(Viene de la primera parte q está publicada el mismo día en
http://www.todorelatos.com/cat.php?Categoria=23 )
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Escuché un leve ruidito y noté como si hubiese alguien al
otro lado de la puerta. Presté atención y de pronto alguien llamó. Me asusté.
-"Sonia, ¿eres tú?"- era mi hermano –"¿Te queda mucho?"-
-" No, ya salgo."-
Cogí papel higiénico, limpié la tapa del tigre, me sequé un
poco la entrepierna, los muslos y mis manos, tiré de la cadena y me volví a
poner el tanga y la camisita del pijama. Cuando abrí la puerta, mi hermano me
dijo: "¿No hace mucho frío para dormir en ropa interior?" y me dio una palmada
en el culo cuando me iba.
Ya era completamente de día y nada más apoyar la cabeza en la
almohada zzzzzzz. Raquel nos despertó a la mañana siguiente a Juje y a mí dando
fuertes golpes en la puerta. Tenía un sueño q no podía ni abrir los ojos. Me
sentía un poco avergonzada por haberme dejado llevar por la excitación y por
haberme exhibido como lo hice delante de un desconocido prácticamente. Con lo
decente q soy yo... pero me dije: "Bueno, al menos me corrí de puta madre."
Cuando volvía de la cocina después de haber dejado los platos
de la comida, al salir a la terraza, donde habíamos comido ese día, vi junto a
la piscina a Miguel. Me quité la camiseta porque debajo llevaba el bikini, q por
la mañana estuvimos en la playa, y al tumbarme en el césped a su lado me dijo:
-"Así q no soy yo el único mirón de la urbanización."-
-"¿Me lo vas a echar en cara o q? Me dirás q no te lo pasaste
bien."-
-"Fue... sublime, nunca he vivido nada tan excitante."- me
dijo.
-"Bueno, ya será menos."- le dije para quitarle importancia
–"¿Cuántas más te has hecho?"- le pregunté.
-"¿Cuántas más q?"-
-"Cuántas más pajas."-
-"¡Ninguna! Eres un poco osada."- me recriminó.
-"Sí, esta mañana no me decías nada, bien q mirabas. Venga,
¿cuántas más? Seguro q te has tirado meneándotela toda la mañana, jajaja."- solo
se lo decía para picarle.
Estuve bromeando un poco más a su costa y después me interesé
por su libro.
Por la noche íbamos a salir de copas solamente Mar, Robert,
mi hermano y yo, pero después de cenar en una pizzería muy conocida, Mar empezó
a no encontrarse muy bien y mi hermano también. A saber lo q llevaban sus
pizzas. Como Robert no tiene permiso de conducir, yo tampoco y la zona de pubs
quedaba un poco lejos para ir a pie, yo decidí acostarme porque era la 1:00
pasada, casi no había dormido ese día y tenía tanto sueño q no me sentía
persona.
Me quedé sobada en un instante, pero mi hermano me despertó.
-"Sonia, Sonia, despierta."- me decía moviéndome con un tono
de voz tranquilo.
-"¿Q pasa? ¿q hora es?".- le pregunté mientras abría los ojos
y le empezaba a visionar poco a poco con la luz de la lamparita de noche.
-"Son las 3:30. Te quería preguntar a q hora nos vamos
mañana".-
Habíamos decidido volver a Madrid el sábado porque tampoco
hacía mucho tiempo de playa e iba empeorar más y así nos evitábamos la caravana
del domingo.
-"¿Ya estás pensando en irte? Joder, tío, y ¿me despiertas
para preguntarme esa gilipollez?" Vete a tomar por culo y déjame dormir."- le
dije a modo de bronca pórque me había desvelado.
-"Venga, mujer, ya q estás despierta no te cuesta nada
pronunciar una palabra."-
-"Después de comer."- le dije –" Y acuéstate ya. Ahora por tu
culpa me voy a tirar media hora para conciliar otra vez el sueño."- farfullé.
Pasado un rato, cuando ya empezaba a perder la consciencia,
empecé a oír a mi hermano dando jadeos firmes y cortos. Sabía q él quería q yo
le oyera para molestarme.
-"Tío, ¿q haces?"- le dije, pero no obtuve respuesta, con lo
cual asomé la cabeza a la litera de abajo y vi q estaba moviendo algo q tenía en
la mano y sobresalía por encima del puño a la altura de su cintura –"Juje,
salido, ¿no puedes esperar a mañana para hacer eso en casa?"-
-"Sonia, ¿puedo subir un momento? Quiero proponerte algo."-
me dijo.
-"Dime, ¿de q se trata?"- le pregunté.
-"Déjame subir y te lo digo."-
-"Vale. Sube pero después te bajas a dormir a tu cama."- le
ordené como hermana mayor porque él es cuatro años más pequeño q yo.
-"No sé por q me echas una bronca cuando ayer tú también te
masturbaste."- me dijo cuando subía sin pantalón y sin calzoncillos y con la
polla bien tiesa. –"¿Crees q no te oí? Nadie respira como tú lo hacías. Además,
ya nos conocemos y sé perfectamente cuando te corres."-
-"Bueno, sí, ayer me hice un dedo y q."-
-"Nada, nada, tranquila."-
Las literas estaban metidas en un hueco de la habitación de
forma q una pared quedaba en el cabecero y otra a los pies de la cama, y por
supuesto, otra en el lado izquierdo. O sea, q estaba rodeada de tabiques menos
en el lado derecho. Yo me acomodé sentándome con las piernas cruzadas apoyada en
el cabecero y Juje enfrente mía apoyado en la otra pared con su miembro
apuntando al techo en su puño inmóvil. La sujetaba como si se le fuese a caer.
Le pregunté cuál era la proposición q me quería hacer.
-"¿Q te parece si nos masturbamos juntos viéndonos?"-
-"¿Eso me querías proponer? Anda, bájate de nuevo a tu cama y
duérmete. O termínate la paja si quieres, pero déjame en paz."-
(Esta no es una historia más de incesto q aparece aquí por
las buenas y de la q no se sabe nada más. Podéis leer la historia de cómo empecé
a mantener relaciones con mi hermano en los enlaces
http://www.todorelatos.com/relato.php?id=7388 y
http://www.todorelatos.com/relato.php?id=7371 )
-"¿Lo haces con un desconocido y con tu propio hermano no?"-
me dijo sonriendo porque sabía q me iba a quedar de piedra, y así fue, pero me
hice la tonta.
-"¿De q vas? Eres idiota, tío."-
-"Venga ya, no te hagas la sueca, guapa, q lo vi todo".- me
dijo riéndose porque sabía q me iba a avergonzar –"No sé de q te sorprendes. Lo
q debería extrañarte es q no despertases a toda la urbanización con la alarma de
mi reloj."-
Y comenzó otra vez a mover su mano de arriba abajo a lo largo
de toda su polla. Tenía el glande hinchado y su piel lo cubría por unos
instantes y luego volvía a mostrarlo. Juje se detuvo, dejando su miembro
erguido, imponentemente orgulloso de ser el principal exponente de la virilidad,
y se quitó la camiseta con la q dormía, quedando completamente desnudo. Volvió a
coger su pene y volvió a menearlo mirándome directamente a los ojos. Mi mirada
iba de los ojos de mi hermano a su verga. Me gustaba. A nadie le amarga un dulce
y siempre es buen momento para gozar de tus hobbies, tus pasatiempos, eso q te
gusta hacer, y a mí me gusta practicar el sexo. Finalmente, me decidí a
colaborar. Prejuicios enterrados y camisa desabotonada; bandera de rebeldía
social ondeando al viento y pechos de pezones redondos caldeando el ambiente.
Comencé a acariciarme las tetas, sin apartar la vista del miembro erecto de
Juje. Nuestra excitación crecía haciendo q mis pezones empezaran a endurecerse
también y a mi hermano se le escapasen suspiros. Él se movió un poco hacia
delante, estiró un brazo y comenzó a pellizcarme el pezón derecho. "Acércate",
le dije, y se puso justo enfrente de mí. Su sonrisa fraternal hizo q se dibujase
en mis labios la mía haciendo visible mi nerviosismo. Siempre q lo he hecho con
él, he sentido un cúmulo de nervios, indecisión, miedo... pero siempre he
preferido darlo todo y dejarme llevar, expresión q se oye mucho en relatos
eróticos como excusa, pero tal vez porque sea esa la excusa perpetua q todos
buscamos para hacerlo, porque la carne es débil y solemos actuar antes de
pensar. Eso, por un lado, me agrada y, después, q me quiten lo baila´o, jejeje.
Le cogí la muñeca del puño q atrapaba su polla tiesa y él la
dirigió directamente a ese otro pezón q no desistía en el empeño de ponerse tan
duro como la natura de mi hermano. Ahora le costaría menos gracias a la mano,
nunca mejor dicho, q mi hermano le echaba. Mientras Juje me sobaba bien las
tetas, a mí me tocaba hacerle una paja. Comencé a mover mi mano lentamente con
los ojos cerrados y después aceleré un poco dejando un buen ritmo constante. La
tenía rígida, caliente, suave y amenazadora. Era una tentación devorarla con
ambas bocas, apretarla entre los labios de arriba y después con los de bajo,
pero esa sesión no parecía q fuese a pasar a un nivel mucho más alto. Juje
deslizó su mano izquierda por mi costado llevándola hasta el ombligo, rodeándolo
con el dedo índice varias veces y jugando un poco con el aro q llevo en él.
Invadió mi pantalón sigilosamente y puso toda su grande mano sobre mi coño.
-"Está caliente."- dijo como si yo misma no supiera cuan
excitada estaba.
-"Y húmedo."- respondí en voz baja.
Y para comprobarlo, introdujo un par de dedos por un lado del
tanga negro de encaje. Acariciaron mi monte de Venus y al contacto con mi
clítoris q asomaba entre mis labios, me hizo daño al tener los dedos secos:
"Perdón."
Para hacerlo todo mucho más fácil, solté su polla y dejé de
acariciar su pecho. Me recosté un poco hacia atrás y levanté las piernas para
librarme del pantalón y del tanga. Antes de sacármelos por los pies, Juje los
retuvo con las manos en alto. Veía como en sus ojos se reflejaba el fuego de mi
coño, el cual observaba un tanto embelesado. Él me deshizo del pantalón y el
tanga, y cogiéndome cada tobillo con cada mano, me abrió las piernas. A
continuación las deslizó acariciándome los gemelos hasta las corvas, es decir,
la parte trasera de las rodillas, y una vez ahí, posó mis pies en el colchón y
embistió con sus morros contra mis labios q ya se habían abierto al placer.
Hincó la lengua entre ellos y la hizo subir y bajar por toda mi rajita. Llegaba
al clítoris, un escalofrío me subía por la columna vertebral y la lengua volvía
a descender para volver a subir y poder besar, con su puntita, mi clítoris de
nuevo q mandaba más oleadas de placer q cada vez llegaban más cerca de mi
médula. Mis labios la abrían paso en su reconocimiento de mi ardor vaginal
mientras se hinchaban poco a poco.
Yo, con la camisa abierta , me frotaba las tetas, las
juntaba, me pellizcaba los pezones q apuntaban erguidos al techo, me acariciaba
el vientre... Mi hermano sacó la cabeza de entre mis piernas. Tenía la cara y la
frente perladas de sudor y mojadas con la salsa de mi chocho. Me pellizcó un
poco los pezones y me los besó metiendo dos de sus dedos en mi boca para
ensalivárselos. Mirándome a la cara, los introdujo suavemente en mi coño y un
gemido se escapó de mi garganta. Los dejó quietos un momento y después los giró.
Empezó a meterlos y a sacarlos despacio. Cada movimiento, era un atisbo de
sensaciones y de roce con el punto G.
-"Me encanta cómo mueves las caderas."- me dijo –"Me encanta
como hierven mis dedos en tu interior. Me encantan esos supiros q salen de tus
labios entreabiertos. Me encantan esos ojos q delatan tu placer."-
Yo estaba en la gloria y no solo por esos bichitos largos y
firmes q buscaban dentro de mí un orgasmo, sino por esos versos sin rima q
susurraba la boca de mi hermano. Las chicas somos mucho de palabra cuando
hacemos el amor, y aunque nosotros no lo estábamos haciendo, solo eran los
preliminares de un buen polvo, aunque yo no lo sabía. Un toque de romanticismo,
unas simple palabras bonitas y cálidas, disparan el deseo, y en mi caso, los
pezones y el clítoris q mi hermano atrapó entre sus labios haciendo q su lengua
trabajase casi frenéticamente sobre él.
La mano libre de mi hermano, quedaba sobre el colchón debajo
de mi chocho, rozando y acariciando con su dedo corazón mi ano. El orgasmo se
asomó a la habitación y se tiró sin red a por mí. Me atrapó y me envolvió en su
espiral. Toda esa energía sexual q se desprende cuando te corres, tiene q
expandirse y liberarse, y esta vez lo hizo convirtiendo mis caderas en un ataque
epiléptico q se meneaban rápidamente hacia atrás y hacia delante con un "Ahhhhh"
largo y furtivo.
Cuando el orgasmo salvaje desaparecía por el horizonte, mi
hermano levantó su mano para mostrarme la prueba de q casi me había deshidratado
por el coño con una eyaculación femenina. Estaba empapada y varias gotas
resbalaron por su muñeca camino de su codo. Mientras mi corazón se calmaba y mi
pecho volvía a tener un ritmo tranquilo, Juje pasó la mano q recogió mi alma
líquida entre mis tetas para untarme mi propio flujo hasta casi mi monte de
Venus mezclándolo con un poco de sudor.
El aire de la habitación estaba cargado y un olor a sexo, q
yo creo q lo q huele son las segregaciones nada más, la inundaba. Las sábanas
bajo mi culo, estaban completamente arrugadas y un poco húmedas. Me quedé
recostada en la pared casi desfallecida.
Le tocaba el turno de venirse a mi hermano, tomé un poco de
aire, me incorporé y me dice:
-"Quédate así, no te muevas. No, no, no cierres la piernas."-
-"¿Por q?"- le pregunté.
-"Te la voy a meter."- me contestó.
-"¿Q dices? Q te lo has creído."- le dije –"Ya sabes q no
tomo nada (anticonceptivos)
y paso. Ya sabes q no me gusta nada arriesgarme."-
Y él, bajándose de la cama, me dijo q la noche q habíamos
salido, Alberto le dio un par de condones por si pillaba alguna chiquita. Cogió
un pantalón vaquero q tenía arrugado en su bolsa y, en un par de minutos,
consiguió sacar el condón q se resistía a salir del bolsillo pequeño. Yo tomé
aire, mi pecho se infló y me estiré en la cama. Juje subió de nuevo a la litera,
se sentó entre mis piernas cruzando las suyas y empezó a colocarse en su miembro
erecto el condón desenvuelto.
Pensé q ya era hora de q alguien me pidiese q abriera la
piernas. La verdad es q quería hacerlo. Estaba cansada de tener q masturbarme
casi todas las noches.
Me puse de rodillas en la cama y cuando Juje se había puesto
ya la funda, me senté sobre él con las piernas flexionadas. Empuñé su polla y
poniéndomela entre los labios, me dejé caer sobre ella haciendo q se me clavase
hasta el fondo. Comencé un lento movimiento arriba-abajo con las rodillas, pero
después rodeé a mi hermano con las piernas: la penetración así es más fuerte y
profunda. Cuerpo contra cuerpo tragándonos los jadeos, mis tetas aplastadas
contra el pecho de mi hermano, en mi cuello su respiración cálida, su lengua y
algún beso perdido. El sudor resbalaba por mi pecho y humedecía mis pezones, al
igual q lo hacía mi flujo en el follaje del pubis de mi hermano y en el mío
rasurado. La camisa se me pegaba a la espalda y las maderas de la cama empezaron
a sonar demasiado, así q tuvimos q cambiar de postura.
Volví a la postura inicial, de rodillas penetrada, y le
empujé de los hombros hacia atrás para q se tumbara, pero, no sé cómo, su polla
se salió de mi coño haciéndome daño, y, además, el se dio en la cabeza con la
pared. Vaya par. Bueno, no pasaba nada, el chichón se podía meter para dentro y
la polla de Juje tenía q hacerlo. Cogí la dura verga de mi hermano y la volví a
recibir en mi húmeda hospitalidad. Empecé a cabalgar lentamente sobre él. Mis
caderas y pubis se movían hacia delante cuando entraba y después hacia atrás
cuando salían, sacando el culo, q después mi hermano apretó entre sus manos. Los
movimientos y los jadeos cada vez eran más rápidos. Otra vez un orgasmo estaba
preparado en mi vientre. Mi hermano, apretando entre sus manos mis glúteos,
buscó mi ano con un dedo y comenzó a acariciarlo en círculos mientras me venía
con sacudidas q no hacían más q meterme la tranca de Juje más violentamente.
Cuando las sacudidas terminaron y mi orgasmo termino su buena
labor de matarme de placer, me tendí sobre Juje abrazándole por los hombros. Mi
hermano, con ojitos suplicantes, me dijo: "Venga, Sonia, sigue. Sigue q estoy a
punto." Y mientras le regalaba una sonrisa q él me devolvía, comencé a mover las
caderas lentamente mirándole fijamente y viendo como entrecerraba los ojos y me
echaba su aliento en la cara. Era la primera vez q realizábamos el acto sexual
completo tras la ruptura con mi novio casi 8 meses atrás. Nunca antes le había
dado un beso con lengua por reservárselos exclusivamente a mi ex. Ahora no había
cadenas q mantuvieran mis labios sellados. Le cogí la cara con ambas manos y
acercando mis labios a los suyos, le introduje limpiamente la lengua en la boca
al tiempo q mi coño se tragaba más fuerte su polla. Dos minutos bastaron para q
mi hermano comenzara a descargar su semen y sus gemidos en mi interior. Me
incorporé de nuevo sobre él y seguí metiéndome su pedazo de carne un poco más
antes de quitarme de encima suya y tumbarme de nuevo en la cama al contrario q
él.
Tras recuperarse mientras hablábamos un poquito, se bajó y
empezó a ponerse de nuevo su pijama y le dije q si iba al baño dejase la puerta
abierta para q se fuera el olor y el calor y me trajera un poco de papel
higiénico. Yo me puse el tanga, me abotoné la camisa y antes de q volviera me
quedé dormida.
El sábado, después de comer paella en un chiringuito cerca de
una playa, montamos en el coche de Mar Rober, Raquel, Juje, ella y yo para
volver a la realidad y Alberto, Natalia y Nerón se fueron a Gandia, un poco más
arriba, a ver un partido importante del Real Madrid con unos amigos suyos.
Mi dirección aparece reflejada pero, a todo el q me quiera
agregar, le aviso de q le voy a rechazar porque me jode q me agreguen sin
permiso y porque no me gusta tener contactos q no conozco personalmente. Mi
dirección solo está para q me mandéis mails si queréis.
Espero os haya gustado y cuidado con los masturbicidios.
Un beso. Sonia.