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Fecha: 14-Jun-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Remodelando un departamento

Marcelita
Accesos: 16.874
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 18 min. ]
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Una auditoria, un restaurador negro y un permiso conyugal, hermoso coctel. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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                           Remodelando un departamento

Una empresa de Buenos Aires, debido a una crisis entre sus socios debido a supuestos desvió de dinero, había llegado al nivel que uno de ellos, decidió contratar al estudio de mi papa para hacer una auditoría externa secreta y de esa forma saber si sus sospechas eran reales.

La elección del estudio de mi papa se debió a las buenas referencias que tiene, un gran profesionalismo y al estar fuera de la ciudad de Buenos Aires, en una ciudad que se encuentra a poco tiempo de la Capital la hacían ideal para el trabajo.

Una mañana yo estaba en mi oficina y la secretaria de mi papa me llamo para que fuera a su despacho.

Ahí se encontraba un hombre, que nos conto el problema que tenía en su empresa y las dudas que le generaba su socio y que antes de actuar, quería tener pruebas irrefutables.

Le explicamos que tipo de papeles y archivos necesitábamos para hacer el trabajo.

El nos explico que papeles nos podía dar y cuáles no para no levantar sospechas.

Volvimos a reiterarle que había cosas que eran vitales para una buena investigación.

Lo pensó bien y dijo que había libros que con alguna excusa, los podía sacar de la oficina por algunas horas.

Acordamos montar un lugar de encuentro, que fuera tranquilo y de ser necesario usarlo como una oficina provisoria.

Le dije que buscaríamos el lugar ideal y le avisaríamos.

Al otro día, pase a buscar a Pablo por tribunales, así me ayudaba buscar un lugar discreto donde pudiera trabajar tranquilamente.

Dimos varias vueltas en auto a 6 cuadras a la redonda de la empresa sin encontrar el lugar adecuado, así que decidimos hacerlo a pie. " horas dando vueltas y nada, hasta que Pablo le pregunto a un taxista "Estoy con mi amante, me podes decir alguna cafetería discreta por acá?

El taxista se dio vuelta, me miro de arriba a abajo y le dijo "Si, en la próxima esquina, hacia la derecha, a mitad de cuadra en la vereda de enfrente hay una galería, al fondo tenes el lugar adecuado" se tomo un momento, me volvió a mirar y en voz baja le dijo "Felicitaciones macho, que linda putita te estás comiendo"

Mi esposo le agradeció con una sonrisa y fuimos a ver el lugar. Llegamos a la galería, con muchos locales de venta de indumentaria Indu y New Age y aeromodelistas. Al llegar al fondo doblando a la derecha había un cafecito, de afuera se veía oscuro. Entramos, había varias mesas y luego algunos boxes donde no se veía quienes estaban ahí y los dos últimos eran los que más luz tenían (Apenas dos lamparitas chicas) pero suficiente para ver y trabajar tranquila sin miradas molestas. Antes de salir, le comentamos al barman si podíamos reservar por una semana uno de los últimos boxes.

"Si, no hay problema, pero el de la izquierda ya que el otro lo ocupa por un tiempo y de lunes a viernes un artista del edificio de enfrente"

"Artista? algún actor?" pregunte

"No no, de los que pintan creo" contesto.

Le di algo de dinero por la reserva del lugar, lo salude y nos fuimos contentos de haber encontrado el lugar perfecto, inmediatamente mande un mensaje a un numero que nuestro cliente nos había dado, diciéndole la dirección del lugar y que lo esperaba al otro día a las 9 de la mañana.

Al día siguiente llegue al lugar unos minutos antes de las 9, en el otro box había un hombre negro, tomando café con leche y algunas medias lunas mientras dibujaba en una hoja con varios lápices de colores.

Acomode mis cosas en la mesa, pedí un cappuccino y unos minutos después de lo acordado llego el dueño de la empresa y una mujer de unos 35 años, el me saludo dándome la mano y me la presento.

"Ella es Miriam, mi secretaria privada, después de mi mujer y mis hijos es la persona que mas confió, ella será la intermediaria de todo esto así no levanto sospechas"  mientras me daba algunos balances anteriores.

Le di un beso a ella, tome los papeles y su jefe nos saludo a las dos para luego retirarse.

Le di una lista con todas las cosas que iría necesitando y en qué orden debería hacerlo, luego charlamos un poco de cosas de mujeres. Me conto que era separada, tenía un hijo de 8 años y que hacia 12 que era secretaria de su jefe, que había conseguido ese puesto cuando su una tía de ella se jubilo. Me dijo que se iba a la oficina, me dio un beso y se fue.

Me puse a tomar mi cappuccino mientras estudiaba los balances, en eso, el chico negro del otro box, junto sus dibujos y lápices, se levanto y mientras pasaba al lado de mi mesa dijo "buen día, señorita" aunque luego regreso sobre sus pasos al ver mi anillo "Perdón, señora"

Con una sonrisa le agradecí su saludo y le dije "No tiene por que pedir disculpas, es Ud. muy amable, que tenga un buen día"

Me quede un rato mas y me fui al estudio.

Los próximos tres días fueron similares, Miriam trayéndome boletas, balances y otros papeles y el negro yéndose y diciendo "Buen día señora"

El lunes siguiente, mientras Miriam me daba algunas notas y me explicaba varios temas, yo de reojo miraba al negro y sus misteriosos dibujos. Miriam se fue, yo lo mire al negro y le dije "Ud. siempre dibujando?"

El levanto la vista y dijo "Si, me apasiona lo que hago, además es más lindo que estar sumergida en balances y auditorias"

Su respuesta me sorprendió, contestándole "Ud. sabe lo que hago?"

Si, dijo él "Una auditoría externa y si la hace en este lugar, debe ser secreta"

Quede atónita con su respuesta.

"Y Ud. como sabe?" le pregunte.

"Mi madre es contadora, viví toda mi infancia entre contabilidades, balances y auditorias"

"Ah, por eso tantos detalles" dije, a lo que luego sume "Mi nombre es Marcela, ya llevamos varios días saludándonos y es correcto que nos presentemos"

"Un gusto señora Marcela, mi nombre es Philip"

"Hola Philip, pero para que nuestra charla sea amena, no me digas señora, me hace muy vieja y con respecto al nombre, tu madre le gusta hablar francés?"

"Mi padre es francés, mi madre brasileña, pero con sus padres se radicaron cuando ella era muy chiquita en Montevideo y estudio Ciencias Económicas acá en Argentina"

"Que bien, tenes sangre de varios países"

"Si, mis abuelos llegaron de Senegal a Francia, donde nació mi papa"

Ahí me conto que su padre era funcionario del consulado francés en Uruguay, donde se caso con su madre.

"Bueno Marcela, nuestra charla está muy interesante, pero debo trabajar, seguimos mañana?" dijo.

"Si Philip, me encantaría, nos vemos mañana" me dio la mano y se fue. El contraste de su mano grande y muy negra sobre la mía muy blanca daba un contraste interesante.

Al otro día, todo se dio igual, Miriam trayéndome informes y yéndose mientras Philip continuaba con sus dibujos.

Ya solos los dos, le pregunte "Me intrigan tus dibujos, Philip"

El se rio, me pidió permiso para sentarse junto a mi mesa y los trajo para mostrármelos.

"Son dibujos de muebles que debo restaurar y del piso que estoy remodelando para darle su estilo original de cuando el edificio fue construido"

Era un trabajo encargado por una embajada europea para ser utilizado para reuniones protocolares fuera de la sede oficial.

"Son hermosos, Philip, te felicito"

El me agradeció y conto que era arquitecto, había estudiado también en Argentina, en la Universidad de La Plata pero cuando se recibió, en esas locuras de joven se fue a Francia a estudiar pintura con los grandes maestros y mientras hacía eso conoció a algunos viejos restauradores, que después de mucho insistir, logro que lo tomaran como aprendiz de ese arte tan meticuloso.

Tal cual el día anterior, dijo que debía trabajar, me dio la mano y se fue.

Al día siguiente, estaba ansiosa por llegar, quería continuar mi charla con él y me vestí apropiadamente, pollera tubo negro muy ajustada que marcaba bien el tamaño de mi culo, sin tanga para que no marcara la pollera, camisa blanca al cuerpo, con dos botones mas desabrochados de lo recomendado para esa hora del día que dejaba ver el contorno de mis tetas, un saquito corto negro y hermosos zapatos con taco aguja, también negro.

Entre al local, me dirigí hacia mi lugar y ahí estaba Philip, tomando su café con medialunas y dibujando.

Quise dar yo el paso hacia adelante, así que me acerque a él y agachándome para que mis tetas se puedan ver bien, le di un beso en la mejilla diciéndole luego buen día.

El olor a recién bañado, con un rico perfume dulzón y mezclado con el aroma característico de su raza me embriago y mi concha dio señales húmedas de eso.

El miro sin problema mis tetas con sus grandes ojos negros, lamentablemente llego Miriam, con varias carpetas, por lo cual nuestro trabajo tardaría mas tiempo de lo acostumbrado.

A la hora de siempre, Philip se levanto para ir a trabajar, paso a mi lado diciéndome que tenga buen día y se fue, yo miraba como ese gran hombre negro se iba, sin poder charlar conmigo.

Llego el jueves y nuevamente ansiosa, me puse un vestuario similar, solo cambie el color de la camisa que esta vez era rosa.

Nuevamente me acerque para darle un beso y que de paso, el pueda ver mis tetas y tal cual la costumbre, llego Miriam.

Por suerte, esta vez, solo dejo un sobre con notas y se fue.

Eso me dio oportunidad para retomar la charla.

"Ya sabes que soy casada, así que contarme algo de vos" le dije.

Esta vez sin pedirme permiso, se sentó junto a mi mesa, pero esta vez mucho más cerca mío, eso hizo que mis pezones se endurecieran y se notaran atraves de la camisa, cosa que fue muy notorio para él.

Puso sobre la mesa algo así como una agenda, sacando varias fotos de ahí (Los celulares de esos días solo servían para hablar y mandar mensajes de texto), comenzó mostrándome 6 fotos, de sus hijos, dos varones de pelo rizado, unos cortito, muy lindos ambos pero con algo especial, unos ojos celestes como el cielo que impresionaban, ni los míos eran tan celestes.

Mi expresión fue "Hermosos tus hijos, Philip, las chicas deben pelearse por ellos"

El entre risas dijo "Si, los llaman a toda hora, sobre todo tres chicas rubias" y recalco "Viste, la fascinación de las mujeres rubias por los negros se da a toda edad"

Transpirando más de la cuenta respondí que tenia razón.

"Aunque yo nunca había tenido la oportunidad de conocer uno hasta hace unos días atrás"

"Y que te parezco?" pregunto

"Sos un muy lindo hombre, culto, muy interesante" dije

Me agradeció y me mostro otras fotos, en ella estaba su mujer y ahí me di cuenta el por que de los ojos celestes de sus hijos, una rubia espectacular, con un cuerpo envidiable, que había sido modelo en su juventud y hasta bailo en una Scola durante el carnaval de Rio de Janeiro, Brasilera ella también como la madre de Philip, que durante una fiesta en el consulado Francés en Uruguay, lo conoció a él, se enamoraron y se casaron, viviendo los cuatro en Punta del Este. Por eso el estaba en Buenos Aires de lunes a viernes, ya que los fines de semana viajaba a estar con su familia y no usaba anillo para no arruinarlo mientras trabaja.

"Ves, a las rubias le gustan los negros y hasta se casan con ellos" dijo

"Y a vos, te gustan las rubias?" pregunte

"Me encantan" dijo con una hermosa sonrisa

"Como todos los días, se fue a trabajar, esta vez yo me levante para saludarlo y el aprovecho para tomarme de la cintura, acercarme a él y darme un beso en mi mejilla.

Se fue pero al instante regreso, era para darme una tarjeta con el numero de su celular acá en la Argentina y decirme que mañana viernes, por unos tramites viajaría a Uruguay y recién regresaría el lunes. Me quedaría con ganas de verlo ese día, para peor recordé que el lunes tenia día de medico de los chicos, así que hasta el martes no tendría un nuevo contacto.

Ese fin de semana con Pablo hicimos un intercambio con otro matrimonio, pero mi mente estaba en otro lado, mi esposo lo noto y me pregunto.

Le conté todo con lujos de detalles y él me recordó que ambos teníamos la libertad de estar con quien queramos, solo avísame que estas bien, así me quedo tranquilo y riéndose me dijo;

"Llévate una crema cicatrizante, si es como los negros de las porno, la vas a necesitar para tu culo"

Así llego el martes, nuevamente camisa blanca abierta, saquito verde agua pero esta vez una mini haciendo juego con el saco y unos zapatos negros con taco aguja muy altos.

Llegue a la cafetería, nos saludamos dándome un beso apoyando su cuerpo sin miramientos contra el mío y pude notar en ese momento que la advertencia que me dio Pablo podía llegar a ser verdad.

Me senté en mi mesa y llego un mensaje de texto, era de Miriam diciéndome, que esos papeles tan importantes para la investigación, no me los podía dar hasta las 4 de la tarde.

En voz alta proteste diciendo

"Uh, y que hago hasta las cuatro?"

Philip me pregunto que sucedía y le conté.

"Quédate tranquila, no te preocupes, de paso te muestro cómo va la remodelación"

Eso hizo que automáticamente regresara mi buen humor, junte mis cosas y partí junto a él.

Disimuladamente le mande un mensaje al celular de Pablo "El negro me va a coger" le escribí.

"Disfrútalo" respondió

Al entrar al edificio, me tomo de la cintura y me pregunto si ya estaba más tranquila, Si, le respondí, "con ganas de lo que tenes para mostrarme" me tome unos segundos y aclare "A tus trabajos me refiero"

El se rio mientras subíamos al ascensor. Al llegar  entramos a un departamento enorme, con muchos cuartos todos de estilo Barroco, con olor a pinturas , varios muebles que estaban siendo restaurados y en una de las salas que ya estaba terminada con muchos espejos en las paredes y un gran ventanal que daba a una terraza muy grande y en el medio una cama grande.

Le pregunte si esa cama era parte del mobiliario de estilo.

Se rio y dijo de que como esa habitación estaba ya terminada, llevo la cama ahí así dormía más tranquilo y sin tanto olor a pintura.

"Igual me encanta, con tantos espejos y este hermoso ventanal, estar en esta cama debe ser un placer" dije eso mientras me acercaba al ventanal. En ese momento sentí apoyándome desde atrás y dijo "Todo lo que hay acá te gusta?"

"Todo, incluso vos" y me di vuelta, me tomo e la cintura, yo de su cuello y nos dimos un beso muy apasionado, su gran lengua entraba en mi boca llenándome, nos besamos así un rato y me llevo cerca de la cama, dijo que buscaría un telón de trabajo para tapar el ventanal y así no me podían ver desde otros edificios y yo le dije que no se preocupara, que me importaba poco si me veían.

"Pero SOS casada" remarco

Yo me saque mi anillo matrimonial, lo puse en la cartera y le dije "En este momento no"

Nuevamente vino junto a mí y le saque su remera, quedando al aire unos grandes pectorales como así también un abdomen marcado, del tipo tabla de lavar la ropa como le decimos las Argentinas.

El me saco mi saquito, desprendió los botones que aun mantenían cerrada mi camisa y mis tetas saltaron libres hacia el exterior.

Me arrodille frente a él, solté los cordones de sus zapatillas, lo ayude a que se las saque y subí hasta su cinturón, el cual afloje, mirándolo a sus ojos, baje el cierre, tome de las presillas del pantalón y los baje hasta las rodillas, quedando su calzoncillo frente a mí y ocultando un bulto que a primera vista era enorme, lo bese y tire para abajo esa prenda, saliendo de ahí algo que nunca había visto, una enorme verga negra como la noche, mediría unos 24 centímetros y gruesa como mi brazo, con una cabeza enorme y brillosa.

Me miro y dijo "Esto es lo que más les gusta a las rubias de los negros"

Sin decir nada, lamí ese enorme glande, muy lentamente, bajando por su tronco hasta llegar a dos bolas del tamaño de una naranja, no entraban en mi boca, subí muy despacio eh intente chuparla, metiéndome lo mas que podía, debido a su grosor y longitud, solo entro la mitad y con mis manos, masturbe la parte que quedaba afuera, mame esa verga un largo rato hasta que el me dijo, "SOS una experta en esto, ahora me toca a mí"

Me ayudo a pararme, bajo el cierre trasero de mi minifalda y sola cayo, dejando mi concha deseosa de esa pija negra, me tomo de la cintura y con sus poderoso brazos me levanto hasta que mis tetas quedaron a la altura de su boca, sus gruesos labios succionaron mis pezones hasta dejarlos rojos como tomate. ahí me bajo, me recostó en la cama, se arrodillo a un costado, abrió mis piernas y saco su gran lengua, lamiendo majestuosamente cada parte de ella, me penetro con ella, para luego volver a lamer desde el agujero de mi culo hasta llegar a mi clítoris, mientras hacía esto, metió uno de sus dedos, grande como una pija en mi culo, un orgasmo enorme trajo eso, acabe como pocas veces lo hice.

Con mi vos entre cortada por mis gemidos le dije que quería tenerlo adentro, que se acostara, yo lo iba a cabalgar, de esa forma me acostumbraría a ese tamaño.

Se acostó boca arriba, con esa enorme verga como un mástil apuntando al techo, pregunto si se ponía forro y le dije

"Esta verga hay que probarla al natural" y me subí sobre él.

Con la mano izquierda apoyándome en su pecho y con la derecha agarre ese tremendo tronco, lo lleve hasta mi concha y lo fui pasando despacio para lubricar su glande, acomode despacio en la entrada de mi canal y con movimientos circulares fui ayudando a que se acostumbre al tamaño y bajando lentamente.

El mientras tanto, amasaba mis tetas  y frotaba mis pezones, hasta que en un momento, toque con mi mano izquierda atrás para tocar y notar que sus bolas ya hacían tope con mi culo.

¡ Esa inmensa poronga me había entrado toda !, seguramente llego hasta mi útero, espero que las pastillas no me fallen hoy, pensaba.

Y comencé una lenta cabalgata, cada una mas fácil que la anterior, ya que mi concha se estaba adaptando a ese terrible palo negro.

Cuando sentí que ya estaba lista, comencé un frenético entra y sale, el roce de esa pija contra mi clítoris me produjo un orgasmo continuo, mas acababa, mas rápido cabalgaba eso hizo que mis gritos retumbaran en ese cuarto vacio.

El en un momento me pidió estar arriba mío para acabar, yo baje hasta su boca y luego de besarlo le dije;

"Lo que quieras, mi macho, soy tu puta rubia"

El se levanto sin sacarla de adentro mío, fuimos hasta el ventanal, yo empalada y ahí con sus manos en mis glúteos me cogió un buen rato, seguramente para que desde los edificios vecinos vieran parte del show.

Verme reflejada en los grandes espejos, montando ese negro grandote, abrazada con mis piernas a su cintura, sujetada con mis brazos de su cuello y abajo se veía como una terrible barra negra de carne se incrustaba en mi interior me calentó aun mas, regresamos a la cama , me recostó, aun estando ensartada y comenzó el bombeo, con más fuerza lo abrace con las piernas y así evitar que se me escape mientras le decía al oído;

"Así coge tu mujer? Dale, me encanta hacerla cornuda"

A lo que el agitado y sin parar de bombear  dijo "Si, coge así, puta como todas las rubias"

Y al sentir como las venas de su verga se hinchaban y su polvo estaba cerca le dije casi a los gritos;

"Dale negro hermoso, lléname con mucha leche, hagamos cornudo a mi marido !"  Eso fue suficiente para darle el empuje que faltaba, subí un poco mi pelvis y sentí como un torrente de liquido hirviendo entraba en mi, una cantidad enorme de leche descargaba en cada estocada, algo se escurría por el poco espacio que quedaba entre mis labios vaginales y su tronco.

Cuando su descarga había terminado, salió lentamente de mi y se recostó al lado mío, yo baje hasta su verga con la intención de limpiarla con mi boca y no se perdiera una gota de ese preciado liquido blanco.

Me levante de la cama y como una terrible puta de la zona roja de Ámsterdam, fui hasta el ventanal para que me viera ahí, desnuda y recién cogida todo aquel que quisiera.

Philip otra vez se acerco por detrás, apoyo una de sus manos en mi culo y un escalofrió corrió por mi espalda.

Sabía que me iba a doler, pero también quería hacerlo y probarme a mi misma que tan puta era.

Sin decir nada, regrese a la cama, me puse en cuatro, subí la cola y baje mis pechos contra el colchón, abrí bien las piernas y lo mire a él, que desde el ventanal miraba con cara de niño pequeño que le están por dar un gran regalo.

Vino despacio, se puso detrás de mi y con sus grandes manos abrió mis cachetes, su gran lengua comenzó a lamer mi culo, esa hermosa sensación, mas el miedo que tenia lograron que me viniera otro orgasmo. Cuando ya mi agujero estaba bien lubricado y con temperatura, comenzó a meter un dedo, luego dos y al final tres, mientras masajeaba mi clítoris.

En un momento se detuvo, fue corriendo al otro cuarto y trajo un frasquito, contenía una vaselina liquida que usa para sus restauraciones, me puso una gran cantidad en mi agujero y otra parte en su verga.

Se arrodillo detrás de mi y comenzó a jugar con su glande en mi agujero ya dilatado pero no lo suficiente, sin apuro fue tratando que ese pequeño orificio se ampliara para dejar entrar a ese gran mazacote de carne y su paciencia dio sus frutos, mi esfínter cedió y logro entrar la cabeza y comenzó mi sufrimiento.

Sin decir una palabra fui moviéndome en forma circular, quedándome quieta a veces para que vaya entrando y mi culo se acostumbre a semejante cañón. De tanto morder la almohada, rompí las fundas eh incruste mis dientes en la goma espuma. El quieto, sin mover un musculo.

En un momento me toque y note que aun faltaba media pija mas por entrar, respire profundo y nuevamente comencé a mover mi culo para que vaya entrando el resto, ya no veía estrellas por el dolor, veía galaxias enteras, hasta que después de un tiempo, sentí sus bolas contra mi concha. La felicidad recorrió mi cuerpo, había logrado meterme en el culo una pija del tamaño de un garrote. Espere un rato para que los músculos se acostumbren y le pedí que comenzara un bombeo lento.

Me tomo de la cintura y fue sacando, primero unos centímetros y lo volvía a meter, luego mas , en un instante sentí como derramaba esa vaselina en los bordes de mi agujero para aumentar la lubricación, ese lugar estaba tan caliente que el aceite se sentía helado.

Cuando ya lo había logrado sacar y meter varias veces y aun con mucho dolor le dije, vamos, ya soy tuya, poséeme toda y su bombeo se hizo mas frenético, sentía cada vena, cada rugosidad aunque sea mínima, el dolor se mezclaba con el placer y un orgasmo se estaba gestando en mi interior y al final acabe, el dolor se fue y le dije gritándole.

"Vamos negro, rómpeme el culo, llénamelo de leche !" instantes más tarde sentí grandes oleadas de calor de su semen en mi interior y acabe nuevamente.

Ambos quedamos agotados, pero felices, aunque no me pude sentar bien por varios días y soportar las burlas de Pablo por un tiempo.

Al irme, le di un beso en la boca a Philip y le dije;

"Esta no será la única vez que te comas esta rubia puta" sin ver su reacción, me fui, pero seguramente una aprobación total se reflejo en su cara.

                                                                                                                                 Marcelita

PD: Quieren saber como salió la auditoria? Su socio era inocente, los fondos eran desviados por dos empleadas de la empresa que eran amantes de sus hijos.


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