Caía la tarde ya las sombras comenzaban a invadir los
interiores de la antigua casa. Una hermosa joven de piel levemente oscura, de
facciones dulces, vestida con un elegante uniforme con borlas doradas en los
hombros y una falda rosácea. Su abundante pelo caía formando ondas sobre sus
hombros, cubriéndole parcialmente el rostro que recorrían unas fugaces lágrimas.
Su mirada se perdía hacia un rincón de la habitación, donde descansaba una gran
cama con el emblema de una rosa tallada. Limpiándose las lágrimas recordó el
encuentro con toga en esa misma habitación el día anterior.
-Anthy, por favor…- Toga meneaba ligeramente la cabeza,
haciendo que sus cabellos bailasen alrededor de su rostro- Sabes lo que sentía
por Utena, pero ya no podemos hacer nada, nadie mas la recuerda excepto tu y
yo…- se sentó en una silla para reflexionar unos momentos- Por lo que recordamos
Utena Venció a tu hermano y restauro el poder de dios tomando la forma del "fin
del mundo"- cruzo sus manos bajo su mentón mientras sus cabellos caían alrededor
de su rostro- Si ella hubiera vuelto a este mundo nos habría buscado, tu misma
saliste a buscarla sin encontrarla…-
Himeya guió su vista hacia la que fue la alcoba de Utena.
-Pero debe estar en alguna parte Toga -Dijo con una
convencida voz- Utena no puede haber muerto... lo siento aquí- Anthy se toco su
pecho- mi corazón me dice que Utena volverá, debemos volver a estar juntas… es
el destino…-
Toga la acompaño a su cuarto. Pero Anthy volvía cada tarde a
la abandonada casa del ala este y se quedaba en el que había sido el cuarto de
Utena.
-¿Por qué me has abandonado? ¡Utena!- Himeya cayo llorando
sobre la cama- Dijiste que seria mi amiga para siempre… nunca debi convertirme
en la novia de las rosas. Te he perdido porque no supe negar la verdad y
rechazar a mi hermano…-
Himeya miro el anillo del emblema de rosa, lo único que tenía
de Utena, con furía se lo quito de la mano y lo arrojo hacía una esquina.
-Odio los duelos, odio a mi hermano, me odio a mi
misma…-Grito con furia mientras las lagrimas seguían humedeciendo sus mejillas-
Utena… te necesito… por favor vuelve… eres mi única y verdadera amiga-
la ventana de la habitación se abrió con un fuerte viento y
una pluma blanca entro con el, danzando en el aire hasta terminar posándose en
el rozado anillo que comenzó a emitir una blanca luz, que fue poco creciendo
poco a poco formando una figura. Himeya alzo la mirada sorprendida contemplando
el ser de luz blanca que se presentaba ante ella.
La luz se desvaneció ligeramente mostrando unas enromes alas
que cubrían un delgado cuerpo. Las alas se desplegaron, llegando a tocar las
paredes por su tamaño a la vez que la habitación se llenaba de brillantes plumas
blancas.
Entre las danzantes plumas Himeya aprecio las elegantes
formas de la que había sido su amiga…
-¡Utena! –Grito con delirio mientras se lanzaba a sus brazos-
Utena alargo sus brazos y recibió a Anthy envolviéndola con
ellos. Vestía el traje del príncipe pero en un blanco impoluto. Su rosáceo
cabello parecía tener vida propia, flotando a su alrededor. Anthy lloro sobre el
pecho de Utena mientras agarraba con fuerza su traje para asegurarse de que no
era un sueño y que realmente Utena estaba alli con ella.
-mi querida Anthy…-la voz de Utena era cristalina- Siento
mucho haberte dejado sola tanto tiempo, pero he vuelto para cumplir la promesa
que te hice- dijo mientras apartaba un poco a Anthy- Permíteme que me ponga
cómoda-
Las alas de Utena se desvanecieron y su blanco traje se
transformo en el que había sido tanto tiempo su uniforme.
-Ya me apetecía volver a llevar estas ropas- contesto esta-
Supongo que tendrás mucho que preguntarme Himeya-
Anthy contempló a Utena sin poder hablar. Había pasado tanto
tiempo y ahora la tenía frente a ella igual que la primera vez que se habían
visto.
-Utena, ¿que ocurrió en el palacio invertido?, ¿y por que
nadie puede recodarte?- pregunto Himeya con nuevas lágrimas-
-Anthy… sabes lo que ocurrió –dijo Utena mientras alzaba su
mano para acariciar la mejilla de esta- Tu hermano volvió a reunirse con su otra
mitad convirtiéndose en dios, pero para ello debí sacrificarme y convertirme en
el príncipe del fin del mundo, por ello nadie me recuerda, porque en este mundo
nunca he llegado a existir, solo a ti y a Toga os permitió dios tener estos
recuerdos como un favor hacia mi-
-Utena entonces, cumpliste tu sueño de llegar a ser tu propio
príncipe- Contesto Anthy mientras besaba su mano- Utena… he tenido tiempo para
pensar… acerca de lo que sentía hacia a ti…
Utena la hizo callar con poniendo su dedo en su labios
-Anthy, desde que soy príncipe puedo leer los corazones…-Dijo
Utena mientras su dedo acariciaba el contorno de los labios de Anthy- Perdóname
Anthy, tenia miedo de mi misma, de mis propios sentimientos hacia ti… pero ahora
se a quien pertenece mi corazón- contesto mientras alzaba la barbilla de Anthy
-Utena… yo…-No pudo continuar pues Utena acercó sus labios a
los suyos, el aroma a rosas que despedía Utena la embriago unos instantes antes
de devolverle el beso que durante tanto tiempo había ansiado-
Las dos hermosas jóvenes se abrazaron mientras sus labios se
transmitían el amor que durante tanto tiempo les había estado prohibido. Sus
manos acariciaron sus feminanas curvas sobre sus uniformes. Con los ojos
cerrados sus besos se mezclaron con las lágrimas de felicidad que brotaban de
los sus ojos.
Pronto sus finas lenguas danzaron una junto a la otra,
intercambiándose sus sabores y aromas. Sus cabellos parecían flotar,
entremezclándose los cabellos violetas de Anthy con el rosa de Utena, formando
un hermoso marco para sus besos llenos de pasión.
Utena deslizo sus manos sobre el pecho de Anthy, y los
botones saltaron por arte magia al contacto de sus dedos. La chaqueta de Anthy
se deslizó por sus brazos hasta el suelo, dejando al descubierto una fina
lencería que apenas podía sostener sus bellos pechos, su color rojizo resaltaba
de una forma excitante en contraste a su oscura piel. Las manos de Utena tomaron
sus pechos sobre su sujetador y comenzó a masajearlos lentamente.
-Utena – gimió Anthy mientras esta le mordisqueaba el cuello
dulcemente- vayamos a otra habitación…-
-Anthy…- le susurro Utena sin dejar de besarla y acariciarla-
ya no estamos en la antigua ala este, abre los ojos…
Himeya abrió los ojos y descubrió sorprendida que ahora se
encontraban dentro del palacio invertido, en la gran sala del trono de dios.
Pero ahora en el lugar del trono lo ocupaba enorme cama, toda ella estaba hecha
de cristal y en sus columnas había grabado Ángeles besándose. El dosel estaba
formado por cientos de rosas rojas que impregnaban la habitación con sus aromas.
-Ven…-Le susurro Utena mientras que hacia desaparecer la ropa
que le quedaba a Anthy dejándola solo con unas delicadas bragas, que dejaban ver
un cuidado vello pubico, y un sujetador de encaje rojo, Utena tomo a Anthy en
sus brazos como toman los hombres a sus esposas y la llevo sin dejar de besarla
hasta depositarla en la cama y recostarse sobre ella.
La boca de Utena bajo hasta su pecho, donde los pezones de
Anthy se erguían hinchados por encima del sujetador dejando ver unas grandes
aureolas oscuras. Utena engullo uno a uno los pezones, mordisqueándolos
suavemente entre los gemidos de Anthy.
Utena se aparto un momento y puso sus manos sobre su pecho.
Toda su ropa desapareció dejándola solo con una exquisita lencería blanca, que
alzaba sus firmes pechos.
-Ahora estamos iguales- Dijo Utena con una sonrisa mientras
se acercaba a Anthy para volver a unir sus bocas en un eterno beso-
Utena descendió una mano y acaricio las bragas de Anthy que
ya dejaban ver una humedad creciente. Su mano se poso sobre el pubis y comenzó a
acariciarlo mientras su otra mano pellizcaba los pezones. Anthy se sentía llevar
al séptimo cielo gracias a los dedos de Utena que apartaban la tela y se hundían
en su interior habiéndole arrancado un grito de placer sino fuera porque su boca
esta cubierta por la de Utena.
Su mano introdujo otro dedo y su boca comenzó a bajar beso a
beso por su pecho. Anthy apenas podía evitar gritar de placer. Poco a poco los
labios de Utena llegaron a su pubis y atraparon su ya hinchado botón de placer.
Anthy pego un pequeño brinco cuando la lengua de Utena comenzó a rodear su
clítoris y sus manos la acariciaban por todas partes…
En una sinfonía de gemidos y obscenos sonidos Utena penetraba
a Anthy con ayuda de sus dedos mientras su lengua se paseaba por su dulce sexo,
bebiendo con avidez los fluidos que de este rezumaban. Anthy no aguanto más y
entre espasmos tuvo un largo orgasmo durante el cual Utena no dejo de chupar su
clítoris ni acariciarla al son de sus sacudidas.
Utena volvió a besarla con lujuria en los labios mientras las
manos de Anthy se dirigían como por idea propia a tomar el cuerpo de Utena.
Anthy se recupero rápidamente de su gran orgasmo y se dedico a devolverle a su
amiga el placer que le había dado. Con diestras manos le arranco el sujetador y
tomo sus blancos pechos coronados por grandes aureolas marrones. Su boca atrapo
los dos pezones y los chupó ruidosamente a la vez que su mano descendía a la
gruta del placer. Le dedico una pícara sonrisa a Utena cuando su mano reconoció
la depilada entrepierna de Utena antes de sumergir su boca en ella. Con sus
manos abría su sexo para introducir su lengua lo mas profundo posible en la
ardiente gruta que se le ofrecía.
Debido a las hábiles manos de Anthy y a su extraordinaria
ternura Utena sintió como se alcanzaba las cotas mas altas del placer junto a su
amada y con un gemido que salía de los mas profundo de su ser expreso la llegada
de su orgasmo a la vez que su sexo rezumaba abundantes aromas y sabores que
Anthy no desaprovecho lo mas mínimo…
Minutos después las dos descansaban abrazadas, besándose y
susurrándose palabras al oído.
-Ha sido maravilloso Utena- susurro Anthy mientras acariciaba
sus cabellos- Nunca imagine que podía gozar tanto… gracias…-
-Aun no hemos terminado –Contesto Utena con una sonrisa
mientras se alzaba en la cama- te tengo reservada una sorpresa querida Himeya,
recita la letanía de la espada.
-Si Utena- Contesto Anthy sin entenderlo, pues había perdido
ese poder- Espada de la rosa, que duermes en mi interior, Oh, poder de dios,
¡responde a mi señor y muéstrate!- Su pecho se iluminó como antaño y una forma
redondeada surgió de el-
Utena acercó la mano y tomo lo que parecía una gruesa y larga
vara blanca, con el emblema de la rosa gravado y tallada de tal forma que
parecía un pene por los dos lados.
-Esta es el verdadero poder para revolucionar el mundo -Utena
se introdujo uno de los lados lentamente en su sexo acompañado de un largo
gemido, Anthy contemplo como los labios del sexo de Utena se abrían para
engullir semejante grosor- El poder del verdadero amor-Con delicadeza separo las
piernas de Anthy y apoyo la punta en su entrada- ¿me permites Anthy?
-Siempre has tenido ese derecho querida Utena- Dijo Anthy
mientras la besaba y la acercaba a ella penetrándose- ¡Tómame Utena!-
Utena penetro completamente a Anthy y se quedo en su interior
unos momentos para que las dos se acostumbraran a la invasión. Fue Anthy quien
comenzó a mover las caderas en círculos, aumentando la presión y el placer de
las dos. Utena tomo las manos de Anthy y las separa cruzando sus dedos con los
de ella, a la vez que la besaba y comenzaba un lento vaivén. El placer se
reflejaba en sus rostros y en la forma de compartir sus lenguas mientras el
movimiento se volvió cada vez más rápido y enérgico.
Las pelvis de las dos jóvenes se movían rítmicamente en una
locura de éxtasis completo. Continuaron durante largos minutos, sus pieles
brillaban por el sudor y a cualquier espectador le hubiera resultado hermoso las
muestras de amor que se procesaban. Entre besos y gemidos llegaron juntas al
final del camino… en una ultima acometida la vara se introdujo completamente en
los dos sexos provocando en sus dueña sendos profundos orgasmos…
Extenuada por el placer Anthy de durmió en los brazos de
Utena. En un estado entre el sueño y la vigilia vio como Utena ponía una mano
sobre su vientre, que se ilumino unos instantes hasta que la retiro.
-Anthy, no puedo volver a tu mundo pues ya no pertenezco a
el- le susurro acercándose a su oído- Pero siempre puede nacer una nueva vida
–Utena la beso por ultima vez- Este es el poder del fin del mundo Anthy,
nuestras almas siempre estarán juntas…-
-¡Despierta Anthy por favor!- Anthy abrió los ojos y se
encontró con los de un preocupado Toga que la zarandea por los hombros- ¿estas
bien?
-¿ Donde estas Utena? -Anthy miro a su alrededor y se vio en
el cuarto del ala este, completamente vestida, por la ventana entraba la luz del
amanecer-
-¿Utena? –pregunto atónito toga mirando a su alrededor- Anthy
has debido tener un sueño, como no apareciste esta mañana te vine a buscar pero
no despertabas… ¿ha pasado algo?-
-Toga… no… estoy bien- Contesto Anthy que se levantó
lentamente de la cama pensando si realmente había sido todo un sueño- Me quede
dormida aquí ayer-
-Anthy… por favor… no te pido que olvides a Utena, pues ni yo
mismo puedo, pero por favor deja de torturarte- Susurro paternalmente Toga
mientras la ayudaba a levantarse- vamos, ve a descansar a tu habitación-
-Eso haré gracias Toga – contesto Anthy convencida ya que
todo había sido un sueño-
-¡Espera! Te dejas el anillo…-Grito Toga que se había
agachado a recogerlo- ¿Qué hace aquí esta pluma blanca aquí?
Anthy se giro y de un salto tomo la pluma de las manos de
toga para verla mejor. Era sin duda una de las que habían formado parte de las
alas de Utena, incluso conservaba su aroma a rosas, llorando se desplomo, aunque
no llego a tocar el suelo pues toga la tomó en sus brazos.
Dos semanas después Anthy comenzó a sentirse mal y acudió a
la enfermería donde un rápido test confirmo su embarazo. Anthy lloro de alegría
mientras acariciaba su vientre pues ella y Utena volverían a encontrarse una vez
más…