1.- El primer polvo.
Conocía a Miguel desde hacía tiempo. Me había follado unas
cuantas veces antes de aquel día, por lo que ya me había contado sus anteriores
experiencias sexuales. Por eso sabía que, aunque él era más bien activo, perdía
los papeles con su primo. Éste era, por lo que contaba, un macho con una buena
verga y muy buen follador. "Siempre me espera antes de correrse, nunca me ha
fallado", me decía Miguel. Por eso, cuando empezó a decirme que le había contado
nuestras aventuras a su primo y que estaba deseando conocerme, no paró de
alardear de las capacidades sexuales de él: "Ya verás, ese sí que te deja
reventado. Tiene un pollón... y además folla como una bestia". Yo me reía y
envalentonado y confiado en lo vicioso que soy, le desafié "Cuando quieras lo
comprobamos, pero te aseguro que yo soy capaz de dejaros reventados a los dos y
seguir con ganas". La apuesta estaba hecha.
Dicho y hecho, Miguel habló con su primo y quedamos un día en
su casa. Yo estuve un par de días sin masturbarme, para ir bien calentito.
Cuando llegué a su casa allí estaban los dos, Miguel y su
primo David. David era un chico alto, delgado, de la misma edad que Miguel (unos
30), que nada más entrar me dió un repaso desnudándome con la mirada.
"Bueno, no perdamos el tiempo, que vengo con ganas", les dije
tras presentarnos. "¿No te dije que era un puto vicioso?", dijo Miguel. Y No
sabían hasta que punto.
Nos desnudamos y nos fuimos a la cama. Yo iba a llevar la
iniciativa, asi que ellos obedecían todo lo que yo decía. Tumbé a David en la
cama y le dije a Miguel que me fuera preparando el culo mientras se la chupaba a
su primo. Me puse a cuatro patas, con las piernas bien abiertas. Dirigí mi
cabeza hacia la minga de David y empecé a chupársela, lamiéndo lo huevos,
recorriéndola con la lengua y, por fín, metiéndomela hasta la garganta,
subccionando, jugando con la lengua mientras bajaba y subía mi cabeza, llegando
hasta el borde de su capullo para bajar otra vez hasta que mi nariz rozaba con
su estómago.
Mientras Miguel jugaba con su lengua en mi ano, haciendo
círculos que me provocaban escalofríos, intentando metérmela para lamerme bien
dentro, escupiendo saliva y metiéndo un dedo, para girarlo, sacarlo, volverlo a
meter y darme un placer preludio de lo que vendría. Estuve mamando unos cinco
minutos, lo que tardó mi ano en estar dilatado y bien lubricado, así que detuve
la mamada para rogarle a Miguel "Venga, a que esperas, cabrón, metémela hasta el
fondo, folláme". Miguel se puso de rodillas y dirigió la punta de su polla hasta
mi ano. Empujó un poco y éste cedió, anhelando ser follado. Detuve un momemnto
la mamada que le estaba dando a David pues el placer de sentir una polla
entrando por mi culo me hizó lanzar un gemido
"Aaaaayyyyy!...siiii...asiii..clavámela bien...reviéntame cabrón". Notaba su
polla diltando mi culo, con algo de dolor, como siempre, pero tapado por la
exquisita sensación de ser follado por un macho. Volví mi boca a la polla de
David cuando éste me cogió del pelo para que continuará mamándosela. Acompasé
los movimientos de mi boca a los empujones que me daban por el culo.
Así estuvimos un rato, siendo follado y chupando, hasta que
noté que la respiración de Miguel se aceleraba. Paré de chupar y le dije "Quiero
notar también tu polla en mi culo, fóllame cabrón". Los dos primos cambiaron de
posición mientras yo les miraba y movía el culo "Venga, daros prisa, que quiero
polla, vamos". Cambiaron de posición y David dirigió su polla a mi culo. Yo ya
estaba bien abierto por Miguel, así que apuntó y me la clavó hasta los huevos de
un solo empellón. Gemí de placer al notar mi culo siendo penetrado otra vez y
apreté bien fuerte mi ano, tanto para notar más su polla como para sentir más
gusto y a la vez darle más palcer a él.
Comencé a chupar la polla de Miguel, que olía un poco a mi
ano, pero no me importaba. David me follaba más a lo bestia que su primo,
sacando su polla totalmente de mi culo para volver a metérmela hasta el fondo,
haciendo ruido al chocar con mis nalgas. Yo aprovechaba sus tremendos empujones
para meterme la polla de Miguel todo lo profundo que podía en mi garganta.
Seguimos un rato más hasta que Miguel empezó a agarrarme por la nuca y a mover
sus caderas buscando mi boca, cada vez más deprisa. Entendí que se venía en mi
boca, así que me esmeré en la mamada aumentado la velocidad. Obtuve mi
recompensa y chorros de semen, que yo tragué gustoso, entraron en mi boca,
caliente y espeso, con su sabor salado a macho. Mamé y chupé hasta dejarle sin
gota mientras él oprimía mi cabeza para meterme hasta el último centímetro de su
verga en la boca.
David aceleraba sus embestidas en mi culo "Dios, que culo
tienes, joder, que apretadito, que gusto me das". Como Miguel ya se había
corrido concentré mis esfuerzos en dar gusto a su primo. Apreté bien el esfinter
y moví mis caderas hacia atrás, en busca de sus embestidas. El cabrón me estaba
matando de gusto así que nada más poner mi mano sobre mi pene empecé a correrme,
moviéndome como un loco hasta que notaba la polla de David llegarme a la
garganta. Recién acabado mi orgasmo, Miguel sacó su polla de mi culo y me dijo
que me diera la vuelta. Me tumbé boca arriba, con los ojos cerrados por el
placer que acababa de sentir y no noté su polla rozándome los labios así que
abrí la boca lo justo para que aquella polla me follara la boca. Noté sus manos
agarrarme la cabeza y su cuerpo sobre el mío. Empezó a culear follándome la
boca, casi asfixiándome, metiendo su polla y haciendo fuerza con sus caderas
hasta casi atragantarme. Pero yo no me ahogaba, estaba en el séptimo cielo
sintiéndome así, utilizado para correrse, sin preocuparse de mi placer, como una
puta. En una de sus embestidas dejó la polla bien metida en mi boca. Me apretaba
tan fuerte contra él que me dolía. Empezó a lanzar sus chorros de semen en mi
garganta. Yo tragaba y tragaba aquella fenomenal corrida. Su leche era mi premio
y mi polla estaba de nuevo como una piedra por recibir áquel regalo. Sus chorros
parecían que no se detenían nunca. Yo seguía tragando lanzando gemidos de
placer, porque realmente me estaba gustando. Él gemía como una bestía "Ahhhh, me
corroooo, tragatelooo putaaaa, ahhhhh". Finalmente dejó caer su cuerpo sobre mí
con un suspiro.
2.- Doble penetración.
Pasado el lógico rato de descanso yo seguía bien caliente,
así que en cuanto ví que se recuperaban de sus corridas les pregunté "¿Alguna
vez habéis hecho una doble penetración?". Ambos se quedaron mudos, mirándose
"¿Tú eres capaz de meterte dos pollas en el culo?". La verdad que yo no lo había
intentado nunca, pero creo que había llegado el momento. Ambos estaban en la
cama, así que me fuí a por lubricante (para aquello la saliva no iba a bastar).
Comencé a chupar sus pollas, alternándolas en mi boca, masturbándo a la que no
chupaba, hasta que estuvieron nuevamente bien tiesas. Entonces me volví,
ofreciéndoles el lubricante y poniéndoles mi culo a su alcance. Los dos
empezaron a besarme mis nalgas, a acariciarlas. Yo me moría de placer, ver a
aquellos dos machos adorando mi culo era lo máximo. Sus lenguas me chupaban el
ano alternativamente, me lamían las nalgas, el espacio entre mis huevos y mi
ano. Prontó sentí un dedo untando mi ano de lubricante y entrando dentro,
fácilmente gracias a la sesión anterior. Al dedo que jugaba en mi ano entró
otro. Por los movimientos supe que era un dedo de cada uno.
El placer anal, ese que surge como de dentro del estomágo,
empezó a recorrerme, como escalofríos, desde mi culo hasta la cabeza. Empecé a
calentarme mucho, moviendo mi culo, buscando sus dedos. Pronto fueron 3, y luego
4, los dedos que me abrían. "Vamos, folladme, por favor, quiero que me folléis",
les dije. "Empieza tú que la tienes más gorda", dijo Miguel a su primo David.
Noté como se levantaba y sin miramientos me la clavaba de nuevo hasta el fondo.
¡Qué gusto volver a sentirme follado!. Sus empujones eran acompañados de
movimientos en espiral. Con su polla intentaba darme de sí el culo, abrírmelo lo
máximo posible. Yo gemía de gusto por lo bien que me follaba, e intentaba
relajar mi culo lo máximo posible. Hubo un momento que noté como su polla se
delizaba en mi interior fácilmente, así que dije "Venga, túmbate y vamos a
intentarlo". Se tumbó y yo me coloque de espaldas a él. Bajé hasta ponerme en
cucliclas, con su polla en mi ano, y me dejé caer. Me recliné sobre su torso,
quedando mi nuca a la altura de su cara. Levanté mis piernas lo que pude para
evitar que su polla se saliera de mi culo y el me las agarró por detrás de las
rodillas, para facilitarme la postura. Miguel, mientras, se puso enfrente de
nosotros, mirando la escena y masturbándose, aprovechando que extendía
lubricante por su verga. Yo aproveché para moverme un poco y no quedarme sin ser
follado en esos momentos, siendo ayudado por suaves empujones de caderas de
David, que me decía al oído "Ya verás, puta, te vamos a romper el culo, te la
vamos a clavar hasta el fondo".
Llegó el momento y Miguel acercó su polla a mi culo, sin
llegar a tumbarse sobre mí. Yo relajé el culo todo lo que pude cuando noté su
punta rozarme el ano. Hizo un primer intento, pero su primo se quejó, su polla
estaba muy apretada dentro de mi culo. Empujó de nuevo y esta vez fué mi ano el
que me hizo gritar de dolor. Era demasiado..."¿Lo dejamos?, creo que no te
entran". Yo no estaba dispuesto a rendirme tan fácil, así que grité "Vamos
cabrón, quiero las dos pollas, metémela, maricón de mierda, folláme". Esto le
envalentonó y gimiendo de dolor empujó de nuevo. Mi ano cedió y poco a poco,
muy, muy lentamente, su polla entró en mi culo, acompañando a la de su primo. El
dolor era muy intensó y me hizo gritar. Quería que parara aquella tortura pero
al mismo tiempo estaba gozando como una puta por la situación. Así que en lugar
de pedirle que la sacara hice lo contrario "Asiiiiii, ayyyyyy, como me dueleeee,
me gustaaaaaa, reventadme el culoooo".
Finalmente su polla entró. No me lo podía creer, tenía dos
pollas en mi culo. Me quedé mudo, como desfallecido por el dolor. Estaba como
inconsciente cuando el dolor volvió a espabilarme. David, debajo mío, estaba
empezando a moverse, culeando suavemente. So polla apenas se movía un centimétro
dentro y fuera de mi culo, pero a mí me parecían metros. Mi ano desgarrado me
ardía. Pero una vez más, mi vicio podía más y en cuanto noté un pequeño atisbo
de placer supe que auqello iba a acabar bien. Los movimientos de David se
hicieron más fuertes, todo lo que podía sin que su pene se saliera. Dí las
gracias mentalmente a Miguel, porque había permanecido inmóvil hasta el momento,
consciente de mi sufrimiento. Pero también empezó a cuelar un poco, suavemente,
apenas unos milimétros. Mi ano se abría y se acomodaba a aquella invasión. Las
dos pollas entraban y salían al mismo tiempo de mi culo. Sus movimientos
empezarón a ser más fuertes coincidiendo con mis primeros gemidos y frases de
placer, "Aaaaayyyy, ahoraaaa...asiii, folladmeeee". Realmente me estaba
empezando a gustar, así que yo también comencé a moverme a su ritmo.
Sus penes me follaban cada vez más rápido, a medida que veían
que a mi me gustaba cada vez más. Mi culo estaba siendo bien follado, abierto,
reventado por los dos machos. Agarré mi polla con una mano y comencé a pajearme.
Al verlo aceleraron sus embestidas hasta que parecía que sólo me follaba uno.
Como animales, Miguel culeaba metiédomela hasta el fondo, haciendo que notara
hasta las venas de su polla en mi culo. David, más limitado, apenás la movía
unos centímetros dentro y fuera, matándome de gusto al notarme continúamente
lleno mientras la otra polla entraba y salía completamente.
No pude más y empecé a gemir, muriéndome de gusto "Asiii,
asiiii, por favor, no paréeeis, folladmeeee". Los chorros de semen que empecé a
lanzar me llegaron hasta la cara. Algunos acertaron en mi boca, que tenía
abierta de par en par, gritando de gusto. Los espasmos envalentonaron a mis dos
folladores, que ya me follaban sin miramientos y me gritaban cosas como "Corréte
putaaaaa, que culo tieneees", "Vamos, corréte, te gusta mi polla ¿no?".
Finalmente acabé con un gran suspiro, de esos que te ponen los ojos en blanco de
gusto. Yo ya había acabado, pero ellos no..
"Correos en mi boca, por favor, quiero comermélo todo", les
dije cuando ví que ambos gemían, anticipo de venirse. Me dejaron libre y me puse
en el suelo, de rodillas, con la boca abierta y la lengua fuera, esperando como
una zorra ansiosa. Ambos se masturbaron en mi cara mientras se besaban,
metiéndose la lengua hasta la campanilla. Prontó empezaron a gemir. "¡Qué
bien!", pensé yo, "se van a correr los dos a la vez". Y efectivamente así fué.
Uno a cada lado de mi cara pusieron sus pollas en mi boca y, sin dejar de
masturbarse, empezaron a lanzar chorros en mi lengua, por mi boca, por mi cara,
mi nariz, mis ojos... su semen ya no era tan espeso, pero estaba igualmente
delicioso. Dejé mi lengua fuera hasta que noté como sus sacudidas finalizaban,
entonces tragué toda aquella lefa con gusto, para que me vieran. Me metí sus
pollas en la boca, las dos a la vez, para dejarlas bien limpias, las chupé bien
de arriba a abajo. Ellos utilizaban la punta de sus mingas para recoger el semen
que me escurría por la cara y hacérmelo tragar. Mi ano me ardía, pero había
tenido una de la mejores corridas de mi vida.
3.- Sacando las últimas gotas
Todavía no era suficiente para ganar la apuesta. Yo quería
dejárlos k.o., sin ganas de follar en una semana. Miguel estaba ya casi agotado,
pero David daba muestras de estar nuevamente recuperándose, tras darnos una
ducha y beber algo. Le pedí a Miguel que se tumbara en la cama "Joder, ¿todavía
quieres más?... no sé si voy a poder", "Tú tranquilo que si hace falta te la
chupo toda la noche", le dije yo, nuevamente con ganas. Se tumbó en la cama y le
acomodé las almohadas para que estuviera mas cómodo. Me puse a su pies y empecé
a lamerle, desde los dedos hasta subir por la pierna. Llegué a su polla, aún
flácida, y me la metí en la boca. Mi lengua empezó a jugar y su polla respondió,
creciendo dentro de mi boca. Seguí chupando, ahora ya acompañando los
movimientos de mi lengua con bajadas y subidas de mi cabeza. Metí mis dedos en
su boca y empecé a trabajarme el culo mientras se la chupaba. Me dolía un poco,
pero para mi asombro menos de lo que esperaba, así que iba a poder follarme a
David sin problemas. Seguí chupando hasta que su polla estaba bien durita. Subí
hasta ponerme a su altura y me coloqué sentado sobre él. Lo besé en la boca
apasionadamente, metiéndo mi lengia en su boca. Mientras él separaba ya mis
nalgas y con su dedo buscaba mi ano.
Cogí un poco de lubricante de encima de la mesilla y me lo
unté en el culo. Cogí la punta de su polla y la dirigí hacia mi ano, sentandóme
sobre él al mismo tiempo que su pene me entraba. Cuando la tuve totalmente
dentro de mí empecé a moverme, bajando y subiendo, haciendo círculos con mi
cuerpo, moviendo mi culo alante y atras, con mis manos apolladas en su torso,
acariciando su pecho. Él me ayudaba subiendo y bajando las caderas, a ratos más
rapidos, haciendo que sonaran como palmadas, otras veces más lento, esforzándose
en metérmela bien dentro. Su mano se dirigió a mi polla, haciéndome una paja. Mi
"trote" sobre él se hizo más rápido a medida que noté como se aceleraba su
respiración "Joder, que puta eres, que polvo, Diooos, que culooo, que gusto me
das zorraaaa". Me puse en cuclillas cuando noté que se acercaba al final, y
empecé a subir y bajar sobre su polla, apretando bien el culo para darle gusto.
Su cuerpo se arqueó y agarrándome de la cintura me atrajo hacia él, con su pene
clavado hasta los huevos en mi culo. Noté sus chorros de semen en mi culo,
escurriendo por mis muslos, llenandome de leche. Lo besé de nuevo en la boca y
él me correspondió, metiendo dos dedos en mi culo, que sacó llenos de semen. Me
los llevó a la cara y yo los lamí con gusto, mirándole a los ojos para con cara
de viciosa. "Yo me rindo, joder, estoy doblado", dijo riendóse. "Yo todavía no",
escuché detrás mío. Era Miguel, que me miraba con lujuria y su polla bien tiesa.
Me había olvidado de él, pero sin duda debía haber disfrutado
de lo lindo con el espectáculo que le acababámos de dar. "Ven aquí, que quiero
follarte como a mí me gusta". Yo conocía bien como le gustaba follarme, boca
arriba, con mis piernas apolladas en sus hombros, mirándonos a la cara, así que
me fuí al borde la cama y levanté mis piernas. Él me cogió de la cintura, como
siempre hacía, y descansé mis piernas en sus hombros. Dirigió su siempre
bienvenido pene a mi culo y empujó, entrando en mi culo como un cuchillo
caliente en mantequilla, lubricado por el semen de su primo. Sin preámbulos, sin
palabras, como una bestia, follando a su puta como tanto me gustaba que hiciera.
Mi ano recibía su polla, apretando, mandandome ondas de gusto cuando la metía,
escalofríos de placer cuando la sacaba. Automáticamente mi mano fué a mi polla
para gozar más del momento. Él debía estar muy caliente porque enseguida noté
como se iba a venir, cosa que me encantaba porque significaba que mi ano lo
volvía loco. Rápidamente, como siempre solía hacer, me deslicé hacia abajo y me
arrodillé. Mi mano siguió masturbando, mientras con la otra agarré su pene y me
lo llevé a la boca. Le chupaba y le masturbaba, me comía su polla, me la metía
hasta la garganta haciéndole temblar de placer. La sensación era increíble,
notar como le daba placer a áquel hombre, cómo su polla estaba en mis manos y
gemía por mí.
Sus huevos vaciaron el esperma que le quedaba en mi boca. En
cuanto noté el primer chorro salado en mi lengua, mi polla no pudo más y
explotó. Tragaba áquel semen mientras el mío brotaba. Qué gusto sentir una
corrida en mi boca y correrme yo al mismo tiempo...
4.- El final
Nos quedamos dormidos abrazados, yo entre medias de lso dos
cuerpos desnudos. A mitad del sueño me desperté. Me puse a mamar una verga, no
recuerdo de quién era, pero se despertó y me dijo que no podía, que no se le
levantaba. Hice lo propio con el otro primo, pero el resultado fué el mismo. Así
que terminé masturbándome lamiendo aquellas pollas flácidas. Me corrí en mi mano
y me tragué mi propio semen. Tal y como reconocieron... la apuesta la había
ganado yo. Claro que si tú has llegado hasta aquí, también eres un vicioso.
Pero... ¿tanto cómo yo?... ¿Quieres apostar algo...?
Comentarios, sugerencias y peticiones:
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