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Fecha: 11-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Gays

El último año – Chantaje capítulo 13

George
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Tiempo estimado de lectura: [ 26 min. ]
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Los momentos mas bellos atraen las mas épicas tragedias.. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

/////Rafael/////

    -Y que les parece la idea, salir los ocho juntos este sábado, una feria llego a la ciudad, y unos primos míos me dijeron que tienen de todo, atracciones mecánicas, eventos y actuaciones, y que es muy divertido.

    Me sentía muy emocionado por la feria, era la primera vez que iría algo así, ya había escuchado de la feria de las siameses, mis primos me contaron sobre ella, y que recorrería todo el país, así que se me ocurrió que lo mejor sería que todos fuéramos en grupo, así sería más divertido, ya mis primos me enviaron fotos, y todo es hermoso.

    -A mí, me parece una idea genial. – decía Terry quien secunda mis planes. – solo debo pedirle permiso a mi papá.

    -Yo no tengo planes, así que cuenten conmigo. – decía Alejandro, quien no decía no a ningún plan.

    Todos los demás también dijeron lo mismo, a veces me parecía increíble, el gran grupo de amigos que me había ganado, y aunque odie admitirlo en parte es gracias a Estrella, que he tenido la fortuna de estar con todos estos chicos. Mi novio es otra historia, el llego a mi fue por pura gracia divina y es que cada que lo veo me enamoro más y más de él, no sé que nos depare el futuro, pero si es junto a Manuel, seguro seré inmensamente feliz. A veces él es un poco tosco, y parece que odia todo a su alrededor pero es un excelente chico, y si el me pidiera matrimonio, no lo dudaría  ni un solo segundo en decir sí.

    -Y tu Mani, vas a venir? – le preguntaba a mi lindo rubio.

    -Si tu quieres yo voy. Sabes que a donde vayas yo voy. – me dijo mientras me abrazaba por encima de los hombros y me acercaba a él para darme un beso en su sien.

    -Y después dicen que las mujeres somos las cursis. – dijo Isadora, que nunca se aguanta en hacer ningún tipo de comentario, a esta chica no se le escapa ninguna. 

   Pero estos eran mis amigos, y nos los cambiaría por nada del mundo. Todo era perfecto hasta que ella entro en la cafetería, y no fui el único que lo noto, todos lo notaron y cuando digo todos hablo de todos de cada persona en la cafetería. Mani, Terry, Pam y yo nos encontrábamos de frente a la puerta de la cafetería, y los demás tuvieron que voltear, para verla. Se hizo un silencio de ultra tumba, todo el mundo la veía a ella, incluso el personal de la cocina, estaba toda cambiada, incluso su cabello, que ya no era rubio, tenía su color castaño natural, en definitiva no era la misma chica de hace poco era otra persona, su mirada más fría, su andar más duro, todo en ella daba miedo, uno que te calaba los huesos, y nadie absolutamente nadie podía sostenerle la mirada, todos la agachaban o hacían como si nunca la hubieran visto, se podía cortar la tensión con un cuchillo, ella llego hasta el centro de la cafetería, y sentó en una mesa solo para cuatro, de su bolso saco una pequeña vianda de donde saco lo que al parecer era su comida, y comenzó a degustarla como si nadie más existiría, solo ella.

    -Tal vez sea una loca pero su color natural le queda mucho mejor que ese rubio tan falso. – decía Isadora, a lo cual todo asentimos con la cabeza.

   -Que creen que tenga planeado? – Pregunto Marc.

   -Y vuelve el perro con la cola entre las patas. – vociferaba exasperado, mi lindo novio. – cuando van a entender que ella es puro cuento, Estrella no es una asesina serial, o un capo de la mafia, es una niña caprichosa, que no sabe entender que “no” significa justo eso “no.”

    -Y tú no debes subestimarla, tú no viste lo que yo vi. – era Isa, que defendía su postura en que Estrella es un peligro para la humanidad. Aunque concuerdo en que ella seguro tiene algo en mente, también estoy del lado de mi novio en que los chicos son exagerados.

   -Y haber que fue lo que viste, un agujero negro en su mirada, son pura ridiculeces, sea lo que esa ella no es un peligro, si acaso una molestia.

   -Bueno ya basta, se acabo la discusión sobre la estrellada, aquí solo hay algo que debemos tratar muy bien, y es que hay que cuidarnos, por más pequeño que sea su intención de herirnos, no hay que dejar que lo haga.

    Y esa era la voz de la razón de Pamela, quien tenía toda la razón – valga la redundancia – sea lo que sea hay que estar preparados.

     El almuerzo ya había acabo y nos tocaba química, una clase que aunque me encetaba, me fastidiaba a veces, y es que en ocasiones son los mismos profesores quienes hacen las clases tan aburridas y tediosas, me gustaba más la profesora de literatura ella en definitiva sabe darle emoción a su clase, nuestra última clase fue de poesía renacentista, y créanme no soy aficionado a la poesía ni remotamente, pero ella supo hacer que me gustara mucho. De todas maneras estamos en química y solo faltaba esta clase para salir del colegio hasta  el siguiente lunes.

    -Para la siguiente clase, vamos a hacer un trabajo grupal conjuntamente con la profesora de biología, que ambos hemos organizado una clase para todos ustedes, así que este fin de semana lean del capítulo diez al capítulo  quince de su libro de texto.

    Justo en ese momento sonó el timbre, el dulce sonido de la libertad materializado en un chirriante y estruendoso timbre de colegio.

    -Te acompaño a tu casa? – me preguntaba Mani.

    -Me molestaría mucho si no lo haces.

    -Emocionado por mañana. – me pregunto, mientras caminábamos a la estación del metro.

    -Bastante, mis primos me contaron maravillas de esa feria, me enviaron fotos, videos, y demás. Y tú?

    -Algo emocionado.

    -Porque?

    -No voy a poder estar mucho tiempo contigo, tengo que irme a trabajar. – eso me puso algo triste, se me había olvidado por completo que él tiene que trabajar, de todos en el grupo, es el único que tiene ese tipo de compromisos.

    -Mani tú sigues… ya sabes con esas cosas.

    -Las he estado dejando. – me frene y lo mire al rostro. – Desde que empecé a salir contigo, decidí que lo mejor es que fuera dejando de vender esas cosas.

    -Y tu mamá, sus medicinas y eso.

    -El doctor le redujo el número de medicinas hace un mes, ya solo son un par de recetas que debo comprarle y no son muy costosas. – seguimos caminando, pude notar como se le hacia un nudo en la garganta, su voz le temblaba, hace un año el doctor de Lorena le dijo que no le quedaba mucho tiempo, y que le empezarían a reducir los medicamentos, ahora solo era un par de recetas, eso solo quiere decir que ese día en especifico está muy cerca.

    -Mani, si hay algo que yo pueda hacer solo dímelo.

    -Quédate conmigo.

    -Lo hare créeme siempre…

    -No, no me entiendes.

    -A  que te refieres, entonces? – no entendía que era lo que me quería decir, si quiere que me quede con él, obvio que lo hare soy su novio, a donde más me iría.

    -Ralph. – esta vez fue él quien se detuvo, y por ende me detuve yo, dio un pequeño giro, y yo hice lo mismo quedando uno frente al otro. – Cuando cumplamos la mayoría de edad. Tú…a ti, te gustaría, tú…tú te casarías conmigo?

    Mi corazón se detuvo, el tiempo se congelo, la gente a mi alrededor parecía estática. Acaso escuche bien!? Me acaba de proponer matrimonio!? Las piernas me comenzaron a temblar, mi corazón reacciono y empezó a bombear sangre a todo mi cuerpo, por amor a Dios. Manuel Sandoval me acaba de proponer matrimonio.

    -Tú enserio quieres que yo sea tu esposo?

    -Sí, si no porque otra cosa te lo pediría. – solo se encogió de hombros, y volteo la mirada. – Pero si no quieres porque es algo apresurado, porque somos muy jóvenes o porque no soy el hombre con quien quieres casarte, yo lo entiendo, no es que tenga el mejor historial, y… - no le deje terminar hice que volteara a verme y lo bese, hay en medio de la calle donde todo el mundo nos viera, y viera que estoy completa y rotundamente loco por este hombre.

   -Sí.

   -Sí? Sí a qué? A que te quieres casar conmigo, o a que no soy el hombre con quién quisieras casarte. – se veía tan nervioso, por esa simple palabra. Lo volví a besar.

    -Sí me quiero casar contigo. Si quiero ser tu esposo. Si quiero pasar mi vida contigo. Si a todo.

   -Enserio porque sé que es apresurado, apenas llevamos unos meses juntos. Y no quiero presionarte ni nada. – Dios! Quien lo entiende. Pero debo comprender que los nervios lo tienden loquito.

   -Amor los matrimonios no nacen de años de noviazgo, los matrimonios se construyen con los años. Si no mira a mis abuelos paternos, ellos se casaron tres meses después de haberse conocido, y estuvieron sesenta años juntos. Si pudiera me casaría ahora mismo contigo.

    Él solo sonrío, me abrazo y me beso.

    -En ese caso quiero darte algo. – se aparto un poco de mi y saco algo de su bolsillo derecho que mantuvo agarrado en su mano sin dejar que yo lo viera. – Mí mamá estuvo casada hace mucho tiempo, pero no funciono, me dijo que lo único bueno de ese matrimonio era esto. – dijo sacando un anillo de plata. – Fue algo que su esposo le dio y ella atesoro mucho, tiene un grabado. – Me tendió el anillo, yo lo agarre y vi lo que decía “para mi eterno ángel” - Quiero que tu lo tengas, ella me lo dio para que yo te lo diera.

    Mani tomo mi mano izquierda, y agarro el anillo, luego con sumo cuidado y delicadeza como si el anillo o yo nos fuéramos a romper, me lo coloco en mi dedo anular izquierdo. Lentamente retire mi mano de la suya y observe el anillo en mi dedo, la forma en la que se veía, como se sentía, y lo que representaba, el solo hecho de que yo estaba comprometido con Manuel. Lo mire y lo abrace, no lo bese ni nada, solo lo abrace. Cómo me sentía? Creo que solo aquellas personas, mujeres y hombres por igual  a quienes les han propuesto matrimonio saben perfectamente como yo me siento en este momento, no hay palabras que lo describan.

   Ya en mi casa, no dejaba de ver el anillo, ni de tocarlo, era como si todo fuera un sueño, del cual no quería despertar, esto significaba que dentro de un año estaría más que disponible – legalmente hablando – para casarme.

    -Me pregunto cómo lo tomaran mi padres?

    -Como tomaremos qué? – la voz de mi madre hizo que se me erizara los vellos de la nuca.

   -Mamá me asustaste! – mi madre estaba en el umbral de la puerta que separa la sala de la cocina, con una taza humeante de dónde provenía un hipnotizan te aroma a café recién hecho. – Que haces aquí pensé que estabas en el hospital.

    -Me toca guardia esta noche así que me vine a descansar un rato, antes de que comience mi turno. – mi madre trabaja como enfermera, en una clínica, aunque ella es graduada en ingeniería en sistemas, tomo varios cursos de enfermería y trabaja como una enfermera tiempo completo. – Pero no cambies el tema, que es eso de cómo lo tomaríamos tu papá y yo. – me dijo con su tono tan tranquilo de paz y armonía.

   Por las cosas que Estrella les hizo a mis amigos, no me quería arriesgar a que mis padres también se enteraran que soy gay por medio de terceros, así que le dije a Mani que quería presentarlo a mi familia. Por cosas de la vida mis padres no parecieron remotamente asombrados, argumentando que ellos ya sospechaban que yo era gay, y que pues les alegraba que tuviera un novio, que me hubiera dado el valor para decírselo a ellos, - puntos para mi novio – claro esto es otro nivel, aunque igual quería compartir mi sentimiento de alegría con mi madre, cruce los dedos.

    -Esto. – dije y le enseñe a mi madre el anillo que estaba en mi dedo anular izquierdo. La expresión de su rostro no cambio mucho se mantuvo impasible durante unos segundos, los cuales me parecieron que eran horas, hasta que por fin sus ojos empezaban a abrirse de par en par. De un momento a otro la taza de café que estaba en su mano término estando encima del buro que se encontraba al lado de la puerta donde ella había estado solo unos segundos antes.

    -Eso es lo que creo que es?

    -Sí crees que es una especie de anillo de compromiso, pues sí, es justo de lo que estas pensando.

      Mi madre empezó a gritar y a dar saltitos, y algo que en mi análisis se asemejaba a que estaba bailando – eso explica porque no le gusta bailar en las reuniones familiares. – corrió hacia mí y me abrazo con todas sus fuerzas, si esto no es felicidad no se que sea.

    -No puedo creerlo mi hijo se va a casar! Pero deja me ver mejor eso. Siempre me pregunte qué clase de anillos daban los gays cuando se comprometían. Tu padre tiene que saberlo.

    -No crees que es algo apresurado, o que aun soy muy joven, o algo similar a eso.

   Mi madre se calmo un poco, me miro y me hizo sentarme en el sofá, luego ella también se sentó y acomodando nuestros torsos quedamos parcialmente uno frente al otro.

   -Hijo, lo bueno de que en este país sea legal el matrimonio igualitario, es que tú puedas casarte con la persona que amas. En primeras, sé que eso no contesta a tu pregunta, ya voy para eso. Ahora tu padre me pidió que me casara con él cuando apenas tenía veinte, llevábamos un año juntos, yo apenas iba por mi tercer año de carrera, y todos en mi familia me dijeron que era una mala idea, principalmente porque a mi familia no le caía bien tu padre, y cuando digo mi familia me refiero a tus abuelos, tu abuela ni siquiera se presentó el día de mi boda, si Manuel te propuso matrimonio, y tu aceptaste bien, eso significa que quieren algo muy duradero.

   -Y si, algo pasa, si en un futuro nos  divorciamos, y  todo esto fue un error, que nunca debió ser, si llega a su final, y nos damos cuenta de que todo fracaso.

    -Que un matrimonio llegue a su final no significa que haya fracasado, solo que el amor se agoto, a veces eso pasa, hasta el amor se agota, pero no significa que haya sido un fracaso, los finales no son sinónimos fracaso, porque si así lo fuera, dime entonces porque deberíamos vivir en primer lugar, si vamos a tener un final inminente, un final no es un fracaso, solo es un final. La acumulación de muchos eventos que deben concluir y darle paso a nuevos.

    Después de esa charla, mamá llamo a mi padre, y le conto todo, ella tenía a mi padre en alta voz, y yo pude escuchar que él también estaba muy emocionado, aunque no sabía precisamente como proceder, con respecto a la boda, ni quien iba a tener que pagarla, ni nada, en otro caso es el padre de la novia quien paga por la boda, en este caso, creo que es mejor consultar en internet, hay siempre se encuentran nuevas ideas.

    Por fin era sábado, ya estaba más que listo para ir a la feria, Manuel se supone que me vendría a buscar, y claro estaba nervioso por mis padres, - y cuando digo padres me refiero principalmente a papá – querían tener una “charla” con Mani, y los nervios lo atacaron como terminas en un bufet de madera completamente gratis. Claro no es el único que está nervioso, yo también lo estoy, y díganme como no estarlo cuando tus padres, van a hablar con tu futuro esposo. Mi futuro esposo cada vez que lo digo, o lo pienso, mi corazón empieza a bombear más y más fuerte.

    -RAFA, BAJA MANUEL YA ESTA AQUÍ!

    Nervios por favor quédense quietos, y ni se les ocurra aparecer… salí de mi cuarto tan rápido como pude, baje las escaleras, y pasado por la cocina a través de la puerta que conectaba la cocina con sala, entre a esta y ahí se encontraba mi lindo rubio de frente a mí, con sus ojos azules muertos del pánico.

   -Qué bueno que ya bajas hijo ven siéntate al lado de Manuel. – decía mi padre. Y tal como me lo dijo eso hice.

    Me senté a su lado en el mismo sofá, y por instinto o inercia – como quieran llamarlo – nos tomamos de las manos, mi madre miro la escena con una expresión tan dulce que eso me relajo mucho.

    -Bueno chicos, estoy consciente de que ustedes, saben que esta decisión que tomaron es un gran paso para cualquier relación.

   -Sí. – dijimos los dos al mismo tiempo.

   -Solo quiero decirle, que aun tienen un año más para recapitular esto, no es que quiera que se separen ni nada por el estilo. Manuel tu me caes muy bien, y será un verdadero placer que seas parte de nuestra familia, pero a quien le pediste matrimonio fue a mi hijo, y la verdad a mí y a mi esposa aunque nos emociona, también nos asusta y…

    -Señor Medina, perdón que lo interrumpa, pero quiero decirle que yo amo a su hijo, de verdad lo hago, y quiero estar siempre hay para él, y cuando le pedí que se casara conmigo, lo hice pensando en un futuro donde los dos estuviéramos juntos.

    Mis padres se miraron uno al otro y sonrieron como si estuvieran recordando algo, un momento que sin duda fue el más feliz de sus vidas.

    -Entonces, dígannos, han pensado o tienen por lo menos una idea de cuándo será la boda. – era mi madre cuyo rostro irradiaba mucha conformidad con las palabras que mi padre y mi prometido acababan de cruzar.

    -Este bueno, aun…

    -Yo si la tengo, es algo de lo que te quería hablar después amor, pero ya que el tema surgió. Quiero que sea el quince de noviembre del siguiente año, quiero casarme el mismo día que lo hicieron mis abuelos.

    Mi padre abrió mucho los ojos. Mis abuelos habían muerto apenas el año pasado, por causas naturales, ellos eran grandes personas, y los mejores abuelos del mundo, creo que papá no se esperaba que yo quisiera casarme el mismo día que ellos lo hicieron, pero espero que mis abuelos, desde donde estén nos guíen a mí y a Manuel en nuestro matrimonio.

    -Por fin llegan. Por que se tardaron tanto? – era Terry que parecía que iba a explotar de la impaciencia, pues enfrente de nosotros se alzaba la feria, y lo más alto de esta una rueda de la fortuna.

    -Mis padres querían hacernos una charla a Mani y a mí.

    -Adivinare la charla sobre sexo seguro y todo eso. Mi padre también nos hizo esa charla a Pam y a mí.

    Mani y yo solo nos miramos de manera jocosa.

    -No es precisamente sobre eso de lo que nos querían hablar. – dijo mi novio.

    -Entonces de que se trataba. – pregunto Isa.

    -Pues bueno… - mire a mi novio quien me hizo una señal moviendo la cabeza afirmativamente. – Manuel y yo nos vamos a casar.

    -AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!! – Isadora, Pamela, y Katherin, empezaron a saltar y a gritar de la emoción, se lanzaron encima de mí y me abrazaron con mucha fuerza luego, hicieron lo mismo con Manuel, los chicos por ser ellos un poco más tranquilos, nos dimos un apretón de manos y un abrazo fraternal.

     Pam no dudo en buscar mi mano izquierda a ver si encontraba algo, y sin duda vio mi anillo de compromiso.

     -Me encanta, para cuando es la fecha.

     -Quince de noviembre del siguiente año, ya tendré dieciocho, y Mani los cumple este año, así que será perfectamente legal.

    -Entonces la cosa esta así amigos, Isa, Terry y yo, le haremos su despedida de soltero a Rafa, y Marc, Alex y Oscar, se la harán a Manuel.

    -Pensé que eso de padrinos y damas de honor, no contaba si es un matrimonio gay. – dijo mi novio.

    -No tengo idea si cuenta o no, pero yo le hare su despedida de soltero a mi amigo.

    -Y nosotras estamos contigo conejita. Cierto Isa.

    -Cierto.

    -No esperaría menos de mis amigas, y obvio que espero que ustedes tres sean mis damas de honor.

     -AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!!!!! – por qué gritaran tanto?

     -Chicos si no es mucho pedir a mi…. – incluso para pedirle a sus amigos algo le costaba.

     -Amigo será un honor ser tus padrinos. – se adelanto a decir Alex, quien le tendió una mano a mi chico. Y  luego lo siguieron Marc y Oscar.

    -Muy bien entremos a la feria. – dije yo.

    La feria era todo lo que esperábamos los juegos, las atracciones, las risas, no podía creer que en todos estos años nunca hubiera venido una feria a la ciudad, hacer algo por primera vez siempre es emocionante.

     Fuimos a un juego de tiro al blanco donde había que darle a unos blancos con rifles que disparaban pelotas de goma, los chicos, y me refiero a Manuel, Oscar, Marc y Pam. Se pusieron a disparar con los rifles, quien le dio primero al blanco, fue Pam quien escogió, un elefante de felpa que le dio a Terry, quien se puso a saltar como loca, y darle besos a su novia. El segundo fue Manuel, quien me dio una jirafa de peluche, y yo también le di sus merecidos besos a mi prometido. Quienes quedaban Marc y Oscar los mejores amigos de toda la vida, y vaya que si son competitivos.

    -Los dos tienen pésima puntería, aquí vamos a estar un largo rato. – decía Terry  quien jugaba con su elefante.

    Los premios que quedaban eran un sapo y una tortuga, había uno más del que creo que nadie se estaba dando cuenta, y era un pikachú que estaba detrás de la tortuga y el sapo.

    -Mientras ustedes están aquí yo daré una vuelta.

    -Ok, pero no te alejes mucho y mantén tu teléfono a la mano, si?

    -Tranquilo nada va a pasar. – le di un beso, y me fui a caminar.

    Las luces, los puestos de comidas, y todos los lugares eran asombrosos. Mientras iba caminando vi a una pareja salir de una puerta, donde arriba se leía “La casa de los espejos.

    No lo dude ni un segundo y entre. Los primeros espesos hacían que me viera ancho como si me hubiera comido un neumático, como en las caricaturas, el siguiente me hacía ver alto, como un rascacielos, cada espejo me daba una forma diferente y más divertida, me entretuve tanto con ellos que termine perdiendo el camino. Mi teléfono sonó.

Mani: dónde estás?

    Cuando le fui a responder el mensaje de repente mi teléfono dio la alerta de que se había quedado sin señal, genial lo que me faltaba yo perdido en esta casa de los espejos y sin señal para avisarle a Manuel donde estoy. Empecé a caminar quizás así encontraría el camino de regreso, pero escuche una risa, era suave, ligera pero en definitiva era la risa de una persona.

    -Hola, hay alguien ahí. – nadie contesto, pero la risa se seguía escuchando. – Quien está ahí? – aun nada pero había alguien se estaba riendo, sin parar. – Esto no es gracioso.

    De repente escuche un estallido y a unos metros, a mi derecha uno de los espejos se caía a pedazos, luego a mi izquierda pasaba lo mismo, y uno por uno cada uno de los espejos que estaban a mi alrededor se empezaba a caer pedazo a pedazo.

    -QUIEN ESTA AHÍ!? NO ES DIVERTIDO, DETENGASE! – me temblaba todo el cuerpo, me temblaba cada parte de mi ser, y sentía que las lagrimas por el miedo empezaban a salir.

    Lo peor llego cuando sentí como algo me golpeaba en el estomago, y caí al piso arqueándome por el dolor, los vidrios rotos que estaban en el suelo, me estaban cortando, y no paso mucho tiempo, cuando mas espejos caían a mi alrededor, y me cortaban por todos lados, por la fuerza en la que salían volando, luego más y más objetos golpeaban mi cuerpo, no sé que eran pero uno me dio en la cara y termino tobándome en el suelo.

    -Por favor, por favor no más, no más. – decía con todo lo que tenia, sentía que la voz no me salía.

/////Manuel/////

    Guardaba mi teléfono, pues le había pasado un mensaje a mi chico preguntándole donde estaba pues se había ido ya hace rato. Mientras, Oscar y Marc seguían intentando ganar peluches para cada una de sus parejas, y si que eran malos, no entiendo como dos buenos deportistas tenían tan mala puntería.

    -Y estas, emocionado por casarte? – me preguntaba Pamela, quien tenía una de las expresiones de curiosidad más divertida en el mundo.

    -Sí, si lo estoy, yo fui quien se lo propuso.

    -Pues me alegro, el se merece a alguien que lo quiera, y tú me pareces que te has ganado el puesto de llamarte su futuro esposo. Hablando de mi amigo donde esta?

    -Dijo que daría una vuelta, por la feria pero creo que ya se tardo. Hace un momento le pase un mensaje, ya anda algo…

    -OIGAN HAY ESTALLIDOS EN LA CASA DE LOS ESPEJOS Y ALGUIEN ESTA GRITANDO. – un chico apareció de la nada y empezó a vociferar que alguien gritaba en la casa de los espejos.

    Algo dentro de mí, me decía que tenía que correr, y así lo hice corrí tan rápido como pude, por el rabillo del ojo vi como mis amigos corrían tras de mí, Pamela estaba justo a mi lado corría rápido sin duda, pude divisar el gran letrero que decía “La casa de los espejos.” Y sin pensarlo dos veces entre.

    Se escuchaban .los estallidos, como los espejos se rompían en mil pedazos, y algo más se escuchaba, a alguien gritar, conocía esa voz.

    -Rafael! Donde estas? – no importa que tanto gritara, entre los gritos de mi prometido y los estallidos de los espejos, no se identificaba muy bien de dónde provenían los gritos.

    -Rafael! – empezó a gritar Pam.

    Los demás chicos llegaron y seguimos los gritos de Ralph, estuvimos corriendo unos cuantos minutos, pero por fin lo encontramos. Me lance de inmediato a donde él estaba, se encontraba en posición fetal llorando con sangre, y en el cuerpo y marcas rojas en la cara como de golpes. No nos dimos cuenta cuando los vidrios dejaron de romperse. Rafael sintió mi presencia, y me abrazo llorando desconsoladamente, yo solo podía abrazarlo y consolarlo, pero por dentro estaba hecho toda una fiera la impotencia de no saber quien le hizo esto a mi chico me invadía, tenía muchas ganas de masacrar a golpes a alguien.

    La ambulancia por fin había llegado, y también la policía que entro en la casa de los espejos, yo llame a mis suegros, y estaban por llegar, pues la policía quería hacerle preguntas a mi Rafa pero sin sus padres presentes no podían.

    -Esto ayudara con la heridas, afortunadamente no son profundas. – decía el paramédicos mientras le aplicaba un espray en las cortadas. – para los moretones, te sugiero que uses pomadas, eso siempre ayuda, te sentirás mejor en unos días.

    Abrace a mi novio quien se pego todo lo que podía a mi pues le dolía todo el cuerpo, todos estábamos juntos. Pam se veía exasperada.

    -Juro que cuando sepa quién te hizo eso, lo voy a golpear hasta que me pida de rodillas que  acabe con su miseria. Pero es que…- soltó un pequeño gritito de rabia.

    -Que fue lo que paso allá adentro, Rafa. – le preguntaba Terry mientras le ponía con delicadeza una mano en el hombro.

    -Estaba adentro, cuando me llego tu mensaje. – dijo señalándome. – Y cuando quise responderte mi teléfono se quedo sin señal, luego escuche como si alguien se estuviera riendo, luego todo se puso como ustedes lo vieron al llegar.

    Iba a decir algo pero llegaron mis suegros, la mamá de Ralph lo empezó a abrazar pero el se quejaba del dolor, mi suegro se acerco a mí, y me llevo aparte.

    -Que fue lo que paso?

    -No lo sé, el dijo que daría una vuelta un rato, y fue a la casa de los espejos, y había alguien y lo atacaron, y yo… lo lamento mucho, tuve que estar ahí, no tuve que dejarlo solo. – me sentía con rabia, con el más profundo odio que nunca había sentido hacia nadie en mi vida.

    -No es tu culpa, lo importante es que tu lo encontraste, y estas aquí ahora, ok?

    -Sí.

   

    -Usted es la madre. – le escuchamos decir a alguien, cuando volteamos era el hombre que dijo ser detective, fuimos de inmediato a su encuentro.

    -Sí, ella es la madre, y yo el padre, y usted.

    -Soy el detective, Bruder Montoya. Necesito hacer le unas preguntas sobre lo que paso ahí adentro.

    Rafael contó todo lo ocurrido, desde el momento en que llegamos a la feria hasta cuando fue a la casa de los espejos y todo comenzó, cada vez que escuchaba esa historia y recordaba la forma en que lo encontré, el odio que sentía, por quien sea que lo haya hecho crecía y crecía.

    -Detective encontramos esto. – decía un uniformado, que traía un rifle como los que estuvimos usando en el juego de tiro al blanco. – Y esto también. – y también traía un aparato que parecía una especia de router inalámbrico con dos antenas.

    -Que es eso. – pregunto mi suegro. El detective volteo a ver a mi suegro.

    -Es un dispositivo que se usa para inhabilitar las señales telefónicas, de radio, o cualquier aparato electrónico. Esto me lleva a otra pregunta, joven Medina usted tiene algún enemigo? porque esto, evidentemente fue planeado.

    Rafael discretamente nos vio a todos nosotros, y entre todos nos vimos las caras, si teníamos un enemigo, pero no podía creer que fuera capaz de algo así.

    -No, no tengo ninguno.

    Fue todo lo que dijo, el detective no le creyó en lo más mínimo, se le veía en el rostro, pero no tuvo otra opción que marcharse.

    Estábamos en el colegio, en el patio trasero, aun no comenzaba la primera clase, y todos pensamos que lo mejor sería que habláramos sobre lo que paso el sábado.

    -Como te sientes, bebe.

    -Me duele pero con los analgésicos se me pasa, y los cortes ya empezaron a cicatrizar.

    -Aun no puedo creer que Estrella sea la causante de todo esto. – decía Marcos. – Yo sabía que ella era cruel, pero esto es demasiado, incluso para ella.

    -Por qué no le dijiste al detective que si tenemos una enemiga? – preguntaba Isa.

    -Porque no tenemos pruebas de nada, además…

    -El padre de Estrella es teniente de la policía. – decía Oscar.

    -QUE!?

    -Sí, es teniente, y acusar a la hija de un policía y sin pruebas, no nos va a ayudar en nada, si queremos acusarla necesitamos pruebas.

    -Aun crees que Estrella no es alguien de cuidado. – Me decía Pamela.- Porque por donde yo lo veo, su venganza va enserio.

    No aguante más y me levante de allí, fui lo más rápido que pude al interior del colegio, no voy a permitir que una perra cualquiera, que le abre las piernas a todo el que se le atraviese le haga esto a mi novio. Recorrí cada una de los lugares en donde ella pudiera estar, hasta que di con ella en el auditorio.

    -Quien demonios te has creído, perra mal nacida. Si te vuelves a acercar a mi novio, te juro que…

    -Me juras qué? Manuelito. Que me vas a hacer? – me decía alzando la voz para acallar la mía. – No te tengo miedo Manuel. Espero que a ti y a tu degenerado novio, le haya gustado mi regalo de compromiso.

    -Como demonios sabes eso.

    -Explicarte lo es tan tedioso, pero pasemos a otro tema querido, tengo un trabajo para ti.

    -Tú definitivamente estas mal de la cabeza, yo no trabajo para putas como tú.

    -El que está mal eres tu Manuel, - dijo y me tenido un sobre amarillo. – Ve lo por ti mismo.

    Le arrebate el sobre, y lo abrí, tenía lo que parecían unas fotos, pero no me percate de quien eran las fotos hasta que las saque del sobre. Era yo, todas eran de mí, yo en el bar, vendiendo drogas, y el callejón Jack Daniel´s comprándose las a mi proveedor, eran fotos detalladas con los ángulos perfectos donde se veían de primera mano la transacción.

    -Sí mal lo recuerdo, tu mami solo depende de ti, - cuando dijo, en ese momento mi odio hacia ella llego a punto inimaginables. – Sabias que a los traficantes, les dan hasta cinco años de cárcel, quien cuidaría a tu mami, quien pagaría sus cuentas, y peor aun quien se despediría de ella el día en que nos abandone a todos, sin duda eso sería una tragedia, - su sarcasmo, hipocresía e ironía me enfermaban. – Peor aun quien protegería a Rafael, de que otra vez lo atacara un misterioso personaje, y tú crees que sus padres aprobarían que su hijo, el genio del colegio se case con un traficante, crees que él te esperaría, sin mencionar que primero terminaría en un manicomio, si es acechado toda su vida por un fantasma.

    -Qué quieres?

    -Me alegra que recapacites Mani. Veras como yo soy una persona muy ocupada, y no puedo estar siguiéndolos a ustedes las veinticuatro horas los siete días de la semana, tú lo harás por mí.

    -Qué rayos…

    -Es sencillo Mani, tú me vas a informa, de cada movimiento, que den tus amiguitos, o si no, estas fotos llegaran al departamento de narcóticos, y mi padre tiene muy buenas conexiones, y si alguien le dijera que eres una persona peligrosa, el no dudaría en hacer de todo por cancelar cualquier trato que quieran hacer contigo, y tus próximos cinco años de vida, estarás en una prensión. Pobre Lorena, quien la cuidara, pobre Rafael quien se casara con él.

    -Lo hare, solo deja a mi madre y a Rafa fuera de todo esto.

    -Espero que sigas teniendo mi número de celular, porque lo usaras mucho.

    Decía mientras se marchaba. Me equivoque Estrella Serrano es alguien de quien hay que cuidarse mucho, y ahora estoy pagando las consecuencias por mi soberbia, pero lo peor es que, tengo que traicionar a mi amigos.

Espero q



© George

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