza y la fuerza que tenia ante sus ojos.
Jack aferrado a una cuerda estaba
livido. Parecia como si temiera que el navio se hundiera bajo sus pies
y fuera tragado por las embravecias aguas.
Lo cierto es que Blanche no se encontraba
mucho mas segura a pesar de los continuos animos que la daba el señor
Grenn diciendo que estaba claro que lo peor de la tormenta ya habia pasado
y que aquello ya no eran mas que los restos.
Subitamente una masa espumante de
agua inundo la cubierta y Blanche creyo que habia llegado su ultima hora.
La confusion se extendio por doquier pero duro unos pocos instantes. Como
impulsado por una fuerza gigantesca el barco remonto el agua y volvio a
navegar expulsando espuma por sus costados.
De pronto Blanche se pregunto alarmada
como iban a regresar? Parecia que a nadie se le habia pasado por la cabeza
que ellos tenian que regresar.
Cuando comunico sus inquietudes
al señor Grenn este la tranquilizo preguntandola si habia visto
la barca que les habia seguido desde el puerto.
Blanche contesto que si pero que
hacia rato que se habia separado de ellos tan pronto como comenzaron a
adentrarse en el mar.
- Claro, es demasiado fragil para
poder seguirnos. Ellos van costeando al abrigo de los vientos y las olas,
se encontraran con nosotros dentro de un rato, nos recogeran y nos regresaran
a puerto.
Blanche respiro con alivio al oir
la explicacion de Burt Grenn. Por un momento llego a pensar que les obligarian
a efectuar el viaje a Europa. Estaba segura de no poder resistirlo. Hacia
poco que habian llegado al mar pero su estomago comenzaba a agitarse tanto
como el barco.
No era la unica que se sentia mareada,
algunos de los pasajeros, palidos como la muerte corrian rapidos hacia
las barandillas y entre formidables arcadas liberaban los estomagos de
su contenido.
Jack aguanto menos que ella y dando
traspies cayo antes de vomitar como un animal indigestado.
Blanche trataba de hacerse la fuerte.
Sentia como si no fuera digno de su estatus hacer semejante cosa pero finalmente
hubo de correr como todos.
Burt corrio tras ella y la sujeto
mientras vaciaba el estomago previniendo que un movimiento brusco del barco
pudiera hacerla perder el equilibrio y caer a la embravecidas aguas.
Noto un alivio momentaneo pero aquel
infernal tiovivo continuo sin darla tregua ni reposo.
Habia momentos en los que creia
morir y se preguntaba si alguno de aquellos que habian embarcado en Nueva
Orleans llegarian vivos a Europa. Desde luego ella no llegaria si tuviera
que ir tan lejos. Blanche no tenia una idea clara de donde estaba Europa
pero si era consciente que debia estar mucho mas lejos de aquellas rocas
que se veian en la lejania. Era el punto donde segun el señor Grenn
debian encontrarse con la barca que habia de llevarles de nuevo al puerto.
De pronto Blanche se asusto. Hacia
rato que no veia a Jack. Se lo comunico a Burt y este la dijo que no se
preocupara. Le habia visto introducirse dentro de un rollo de cuerda y
debia estar seguro y mas o menos tranquilo.
Blanche se maravillo de la forma
de actuar de Jack, ni siquiera estando en situaciones apuradas dejaba de
pensar de una forma simple y practica.
Por fin llegaron frente a las rocas
y buscaron con ansiedad la barca que habia de llevarles al puerto. La vieron
como un punto negro que parecia volar sobre las crestas de las olas. Un
punto que aparecia y desaparecia de la vista como si fuera engullido una
y otra vez por las fauces abiertas del oceano.
A Blanche se le erizo el cabello
solo de pensar que dentro de poco estaria subida en aquel minusculo punto
que se agitaba como una cascara de nuez en un vendaval.
Su mirada no se apartaba de aquel
punto que se acercaba por momentos, mas que para ver y oir el fragoroso
romper de las olas contra las rocas lejanas. Veia las masas de agua precipitarse
contra ellas como si quisieran arrancarlas de cuajo antes de cubrirlas
de espuma. Una y otra vez las olas volvian incansablemente al ataque de
aquellos bastiones de roca.
A pesar de lo atolondrada que estaba
pudo darse cuenta de una cosa. La cadencia con que las aguas golpeaban
las rocas era la misma con que se llenaba y vaciaba la enorme galeria que
habia bajo su casa. Por primera vez fue consciente de que alli, en la profunda
oscuridad de la cueva dos seres fantasticos, Tierra y Oceano se encontraban
en el mas absoluto secreto desde hacia siglos. Seguramente aquellos encuentros
se prolongarian asi por toda la eternidad. Su convivencia habitualmente
pacifica, se veia alterada de vez en cuando por increibles tormentas en
las que cada uno demostraba su caracter fuerte y pasional. Una sonrisa
ilumino el rostro de Blanche cuando los imagino como fogosos amantes ocupados
en hacer el amor. Alli en lo mas recondito de su casa, Tierra y Oceano
se unian, ella y unos pocos mas habian sido testigos de aquellos encuentros
apasionados.
A pesar de su lamentable estado
Blanche sintio alegria, en lo mas intimo de su ser estaba convencida que
finalmente habia descubierto el ultimo misterio de Las Cuatro Rosas.
Si el fenomeno la habia parecido
increible ahora comprendia que Burt Grenn tenia razon, lo que ella habia
visto en el interior de la casa no era mas que un debil remedo de la enorme
fuerza que la naturaleza manifestaba en el mar.
No sabia como, pero estaba segura
de que tenia que haber una comunicacion subterranea que unia su casa con
aquel inmenso oceano que se estremecia por todos lados hasta donde podia
alcanzar la vista.
Con mil trabajos y temiendo caer
al agua a cada paso hicieron el trasbordo de embarcacion. Jack Hubo de
ser sacado de entre la madeja de cuerdas para ser bajado. Blanche le vio
tan palido, tan demacrado que llego a pensar que el hombre podia morir.
La travesia en la pequeña
embarcacion fue aun peor que en el barco. A pesar de que el señor
Grenn decia que lo peor habia pasado y ya se encontraban al abrigo de los
vientos Blanche no veia mas que aquel cascaron amenazaba con hundirse cada
vez que una ola llegaba hasta ella.
Murallas de agua de cuatro o cinco
metros de altura la rodeaban con frecuencia por los dos costados hasta
que final e incomprensiblemente la barca se alzaba victoriosa coronando
una y otra vez las imponentes murallas.
Llego un momento en que Blanche
se desentendio de todo y echandose junto al desgraciado Jack trato de consolarle.
Jack no hablaba pero su expresion
era de tal terror y desconsuelo que Blanche se sintio en la obligacion
de estar a su lado en lo que bien podia ser su ultimo viaje.
Blanche estaba segura de que sus
palabras no le servirian de nada al hombre pero si sirvieron para darse
animos ella misma.
Por otro lado cuando miraba los
rostros de los que se suponia que eran avezados marineros no veia en ellos
mas que preocupacion, suponia que en caso de no haber tenido problemas
aquellos hombres se hubieran mofado de ellos, pero no era asi, permanecian
serios y tensos, no nerviosos pero si preocupados.
Finalmente la barca dio un incomprensible
y desbocado salto y fue depositada en una superficie plana, tranquila y
amarillenta. La expresion de los rostros de los marineros cambio e incluso
alguno de ellos lanzo un hurra. No tardaron en explicar a Blanche que habia
dejado ya las aguas del mar para entrar de nuevo en las del rio.
Blanche corrio a comunicarselo a
Jack y este se incorporo unos instantes, comprobo que era cierto y esbozando
su sonrisa de loco solto un palo que habia tenido en la mano durante todo
el camino.
Sin poderlo evitar Blanche penso
en que debia ser la misma reaccion que debio tener Jack cuando de pequeño
fue atacado por la jauria de perros salvajes. En aquella ocasion un palo
le habia salvado la vida y ahora se habia asido a el mientras se considero
en peligro.
La calma renacida de inmediato,
fue confortando sus espiritus al tiempo que la brisa impulsaba la embarcacion
rio arriba.
Todavia tardaron un largo rato en
comenzar a charlar sin tension y cuando pusieron el pie en tierra firme
lo primero que comprobaron fue que casi no podian andar. Sus pies acostumbrados
al brutal y continuo ajetreo del barco parecian tener dificultades para
adaptarse de nuevo a pisar sobre la dura superficie de la tierra.
- Tenia usted razon señor
Grenn. Fueron las unicas palabras que fue capaz de decir Blanche hasta
llegar a su casa.
Jack permanecia callado y escuchaba
atentamente a Burt que se esforzaba en asegurarles que el mar no siempre
estaba asi de enfurecido, otras veces se mostraba tranquilo y apacible
como el agua de un plato.
- Prefiero beber en vaso. Dijo finalmente
Jack, dando a entender de esta forma que jamas volveria al mar por muy
apacible que estuviera.
Tal y como todos habian pronosticado
la agitacion de las aguas en el interior de la gruta fue calmandose pero
sus efectos se notaron durante una semana mas. Luego el mar reanudo su
ciclica bajada y subida de nivel. Burt Grenn explico el fenomeno con una
palabra. Marea, segun el las mareas eran subidas y bajadas periodicas en
el nivel de las aguas del mar, sabia que se producian pero no podia explicar
porque.
Durante los dias que aun siguio
notandose la tormenta el señor Grenn siguio trabajando acompañado
de Jack. Todos parecian haberse acostumbrado a los continuos ruidos que
salian del pozo y no les hacian el menor caso.
Blanche habia observado que si bien
la cueva se habia ido secando progresivamente habia una zona alta casi
al final de ella que seguia rezumando agua, era tan solo un hilillo que
resbalaba a lo largo de la pared por lo que parecia ser un canal natural
excavado en la roca durante años, quiza siglos de lento discurrir
del agua.
Dedujo que aquel canal debia ser
muy anterior a que la cueva se llenara y continuaba manando aun despues
de que se hubiera detenido la inundacion. Era de suponer que se trataba
de un manantial natural que nada tenia que ver con el nivel de la presa
que habia mandado desecar.
Blanche ordeno que se excavara alli
donde la roca estaba mas humeda y tras arduos trabajos se dejo al descubierto
un importante manantial que canalizado convenientemente por el señor
Grenn mediante tubos comenzo a llenar una profunda pileta que se excavo
en la misma roca.
Finalmente el señor Grenn
dio por terminados los trabajos de instalacion de la mazmorra y Blanche
le encargo que reparara la barandilla del patio, Aquella por la que habia
caido el negro cuando entro por primera vez en la casa. Ella tambien habia
estado a punto de caer y no queria que nadie mas corriera aquel peligro
inutil.
Jack habia conseguido introducir
los ultimos clavos en el techo de la cueva, servian de soporte para varios
juegos de poleas que permitian izar a un negro sin apenas esfuerzo.
Un buen dia las obras terminaron
y el señor Heimann la mando llamar para que diera su conformidad.
Blanche lo miro todo, lo inspecciono
todo, incluso la gruesa y alta pared que separaba el recinto del resto
de la finca. Una puerta permitia la comunicacion entre las dos partes.
Al dia siguiente encargo dos docenas
de catres y jergones, los mando instalar en las pequeñas habitaciones
recien terminadas.
Todo olia a limpio y Blanche se
dijo que a pesar de la pequeñez de las habitaciones eran mucho mejores
que el misero cuartucho que habia usado ella en Natchez. Casi llego a sentir
envidia de sus propias negras.
Para las Cuatro Rosas apenas si
tuvo algo que comprar, la casa estaba equipada convenientemente para el
destino que Blanche esperaba darle.
Dejo pasar unos dias, los suficientes
como para reflexionar sobre todo lo acaecido desde su llegada a Nueva Orleans,
asegurarse que todos los misterios que tanto la habian intimidado desde
el principio estaban resueltos. Su casa, ademas de ser la mas grande y
la mas bonita de la ciudad era tambien segura, tan segura como cualquier
otra.
Sin prisas pero sin pausas la idea
de abrir su casa al publico de una vez se fue abriendo camino en su mente.
Si, se sentia ya suficientemente preparada para empezar su negocio y la
puesta en marcha no debia demorarse.
Deseaba que Las Cuatro Rosas dejara
de ser ya el lugar aterrador que habia sido para convertirse en una casa
de placer. Tierra y Oceano habian venido marcando su destino desde la eternidad
pero nadie lo habia comprendido.
No estaba muy segura de si los habitantes
de la ciudad se atreverian a traspasar sus puertas?. Esa idea la preocupaba
pero no la desanimaba. Quien entrara por aquellas puertas, fuera hombre
o mujer, saldria suficientemente satisfecho como para que se le pasaran
todos los temores que hubiera podido sentir.
Una noche, despues de que su cuerpo
hubiera sido acariciado por los negros, despues que hubiera sentido el
repetido y suave deslizar de la lengua de Tiara en su sexo, despues de
que sus manos hubieran arrancado mil escalofrios de placer en sus pechos,
en sus muslos, en sus nalgas, en todo su cuerpo. Despues de que Lamoro
hubiera trabajado su sexo penetrandola cientos y cientos de veces, despues
de haberle visto sudar y sentido como regaba profundamente sus entrañas.
Despues de haber sentido como todas y cada una de las fibras de su cuerpo
eran removidas por el orgasmo.
Cuando ya el sueño estaba
a punto de acoger a Blanche en sus brazos, cuando se sentia tranquila,
satisfecha y sosegada decidio que en una semana, una semana mas y Las Cuatro
Rosas abriria sus puertas para todo aquel que quisiera pasar un rato entretenido.
Aun tuvo tiempo antes de dormirse
definitivamente para hacer un ligero repaso del largo camino recorrido
desde el dia que salio de Natchez en busca de un tullido al que amo y con
quien habia sido intensamente feliz.
Como hubiera sido su vida si Richard
y su hijo no hubieran muerto? Si ellos no hubieran muerto la vida hubiera
sido completamente distinta. Seguramente nunca hubiera llegado a Nueva
Orleans y Las Cuatro Rosas seguirian siendo el terror de los habitantes
de la populosa ciudad.
Fin.
Datos del autor/a:
Nombre: Adela.
E-mail: aadelaa@yahoo.com
Fuente: Historia originalmente publicada
en la lista de correo "morbo".
Relato protegido e inscrito en el
registro de propiedad intelectual.