Llamé a Nuria para vernos esa mañana a las 10:00AM. Le di
instrucciones precisas de como debía vestirse y arreglarse. Una falda corta,
camiseta de tirantes con un amplio escote. Nada de pantaleticas ó tanga debajo
de la falda. Un sostén de media copa que le dejaría medio pecho al aire. Esta
ropa ya la había ensayado en fotos que recibí por el messenger. Su es cuerpo
duro y esbelto por el ejercicio que acostumbraba todos los días. Mucho mejor que
otras carajitas de menor edad. Con todo y la edad de tener dos hijas de 15 y 13
años, se veía espectacular.
Luego de vestirse, tenía instrucciones precisas de usar
maquillaje exagerado y llamativo, labios con rojo intenso. No era su costumbre,
pero Nuria obedecía, sorprendiéndose ella misma de su obediencia. No en vano,
las sesiones de "chat" en la computadora le habían producido unos orgasmos
espectaculares, pero que siempre la dejaban con ganas de más. Y así como había
obedecido enviando fotos, ahora obedecía para el primer encuentro conmigo.
Le di apenas un poco mas de media hora para que se alistara,
por lo que tuvo que apurarse a salir de su apartamento y buscar un taxi. Ni
hablar de usar su carro. Le dije que viniera en un taxi. Esto la obligó a salir
por la puerta frontal del edificio (no por el estacionamiento como a ella le
hubiese gustado, mas discretamente).
La volví a llamar al celular y me dijo que estaba esperando
un taxi en la acera. Estaba mortificada por su vestuario. Mientras hablábamos,
vio un taxi, que finalmente se detuvo. Por otro lado, la hija de la vecina
(amiga de su hija) la vio cuando llegaba al edificio. Nuria la reconoció al
instante, mientras que ella no. Sin embargo, se quedó viéndola, sorprendida por
su atuendo, y cuando ella estaba parando el taxi, la llamó
Nuria no volteo. Abrió la puerta del taxi, mientras yo al
celular le preguntaba
Que pasó
Nuria, tardó en responderme, ya que le daba instrucciones al
taxista, quien la miraba de arriba abajo, sorprendido por su atuendo.
Luego me dijo
- Ya estoy en el taxi. Pero el taxista parece que quiere
violarme. Y lo peor es que me vio la amiguita de mi hija, justo cuando me subía
al taxi.
- Mmm.. Bueno, esas cosas pasan
- Si, pero ahora como le explico...
- No te preocupes por eso. Preocúpate por llegar aqui. Te
quedan veinte minutos, si no quieres un castigo. Y colgué.
Esperé en la cafetería pacientemente, mientras ella llegaba.
Leí un periódico, mientras tomaba un café, sentado en una mesa.
Al cabo de veinte minutos, el tiempo exacto, levanté la vista
y venía ella azarosa, apurada. Era la primer vez que nos veíamos en persona.
Pero claro, la reconocí por las fotos y ella me reconoció.
- Siéntate, le dije, indicándole una silla frente a mi
- Llegas justo a tiempo.
- Si, había tráfico, pero convencí al taxista de apurarse y
tomar atajos.
- Y como lo convenciste.
- Bueno, tuve que ofrecerle dinero extra y mostrar un poco
mas de mis senos
- Esta bien, perrita. Desde hacía tiempo ese era mi forma de
llamarla cariñosamente. A ella le gustaba, porque cuando se lo decía, indicaba
aprobación de sus acciones.
- Hiciste bien, llegaste a tiempo.
- Te gusta que nos veamos en persona hoy
- Si, amo. Me encanta.
Ella estaba acostumbrada a dirigirse a mi como su amo.
- No tienes calor, perrita
Y antes de que respondiera, le abrí dos botones de su ya
escotada blusa, dejando entrever sus tetas. Como estaba al fondo de la
cafetería, el espectáculo era solo para mi.
Luego, con mi mano extendida comencé a buscar sus pezones los
cuales descubrí del sostén primero uno y luego el otro. Rápidamente se pusieron
duros. Y volví a ellos para apretarlos, haciendo que gimiera de dolor
suavemente.
Ella solo suspiró, mirando hacia los lados nerviosamente. Por
ahora no parecia que se hubiesen dado cuenta de su estado
Dijo finalmente, luego de abandonar la idea de que la gente
aprobaría su atuendo y su acción. Acto seguido, le toqué la cara con mi mano
derecha y busqué sus labios. Le metí sin consideración dos dedos en su boca,
haciendo que abriera la boca. Luego saqué la mano y la puse bajo el mantel,
buscando sus piernas que abrí con mis rodillas. Y busque con mi mano su cuquita
lisa, afeitadita y metí los dedos en su rajita, que efectivamente estaba muy
mojada.
Le indiqué que se moviera para tenerla mas cerca. Ella se
paró y se colocó en la esquina a mi derecha. Una vez sentada, le dije:
- Métete un dedo en la cuquita ahora
Le dije, mientras tomaba su mano derecha, señalándole el dedo
medio de su mano. Ella tomó bajó la mano a su cuquita y metió el dedo.
Y ella así lo hizo, con ayuda de mi mano. Luego de unos
instantes, donde ella me miraba con ojos de lujuria
-
Ahora chúpatelo. Y ella subió la mano. Muéstrame como mamas
guevo. Hazme un ejemplo con tu dedo. Y así, frente a todos los que quisieran
ver en la cafetería, ella comenzó a chupar con mucho vicio, con los ojos
cerrados, imaginándose que era mi guevo.
-
Te gusta el sabor de tu cuquita?
-
Si, mucho
-
Eres aun mas putita de lo que pensaba.
Ya era hora de buscar un sitio mas privado donde comerme este
volcán de sexo. En consecuencia, pedí la cuenta. La chica que atendía la mesa
miraba a Nuria con sorpresa. Le hice un gesto de resignación, pero cuando ella
volvió tenía los ojos calientes y miraba a Nuria, que seguía ensimismada en
chupar lujuriosamente su dedo.
Finalmente pagué, dejando una propina, le dije a Nuria
Ya esta bueno, vamos a buscar otro sitio. Nuria salió de su
trance y se paró detrás de mi. Cuando se paraba, le levanté la falda, para que
sus nalgas quedaran a la vista pública. Y cuando pasamos frente a la chica de la
cafetería, le dije
En ese momento, le di una ruidosa nalgada a Nuria. La chica
miró a toda partes, pero no dijo nada. Su mirada era todo un poema. Quien sabe,
podía tantearla mas adelante.
Caminamos a mi carro, le abrí la puerta del pasajero y allí
ella se subió, luego de otra nalgada. Luego di la vuelta y me subí a mi puesto
de conductor en el carro y arrancamos rumbo al Motel Orquídea, en la carretera
panamericana.
Mmm... ese Motel me traía gratos recuerdos de otras
ocasiones.
Cuando arrancamos le dije que sacara mi guevo y comenzara a
mamarlo. Ella abrió mi pantalón, bajó el cierre y los interiores hasta conseguir
mi guevo ya duro, por todo lo que había pasado y lo que faltaba.
Y ella se bajó discretamente, buscando mi guevo para
tragarlo. Esta manera de conducir no cumple con las normas de seguridad, pero se
las recomiendo a la gente arrojada. Por supuesto que me costaba concentrarme en
la vía, con este servicio especial que me estaba dando Nuria. Inclusive comencé
a meterle mano y la hice que se pusiera en cuatro sobre el asiento, de forma que
su culo podía ser un espectáculo a los carros vecinos. Y mi mano tocando sus
nalgas, subiendo su falda.
Cuando íbamos subiendo la carretera panamericana, pasó un
casi accidente, delante de un fiscal de tránsito. Tuve que frenar bruscamente y
Nuria se cayó, casi me muerde. Estos son los riesgos.
El fiscal me pidió los documentos de conducir y del carro. Se
dió cuenta de lo que estaba pasando, por lo que me dijo:
- Te voy a poner una multa por conducir en forma imprudente.
- Como que imprudente?
- Si, casi provocas un choque múltiple por tu manera de
conducir. Inclusive voy a llamar para remolcarte el carro
- Pero ya va, no podemos arreglar esto de alguna manera
- A que se refiere, señor
- Mira a esta putita. Ella te puede dar una mamada de guevo
maestra. Eso te lo digo por experiencia.
El fiscal se sorprendió, pensaba que le iba a ofrecer dinero
y le estaba ofreciendo sexo. Tardó un segundo en reaccionar y me dijo
- Bueno, sígueme.
- Un momento, como te llamas
- Pedro González, me respondió
Prendió la moto y me hizo señas que los siguiese a un sitio
solitario, tras unos matorrales.
Allí se bajó de la moto y abrió la puerta del lado de Nuria.
La jaló con firmeza mientras me decía.
- Vamos a ver si es verdad que es buena.
- Claro que si, y si quieres, después vamos a estar en el
Motel Orquídea todo el día, por si te quieres unir a la fiesta cuando termines
de trabajar.
Normalmente no me gusta mucho compartir a mis perritas, pero
tenía algo en la cabeza. Pedro puso cara de vicioso y se bajó la bragueta del
pantalón, sacando su guevo ya medio duro. Se lo presentó en la cara a Nuria,
diciéndole,
- Chupa putita. Mientras tanto la hizo ponerse de rodillas al
lado del carro.
- Parece que eres buena mamadora, le dijo, mientras le agarró
el pelo y le manejaba la cabeza a su antojo
- Muy bien, sigue así y te voy a llenar tu boca de puta con
mi leche
Nuria, escuchando esto, se estremeció, abrió mas aun la boca,
tragando el guevo hasta donde se lo permitía la garganta. Me sorprendió
gratamente lo puta que era Nuria, aceptando que yo la ofreciera y tragándose el
guevo de Pedro con mucho vicio. En eso comenzó a tocarse las tetas y él la
cacheteó, diciéndole:
- Quien te dio permiso para tocarte
- Nuria murmuró algo ininteligible, pero bajó las manos y
siguió mamando, tratando de tragando el guevo hasta el fondo.
- En medio de la tremenda mamada de guevo que le estaba
dando, aproveché para tomarles unas fotos con mi cámara digital. Quien sabe,
podrían ser útiles.
- Buena puta, ahora me vengo, dándole unos violentos
movimientos a su cabeza. Trágatelo todo, sin derramar una gota de leche.
- Ahhh... esta puta si mama rico.
Y dirigiéndose a mí dijo
- Con este trabajito, dejamos lo de la multa. Esta puta puede
ser una mina de oro, pero creo que aceptaré tu invitación para cuando quede
libre, como a las tres de la tarde.
- No hay problema, Pedro. Pero tendrás que venir acompañado.
Te esperaremos, verdad, Nuria?
- Si, amo
Esto último hizo que Pedro casi se decidiera a abandonar el
trabajo, pero finalmente se montó en su moto y partió.
- Vamos, Nuria, continua mamando como sabes hacerlo, le dije
mientras bajaba de nuevo el cierre de mi pantalón.
Y Nuria retornó a la posición que tenía antes del casi
accidente.
Al poco rato llegamos al Motel, donde pagué la habitación y
estacionamos en la cabaña asignada. La cabaña tenía un Jacuzzi y ducha, muy
bonita. Muchos espejos, en las paredes e inclusive en el techo.
La fiesta iba a comenzar en serio...
Esta historia continuara.
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