Mis clases de golf
Hola, soy Mª José, quizás ya no os acordáis de mí, porque
hace mucho que nos cuento mis andanzas y aventuras amorosas. Aunque estoy un
poco más tranquila de escarceos hay una (entre alguna otra) que tengo que
contaros.
Hace un par de meses más o menos he empezado a ir a clases de
golf en un club de pequeño que hay por aquí. Me animó una amiga separada con
mucha marcha que me dijo que era divertido y se conocía a mucha gente. Aunque mi
objetivo no era conocer gente, porque estoy muy muy colgada, enamorada, y ......
todo lo que se pueda decir de mi chico maravilloso (MARCO, ¿os acordáis?) Me
anime porque me apetecía hacer algo de deporte aunque sea light.
Bueno pues cuando llevaba ya unas cuantas semanas yendo, una
tarde en que dudaba si ir o no porque estaba lloviendo, al final me anime.
Cuando llegue, me dijo un chico bastante majo que es un forofo del golf y que
había visto alguna vez por allí y tomado un café con él en alguna ocasión
después de las clases, que el profe se había tenido que marchar por un asunto
urgente, pero que si quería él podía darme la clase o tomar un café si no quería
mojarme. Yo dude, porque después de la clase tenia que ir al medico, y con la
que estaba cayendo iba a ir con la ropa empapada. Al final le dije que podíamos
lanzar unas bolas y practicar mi swing. Yo llevaba una malla negra bastante
pegadita marcando un poco de "culito" y una camiseta pelin ajustada y con un
generoso escote que dejaba ver un poco el canalillo y quizás algo mas, ya que
como sabe mi chico me gusta ir un poco atrevida.....
Desde el principio vi que Javier, que así se llamaba mi
ocasional profesor, tenía otro interés aparte de enseñarme como moverme a la
hora de hacer el swing. Empezó por ponerse detrás de mí, y después de algunos
golpes más, bien pegadito a mi culo me cogía los brazos según yo los levantaba
para darle a la bola y dirigir el golpe hacia ésta. Si entendéis un poco de golf
el giro de cintura y caderas de derecha a izquierda según bajas el palo es
bastante pronunciado, y él, bien acoplado a mí por detrás me guiaba en el golpe
de forma que yo notaba su cada vez más abultado "paquete" pegado a mi culo, sin
mas protección que una ligera malla, lo cual empezó a ponerme bastante cachonda,
mis pezones (que no lo he dicho, no llevaba protegidos por un sujetador, porque
hace 3 meses me he operado el pecho, aumentándolo claro, y no puedo todavía
ponerme ninguno) se pusieron duros y tiesos de tal forma que me daba un poco de
vergüenza, yo solo rogaba que no llegase nadie (aunque con la que caía me
imaginaba que no debía de haber nadie más que nosotros por allí) porque de
momento, y debido a la operación tengo el pecho duro, tieso y bastante
llamativo, sobre todo por no llevar nada.
Bueno, pues cuando ya se había frotado lo suyo contra mí, se
puso enfrente de mí para ver como practicaba sus instrucciones. No dejaba de
mirarme a las tetas, con unos ojillos descarados y llenos de deseo, cuando
intentaba corregir mi forma de coger el palo, aprovechaba para rozarme, yo la
verdad, es que me notaba cada vez mas mojada y de repente, me dijo que ya estaba
bien por hoy, que nos habíamos mojado lo suficiente la ropa y que íbamos a coger
una pulmonía.
Así pues nos fuimos hacia los vestuarios, el se metió al de
chicos y yo al de las chicas. Como hay pocas chicas, tenemos una llave para
cerrar cuando estamos en la ducha. Yo me desnude y puse la ropa a secar en el
radiador. Me acaba de meter en la ducha cuando noté que llamaban a la puerta,
como yo instintivamente no había echado la llave, noté que alguien entraba y se
acercaba a la ducha veía por una rendija que era Javier, que se presentó delante
de la ducha y cuando abrió la mampara aparte de su cara llena de deseo, vi un
bulto enorme en el pantalón que dejo caer mostrándome un calzoncillo minúsculo
del que su pene sobresalía por encima debido a lo empalmado que estaba. Pensé
que era una pena desperdiciar esa oportunidad que en cierta forma había
provocado, aparte de que como ya he dicho también estaba yo bastante animada. De
hecho había pensado masturbarme con el chorrito de agua de la ducha, pero al
verle pensé ¿porqué no?. Salí de la ducha empapada y él empezó a acariciarme los
pechos mojados y los miraba embobado. A mí que, tocarme los pezones es una de
las cosas que más me dispara, sobre todo al principio del juego amoroso, me
dolían de placer, así que le empuje hacia un banco de madera, le hice sentarse,
y abriéndome de piernas, me senté encima de el meciéndome su pene hasta tan
dentro que tuve que acoplarme un poco de lo dentro que la sentía, empecé a
moverme rítmicamente mientras el me chupaba, mordisqueaba y toqueteaba los
pezones, vi que no iba a aguantar ni un minuto y que iba a correrme ya, así que
me levante y de rodillas empecé a chuparle aquella gran y apetitoso pene. Casi
no me cabía en la boca, puse la mano por la parte de abajo para que no entrase
toda y me atragantase y empecé a succionar, chupar, lamer, hasta que él, no
pudiendo aguantar mas, explotó en mi boca, al tiempo que yo la sacaba y me
llenaba el cuello y chorreaba por mis pechos, yo que (POR CIERTO, PARA QUIEN
ESTÁ LEYENDO ESTO Y A QUIEN VA DEDICADO, QUE SEPA QUE MIENTRAS LO ESTOY
ESCRIBIENDO ME ESTOY PONIENDO BASTANTE MOJADITA, NO SE YO SI NO HABRÁ QUE HACER
ALGO CON UN PUNTITO .....) también estaba a punto de correrme, empecé a frotarme
los pechos empapados de él y seguí tocándome hasta que me corrí de una forma
salvaje de ansias de placer.
En cuanto se recupero un poco, me puso a cuatro patas en el
suelo, y empezó a meterme los dedos por mi rajita, luego me dió la vuelta, y ya
tumbada boca arriba, me chupaba el puntito y metía su lengua dentro de mí,
estaba a punto de correrme cuando para mi sorpresa vi que la tenia otra vez dura
y gorda, como a mí gusta, así que, cuando yo empezaba a correrme me penetro y
frotándose contra mi puntito empezó a follarme como si no lo hubiera hecho
nunca, yo empecé a gritar de placer y cuando terminé estaba tan agotada que me
quede acurrucada mientras el me dijo que iba a por una coca cola, me eche una
toalla por encima y me quede un poco traspuesta y hasta me dormí, entre sueños
me pareció que entraba alguien que me imaginaba era Javier, lo que se confirmo
cuando me despertó la sensación de que alguien me estaba metiendo otra vez los
dedos en mi rajita que seguía muy mojada, mientras notaba que también me
entreabrían los labios y me metían algo en la boca, cuando abrí los ojos mi
sorpresa fué mayúscula cuando vi que quien me la metía en la boca era mi amado y
querido MARCO, no se como había llegado hasta allí, pero el caso es que solo al
verle mi cuerpo reacciono rápidamente y mientras se agachaba para besarme,
enseguida estaba otra vez dispuesta para más. Parece mentira lo viciosa que
puede llegar a ser una cuando alguien la ha hecho ver y descubrir lo maravilloso
del sexo y sobre todo hacerlo con quien amas. Aunque Javier me estaba tocando
por abajo yo hubiera querido decirle que me dejase, que no le necesitaba, que ya
tenia lo que más quiero a mi lado, pero como sé que a MARCO, le gustan estas
situaciones, le abrí más mis piernas y deje que fuera MARCO, quien en su momento
apartara a Javier para que dispusiese de mi como el quisiera, y así fue cuando
MARCO la tenia gorda y tremenda, la saco de mi boca y apartando a Javier,
levanto mis piernas, las puso sobre sus hombros y empezó a metermela, como solo
él lo hace...... creí derretirme de gusto y de amor, cuanto le quiero, me olvide
del golf, me olvide de Javier y me olvidé de todo lo que existe en el mundo
salvo en mi amor, y aunque tenia el pene de Javier en la boca para mí era como
si no existiera, ME CORRI como nunca que maravilla de orgasmo...
Luego nos vestimos y me comento MARCO que viendo lo que
llovía se había acercado a recogerme y al verme tumbada y solo con la toalla se
imagino lo que había pasado, y al ver a Javier entrando con la coca cola le
indicó que no dijera nada y se dejase a la improvisación según como yo
reaccionase.
Esa noche cuando estábamos en casa follando como locos y
rememorando lo que había pasado en mi clase de golf, me ordeno que escribiera el
relato de lo sucedido y yo como chica obediente y sumisa le complazco de nuevo
tal y como lo habéis leído.