Jack habia resuelto de un plumazo
todos los inconvenientes que ella se habia planteado.
Era cierto que una hembra preñada
era mas vendible que una sin preñar. El comprador tenia la seguridad
de que la hembra era fertil y que tendria que esperar muy poco para recoger
el fruto de su vientre.
Blanche vio en esta idea una nueva
fuente de ingresos. Suponia que la materia prima no la iba a faltar.
- Sabes en que quiero convertir
esta casa ?. pregunto a Jack convencida de que el hombre debia saber cuales
eran sus ideas para que pudiera optar por marchar o quedarse. A lo mejor
a Jack no le gustaba la idea de vivir en un burdel.
- No, con Jack nunca se ha hablado
de eso.
- Por el tono que empleo Jack, Blanche
intuyo que el hombre sospechaba algo.
- Pero tu lo sabes ?.
- Jack, piensa y piensa. No como
usted, pero piensa. Mucha casa, muchas habitaciones, obras, mas casa, mas
habitaciones y despues de tanto pensar no sabe que pensar.
Blanche no pudo evitar una sonrisa
al oir el razonamiento de Jack. Se habia acostumbrado a su razonamiento
corto y confuso pero todavia seguia sorprendiendose de vez en cuando.
- Y cuando Jack piensa, en que piensa
?.
- Un nuevo hotel, una casa de juego,
un restaurante, Jack piensa en muchas cosas.
- Jack ha pensado alguna vez en
un burdel?
- Que es eso?
- Blanche se dio cuenta que habia
sido demasiado tecnica para la poca cultura de Jack.
- Una casa de putas.
Por unos instantes los ojos de Jack
brillaron entre la sorpresa, la incredulidad y el entusiasmo.
- Ya decia Jack que era mucha casa
para usted sola. Claro, claro, para eso se necesitan muchas habitaciones
y muchas negras.
- Y muchas blancas, Apostillo Blanche.
- Blancas tambien? Dijo Jack mientras
le volvian a brillar los ojos.
- Tambien.
- Jack va a estar muy entretenido.
- Pero tendras que vigilar para
que ninguna se desmande.
- Jack vigilara con mucho gusto.
- Entonces te gustaria seguir viviendo
aqui?
- Como no le va a gustar a Jack
ahora que viene lo mejor.
- Te dare un sueldo si haces las
cosas bien.
- Jack hara las cosas bien de todas
maneras, no necesita sueldo.
- Tendras tu sueldo aunque no lo
necesites.
- Pero se lo guardara usted?
- Si tu quieres.
- Si, esas mujeres son muy listas
y pueden hacer que Jack malgaste el dinero.
Blanche no pudo evitar una sonrisa.
Cuanto mas trataba a Jack mas astuto le parecia.
- Me alegro de que te quedes Jack.
- Jack se alegra de que usted se
alegre.
Cuando Blanche dejo a Jack no podo
evitar reirse por la forma de pensar del hombre, realmente su filosofia
era sorprendente.
Al dia siguiente, muy temprano,
llego a la puerta de Las Cuatro Rosas un hombre de sorprendente estatura
que pregunto por el "loco".
Blanche lo pudo ver desde la terraza
de su cuarto y se sorprendio de que alguien buscara a Jack en vez de a
ella pero no por eso interrumpio lo que estaba haciendo. Habia dormido
toda la noche placidamente y al despertarse habia hecho que Tiara fuera
a buscar a Lamoro.
Desde el lecho Blanche veia a Drilabe
arrodillada en un rincon, era la forma habitual de estar desde que la habia
puesto bajo las ordenes de Tiara. Esta consideraba que el estar de pie
o sentada, aunque fuera en el suelo, era demasiado para una negra tan torpe
como ella en presencia de su ama. Tan pronto como Blanche entraba en el
cuarto Drilabe se arrodillaba y despues se movia a cuatro patas. Tiara
le habia ordenado que lo hiciera por si Blanche deseaba montarse sobre
su espalda para desplazarse por la habitacion.
No era raro que usara este metodo
de locomocion y era reconfortante saber que podia sentarse en cualquier
momento sobre la espalda de la negrita.
Blanche estaba segura de que cuando
ella salia de la habitacion la cosa no debia cambiar mucho, pero eso era
algo que a ella no la preocupaba.
Tiara estaba demostrando que sabia
mandar y hacer las cosas bien. Drilabe debia tener muy pocos momentos de
descanso ya que cuando Blanche entraba en la estancia la encontraba siempre
haciendo alguna faena vigilada de cerca por Tiara.
Mas de una vez habia sorprendido
a Tiara bajandose el raido sayon que la cubria y habia visto el rostro
de Drilabe todavia reluciente por los jugos elaborados por el sexo de la
negra. Tiara sabia aprovechar bien los poderes que le habia dado y los
usaba en su propio beneficio.
Ademas imponia una limpieza estrictisima
en la bañera y en los orinales porque segun decia, las cosas sucias
son las que mas limpias debian estar.
Drilabe debia vaciar la bañera
cada vez que Blanche la usaba y despues de limpiarla a fondo debia llenarla
con agua fria, asi estaba siempre dispuesta para cuando fuera necesario,
bastaba con añadir el agua caliente que fuera necesaria en el momento
de bañarse.
Dos veces al dia Tiara hacia que
Drilabe cambiara el agua aunque no hubiera sido usada, de esta forma el
agua siempre estaba reciente y limpia.
Otro trabajo que Tiara reservaba
a Drilabe era la limpieza y pulido del suelo que se ponia cada vez mas
bonito gracias al continuo encerado y pulido al que Drilabe tenia que dedicar
buena parte de su tiempo.
Sin embargo Tiara se reservaba ciertas
tareas que consideraba mas dignas de su posicion. Hacia las camas y cambiaba
las ropas todos los dias. Estimaba que su dueña tenia suficiente
dignidad como para gozar de ese privilegio.
Sin embargo era Drilabe la encargada
de lavarla, tenderla y plancharla. Tiara se limitaba a retirar la ropa
usada y a hacer la cama con ropa limpia.
La ropa interior de Blanche y los
vestidos eran lavados directamente por Tiara y no permitia que Drilabe
pusiera sus manos en ella.
Blanche habia sorprendido muchas
veces a Tiara oliendo su ropa interior. Unas veces para gozar de sus olores
intimos y otras para deleitarse del magnifico olor a limpio que tenian
cuando salian de sus manos.
Sumida en estos pensamientos Blanche
se sentia como una reina. No habia nada en el terreno domestico que pudiera
desear que no fuera satisfecho al instante por los esclavos.
Incluso cuando deseaba un macho,
como ahora, podia elegir entre la docena larga que estaba a su disposicion,
si se limitaba a usar a Lamoro o Drum era porque con ellos se sentia suficientemente
satisfecha y ya les habia enseñado sus preferencias.
Blanche se sentia impaciente, hacia
ya rato que habia mandado a buscar a Lamoro y este no aparecia.
Si hubiera estado alli Tiara, la
hubiera ordenado venir entre sus muslos y comenzar a lamerla para ir preparandose
para el encuentro con el duro sexo del esclavo, pero como Tiara no estaba
decidio que Drilabe podia ser tan buena preparadora como la propia Tiara.
- Ven muchacha. Ordeno Blanche
Drilabe se desplazo a cuatro patas
hasta llegar al borde del lecho y Blanche no tuvo mas que abrir los muslos,
alargar la mano y tomarla por los cabellos hasta llevar su boca entre sus
muslos.
Drilabe sabia lo que tenia que hacer,
lo habia visto hacer muchas veces a Tiara y no perdio tiempo. Sacando la
lengua comenzo a deslizarla por el calido y lubrificado sexo de su ama.
Cuando Tiara llego acompañada
de Lamoro descubrio con horror que su puesto habia sido ocupado por aquella
estupida negra.
Sin pensarselo dos veces corrio
hacia ella y tirando de los pelos la hizo caer de espaldas al tiempo que
ella ocupaba su puesto.
Blanche sonrio unos momentos ante
la reaccion de la esclava. Se sentia orgullosa de haber encadenado de tal
manera a Tiara. No solo la pertenecia porque fuera su esclava, la pertenecia
tambien porque habia sabido encadenarla con otro tipo de cadenas.
Drilabe gimoteaba en el suelo mientras
Lamoro se desnudaba preparandose para cuando su ama le deseara.
Blanche dejo que Tiara siguiera
acariciandola, se proponia llegar al orgasmo antes de permitir que Lamoro
la penetrara. La idea de sentir placer primero y despues notar como su
vagina se llenaba con el fornido miembro del esclavo era sencillamente
deliciosa.
No siempre necesitaba el sexo del
esclavo como elemento principal de su placer, a veces era solo un elemento
secundario aunque placentero.
Habia observado que su organismo
se sentia mas reconfortado cuando era regado por la calida, espesa y blanquecina
semilla del macho.
No era fundamental en su placer
pero era la guinda que completaba el pastel del orgasmo.
Blanche sabia que podia prescindir
de el, y asi lo hacia con frecuencia, sin que su placer se alterara sustancialmente
pero por el momento preferia obtener el placer completo.
Mientras Blanche recibia el sexo
del esclavo, en su mente se dibujo la atrayente figura de Maurice.
No, aquel dia Blanche no fue penetrada
por el negro, el solo fue el vehiculo de sus deseos, en realidad ella habia
hecho el amor con el banquero.
Su deseo y su imaginacion habia
sido mas fuerte que la realidad.
Cuando el cuerpo se hubo recuperado
del placer y Tiara le sirvio el delicioso desayuno Blanche se pregunto
que habria ido a hacer a su casa aquel hombre que preguntaba por Jack.
La respuesta a su pregunta no se
hizo esperar ya que llamaron a la puerta, Blanche conocia la forma de llamar
de Jack y supo que era el.
- Tiara fue a abrir.
- Dile a la señorita que
un amigo mio quiere hablar con ella.
- Quien es Jack? pregunto Blanche
en voz alta.
- Ese amigo del que hablamos ayer.
- Tendra que esperar un rato, todavia
no puedo bajar.
- No se preocupe señorita,
seguro que el amigo de Jack encontrara en que entretenerse.
Blanche estuvo segura de que asi
seria, sobre todo si Jack le servia de guia.
Despues de desayunar y satisfacer
sus necesidades, mientras Drilabe limpiaba la bañera y el orinal
recien usado dejo que Tiara procediera a vestirla adecuadamente.
Cuando se reunio con Jack este estaba
solo.
- Buenos dias señorita.
- Buenos dias Jack.
- Ha descansado bien?
- Si Jack, muchas gracias. Donde
esta tu amigo?
- Vera, al ver que tardaba, Jack
le ha sugerido que fuera a su cuarto a entretenerse un rato con la hembra.
- Entonces estoy segura que se lo
estara pasando muy bien.
- Jack tambien lo cree, pero el
no sabe que la negra es de Jack, el cree que la hembra es de usted, que
tiene que pagar por usarla.
- Eso esta muy bien Jack, parece
que has puesto en marcha tu negocio antes que yo el mio ?.
No señorita, los dos al mismo
tiempo, el negocio es para los dos, yo he puesto la negra y usted la casa,
Jack cree que lo adecuado sera que nos repartamos las ganancias.
Blanche hubiera podido decir sencillamente
que no, pero no lo hizo, no queria sentar ningun precedente, aquel iba
a ser su negocio y era logico que cobrara por cada uso que se hiciera bien
de sus negras, bien de la casa.
- De acuerdo Jack, cuando tu pongas
la negra yo cobrare mi parte.
- Señorita da gusto hacer
negocios con usted.
- Dile a un negro de los mas fuertes
que venga.
- Lamoro. Sugirio Jack.
- Si, Lamoro puede valer. Contesto
pensando que el haber hecho el amor con el hacia un rato no impedia que
el macho pudiera ser usado como cualquier otro.
Mientras Jack iba a buscar a Lamoro
llego el hombre fornido que Blanche habia visto con Jack.
- Perdone señorita, busco
al "Loco".
- Busca usted a Jack?. Rectifico
Blanche sintiendose molesta por el apelativo con que era designado.
- Eso es, busco a Jack.
- Sientese señor ...
- Grenn, Burt Grenn.
- Bien señor Grenn, haga
el favor de sentarse, Jack no tardara en regresar. Dijo Blanche reconociendo
en el señor Grenn el olor caracteristico de los herreros. Ella conocia
bien aquel olor porque tambien su padre lo habia sido. Era uno de los recuerdos
mas profundos que guardaba de su padre, aquel olor a carbon de fragua.
- Usted es la señora Benson?
- Efectivamente señor Grenn.
- Usted es la que ha matado a los
demonios? Pregunto el hombre con una mirada de admiracion.
- Bueno, digamos que se murieron
ellos solos al verme. Dijo Blanche riendo.
- Pues yo en su lugar hubiera hecho
cualquier cosa menos morirme. Contesto el fornido hombre.
- Por que señor Grenn? Pregunto
Blanche deseosa de que aquel Sanson la halagara los oidos.
- Porque es usted una de las mujeres
mas guapas que he conocido.
- Por favor señor Grenn,
me va a poner usted colorada.
- Yo solo me limito a decir lo que
ven mis ojos. La conversacion fue interrumpida por la llegada de Jack con
Lamoro.
- Que tal Burt?
- Muy bien "Loco".
Blanche miro hacia Jack para ver
como reaccionaba ante el apelativo de Burt pero este no hizo el menor gesto,
parecia estar acostumbrado a ser llamado de aquella manera.
- Permitame que Jack les presente.
- No hace falta Jack, el señor
Grenn y yo ya nos hemos presentado y habiamos comenzado a hablar de cosas
interesantes.
- Que tal te ha ido con la negrita
Burt? Pregunto Jack.
Burt Grenn se puso rojo como la
grana por lo que consideraba una indiscrecion de Jack ante Blanche.
- Bien.
Continuara...
Datos del autor/a:
Nombre: Adela.
E-mail: aadelaa@yahoo.com
Fuente: Historia originalmente publicada
en la lista de correo "morbo".
Relato protegido e inscrito en el
registro de propiedad intelectual.