Los calzoncillos de mi compañero de piso
Por RDM
Tengo 20 años. Este ha sido mi primer año de Universidad.
Conseguí un piso para compartir con otro chico en un anuncio.
Se llama David y enseguida nos llevamos bastante bien. Como a
ninguno de los dos nos gusta hacer las tareas de la casa, decidimos que las
debíamos realizar durante 15 días cada uno.
Los dos lo cumplimos bien porque nos gusta vivir
ordenadamente y limpios. David cocina unas cosas mejor y a mí me salen más
buenas otras, todo dentro de lo normal, un trato bastante equitativo.
Tenemos novia cada uno, dos niñas muy jóvenes, que nunca se
llevaron bien, por esto no salimos juntos. Ellos van por su lado y mi novia y yo
por el nuestro. Las chicas tampoco vienen mucho a casa, para no encontrarse la
una con la otra. Pero mi compañero y yo sí que somos muy colegas y nos tenemos
bastante cariño. Una vez que él estaba enfermo, con muchísima fiebre y apenas
podía moverse lo cogí por debajo de un hombro y él pasó su brazo alrededor de mi
cuello y lo llevé a mear. Su pijama sólo tiene un botón en la bragueta y
recuerdo que con suavidad se lo abrí y metí la mano por encima de su vello
púbico, que me hacía cosquillas, para cogerle el pene. Se lo saqué, estaba
fláccido y era bastante grande, pero como mi amigo apenas se enteraba de nada y
no acertaba en la taza, tuve que sostenerlo en mi mano apuntando al water hasta
que terminó.
Como he dicho nos tocan las faenas domésticas a medias. Un
día que yo estaba poniendo lavadoras, al meter uno de sus calzoncillos ví
claramente manchas de esperma. Me sonreí, porque yo hacía lo mismo que él al
pajearme, me limpiaba con los calzoncillos. No sé por qué me los llevé a la
nariz, por curiosidad supongo. Olían bastante a bolas sudadas y un poco a culo.
Pero por encima de esto un perfume a sexo muy rico. Parecido al mío. No me dio
asco, al contrario, me gustó. Desde entonces cada vez que pongo lavadoras se los
huelo uno por uno. Me parece que así conozco más a mi compañero y le guardo más
cariño. No hay nada sexual en esto, entonces no se me pasaba por la cabeza tener
relaciones ni nada parecido. Simplemente era algo animal, como cuando me pongo
el jersey de alguno de mis hermanos y por el olor sé a cuál pertenece. Creo que
tiene algo que ver con el reconocimiento de tus iguales, como hacen los perros
oliéndose el culo.
Otra vez en que yo me emborraché mucho en una fiesta a la que
habíamos ido sin nuestras pibas, al salir vomité y David me llevó a casa y me
dejó encima de la cama, me quitó los zapatos, los calcetines, la camisa y por
fin tiró de mis vaqueros dejándome en slips. Yo me reía y le decía que estaba
abusando de mí. Sentí sus dedos en mis slips cuando me los bajaba hasta los
tobillos para quitármelos. Luego me llevó a la bañera y abrió la ducha, pero
como yo me quedé sentado medio muerto sin que me importara el agua tibia que me
corría por encima, se desnudó y se metió conmigo. Cogió la maguera y la dirigió
a mi pelo, me lo enjabonó, luego echó gel en la esponja y me la pasó por el
pecho y los sobacos quitándome el olor a vómito que tenía encima. Estuvo muy
tierno cuando con discreción me pasó apenas la esponja sobre el culo, sin
meterla por la raja, a mí no me importaba nada.
- LA POLLA TE LA LAVAS TÚ, TÍO. NO PIENSO TOCÁRTELA...
Al ver que yo no me movía se limitó a echarme agua por encima
de los huevos y cerró el grifo. Después trajo toallas y me secó como a un niño
pequeño, todo el cuerpo. Era muy dulce sentirse arropado así, a pesar de que él
estaba un poco incómodo. Me secó el pelo y bajó por todo mi pecho y espalda,
ahora sí que me metió la toalla por el culo y con suavidad me palpó las pelotas
y el pene secándome los pelos negros que rodean mi miembro. Me dejó sentado en
el water y se secó él. Luego me llevó a la cama y como yo llevaba un brazo por
encima de su cuello, lo besé en la mejilla para agradecerle. Como estaba aún
borracho creo que lo mojé con saliva, a lo que él se secó con una mano.
- QUITA MARICÓN Y DUÉRMETE DE UNA PUTA VEZ!
Me arropó con las mantas y se fue a su habitación.
Al día siguiente nos reímos mucho con la anécdota.
La cuestión es que nos hicimos bastante amigos. Cenábamos en
calzoncillos con mucha confianza y si uno se estaba duchando y el otro tenía que
entrar a mear no había problemas. Era una amistad muy masculina, sin exceso de
intimidad. No hablábamos de nuestras cosas, ni de nuestras novias. Pero había
confianza y nos tirábamos muchos pedos juntos, empujándonos y llamándonos CABRÓN
el uno al otro entre risas.
La verdad es que no follábamos mucho con las chicas al
principio y cuando volvíamos de una cita, traíamos los cojones cargados y nos
pajeábamos cada uno en su habitación con la puerta abierta. Había ese tipo de
intimidad. Yo estaba leyendo en la cama y lo oía entrar, desnudarse y meterse en
la cama. Después de unos minutos en el silencio de la noche su cama empezaba a
moverse inconfundiblemente a ritmo de masturbación. Entonces yo apagaba la luz y
me la meneaba sin importarme que él me oyera. Los dos sabíamos que nos la
estábamos tocando y era agradable sentir que no estabas solo. Nunca hablamos de
esto, era una costumbre tácita. Nos arrastrábamos mutuamente a cascárnosla. Si
era yo el que llegaba cuando él ya estaba acostado leyendo y debía decirle algún
recado para mañana, no se cortaba ni un pelo y yo veía por el rabillo del ojo su
mano subir y bajar lentamente por la polla, debajo de la sábana. Seguíamos
hablando de lo que fuera, mirándonos a los ojos, pero yo me sobaba el paquete
con total descaro y me provocaba una erección bien visible. Después nos
despedíamos y yo me metía en mi cuarto dejando ambas puertas abiertas para
oírnos mientras nos hacíamos unas buenas pajas.
Como a ninguno de los dos nos sobra el dinero, tenemos la
costumbre de compartir la ropa ya que usamos la misma talla. Así nos prestamos
vaqueros nuevos y camisetas, haciéndonos la ilusión de que tenemos el doble en
nuestros armarios.
Es una relación natural entre tíos, sin comernos la cabeza.
Por mi parte nunca sentí atracción homosexual por nadie y estoy seguro que por
parte de él tampoco. Pero escribo todo esto porque hace un mes nos pasó algo...
raro.
Una noche en que yo me había peleado con mi novia y estaba
muy nervioso porque la quería, aún la quiero mucho; decidí salir a tomar unas
copas por ahí, me duché y al abrir el cajón de mi armario encontré que no tenía
calzoncillos limpios. Me fui en pelotas al cuarto de David y abrí su cajón. Le
cogí los primeros de la pila y me los puse. Eran unos slips pequeños iguales a
los míos, en realidad no era la primera vez que compartíamos hasta los
calzoncillos. Me los puse rápidamente, volví a a mi cuarto a vestirme y salí a
los bares.
Cuando estaba en la barra del primero, sentí un olor a sexo
de macho que me hizo mirar a ambos lados a ver quién era el guarro, pero no
había más que chicas a mi alrededor. Pensé que alguna se la habría mamado a
alguien y seguí bebiendo. En el segundo bar en el que estuve me dieron ganas de
mear. Cuando me bajé la bragueta y me saqué la polla fuera, sentí claramente
aparte del olor a desinfectante y a meados, propios de esos lugares, un ramalazo
de perfume a polla como te queda después de haberte hecho cuatro pajas entre
sábado y domingo sin ducharte ni una vez. Me pareció muy raro y al recordar que
ya lo había olido en el bar anterior me puse a husmear porque... parecía salir
de mí mismo. Y efectivamente así era. De mi entrepierna y de los calzoncillos de
David, me subía un aroma a macho caliente muy fuerte. Me metí en una cabina y me
bajé los pantalones. Al inclinar la cabeza sentí en la nariz todo el olor que ya
conocía de mi compañero de piso pero más fuerte aún. Se veían grandes manchas de
esperma en la huevera. Se ve que con el calor corporal el algodón comenzó a
desprender aquel perfume que yo iba emanando por donde pasaba. Me dio mucha
vergüenza y volví a casa, pero durante el camino en taxi no podía dejar de
sentir el olor de David y de pensar que tenía la polla encima de sus manchas de
semen, me empalmé. Al llegar me quité los pantalones y la camiseta y me quedé
vistiendo sólo los calcetines y los calzoncillos de mi amigo. Ustedes dirán, qué
asco, ¿por qué no se los sacó? Y es que... había algo morboso en aquel olor. Yo
sentía mi polla calentita rozando la tela donde había estado el pene de mi amigo
y el olorcillo a su glande y a sus pelotas me envolvía y... no sé explicarlo.
Era una mezcla de sudor y sexo dulzón que me repelía pero me atraía a la vez. Me
la toqué por encima de la tela y me creció enseguida. Me puse a mirar la tele en
el sofá y como era tarde hacían una semi-porno que me calentó. Estaba pensando
en irme a la cama a hacerme una paja cuando llegó David y me pilló en el sofá,
con la polla tiesa abultando el slip.
No dijo nada, me saludó y se fue a su cuarto, volvió
enseguida en calzoncillos y se sentó a mi lado. Estaba frustrado porque tenía
muchas ganas de follar y su novia no quiso porque tenía el período. Se habían
estado morreando y sobando hasta que lo dejaron y ahora él volvía a casa con los
huevos llenos y doloridos. Se puso a ver la peli conmigo y enseguida se llevó la
mano al paquete. La película era mala pero era lo único que nos apetecía ver en
esas circunstancias. Unas tías con grandes tetas iban de aquí para allá tratando
de tirarse a un vejete supuestamente millonario. Se bañaban en su piscina y
jugaban entre ellas con las tetas al aire saltándoles como melones. Su paquete
testicular empezó a crecer como el mío. De pronto David levantó la nariz y
olisqueó alrededor.
- ¿NO TE HAS DUCHADO? – Me preguntó con naturalidad.
- SÍ, PEDAZO DE CABRÓN. PERO ME HE PUESTO ESTOS CALZONCILLOS
TUYOS QUE APESTAN.
Se inclinó para mirarme el bulto redondeado y grande que
formaba mi polla curvada hacia abajo encima de mis huevos.
- JA-JA-JA..., ES VERDAD. SON LOS QUE LLEVÉ DURANTE 15 DÍAS
EN EL CAMPAMENTO LA SEMANA PASADA.
David se había ido de acampada durante dos semanas con sus
amigos y se había olvidado de llevar calzoncillos. Como estaban en el medio del
campo y nadie quiso prestarle unos, había tenido que llevarlos puestos durante
todos los días que duró la excursión.
- ¿Y TUVISTE QUE GUARDARLOS EN EL CAJÓN DE LOS LIMPIOS,
HIJOPUTA?
- JA-JA-JA..., LO SIENTO CHAVAL..., HUELES A PERRO.
Tuve que reírme, no sabía por qué pero entre la película y su
olor me había excitado bastante. Bromeando me puse a luchar con él encima del
sofá. Nos empujamos uno sobre otro riendo y caímos a la alfombra donde cada uno
de los dos luchaba por inmovilizar al otro. Era muy divertido hacer fuerza y
tratar de dominar al rival. Nuestros cuerpos se rozaban y rodamos pecho contra
pecho sobre el suelo. Por momentos uno estaba arriba, pero enseguida volvíamos a
rodar y se daba vuelta la tortilla y el otro vencía. Los bíceps en tensión y las
piernas tirantes, nos revolcamos varias veces abrazados hasta que ya cansados
David quedó encima de mí con los ojos brillantes mirándome a la cara. Tenía la
tez roja y feliz.
- ¿TE DAS POR VENCIDO?
- ...SÍ, LO QUE TÚ QUIERAS... TÍO, ESTOY HECHO POLVO...
Nos quedamos así mirándonos uno arriba del otro, mis brazos
aprisionados por los suyos a los lados de mi cabeza, mis piernas entrelazadas
con las suyas, mi polla dura debajo de su polla dura...
¿Saben cuando se tiene una erección y la polla te late cada
tantos segundos en un movimiento inconsciente? Pues eso fue lo que le pasó a
David encima de mí. El pene erecto le hizo BOM y lo noté moverse en mi ingle.
Sin pensar en nada, yo estaba con las piernas abiertas como una rana debajo de
su paquete, mi polla respondió BOM y se movió. Nos quedamos muy quietos
mirándonos a los ojos. De nuevo su erección me saludó BOM y al instante mi
erección le repondió BOM. No sé cuánto nos quedamos así, pero era bonito estar
con otro chico tan cerca, los dos medio desnudos y aplastando nuestros miembros
contra el otro. Nos daba morbo mirarnos a los ojos y sentir la barras de carne
paralelas y duras latiendo encima del estómago del otro. BOM me hacía David. BOM
le contestaba yo. Estábamos tan cerca que su aliento me daba directamente en la
boca abierta y por supuesto que él notaba el mío también. BOM..., BOM..., los
cañones se saludaban abajo. Después de un rato comencé a sentir el peso de su
cuerpo encima de mí e hice ademán de moverme. Él se dio cuenta y rodó de lado
arrastrándome consigo. Nos quedamos abrazados y un poco asustados. Los dos
sabíamos que estaba mal lo que hacíamos, pero no podíamos separarnos.
- SE TE PUSO DURA... – me dijo con voz ronca.
- A TI TAMBIÉN – le contesté.
- ¿NOS HACEMOS UN PAJOTE EN EL SOFÁ?
- ...VENGA... – dije yo porque no aguantaba más la tensión de
tenerlo tan cerca oliendo su aliento...
Nos sentamos juntos y pegados. Él a mi izquierda y yo a su
derecha. Pasó su brazo derecho encima de mis hombros y yo pasé mi brazo
izquierdo encima de los suyos. Me puso la mano izquierda encima del pene erecto
y como era zurdo me la movió encima acariciándome con maestría. Yo lo imité con
la derecha que me quedaba libre. Era guapo sentir un pene que no es el tuyo
debajo de la suave tela del slip. La palma de la mano se ahueca y sientes todo
el calorcillo y la dureza de la polla, tan conocida de cuando te haces pajas,
pero no es la tuya, la tuya te la están tocando. No sé bien cómo me atreví, pero
le metí los dedos y se la saqué . Era una polla guapa y bien dura. La cogí con
dos dedos y la moví adelante y atrás golpeándola contra su estómago. Él me sacó
la mía y al momento nos deshicimos de los calzoncillos que tiramos al suelo. Mi
mano en su pene, su mano en el mío. Qué gusto se siente! Estás pegado a tu amigo
y sabes que aunque es una mariconada ninguno de los dos dirá nada. Avanzas poco
a poco y te relajas. Es muy guapo tener la polla de otro tío en la mano, yo
jamás lo había hecho y me gustaba, tan calentita y suave, tan dura. David
suspiraba hondo y me miraba, yo miraba al frente pero veía su cara girar y
acercarse a la mía. Estaba muy caliente. Me besó en una mejilla y yo retiré la
cara. Pero él insistió y volvió a besarme muy cerca de la boca. Me pinchó con su
barba de dos días y sentir los pinchitos rascarme, con sus labios calientes y
suaves en el centro, hizo que me diera como una electricidad. Yo me quería
apartar.
- ¿QUÉ HACES, TÍO? – le dije.
- ES QUE ME GUSTA CÓMO ME LA MENEAS..., ESTOY CALIENTE
TÍO..., ESTOY TAN CALIENTE QUE SOY CAPAZ DE... MORREARTE
- NI SE TE OCURRA – Lo aparté de mí de un codazo. No dijo
nada más, en lugar de eso me la soltó y se llevó sus propios dedos, llenos del
olor de mi polla, a la nariz. Olió y puso cara pensativa, no le daba asco,
volvió a oler, parecía que le gustaba! Luego los chupó y se los llenó de saliva.
Bajó la mano ensalivada y casi me corro del gusto cuando me la frotó por toda la
polla, húmeda y calentita. Me la meneaba con apetito, gozando de lo que me
hacía. Me dejó helado cuando me preguntó - ¿ME DEJAS CHUPÁRTELA?
- ¿QUÉ DICES CHAVAL? NO SEAS MARICÓN! UNA COSA ES QUE NOS
HAGAMOS UNA PAJA... PERO...
- ES QUE CUANDO LAS TÍAS ME LA CHUPAN, YO PIENSO CÓMO SERÁ...
HACERLO, VENGA POR FAVOR..., DÉJAME CHUPARTE LA PUNTITA SÓLO...
Yo estaba allí, empalmado a tope y abrazado a mi amigo y...
la verdad es que deseaba mucho que me la chuparan, pero no había imaginado nunca
que a él le gustaría. Me abrí de piernas y se la ofrecí. Él entendió enseguida y
bajando a la alfombra se puso de rodillas entre mis piernas. Con la mano
izquierda me cogió los huevos y con la derecha usando dos dedos la apuntó hacia
delante. Se mojó los labios y me dio un beso en el frenillo, después fue bajando
la boca y mi polla dura, como si fuera un dedo en un guante ajustado, se fue
metiendo en su boca. Jesús! Qué gusto me dio! Sobre todo cuando apretó los
labios encima de mi glande y fue bajando hasta llegar a unirlos con la parte más
ancha de mi gorda cabeza, justo donde se une con todo el tronco de la polla. Me
pasó la lengüa por encima de la cabeza descapullada y me la mojó toda mientras
se la iba metiendo más y más. Me miró a los ojos para ver si me gustaba y al
notar el placer en mi cara empezó a mamármela entrando y saliendo. CHUP! CHUP!
CHUP! Se la metía cada vez más adentro. Hasta que se atragantó haciéndola entrar
hasta la garganta. Yo sentía sus labios apretados en la base, comiéndose los
pelos negros y hasta el principio de la bolsa de mis pelotas. La tenía toda
adentro y comenzó a ponerse morado, no podía respirar pero abría los labios y
succionaba queriendo que entrara más. Noté mi glande hinchado taponándole la
garganta, chocando contra las paredes de su tubo digestivo y era tan excitante
sentirlo así, parecía un coñito apretado, que empujé más y le provoqué una
arcada. Pero no se la sacó, era un valiente y estaba tan cachondo que la sostuvo
en la garganta chupándome la base peluda y moviendo la boca hasta que casi me
corro. Por fin se la fue sacando apretando mucho los labios encima de todo el
recorrido hasta la cabeza roja y húmeda. Ahhhh qué gusto da que te la saquen
así! Entonces empezó a hacer un mete saca con la cabeza y su boca abierta que me
llevó al éxtasis. Chupaba, lamía, besaba, volvía a chupar, mojaba, mamaba,
chupeteaba y se relamía, con la cara roja y feliz. Me miraba a los ojos y yo
leía en su mirada lo que me quería decir:
- (TE LA CHUPO COMO A TI TE GUSTA CABRÓN..., SOY UN
CHUPAPOLLAS QUE QUIERE DARTE PLACER..., TE LA COMO TODA..., ESTOY AMORRADO AL
APARATO CON QUE MEAS Y ME GUSTA..., LLÉNAME LA BOCA CON ESTE PITO HINCHADO...,
TE HAGO LO QUE QUIERAS..., ¿SIENTES MIS LABIOS?..., MIRA CÓMO ME LA ZAMPO..., TE
ESTOY ACARICIANDO ESTOS HUEVOS ENORMES QUE TIENES..., QUIERO BEBERTE TÍO...,
LLÉNAME LA BOCA DE LECHE...)
La verdad es que me la chupaba mucho mejor que una tía. Al
ser hombre como yo, sabía dónde debía apretar la lengua, cuándo cubrirse los
dientes con los labios para no causarme molestias, cómo masajear suavemente los
cojones sin hacerme daño cosa que a mi novia le costaba mucho aprender y
nuestras relaciones no eran buenas. Pero ahora con él estaba en la gloria. No me
podía creer que estuviera todo yo dentro de la boca de David. Me estaba haciendo
sentir muy bien y sentí mucho cariño por él. Le acaricié la mejilla, puse mi
mano bajo su barbilla y acompañé sus movimientos, le revolví el pelo y lo atraje
hacia mí de la nuca. Hubo un momento en que un calor líquido me mojó las piernas
por delante, el muy cabrón se estaba corriendo encima de mí !! Me había gustado
mucho el garganta profunda y lo obligué varias veces a hacerlo. Se atoraba
engulliendo pero me lo hacía para complacerme, se dejaba meter hasta lo más
hondo y se quedaba así muy quieto, mientras yo gozaba de su gaznate abriéndole
las paredes y ahogándolo. Estaba tan fuera de mí, buscando mi placer que no me
importaba nada y empujaba más y más hasta que notaba cómo le dolía la boca de
tan abierta que la tenía. Cuando se amorataba yo aflojaba un poco, apenas un
momento para que respirara y se la volvía a embuchar hasta los cojones. Al final
él tomó el mando y me la chupó a mucha velocidad en la punta deslizándola encima
de su lengua y haciéndola chocar contra el interior de sus mejillas. No pude
aguantar más y me corrí a grandes chorros dentro de su boca. Jamás olvidaré la
expresión de sorpresa y enseguida de vicio que puso, la leche le llegó en dos
disparos mortales hasta la garganta que lo quemaron por dentro. Enseguida le
solté tres, cuatro chorros más pequeños que fue degustando y acumulando en la
boca. Cuando terminé abrió la boca y sacó la lengua para lamer los goterones
gruesos de semen que me salían aún por la punta. Tenía la lengua llena de leche
y por las comisuras de la boca le caían unos hilillos de seda blanca. Me miró a
los ojos y se tragó todo. Recogió con los dedos lo que le había caído y se los
chupó. Siguió lamiéndome mucho rato el carajo hasta que empezó a molestarme pues
yo me había vaciado completamente y la polla se me había hecho pequeña.
Entonces sin hablar nos fuimos a mi cama y nos acostamos
juntos. Vacíos y cansados nos dormimos abrazados enseguida.
Al despertarme tenía su mejilla encima de mi pecho y me
acariciaba el estómago. Le dije:
- BUENOS DÍAS MAMONCETE..., QUÉ ¿BUSCANDO LA LECHITA DEL
DESAYUNO...?
- JODER TÍO, NO ME DIGAS ESO..., QUÉ VERGÜENZA
- ¿POR QUÉ? ¿NO TE GUSTÓ?
- SÍ..., ME GUSTÓ..., PERO..., YO NO SÉ QUÉ VAS A PENSAR DE
MÍ...
- ¿QUÉ VOY A PENSAR CHAVAL? QUE LA CHUPAS COMO LOS DIOSES!
- ES QUE NO SÉ QUÉ ME PASÓ..., YO NUNCA HABÍA HECHO ESTO...,
ERA COMO SI NO FUERA YO ¿SABES? ME SENTÍA..., NO SÉ...
- COMO UNA PUTA...!?
- JODER, NO TE RÍAS..., PERO TIENES UN NABO MUY MOLÓN ¿SABES?
TAN GORDO Y LARGO... ¿CUÁNTO TE MIDE?
- 19 CMS
- JODER! YO MUCHAS VECES PIENSO EN QUÉ SE SENTIRÁ CON UNA
POLLA EN EL CULO... ¿TÚ NO?
- ...PSÍ... A VECES..., PERO ME METO UN DEDO Y YA ME HAGO UNA
IDEA...
- A MÍ ME GUSTARÍA SER PENETRADO POR UN TÍO... UNA VEZ, PARA
PROBAR...
- VAYA MARICÓN HABÍAS RESULTADO, TÍO! PERO ¿TÚ NO TIENES
NOVIA? ¿NO TE GUSTA FOLLÁRTELA?
- SÍ TÍO, ME ENCANTA, PERO DIGO SÓLO UNA VEZ...PARA SABER QUÉ
SE SIENTE, NADA MÁS... -Me estaba acariciando el pene que con la erección
matutina ya estaba bien empalmado. Yo bajé una mano a sus nalgas, casi sin pelos
eran suavecitas y blancas. Hurgué un poco en la rajita del culo hasta que
encontré su botón cerrado y moví el índice en círculos y presionando hasta que
lo hice entrar en el ojete. - ¿NO TE GUSTARÍA METÉRMELA? – Yo estaba alucinado
viendo a mi amigo tan entregado, pero después de lo que me había hecho sentir y
teniendo su culito suave y redondo bajo mi mano, comencé a dudar. Me daba mucho
morbo meterle un dedo en el culo, se lo movía y a él parecía gustarle.
- MIRA QUE TE PUEDO HACER DAÑO, TENGO UN PEDAZO DE POLLA...
- POR ESO TÍO..., O PRUEBO CON UNA GRANDE O NO PRUEBO..., ¿NO
DICEN LOS PUTOS QUE GRANDE ES MEJOR?
- ...BUENO, SI TÚ QUIERES... – apenas lo dije se puso a
cuatro patas y levantó el culo - ¿ASÍ A PALO SECO? – le dije
- ÉCHAME UN POCO DE SALIVA....
Lo hice, le escupí encima del ano y apreté la cabeza gorda
contra el agujerito. Le entró un poco y cuando frené, él apretó el esfinter,
entonces cerró mucho los ojos y se quejó. Creo que no era como se había
imaginado. Empujé un poco más, ahora tuve que hacer fuerza porque había cerrado
mucho el culo, me costaba meterla, pero la tenía muy dura y como la cabeza ya
había entrado, aunque apretara y se cerrara, yo no iba a ir para atrás. Empujé
fuerte y sentí como su ano se comprimía contra la columna dura, pero no me hacía
daño porque allí los hombres no tenemos sensibilidad como en el glande, me
gustaba sentirlo tan estrecho.
- ME DUELE TÍO..., PARA... - Le hice caso y me aguanté las
ganas de meterle un pollazo hasta las pelotas - ...AAYYY... QUÉ DOLOR TÍO... NO
VOY A PODER AGUANTAR... LA TIENES MUY GRANDE...
- ESPERA..., ESPERA UN POCO, TE VOY A ESCUPIR MÁS... – Le
solté un buen salivazo encima de la cueva y de mi estaca, se la fui metiendo
otro poco... y otro poco... y otro más..., ya tenía más de la mitad adentro y la
hijaputa estaba tan hinchada que me sacó el macho de dentro y sin pensar en nada
más se la enterré de capricho hasta el fondo. Se sacudió y lloriqueó un poco, me
suplicó, pero yo se la dejé bien enterrada y me eché encima de él con todo mi
peso inmovilizándolo. Él estaba boca abajo en la cama con la cabeza hacia un
lado y yo me acerqué a su cara y sentí su aliento, el olor de su piel. Sabía que
ya no podía volverme atrás,, suavemente empecé un mete saca bien rígido moviendo
sólo las caderas. David me cogió una mano y la apretó. Hacía muecas de dolor
cada vez que yo se la removía dentro del culo.
- ES BRUTAL TÍO..., ME HAS ABIERTO EN DOS POR ATRÁS... ME
DUELE UN MONTÓN... HAZLO DESPACIO POR FAVOR...
- TE LO HAGO COMO TÚ QUIERAS... AGUANTA UN POCO...
- TE ME HAS COLADO DENTRO CABRÓN..., SIENTO EL ANO ASÍ DE
GORDO... – diciendo esto tocó con la punta de su pulgar la punta de su índice
formando un círculo y yo al mirar ese agujero que hacía con la mano e imaginarme
su culito abierto me excité y empecé a moverme más.
- ESTO ES LO QUE SIENTE UNA MUJER TÍO..., DESDE LA PUNTA...
HASTA LAS PELOTAS... WAP! – y después de sacársela casi del todo le ensarté los
19 cms.
- ...AAAYYYY..., ANIMAL..., ERES UN BRUTO HIJO DE PUTA..., MI
CULO TÍO... – yo noté que se había aflojado un poco y que ya no me apretaba
tanto la polla, entonces suavemente le hice unos movientos de mete-saca.
- ¿NO TE GUSTA NI UN POQUITO...? ¿ASÍ... DESPACIO..., EH?
- ...AAHHH..., SÍ... ASÍ SÍ..., DESPACIO..., MÁS DESPACIO POR
FAVOR...
Me entretuve follándomelo dulcemente un rato hasta que se
acostumbró a mi tamaño. Ya no me impedía entrar sino que el camino era suave
como la seda. Yo sentía mi pecho pegado a su espalda, mi estómago en su cintura,
y me gustaba sentir su piel. Mis brazos encima de los suyos, mis piernas sobre
sus piernas, rozándonos los pelitos de unas y otras, era muy íntimo y agradable.
Todos los pelos negros y rizados de mi pubis encima de sus nalgas blancas, me
gustaba aplastárselos en el culito suave. Su nuca debajo de mi nariz, era un
sentimiento muy dulce, me hubiera gustado besarlo pero no me atreví, no quería
romper la magia de estar follándomelo con los labios apoyados en su cuello. Pero
lo que mejor experimentaba era cómo mi polla se perdía dentro suyo, el resto del
cuerpo inmóvil y mis caderas empujando y reculando, una y otra vez, una y otra
vez. Me había metido bien dentro de mi amigo y me embelesaba esa penetración. Me
enamoraba enterrársela hasta las pelotas y continuar así, con mis 19 cms quietos
e inflamados dentro. El pobrecillo comenzó a enternecerme, porque cuando se daba
cuenta que lo tenía todo en el interior, comenzaba a recular y movía el trasero
en círculos para sentirlo más. Ya sus quejidos eran todos de amor y alzaba las
nalgas para que le entrara mejor. Lo dejé hacer, el muy cabrón se enculaba sólo!
Pensar en cómo estaba gozando, hizo que me moviera un poco y
él tembló regocijándose y levantó el culo como una perrita. Me calenté mucho y
me incorporé para arrodillarme entre sus piernas. Se me salió y ví su cara de
lado que me buscaba, que quería que continuara. Se puso de rodillas y apoyó los
brazos en el colchón, giró la cabeza implorando con la mirada y en ese momento
abrió las piernas y levantó el culo, invitándome a tomarlo. Cerdo! Era mi
colega, mi compañero de juergas y de estudios, verlo allí tan entregado y a
cuatro patas, invitándome como una puta a que me lo follara, me hizo sentir una
rabia caliente y desear castigarlo. Le abrí las nalgas con las dos manos y ví su
ano abierto, con todo el esfínter grueso alrededor. Lo escupí con ganas en el
centro y le apunté el cipote haciéndolo entrar, su orificio se abría y se abría
tragándoselo todo. Me gustaba mirar cómo se hundía mi pene en erección dentro de
David. Ahora se iba a enterar de lo que es bueno! Por maricón me lo jodí vivo.
Sin miramientos, golpeando sus nalgas y ensartándosela hasta el fondo en cada
golpe.
- CHAC! CHAC! CHAC! CHAC ! CHAC ! – TOMA HIJOPUTA,
CABRÓN...!, ESTO ES LO QUE TE MERECES... , UNA BUENA POLLA QUE TE CEPILLE EL
OJETE...! – Mis movimientos eran tan salvajes, que ya el pobre no podía decir
nada, el rostro se le había transformado y estaba con los ojos cerrados,
ruborizado de placer. Se le notaba mucho que se cagaba de gusto. Me lo estaba
jodiendo como quería, él estaba totalmente entregado. Si lo enganchaba debajo de
las caderas para que levantara el culo, él me obedecía enseguida, si lo ponía de
lado para gozarlo mejor, él me complacía y levantaba una pierna para facilitarme
el acceso. Me lo follé de varias formas y él permaneció siempre pasivo, atento a
mis más mínimos deseos. En realidad lo que me llevó al orgasmo, aparte de su
culín malcriado y mimoso, fue su actitud de verdadera puta en la cama. Yo nunca
había imaginado que un tío pudiera comportarse así. Eran pequeños detalles que
me sobreexcitaban, con los párpados cerrados yo veía como ponía los ojos hacia
arriba gozando de mi verga, cómo llevaba su mano hacia mis pelotas y acompañaba
la enculada con suaves caricias a mis testículos peludos y llenos, cómo me
miraba por momentos los brazos hasta que no se aguantaba y me acariciaba un
bíceps con admiración y entrega, cómo cuando lo cabalgaba por atrás llevaba su
mano hacia su espalda y me cogía una nalga apretándomela contra él para que lo
ensartara más adentro. O cuando lo mantuve con las piernas en mis hombros, me
miraba embobado el pecho y pasaba la palma una y otra vez por mis pectorales
mientras me lo beneficiaba por el culo.
Yo suelo correrme bastante rápido, pero con él me pasó algo
extraño, quise mantener el placer durante largo rato y estuve jodiéndomelo con
mucho cuidado de alternar embestidas salvajes, con suaves enculadas
profundas..., muy profundas. El resultado fue que cuando lo ví hacerse una paja
con las dos manos y llenarse el pecho de leche (estaba boca arriba y yo le
enterraba mi herramienta mirándolo a los ojos), no pude aguantar más y me corrí
como para dejarlo preñado. Mucha cantidad, disparando muy violentamente y hasta
muy adentro. No podía parar y le llené literalmente el culo de leche. Era fuego
líquido lo que eyaculé dentro de mi amigo. Mete y saca, mete y saca, mete y
saca, poco a poco fui deteniéndome hasta que paré del todo y se la dejé adentro.
Me derrumbé con todo el estómago encima de sus cojones, mi pecho contra su
pecho, mi cara contra la suya. Sentí su mejilla en mi oído que me susurró:
- ...GRACIAS...
No dije nada y me quedé así hasta que se me salió sola y se
quedó ubicada entre sus nalgas. Detrás suyo sentí como salía mi leche de su
agujero abierto y le mojaba el trasero y mis pelotas. Nos dormimos cansados y
sudorosos.
A mí me gustó tanto que quise repetir, pero David me dijo que
no. Que él sólo quería saber qué se sentía y que ya lo había probado. Creo que
le dio miedo hacerse puto y desde esa noche nunca más volvimos a hacerlo.
Seguimos viviendo juntos y con nuestras mismas novias. Yo no le insisto más,
pero si apareciera algún otro chico no me importaría follármelo.