- No se te olvide pagarle a la señorita
los servicios de la negra antes de irte, no estaria bien que te marcharas
sin pagar.
- Eso puede esperar. Dijo Blanche
interrumpiendo la conversacion de los dos hombres y sacando a Burt Grenn
del apuro.
A que se dedica exactamente señor
Grenn?
- Pues vera, me dedico a fabricar
y vender toda clase de aparatos para facilitar el manejo de los negros.
- Maneja usted el hierro.
- Digamos que es una de las materias
primas de mi negocio pero no la unica, tambien manejo con mucha frecuencia
el cuero, la madera y otros.
- Jack me ha dicho que usted es
la persona ideal para suministrarme lo que necesito para equipar una sala
de castigo.
- Depende de lo que usted quiera
poner en ella, pero estoy seguro que podre satisfacerla plenamente.
Antes de continuar Blanche reparo
en la presencia de Lamoro, le habia hecho venir para impresionar al señor
Grenn y no queria demorar mas su actuacion.
- Arrodillate aqui. Ordeno al esclavo
mientras ella se ponia en pie.
Cuando Lamoro hubo obedecido le
hizo bajar la cabeza y sentarse sobre los talones, se alzo sin el menor
recato las amplias faldas y pasando una pierna sobre los hombros del esclavo
termino por sentarse en su nuca antes de dejar caer de nuevo las ropas
haciendo desaparecer bajo ellas la parte superior del cuerpo.
Al mirar de nuevo hacia el señor
Grenn este aparto rapidamente los ojos de la escena que tenia ante si.
Era evidente que el hombre no se habia perdido detalle de lo Blanche habia
querido enseñarle. Estaba segura que Burt habia visto en rapida
vision sus muslos y la obscuridad del vello de su sexo y buena parte de
su cuerpo, desde los pies hasta la cintura.
- Que me decia señor Grenn?
Pregunto Blanche con la mayor naturalidad.
- Decia que seguramente podre proporcionarla
lo que necesite para equipar esa sala. Depende de lo que necesite. Respondio
el hombre un tanto nervioso.
- Yo habia pensado en unos cuantos
grilletes para inmovilizar a los negros y algunos artilugios para castigarlos
cuando se porten mal.
- Latigos por ejemplo.
- Si, latigos tambien pero de esos
pocos, realmente un latigo se puede improvisar con cualquier cosa.
- Entonces podriamos completar la
cosa con un potro y unas cuantas jaulas de distintos tamaños.
- No se olvide usted de un brasero.
Dijo Blanche recordando el que habia visto en casa de Hanna.
- Claro, claro, un brasero y los
correspondientes hierros.
- Eso es, asi los tendre a mano
cuando sean necesarios.
- Puedo sugerirla un juego de tenazas
y varias prensas. Son muy utiles cuando se trata de hacer verdadero daño.
- Tendra que enseñarme a
usar todo ese material, no lo he usado nunca.
No se preocupe, llegado el momento
usted misma encontrara la aplicacion mas conveniente a cada herramienta.
La conversacion se prolongo todavia
durante un buen rato en el que Blanche fue descubriendo la enorme cantidad
de aparatos mas o menos sofisticados que se podian emplear para hacer daño.
Bajo Blanche, Lamoro temblaba de
vez en cuando sin que su ama pudiera saber si se debia al esfuerzo que
tenia que hacer para soportar su peso, o al miedo que la descripcion de
los aparatos de tortura le proporcionaba. Ademas Blanche sentia un regustillo
especial, hablar de aquellas cosas la producia una cierta excitacion y
estando sentada en la nuca del negro sentia como la humedad del sexo mojaba
abundantemente el cogote del negro.
Finalmente el señor Grenn
sugirio ver el lugar donde iba a ser instalada la mazmorra. Tenia el presentimiento
de que Blanche llevada por el entusiasmo habia encargado mucho mas material
del que se podia instalar a menos que el lugar fuera realmente grande.
Blanche descabalgo a Lamoro volviendo
a ofrecer al señor Grenn el fabuloso espectaculo de sus piernas
y muslos.
No tardaron en llegar a la cueva
y cuando el señor Grenn vio las dimensiones no pudo evitar una exclamacion
de sorpresa.
- Que maravilla! aqui se puede instalar
todo lo que se quiera. Señora ha pensado en usar esto como negocio
?.
- Que tipo de negocio ?.
- Se de gente que pagaria muy bien
si pudiera disponer de un sitio asi para torturar a sus negros. Y una vez
que este terminada la instalacion puede ser mucho mas grande y completa
que ninguna que yo haya visto.
- De verdad cree que habria quien
estuviera dispuesto a pagar por usar esto ?.
- Ya lo creo señora, y bien
pagado ademas. Se podria hacer un negocio fabuloso sin apenas inconvenientes,
esto esta demasiado profundo como para que los negros molesten a nadie
con sus gritos.
- Quien podria tener interes en
torturar aqui a sus negros ?.
- No se imagina usted a cuanta gente
podria interesarle, hay personas que disfrutan haciendo daño a los
negros pero no pueden por que serian mal vistos en sus casas y por sus
amistades. Pero la aseguro que hay otras muchas razones.
- No me diga que tambien se puede
hacer negocio con eso ?.
- Si yo fuera usted no dudaria.
Ojala yo dispusiera de un sitio asi.
- Señor Grenn, no conozco
a nadie que desee usar ese tipo de instalaciones.
- No se preocupe, yo si, por mi
oficio estoy relacionado con ciertas gentes y si aqui se hace una buena
instalacion no dude que yo se la recomendare a mis clientes.
- Señor Grenn, no estara
usted pretendiendo venderme mas material del que yo considero necesario
?.
- Naturalmente señora, ese
es mi negocio, cuanto mas venda mejor, pero no por eso pretendo engañarla
a usted, y creame cuando le digo que aqui se puede instalar un verdadero
negocio de ese tipo.
- No es necesario que de momento
me compre mas material, con el que me ha encargado hay mas que de sobra
para empezar, pero si se dedica a eso vera que no ha gastado su dinero
en balde.
Cuando se marcho el señor
Grenn, despues de haber abonado los servicios de la negra, Blanche se sintio
entusiasmada, nunca se habia podido imaginar que se pudiera hacer negocio
con semejante cosa a pesar de que habia tenido una experiencia cuando estuvo
en Natchez.
Claro, como no habia caido antes,
era muy posible que Hanna y sus amigos pagaran a aquella vieja llamada
la "Madam" autenticas fortunas por organizarles aquellas orgias
de sexo y sangre.
La instalacion de la mazmorra empezo
inmediatamente. Raro era el dia que el señor Grenn no venia con
algun aparato o herramienta y permanecia en la casa hasta que terminaba
su instalacion y quedaba satisfecho del funcionamiento del aparato.
Jack por su parte pasaba buena parte
del tiempo con su amigo en la cueva ayudandole y aprendiendo el funcionamiento
de los aparatos.
Blanche se sorprendio un dia de
los que bajo, al oir fuertes martillazos. Jack estaba clavando uno de los
grandes clavos en la pared.
Ya lo habia hecho con otros cuatro
y de cada uno de ellos colgaban diferentes objetos. Desde los simples grilletes
que aparecian en dos de ellos hasta las jaulas metalicas que pendian de
los otros dos.
Blanche nunca supo si Jack ya tenia
en mente esta idea cuando los compro o por el contrario habia encontrado
una utilidad distinta.
- "Un hierro siempre es un
hierro". Habia dicho Jack cuando le pregunto para que los queria.
Blanche se sentia contenta tanto
con la marcha de las obras que realizaba el señor Heimann como con
la instalacion que estaba haciendo el señor Grenn, la cueva ya de
por si tetrica iba tomando un aspecto aterrador por la inquietante presencia
de los aparatos de tortura.
Aun pensando que nunca jamas su
cuerpo ocuparia un lugar en aquellos aparatos, su presencia se hacia amenazadora
al ser iluminados por las potentes lamparas que el señor Grenn habia
hecho instalar.
Solo la estancia en aquel lugar
con la sospecha de ser torturado en alguno de aquellos aparatos podia triturar
la voluntad de cualquier negro.
Pero el gran acontecimiento que
sucedio aquellos dias en Las Cuatro Rosas fue el descubrimiento casi casual
del ultimo misterio que quedaba por desvelar.
Todo ocurrio una tarde, Burt Grenn
estaba trabajando en la cueva como solia hacerlo en los ultimos dias, Jack
le acompañaba y Blanche habia bajado a hacerles una vista.
El fenomeno empezo de una forma
solapada. De cuando en cuando procedia del agujero un rumor, al principio
casi imperceptible. Blanche miraba tensa hacia Jack que parecia tan tenso
como ella. Solo el señor Grenn seguia trabajando tranquilo mientras
ellos miraban asustados hacia la galeria que unia el agujero con la cueva.
A medida que fue pasando el tiempo
los rumores se fueron haciendo mas frecuentes e intensos y en la cueva
comenzo a moverse el aire alternativamente en un sentido y otro.
Llego un momento en que Jack suspendio
el trabajo que estaba realizando y dijo.
- Pues Jack se habia equivocado
señorita.
Blanche oyo y entendio sus palabras
mientras el señor Grenn seguia abstraido en su trabajo.
- Eso parece Jack, ya lo tenemos
otra vez aqui. Dijo Blanche.
- Que tenemos otra vez aqui?. Pregunto
tranquilamente el señor Grenn.
- El ruido y el aire. Aclaro Blanche.
- Alumbrame Loco, pidio Burt con
absoluta tranquilidad.
En ese momento estaba tratando de
fijar un pasador y requeria la colaboracion de Jack.
- La mar, dijo Burt con la mayor
naturalidad cuando hubo terminado de instalar la pieza.
Ni Blanche ni Jack pudieron entender
lo que queria decir Burt.
Solo cuando este repitio. La mar,
y vieron como su rostro se cubria de perplejidad comprendieron que el tambien
se habia sorprendido al decirlo por segunda vez.
Ni Blanche ni Jack conocian el mar,
Blanche habia oido hablar de ella alguna vez el su vida como una gran extension
de agua por la que navegaban los barcos pero realmente jamas habia logrado
imaginar lo que la mar pudiera ser.
- No lo puedo entender. Dijo Burt.
La mar esta muy lejos, a kilometros de aqui pero estoy seguro de que lo
que oimos es la mar, lo he oido constantemente cuando era marinero.
- De donde vienen esos ruidos?
Fue Jack el que señalo en
direccion a la galeria.
Burt Grenn tomo unos de los faroles
y Blanche y Jack le imitaron. Tardaron poco en llegar a la boca del pozo
de donde salian los extraños y potentes ruidos.
El gigantesco hombre alumbro la
tenebrosa oscuridad asustandose al ver subir el agua con asombrosa velocidad.
Blanche y Jack sabian que el agua se detendria al llegar casi al borde
del agujero pero Burt no podia saberlo y se retiro precipitadamente por
miedo a que la galeria fuera inundada.
Cuando se convencio de que el agua
no rebosaba se acerco de nuevo y dijo.
- No se como llega hasta aqui, pero
eso es la mar.
A pesar de que el fenomeno seguia
siendo inconcebible para Blanche el hecho de que alguien hubiera sido capaz
de darle un nombre resultaba tranquilizador.
- Loco, traete un cubo y una cuerda,
tenemos que probar el agua, estoy seguro de que es agua salada.
Jack no se hizo rogar y poco despues,
luchando contra las corrientes de aire llegaba hasta ellos cumpliendo el
encargo de Burt.
Momentos despues este extraia un
cubo de agua y tomando un poco en el cuenco de la mano la probo.
- Estaba seguro, es agua de mar.
Blanche y Jack le imitaron y pudieron
comprobar el fuerte sabor salino que tenia el agua.
Jamas hasta ahora Blanche habia
probado un agua de aquellas caracteristicas.
Permanecieron un rato observando
el fenomeno como hipnotizados, Ni Blanche ni Jack eran capaces de imaginarse
la inmensa fuerza que era necesaria para que las aguas se agitaran de esa
manera pero a Burt Grenn lo unico que le extrañaba es que tal cosa
sucediera a kilometros de donde estaba el mar. La fuerza le parecia perfectamente
posible.
El fue quien les aseguro que el
habia vivido tormentas capaces de derribar una casa y que aquello que veian
no era mas que una minima muestra de lo que la mar, cuando estaba furiosa
era capaz de hacer.
Blanche no le creia, era incapaz
de imaginar semejante fuerza en el agua.
Grenn vio que le miraban escepticos,
se daba cuenta que era incapaz de convencer a sus interlocutores de que
lo que estaba diciendo era verdad.
- Por que no vamos a ver el mar?.
Termino por sugerir.
Blanche dijo que si de inmediato.
Tenia doble motivo para conocer lo que el señor Grenn proponia.
La primera era saciar su curiosidad,
debia conocer el mar, algo que era incapaz de imaginarse por mucho que
lo intentara. La segunda comprobar que el mar podia producir semejantes
alteraciones en su casa.
No tardaron en regresar sobre sus
pasos hasta llegar de nuevo a la cueva. Alli las corrientes de aire eran
mucho menos intensas, apenas una ligera brisa si se la comparaba con la
que se producia en la galeria.
Era facil entender porque. Una vez
destapado el pozo en el que Hiram habia encerrado a sus hermanos hacia
muchos años, este hacia las veces de chimenea permitiendo la salida
y la entrada de aire por el. De esta manera los efectos apenas si eran
perceptibles en la cueva y menos aun en la casa.
Cuando salieron al exterior Blanche
dio ordenes a Drum para que preparara inmediatamente el carruaje que habia
de llevarles al puerto.
Su intencion era encontrar un barco
que les llevara hasta el mar y alli comprobar que lo que decia el señor
Grenn era posible.
Mientras Drum cumplia sus ordenes,
Blanche se cambio de ropa y poco despues los tres partian hacia el puerto
del rio.
Gracias al pasado marinero del señor
Grenn fue facil entrevistarse con el director de una de las navieras que
hacia el servicio regular entre America y Europa. Este les informo que
no podia atender sus deseos ya que los viajes estaban suspendidos por lo
que parecia el preludio de una gran tormenta maritima.
Segun el, el mar habia comenzado
a agitarse pero todavia tardaria algun tiempo en que la tormenta alcanzase
su maximo apogeo.
El buen hombre les aconsejo que
dejaran su idea de conocer el mar para otro dia en que estuviera mas calmado,
ademas, aunque lograran encontrar una embarcacion que les acercara hasta
el mar no lograrian llegar antes de que se hiciera de noche.
Blanche le dio las gracias pero
no desistio de la idea. No tardaron en localizar un hombre que aseguraba
que era capaz de llevarles hasta el mar si tenian la paciencia de esperar
hasta el dia siguiente.
Continuara...
Datos del autor/a:
Nombre: Adela.
E-mail: aadelaa@yahoo.com
Fuente: Historia originalmente publicada
en la lista de correo "morbo".
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