Era un sábado un poco especial, lloviznaba, hacía frío, había discutido por
internet con Eduardo, se enojó porque tardaba mucho en contestarle, entonces
no tenía muchas ganas de salir. A las 10 de la noche me llamó él, me pidió
que fuéramos a tomar algo para charlar. Primero le dije que no tenía ganas
que hacía frío. Me dijo: -Dale, ponete cualquier cosa, total el auto tiene
calefacción charlamos en el auto- . Está bien, le contesté, nos encontramos
en la calle que da al río frente al monumento como siempre. No tenía ganas
de ponerme nada, así que agarré un shortcito muy cortito negro de vinilo
nuevo, una remerita blanca cortita, de mangas largas y cuello alto (la panza
me quedaba al aire, pero es cierto, en el auto no tengo frío, me puse una
botas hasta las rodillas, la campera de cuero y salí.
Cuando llegué, se bajó de su auto y se subió al mio. Cuando me vio puso cara
de enojado: -Por qué te vestiste así!-. –Cómo!!!!-le contesté. –Como una
atorranta-. –Mirá yo me visto como quiero, no tenía ganas de vestirme bien-.
–Pero parecés una atorranta-. Me sorprendió el darme cuenta que me sentía
una atorranta y me gustaba sentirme así. –Mirá, no sigamos discutiendo,
vamos al pub de siempre a tomar algo hasta que se nos pase la bronca. –Con
vos vestida así, ni loco-. –Bueno, bajate, voy sola-. Se bajó y mefui.
Cuando llegué había mucha gente haciendo cola para entrar, como siempre.
Como de costumbre, cuando el chico de la puerta me vio, me hizo señas para
que entre sin hacer la cola. Entré, como siempre busqué un lugar en la
barra, saludé al barman que ya me conoce y pedí una daikiri de durazno. En
eso al lado mío se para un tipo, alto, fisicudo, ojos claros, cabello
semilargo lacio. –Hola, por fin sola-. –Hola- le contesté-. La verdad que
miré semejante machazo parado delante de mí y no se si se debía a la lluvia,
a la situación o a las fotos que había estado mirando a la tarde; pero sentí
como lentamente comenzaba a excitarme.
En ese momento del otro lado una voz me dice: -Perdón sol, estuve mal es que
me puse celoso-. Era Eduardo. El tipazo que estaba del otro lado
desapareció. Traté de ver hacia dónde se iba, pero no pude, lo perdí de
vista. Tomé mi trago. Eduardo, como siempre pidió un champagne dulce y me
tomé más de media botella mientras nos reconciliábamos. En eso el tipo que
se me había acercado antes pasó por al lado mío, me tocó la espalda
disimuladamente y cuando lo miré me hizo señas que iba al baño. –Ya vuelvo
Ed , voy al baño- Me dio un tierno beso y me fui. El baño de mujeres está
enfrente al de hombres, entre desorientada buscando dónde estaba ese tipo.
En eso me hace señas desde el baño de hombres –Entrá, no hay nadie- Temerosa
entré, miré hacia todos lado y era cierto, no había nadie. Me agarró del
brazo y con tierna firmeza me arrastró adentro de un bañito y cerró la
puerta. –Qué hacés- le dije. –Vamos, no me digas que no tenés ganas que te
reviente acá adentro-. Claro que tenía ganas, pero no se lo iba a
decir.-Nooo- le dije. Pero no sonó muy convincente. –Vamos no te hagás la
difícil conmigo- dijo mientras pasaba su mano por mi cintura. Me gustó
sentir esa mano firme y grande apretándome. Lo miré fijamente a los ojos y
muy provocativa le dije: -Y qué pensás hacerme, me tenés acá encerrada, sola
indefensa, qué me vas a hacer?-. –Te voy a hacer gozar-
Repentinamente me dio vuelta y me puso de espalda. Me levantó el pelo y me
mordió el cuello, no sé como supo que el que me muerdan el cuello me pone
muy loca. –Siii mordeme otra vez le dije-. Volvió a hacerlo mientras apoyaba
su sexo ya excitado en mi cola. Yo tiré mi cola hacia atrás para sentirlo
mejor y la moví de un lado a otro lentamente. Noté que él se excitaba más.
Pasó su manos por mi cintura, los subió por mi panza, hasta llegar a mis
pechos, pero no los tocó, bajó las manos; casi me muero, tenía un deseo
desesperante que los tocara, volvió a hacer lo mismo, subió las manos y
antes de llegar a los cenos, las bajó, entonces no resistí la tentación, le
tomé sus manos con las mías y las llevé a mis pechos. Allí los apretó y pudo
sentir por encima de mi remera que los pezones se endurecían muchísimo. Me
los pellizcó, en ese momento sentí como mi entrepierna se mojaba por primera
vez en la noche. –Siiiii así me gusta, mordeme el cuello y pellizcame los
pezones, mmmm sí asíiiiii- Repetía eso mientras seguía moviendo de un lado a
otro y de abajo hacia arriba mi cola para resfregar así su pene.
-Ah putita, te hacías la difícil-. Me dio vuelta, me miró fijamente y metió
su dedo pulgar en mi boca. Yo primero le pasé la lengua en toda su extensión
y después comencé a chupárselo, dando círculos alrededor con mi lengua. El
seguía mirándome fijamente, en eso, sin sacar su dedo de mi boca, se acercó
e introdujo su lengua. Me gustó mucho eso, que meta su lengua en mi boca sin
sacar su dedo, me pareció terriblemente erótico.
Yo estaba muy excitada, ya no tenía vergüenza. Lo tomé de las caderas y
acerqué su cuerpo hasta pegarlo al mio. Sentí su sexo apoyado en mi pelvis,
estaba duro, muy duro. El pasó sus manos por toda la extensión de mi espalda
hasta llegar a mi cola, me apretó fuertemente las nalgas, siguió bajando la
mano izquierda hasta llegar a mi pierna, me la levantó y la pasó por detrás
suyo. Asi pude sentir su sexo en mi entrepierna. Mmmmm qué sensación, me
moví como una perra para disfrutarlo más. Allí estábamos encerrados en un
baño de hombres, besándonos apasionadamente, enroscados y frotándonos como
dos animales desenfrenados.
En eso, dejó de besarme. Me miró y me dijo: -Relajate y disfrutá lo que voy
a hacerte ahora. Lentamente me bajó los pantalones, pensé que iba a sacar mi
tanguita fucsia, pero no lo hizo, la corrió y suavemente comensó a pasarme
su lengua por alrededor de mi vagina mojada y palpitante. No pude evitar
dejar salir un suspiro. –Siiiii, más, mas- Apreté fuertemente su cabeza par
llevarla hacia donde yo deseaba, el se dejaba llevar. –Siiiiii meteme la
lengiua adentro- Asi lo hizo, me mojó mucho más de lo que ya estaba y cuando
sintió que me estaba dilatando rápidamente, comenzó a introducir lentamente
su dedo medio mientras no dejaba de mojarme con su lengua. Toda la humedad
que había dentro mio comenzó a salir. Yo me retorcía sin parar quebrando mi
cintura hacia todos lados. .-----Más, mas mas, mas rápido, si asi asii
asiiiiiii-. En ese momento apreté fuertemente su cabeza porque los
estallidos dentro mío fueron muy intensos.
Respiré profundo. El se levanto y con la boca completamente abierta metió su
lengua en mi boca. –Esto no es nada perra ya vas a ver-. Sí, quiero ver le
dije. Lo tome fuerte de los brazos y lo apoyé en la pared.
Le empecé a bajar la bragueta lentamente, a desabrochar el botón, agarré el
pantalón por la cintura y empecé a bajarlo lentamente, tirando también de su
ropa interior. Su pija estaba super dura bajo el slip, me golpeo los labios
cuando baje su ropa completamente, subió como con un resorte.
Tenía la punta húmeda, sentí el sabor de su néctar en mis labios y lo
saboreé.
Luego con cuidado empecé a meterme su sexo en la boca, milímetro a
milímetro, estaba apunto de reventar del placer. Con sus manos me agarró la
cabeza y de un empujón me metió todo semejante pedazo hasta la garganta y
empezó a mover su pelvis, tenía la boca totalmente llena!! –Vamos puta,
chupame, asi chupame- me decía mientras me agarraba fuertemente la cabeza y
el mismo la movía. En eso agarré sus mano, le hice presión para que dejara
de moverlas, saqué su pija de mi boca y me levanté mirándolo desafiante, con
la boca toda colorada por la chupada.
Bajé la tapa del inodoro, lo miré y le dije: -lo vamos a hacer como a mi me
gusta- Lo empujé para que se sentara, el me miraba atónito. Comencé a
sacarme toda la ropa al ritmo de la música, lenta y sensualmente. Haciendo
un show para él. Cuando estaba completamente desnuda y él más exitado que en
su primera relación, tomé su pija con mis manos, abrí mis piernas las puse
al costado de sus piernas y lentamente fui sentándome sobre esa pija dura
caliente húmeda, despacito, lentamente la fui introduciendo. Aunque el
placer me obligaba a cerrar los ojos no quería hacerlo porque quería ver esa
pija entrando dentro mio, abriendo mi sexo despacio. Poco a poco fue
entrando, el no podía dejar de mirar mis pechos. En eso no resistió la
tentación, sacó su lengua y con la puntita tocó la puntita de mi pezón, eso
me hizo emitir un suspiro. –Mordémela- le exigí. Me las apretó fuertemente
con las dos manos y las metió en su boca, mientras su pene seguía entrando
dentro mío.
Cuando ya estuve completamente sentada sobre él, me quede allí
quieta unos segundos para disfrutarla, entonces si, el deseo no se resistió
más. El me tomó de la cintura y me obligó a subir y bajar. Aaaaaahhhhh, qué
placer, su sexo entraba y salía de mi acompasadamente. Yo hacía ochos con mi
cintura, subía y bajaba mientras el chupaba mis senos. –Siiiii, así movete
conmo una perra- Bajé mi mano derecha y al mismo tiempo comencé a frotarme
el clítoris. Qué placer. -Más más más- grité fuertemente, no importándome
que estaba en un baño público. Fue allí cuando estallé en un orgasmo
intenso. En ese momento él sacó su pene de adentro mío, me agarró de los
pelos y me obligó a arrodillarme, metió de prepo su pene en mi boca y
comenzo a lanzar su semen que resbaló hasta mi garganta. Mmmmm cómo me gusta
tragarme la leche, pense.
Me arrojé rendida sobre él.
Nos vestimos, pude escuchar ruido en el baño. Esperamos hasta que los ruidos
pasaran, cuando supimos que no había nadie salimos.
El se fue por un lado yo fui a la barra donde estaba Eduardo esperándome.
–Qué te pasó que tardaste tanto-. –Nada, no me controles- . –Qué olor raro
tenés en la boca-. –Es que me hizo mal el champagne-
De repente se pone del otro lado mío un hombre, disimuladamente se acerca y
me dice al oído: -Vi todo lo que pasó en el baño- Me calentó muchísimo
pensar que nos habían estado mirando. Lo miré y le dije: -Hacé cola, porque
no vas a ser el único que me espere esta noche, le dije eso porque del otro
lado de la barra había otro tipo mirándome con ojos deseosos, supe que
también nos había visto.