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Fecha: 21-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi madre y yo follamos como animales.

flecter
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Una madre viuda y deprimida vuelve a encontrar la ilusión por la vida gracias a los juegos sexuales con su hijo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Esta historia nos pareció muy interesante a todos, sobre todo a mi madre que fue quien la descubrió, entre los muchos correos electrónicos que nos envían.

A los tres ( mi prima, mi madre y yo) nos gustaria experimentar este tipo de sexo al menos una vez.

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``Si alguno se acuesta con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre; ciertamente han de morir los dos; su culpa de sangre sea sobre ellos.”

(Levítico 20:11-17).

Desde bien pequeño, recuerdo que mi madre y mi padre iban a la iglesia todos los domingos, y yo como es lógico los tenía que acompañar, lo que a mi corta edad significaba un aburrimiento extremo.

Aunque una vez al año, mis padres se daban una licencia visitando  los carnavales del mundo.

Habian visitado los de Río de Janeiro, los de Venecia, los de Tenerife,los de New Orleans,Etc….

Todos los años visitaban uno, y a mi me dejaban con mi tia Encarna, una solterona que siempre he sospechado que era lesbiana.

Volvían con las pilas recargadas, se les veía tan felices que en tus adentros sabias que nunca se separarían y de hecho fue así.

Estuvieron juntos hasta la muerte de mi padre hace tres años por un infarto, y mi madre no se terminaba de recuperar del duro golpe que le había dado la vida.

Para mi fue algo menos traumático, ya que hacía un año que me había ido a otra ciudad, y aunque lo quería mucho, la distancia nos hace algo más fuertes ante la desaparición de nuestros seres queridos.

Mi madre se llama Elsa tiene actualmente 53 años y yo soy Elias de 25 años.

Como venía comentando. mi madre lo pasó muy mal, estuvo bastante deprimida hasta que se me ocurrió  una idea para intentar cambiar el estado anímico de mi madre.

Una año después de la muerte de mi padre, decidí sorprender a mi madre invitandola a uno de los pocos carnavales que mis periodos vacacionales en el trabajo me permitian.

El de Nothing Hill en Londres, en el mes de agosto.

En una de las visitas que me hacía cada dos semanas, en las cuales ella se quedaba a dormir para no tener que volver de noche en el tren, aproveche y se lo dije.

Por fin, después de tanto tiempo se le iluminaron los ojos y me alegré de ver ilusión en sus ojos.

Cada dos semanas, me hacía sentarme en el ordenador y me decía todo lo que podíamos hacer alli, y sobre todo que no tendríamos tiempo para el aburrimiento.

Cuando llegó el momento y fui a buscarla en el taxi, más que con mi madre, me vi prácticamente con una adolescente super contenta, antes de montarnos en el avión ya me había dado tres abrazos.

Mi madre es de complexión delgada, pero tiene unos pechos que no parecen corresponder a su constitución física, ya que son grandes y puedo dar fe como hijo que nunca se ha operado.

Por eso lo primero que notas cuando te abraza son los pechos, y aunque sea tu madre los notas igualmente, unas tetas son unas tetas como diría mi abuelo.

Ya en Londres en el Hotel, llegamos a la habitación, por la falta de habitaciones y sobre todo por el precio, había reservado una habitación doble, eso si me asegure desde casa de que tuviese dos camas separadas y no una cama de matrimonio, cuando llegamos vi que en efecto había dos camas individuales y bastante grandes.

Mi madre me dio otro abrazo y se fue a la ducha, salió con el pijama de seda de manga larga que le regalo mi padre , la verdad es que los paseos de una hora que hacia todos los días le sentaban muy bien, se mantenía muy en forma, pero esos pechos se marcaban mucho en el pijama sobre todo los pezones.

No tenía ningún sentimiento de deseo hacia mi madre, pero por un momento me pregunte que si mi madre fuese una desconocida en vez de mi madre, ¿me la follaria?.

Me autocensure los pensamientos y sobre todo la respuesta a mi propia pregunta.

Fui a ducharme, mientras el agua caliente caía sobre mí, volví a pensar en la pregunta, intente quitarmela de la cabeza, pero cuanto mas quieres dejar de pensar en una cosa tanto más sufres el efecto contrario.

Al final, acabe contestandome a mi mismo, y la respuesta fue afirmativa, pues claro que me la follaria y me haria una paja a la cubana con esas impresionantes tetas.

Me sorprendí con tan pervertida respuesta, aunque el más sorprendido era mi pene, mi polla se puesto  de 0 a 100 en un instante.

Utilice el gel de baño a modo de lubricante y me comencé a hacer una paja (tenía que hacer bajar mi polla antes de ducharme) , intentaba pensar en una compañera de trabajo que me gustaba físicamente, pero mi cerebro se iba hacia mi madre y sus tetas.

Deje de resistirme a pensar en mi madre, y empecé a imaginar sus pechos, como serian sus pezones, de que color serian las areolas.

El hecho de pensar que la poseedora de esas tetas era mi madre y que estaba a menos de tres metros de donde yo me estaba masturbando todavía me excitaba mucho más.

El lechazo que solté fue cuando menos glorioso, hacía años que no soltaba tanta leche en una sola corrida.

Me sequé y me puse un pijama muy holgado de manga corta, la realidad es que duermo siempre sin pijama, pero durmiendo en la misma habitación que mi madre no me parecia nada correcto.

Cuando me acosté mi madre ya estaba en la cama, ni siquiera pusimos la televisión ya que al otro dia nos teníamos que levantar muy temprano para ver todos los eventos.

Antes de dormirme le hice una pregunta a mi madre:

  • Mama, ¿te has disfrazado alguna vez?.

  • No y a tu padre le parecía muy chocante que me apasionasen tanto los carnavales y que nunca me hubiese disfrazado, ¿porque lo preguntas, hijo?.

  • Mama, es simple curiosidad, me había parecido haber escuchado a Papa comentando este hecho.

Nos dimos las buenas noches y mi madre se durmió al momento, aunque yo no dejaba de pensar en lo que había hecho en la ducha y en quien había pensado mientras me masturbaba, ya que quisiera o no era mi madre.

Nos levantamos a las 5:30 horas y reconozco que hasta yo disfrute de los espectáculos y de la gente, pero para mi madre fue quiza el dia mas feliz que había tenido en mucho tiempo, y eso lo note por sus sonrisas y por la gran cantidad de abrazos que me llego a dar ese dia.

A las 18:00 horas lo más interesante ya lo habíamos visto y mi madre estaba agotada, asi que la deje en el hotel y yo me fui a dar una vuelta.

Compre algunas cositas entre ellas souvenirs para los amigos y volví al hotel, llegue alrededor de las 20:00 horas al hotel.

Mi madre ya se había cambiado para ir a cenar y me estaba esperando, así que deje las compras y me duche a toda prisa.

Cenamos en un Burguer King, ya que todos los restaurantes estaban abarrotados, incluso en el Burguer tuvimos que esperar un buen rato.

Cuando volvíamos al hotel se veía a mucha gente disfrazada por la calle, mi madre parecía una niña en un parque de atracciones, me tenía cogido el brazo como si fuésemos una pareja.

Cuando llegamos al hotel y cerramos la puerta de la habitación, me dio un beso en la mejilla y me dijo:

  • Gracias, hijo, has hecho que por un dia me sienta muy feliz.

  • El dia todavía no ha acabado, Mama.

  • ¿Qué quieres decir con eso?, Hijo.

Sin contestarle me fui a buscar las bolsas con las compras que había hecho y le di una caja.

  • Mama, no se si te atreveras a llevarlo mañana, pero por una vez en tu vida y aunque sea solo para mi, disfrazate.

Pensaba que no se lo iba a tomar bien, pero en vez de ello se ilusiono un montón.

  • Mama, tambien he comprado un disfraz para mi, creo que será muy divertido.

  • Elias, Mientras yo me cambio en el lavabo, tú te cambias aquí en la habitación, y cuando termines me avisas con unos golpecitos en la puerta.

Cuando golpee la puerta y mi madre salió disfrazada, no me esperaba que le quedase tan espectacular la ropa, de hecho la había escogido sin tomar medidas.

Había comprado un disfraz de domadora en unos grandes almacenes, la falda negra le quedaba unos tres o cuatro centímetros por encima de las rodillas.

Y la casaca cerrada permitía ver su sujetador blanco, seguramente se tendría que poner una camisa blanca debajo.

El canalillo entre las tetas de mi madre era muy, pero que muy seductor y sugerente, y la casaca actuaba casi como un corpiño, por si no quería dejar ver su cara le había comprado una mascara “Anonymus”, esa del bigote y la perilla tan famosa, la tenia puesta.

Y llevaba un pequeño látigo de piel, que no desentonaba con el conjunto, lo único que cantaba eran las zapatillas de andar por casa.

Yo por mi parte, me había comprado una mascara de leon de Latex, con una camisa marrón claro ceñida y unos pantalones cortos marrón también muy ceñidos claro con una rabo.

  • Hijo, no creo que me atrevería a salir asi.

  • Mama, pues estas genial, te lo aseguro.

Entonces, mi madre hizo algo que me dejó anonadado, ya que no me lo esperaba.

Se acercó y hizo ver que me fustigaba con el látigo,

  • Al suelo, León, al suelo.

Siguiendo el juego, me tire al suelo y quede a la altura de sus rodillas y levanté mi mano derecha de modo amenazador como si fuese una garra.

Mi madre se acercó a una silla y puso un pie encima de ella, lo que me dio la oportunidad de ver sus braguitas.

Y siguió fustigando en broma, así que me puse a cuatro patas y baje la cabeza en señal de sometimiento.

Por el rabillo del ojo, miraba hacia arriba y veía sus braguitas blancas, sin embargo eran los pelitos que le sobresalian de la braguita, los que estaban haciendo que me pusiese cardiaco.

Como percatandose de mis miradas, bajo la pierna de la silla y siguiendo con la broma, me indico con el látigo que subiese a la cama, una vez encima de esta, levanté mis manos como si quisiera atacar.

Escuche sus risas detrás de la máscara, mi madre estaba disfrutando como nunca.

Después me hizo bajar de la cama y volví a amenazarla con mis garras, pero esta vez tocando su cadera izquierda.

Simulo que me flagelaba con el látigo y me puse a cuatro patas y baje la cabeza de nuevo en señal de sumisión.

Mi madre en vez de poner su pierna en la silla, la puso en mi espalda tal y como si me tuviese dominado, lo cual me dio la oportunidad de ver (siempre con el rabillo del ojo) sus braguitas de nuevo.

Aunque esta vez no solo  tuve la oportunidad de ver más de cerca el vello púbico que sobresalía de su ropa interior, me fije que había una manchita de humedad.

Mi madre bajó la pierna y de sopetón  se fue al lavabo, desde allí me dijo que nos cambiaramos que íbamos a dormir.

Me cambié en la habitación, pero tenía que ducharme y lavarme los dientes, así que cuando salió mi madre algo seria del lavabo entre yo.

No faltó una super paja mientras me duchaba pensando en el peludo chochito de mi madre y su mancha de humedad, supuestamente de lo caliente que estaba.

Me di cuenta de que mientras me masturbaba decía en voz baja el nombre de mi madre.

Cuando termine y me fui a la cama, mi madre estaba dormida o al menos eso parecía.

Los dos días que quedaban nos lo pasamos muy bien, pero mi madre no se atrevió a disfrazarse, tampoco volvimos a disfrutar de ninguna sesión de disfraces en la habitación.

Volvimos a nuestras vidas y todo seguía igual, cada dos semanas me visitaba mi madre como antes, pero no se volvió a hablar del tema.

Consulte con un Psiquiatra, que fue profesor adjunto en la universidad donde estudié y con el que me llevaba muy bien, eso si cambiando que la persona era una amiga en vez de mi madre.

Simplemente me contestó con una frase de Borges:

“En carnavales afloran sentimientos ocultos o reprimidos que proyectamos a través del disfraz”.

Añadió que si tenía una fuertes convicciones religiosas, la liberación que permite el disfraz era mucho mayor, casi explosiva, como sucedió, pero que sobre todo y ante todo lo importante es que de alguna manera siempre lleven una máscara o algo que les tape la cara para así se sientan más protegidos por el anonimato, aunque este solo sea una ilusión.

Mi mente a partir de ese momento empezó elucubrar un plan para conseguir como mínimo repetir la experiencia que tuvimos en Londres.

Una semana de las que mi madre me visitaba le di una noticia que la entusiasmó, la invite al Carnaval de Alcázar de San Juan que es uno de los pocos que se hacen en las fiestas navideñas y en mi trabajo eran las únicas fechas en las que tenía fiesta.

Tuve que avisar a mi madre que no había reservas para camas separadas en el hotel al que íbamos, no puso ningún impedimento a que durmieramos los dos en la misma cama, es más hizo un comentario sobre la gran cantidad de ocasiones en las que en mi infancia había dormido con ella.

Y llego el dia, cogimos el coche, después de cuatro horas llegamos a la ciudad, facturamos en el hotel y descansamos un rato hasta la hora de cenar.

Cenamos en un  restaurante de la zona y nos fuimos a dormir al hotel.

Mi madre llevaba su ya conocido pijama de seda y yo un pijama largo algo ceñido, esa noche me levanté en  dos ocasiones para masturbarme, ya que en cuanto nos movíamos en la cama y aunque separados el uno del otro por más de 60 cm. me llegaba el olor de su perfume y de su cuerpo, lo cual me calentaba mucho.

El primer dia de carnaval fue muy Light, casi que diría aburrido, si mal no recuerdo solo vimos un desfile infantil, que a mi madre le hizo mucha gracia, sobre todo cuando veía a los más pequeñitos.

Esa noche cuando llegamos a la habitacion despues de la cena, nos duchamos y nos pusimos los pijamas.

Justo cuando mi madre se iba a acostar, le dije que  tenía una sorpresa para ella y que debíamos cenar pronto mañana, pero que debía jurarme que  haría lo mismo que yo hiciese.

  • Hijo, ¿dime que es?.

  • Mama, estoy seguro que te va a encantar y que disfrutaras como nunca.

Se quedó un poco vacilante y al final aceptó.

El siguiente día estuvo más entretenido y a las 20:30 horas estábamos cenando en pequeño restaurante muy cerca del hotel.

Una vez terminamos nuestra cena, le dije a mi madre que tomáramos algo en el bar del hotel, a lo cual accedió, se bebió dos Marie Brizard con Hielo y yo dos vermuts caseros.

Subimos a la habitación del hotel a las 21:45 y desde el teléfono de la habitación llamé para que me trajesen unas cajas que tenían guardadas en la zona de maleteros.

Una caja era azul y la otra de color rosa, le di la de color rosa a mi madre y le dije que se cambiase, ella se fue al lavabo y yo me quede en la habitación cambiandome.

Del lavabo salió una adorable gatita de gran cabeza con su lacito rosa y todo, llevaba puesto un disfraz de cuerpo completo, lo unico que podias ver de mi madre eran sus ojos, el traje de peluche estaba lo suficientemente ceñido como para adivinar sus formas debajo de él.

Yo estaba vestido de Perro, aunque era más parecido a un lobo que a un Perro, a través del traje le dije a mi madre:

  • Coge tu bolso, Mama, que nos vamos a bailar.

La cogí del mano y sin darle tiempo a pensarlo la acerque a su bolso, abrí la puerta.

  • No me atrevo, Hijo.

Por única contestación, la empuje suavemente fuera de la habitación.

Entre las celebraciones del carnaval estaba una orquesta, así que nos pasamos unas dos horas bailando y bebiendo chupitos como locos, la realidad es que no parecía que dentro de ese disfraz estuviese mi madre, sino una mujer muy, pero que muy divertida.

Incluso bailamos dos lentas, lo que me permitió acercarme mucho más a mi madre.

Para beber nos las habíamos arreglado con unas pajitas, para no tener que quitarnos el traje.

Lo de ir al lavabo era un poco mas complicado, mas que nada por lo antihigiénico, asi que decidimos irnos al hotel, antes de que nos viniesen ganas de orinar.

Llegamos al hotel, enséñanos las tarjetas y los documentos nacionales de identidad y nos fuimos a la habitación.

Cuando llegamos mi madre se tiró de espaldas con los brazos abiertos encima de la cama, sin quitarse el traje.

  • Elias, estoy en el paraíso, ha sido tan genial el dia de hoy, muchisimas gracias, no se que haria sin ti.

Le conteste con unos ladridos, yo estaba en el suelo a cuatro patas, me acerque a la cama y levante la pata tal como hacen los perros para marcar territorio orinando.

Mi madre se bajó de la cama con ánimo de seguir la broma, se puso a cuatro patas e hizo el ademán de lamerse la pata como hacen los gatos, incluso emitió un “miau”.

Estábamos gateando los dos por la habitación, cuando me puse detrás de ella y empecé a simular que olía sus partes, tal y como hacen los perros.

  • Miau,soy una gatita, Toby, perro malo-  espetó mi madre divertida y se echó unas carcajadas.

Yo totalmente metido en mi personaje, ladre varias veces y seguí haciendo ver que olía sus partes, pero esta vez tocandolas con el hocico de mi disfraz.

Mi madre en vez de apartarse o sentirse molesta se quedaba quieta y maullaba tal como si fuese un felino hembra.

Acariciando con el hocico de mi disfraz a mi madre en sus partes, estuve unos minutos mas, al no percibir ninguna resistencia por su parte, pase a la siguiente fase.

Me puse a dos patas, de rodillas y puse mis manos en sus caderas y acerque mi paquete a su trasero.

Note que mi madre se sobresaltaba, pero en ningún momento hizo amago de apartarse, ya debía estar notando  que estaba muy empalmado, estuve como un minuto restregando mi paquete por su culo, note que arqueaba un poco la espalda, eso me dio pie para dar otro paso.

Me saque la polla por la abertura del traje, mi polla que ya estaba estaba a tope, salto, creo que nunca en la vida había estado tan dura.

Mi madre tuvo otro sobresalto cuando noto que mi pene estaba fuera del traje, maulló tres veces, me plantee que era un “ahora o nunca”.

Abrí la abertura del traje de gatita de mi madre correspondiente a la vagina y vi que tenia la braga totalmente mojada, la aparte lo suficiente para poder penetrarla.

Dicho y hecho, se la meti toda, estaba por fin montando a mi madre, y era un placer indescriptible estar dentro de ella, creo que aunque no me hubiese corrido, el simple hecho de tenerla mi polla dentro de ella unos momentos me habría hecho sentir satisfecho.

Empecé un mete y saca animal ( nunca mejor dicho) y me excite hasta límites insospechados para mí escuchando los jadeos de mi madre, que pronto comenzaron a convertirse en gemidos.

Estábamos tan calientes que en tres ocasiones se me salio la polla, y es que parecíamos realmente animales copulando, daba la sensación que nos fuese la vida en ello.

Cada vez que le movía la braguita a mi madre para meterle mi pene  de nuevo ella temblaba como si tuviera escalofríos, también notaba que cada vez que tocaba la braguita esta estaba mas mojada, Mi madre estaba tan lubricada que era una gozada penetrarla, aparte de lo estrecha que se notaba su vagina.

A mi no me quedaba mucho para correrme, cuando la escuche gemir muy fuerte, bajar la cabeza y arquear la espalda muchísimo, me di cuenta de que mi madre se acababa de correr.

No tarde casi nada en soltar toda la leche que de mi cuerpo podía salir de una sola follada, y todo ese semen estaba dentro de mi madre, la Gatita.

Cuando me aparte de su culo, le saque la polla, ella se incorporó y se dirigió al lavabo, antes de entrar se dio la vuelta y sentenció:

  • Elias, por favor, que quede claro, una vez salga del lavabo, no quiero que hablemos de lo que acaba de pasar.

Entró en el lavabo y cerró la puerta, a los pocos minutos escuche la ducha, mientras yo me quite la ropa y me puse un chándal esperando para ducharme cuando mi madre terminase.

Mi madre salió, se había lavado el pelo y lo tenía suelto, estaba preciosa, en sus ojos notaba satisfacción pero también un punto de remordimiento.

Entre en el lavabo para ducharme, aunque antes de echarme agua y enjabonarme tenía que hacer una cosa.

Solo de pensarlo se comenzó a poner dura, me cogí la polla y la manosee toda, despues me la acerque a la nariz, era el olor del coño de mi madre, tambien el mio, pero sobre todo el excitante y sensual olor de su vagina.

Me hice una paja, que me supo a muy poco después del polvazo con mi madre, pero menos da una piedra.

Termine de ducharme, mi madre parecía estar durmiendo, yo hice lo mismo porque pensé que forzar la situación refregandome en ella, no repercutiria en nada bueno.

Esa mañana desayunamos churros con chocolate, alli creo que los llaman Porras, mi madre estaba pletórica, parecía que para ella nada hubiese cambiado desde ayer.

Fue un dia entretenido, nos lo pasamos muy bien, hasta la cena, en la que yo quería sacar el tema, pero no encontraba el momento.

Una vez intente provocar un debate al respecto del tema  y ella me contestó:

  • Hijo, por favor, no sigas.

Y seguí su consejo, muy a pesar mío.

Serian las 10:45 horas cuando llegamos a la habitación del hotel, nos duchamos y nos fuimos a dormir, ya que al otro día debíamos dejar la habitación como mucho a las 12:00 horas.

Nos levantamos fuimos a desayunar y alrededor de la 09:45 horas subimos a la habitación.

Preparamos las maletas, hasta que mi madre vio en el armario las dos cajas.

Las cogió y me entregó la azul a mi.

  • A qué esperas,Elias.

Se fue al lavabo y cuando salió de él lo hizo a cuatro patas, yo intente seguir a mi madre a cuatro patas para acariciarle el coño y el culo con el hocico del disfraz, pero mi madre con agilidad gatuna se subió en la cama y se tumbó boca arriba, ella misma se abrió la abertura de la vagina.

Ahora ya no llevaba braguitas, se estaba masturbando, mientras yo me subía en la cama, me saque la polla del traje.

Mi madre abrió mucho las piernas, yo mire su coño como hipnotizado, quise quitarme el disfraz e incluso hice el ademán de hacerlo para comerle el coño, pero mi madre me indico con las manos que no me lo quitara.

Así que lo único que me quedaba era metersela, y eso hice.

Una vez estuve con mi polla dentro de mi madre, empecé a acariciarle los pechos, ella cruzó sus piernas en mi espalda con ánimo de que la penetrara más profundamente.

Me hubiera gustado follarme a mi madre, sin ningún disfraz, ahora estaba viendo a una gatita a la que me estaba follando y aunque sabía que el coño que estaba perforando era el de mi querida madre, no veía ninguna parte más de su cuerpo.

Mi madre empezó a bambolear las caderas y a tocarse sus pechos de peluche, le descruce las piernas y le abrí las piernas lo maximo que pude, mis embestidas fueron subiendo en potencia y en velocidad, mi madre no aguanto más de un minuto antes de tener un orgasmo tan intenso que se quedó inmóvil durante unos segundos que me parecieron eternos, yo no tarde mucho más en eyacular dentro de ella.

Nos duchamos, nos vestimos y nos fuimos a nuestra ciudad.

Desde ese momento, cada dos semanas nos vemos, nos disfrazamos y follamos, pero nunca hablamos del tema.

He leído varios libros aconsejado por el Psiquiatra y he llegado a la conclusión de que para mi madre la única forma de no sentirse culpable y pecadora por cometer incesto es hacerlo bajo la personalidad que le da su disfraz.

Me gusta mucho follar con mi madre, pero me gustaria mucho más hacerlo a pelo, totalmente desnudos, como vinimos al mundo.

No se si alguna vez conseguiré verla desnuda y poder lamer su coño y sus tetas, pero si alguna vez lo consigo, eso será otra historia.


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