Mi dirección aparece reflejada pero, a todo el q me quiera
agregar al Messenger, le aviso de q le voy a rechazar porque me jode q me
agreguen sin permiso y porque no me gusta tener contactos q no conozco
personalmente. Mi dirección solo está para q me mandéis mails si queréis.
En el mes de abril, hay una fiesta religiosa acompañada de
vacaciones laborales llamada Semana Santa. Hoy en día, el motivo religioso ha
quedado en un segundo plano en muchísimas provincias y la mayoría de la gente
aprovecha para una escapadita a la playa o a la montaña. Yo, como no creo en
dios y las religiones son un fraude, paso de procesiones y de virgencitas y me
piro de vacaciones. El Papa predica la fe cristiana en favor de los pobres y el
cabrón vive en el estado más rico del mundo.
Este año, Semana Santa pilló del 17 al 20 de abril; ambos
inclusive. Raquel es la madre de unos amigos míos y tiene una amiga q poseía una
casa en un pueblo de Murcia. Ese pueblo es Mazarrón y la amiga de Raquel nos
dejó su casa para pasar allí nuestras vacaciones.
Me llamo Sonia y tengo 28 años. Vivo en Madrid y soy
periodista. Soy rubia, con los ojos marrones, delgada, tengo el pelo a la altura
de los hombros y a rastas finas, aunque cuando esto ocurrió lo tenía más largo y
liso. Antes era muy delgada y no tenía demasiadas caderas, pero ahora he
engordado un poco más, he echado más caderas, no pistoleras, y estoy orgullosa
de mi culo blandito, porque eso de gimnasios y nalgas duras... no es lo mío.
El martes 15, tuve q cenar pronto porque partíamos Raquel, su
hijo Robert, Mar y yo en coche. Por la tarde me duché, me depilé las piernas y
las ingles, y me afeité las axilas y el chocho por completo. Fue un viaje
tranquilo de cinco horas, aunque la última nos la pasamos dando vueltas por los
alrededores del pueblo porque no lo encontrábamos y no nos aclarábamos con el
mapa. Mar, q era la q conducía, acabó con los nervios crispados pero sin perder
el buen humor y, al final, conseguimos llegar. Nosotros no íbamos al pueblo en
sí, sino al puerto, al Puerto de Mazarrón. La urbanización en la q estaba la
casa era preciosa y solo una carretera la separaba de la playa. Bien cuidada,
con palmeras, mucho césped y gaviotas sobrevolándola. Se componía de bloques de
tres viviendas dúplex. La nuestra era la primera de nuestro bloque. Se entraba
por una terraza al salón, junto al cual estaba la cocina, un baño y una
habitación, y subiendo las escaleras había otro cuarto de baño y dos
habitaciones más. Encima de nosotros había otras dos vivienda también dúplex.
Nosotros éramos los q teníamos la piscina más cerca. Te situabas en la entrada
de la terraza, dabas siete pasos y al octavo te caías al agua.
Nos instalamos en la planta de arriba. Raquel y yo en una
habitación con dos literas, ella abajo y yo arriba; y Robert y Mar, puesto q son
novios, dormirían en una habitación de dos camas q juntaron para estar bien
pegaditos por las noches.
Me despertó Raquel a las 10:00. "Venga, levántate y vístete q
tenemos q ir a comprar." y fue a despertar a Robert y a Mar. Mientras yo me
desperezaba, Raquel empezó a vestirse cuando de repente me grita tapándose con
su pijama su pecho desnudo: "Cierra las cortinas, ciérralas." Di un salto desde
la cama, cogí las cortinas con las manos y vi q en la ventana de enfrente había
un chaval viendo cómo se cambiaba. Instantáneamente, el mirón se asustó y yo
eché las cortinas.
Me quedé sola y empecé a vestirme yo también. Al rato entró
Raquel a la habitación a ver si ya había terminado y al ver q no, me dijo: "
Robert y Mar han ido por el coche y nos esperan en la entrada principal. Date
prisa." Vistiéndome y recordando lo q acababa de suceder, pensé en los relatos
de voyeurismo y exhibicionismo q he leído en internet y me acerqué a la ventana
abriendo las cortinas. El chaval ya no estaba enfrente. Me puse a echar un
vistazo al pasillo q separaba nuestro bloque y el del mirón. En esto estoy
cuando le veo cruzar por delante de su ventana sin cortinas de izquierda a
derecha, y cuando vuelve a hacerlo de derecha a izquierda, me ve y se queda
parado mirándome. Yo bajé la vista haciendo q observaba el pasillo. Luego la
subí y sonriendo le saludé con la mano. Él, como confundido, me devolvió el
saludo. Me puse un jersey y salí de la habitación. Desayuné rápido una manzana y
unas galletas rellenas q casi nos terminamos durante el viaje y salimos. Al
llegar a la entrada principal de la urbanización, mirad por donde, nos
encontramos con el mirón.
-"¡Anda! ¿No eras tú el q nos estaba mirando por la
ventana?"- le dijo Raquel al darse cuenta de quién era.
El chaval se quedó quieto sin saber q decir.
-"Joder, mujer, ha sido un accidente-" le dije yo –" ¿A q tú
no sabías q te ibas a encontrar en el piso de enfrente a una mujer
cambiándose?"- y el chaval negó con la cabeza –"¿Lo ves, tía?"-
-"Bueno, vale, pero q no te vuelva a pillar observándonos."-
dijo Raquel –"Iba a ir a tu casa a decirle a tus padres q su hijo era un
degenerado."- le hizo saber al chaval.
-"Estoy solo."- contestó titubeando un poco..
-"¿Solo? Joder, pues ¿cuántos años tienes?"- le preguntó.
- "22"-
-"Y ¿con 22 años te puedes permitir vivir aquí?"- le preguntó
mi amiga sorprendida.
-"No, lo pagan mis padres, lo q pasa q ellos se han quedado
en Valladolid, donde vivo."- se le notaba más confiado al ver q éramos
inofensivas y solamente curiosas, aunque, como es normal, seguía teniendo
ciertas reservas –"A mí me dieron las vacaciones del trabajo el viernes y el
sábado me vine para relajarme y porque aquí tengo tiempo para escribir."-
-"¿Q escribes?"- le pregunté en esa ocasión yo.
-"Estoy escribiendo un libro. Quiero ser escritor... bueno,
intento serlo."-
-¿Cómo te llamas?"- le preguntó Raquel.
-"Miguel."-
-"¡Anda, mira! como tu ex."- me dijo dándome con el codo.
Estuve cuatro años saliendo con un chico llamado Miguel y nos
fuimos a vivir juntos a Cullera, un poco más arriba de Mazarrón siguiendo la
costa. Creía q era el hombre de mi vida, pero ahí nos dimos cuenta de q no
éramos compatibles y a los ocho meses de convivencia se acabó todo y yo me volví
a Madrid.
-"Pues yo soy Raquel y ella Sonia."- y yo le di dos besos
como se suele hacer aquí cuando te presentan a alguien.
-"Y ¿dónde vas?"- le preguntó mi amiga otra vez.
-"A comprar."-
-"¿Vas a El Árbol?"- Raquel ya había estado más veces en
Mazarrón y conocía ese hipermercado..
-"Sí, iré allí."- contestó Miguel.
-"Vente con nosotras. Mi hijo y su novia nos están esperando
ahí fuera para ir en coche."- le informó.
El chaval dijo q no, q prefería ir dando un paseo, pero le
dijimos q no tuviese vergüenza y cuando Raquel abrió la puerta de la verja, le
cogí de la muñeca y le llevé hasta el coche, donde pillamos a los dos tortolitos
en mitad de un beso con lengua. Les contamos quién era Miguel y nos fuimos a
hacer la compra para la comida y demás menesteres de los siguientes días.
Después le convencimos, aunque nos costó, de q comiera con nosotros en un
restaurante chino q había cerca.
-"Mañana si hace buen tiempo vamos a ir a la playa, ¿te vas a
venir?"- le preguntó Raquel.
-"Q va, ya os lo he dicho. Esta es vuestra última invitación
q acepto."- contestó él.
-"Venga, hombre, vente. Estas dos chiquitas hacen top less."-
refiriéndose a Mar y a mí.
-"No, yo no."- contestó Mar.
-"Ah, es verdad. Es q la señorita mega-guay (Raquel la llama
así porque dice q en el fondo es pija) hace un mes se puso implantes en el pecho
porque dice q tenía poco y no la puede dar el sol todavía en las costuras."- y
dirigiéndose a Mar –"Levántate el jersey para q vea q bien te ha quedado,
jejeje."- pero Mar se negó –"Bueno, pues le ha quedado una talla 90 muy bonita y
le han dejado los pezones bien puestos, no como a otras. Pero bueno, es más
guapo mi hijo, ¿verdad?"- dijo riéndose porque Robert se pone como un tomate.
-"Suele pasar. Las chicas guapas como ella"- dijo Miguel con
cierta vergüenza señalando a Mar con el tenedor –" suelen salir con tíos
buenos."-
-"No te creas, el ex de Sonia no tenía nada de guapo, aunque,
claro, ella tiene el gusto en el culo."-
-"Ehh. Era yo la q salía con él, ¿no?"- protesté ante el
comentario de Raquel.
-"De todas formas"- continuó ella –" esta sí puede hacer top
less. –" dándome un golpe en la espalda q casi me hace escupir el trozo de pollo
con piña q estaba a punto de tragar –"Y esta noche van a venir mi hija, su novio
y el hermano de Sonia, q no están aquí porque hoy tenían q currar."-
A Raquel le gusta estar siempre rodeada de gente joven porque
ella es como una más, le puedes hablar con toda confianza de cualquier cosa. No
es la típica madre de un amigo. Pero Miguel dijo q no y nos explicó q le gustaba
mucho la rutina y la disciplina, al contrario q a nosotros, y también q no le
gusta la playa porque después es difícil quitarse del todo la arena de los pies
y porque, simplemente, no le gusta. Nos dijo q algunas tardes se bajaba un rato
a la piscina, así pues q si queríamos hacerle aguadillas, aprovechásemos allí.
Añadió q, además, estaba ahí para trabajar en su libro. Decía ser un chico muy
tímido, normalmente, cosa q nos sorprendió, pero dijo q era porque la gente no
suele dar de buenas a primeras la confianza q él necesita como habíamos hecho
nosotros, aunque, lógicamente, tampoco nos iba a hablar de temas personales. Nos
contó q por las mañanas se levantaba muy temprano, a las 6:00 de la mañana.
-"¿A las 6:00 de la mañana?"- pregunté casi horrorizada –"Y
en esta época, a esas horas ¿es todavía de noche o ya ha amanecido?"-
-"En verano empieza a amanecer a esa hora, pero en esta época
todavía es de noche. Me levanto tan temprano porque me gusta aprovechar la luz
del día. Por la noche no puedo trabajar. No sé por q, pero me cuesta mucho
concentrarme de noche."-
El chaval era raro un rato. Como se levantaba tan temprano,
nos dijo q a las 22:00 de la noche se acostaba. A pesar de q nos advirtió q ya
no aceptaría ninguna invitación nuestra, no le preguntamos si querría cenar con
nosotros porque cuando lo hiciéramos, él ya estaría durmiendo.
Por la noche hacía casi más frío dentro de la casa q fuera.
Recuerdo q mientras veíamos "E.T." en la tele, estábamos en un sillón Mar y yo
tapadas por una manta y, con las piernas entrelazadas, una sentada en los pies
de la otra para calentárnoslos. Por fin, casi a las 3 de la mañana, cuando ya
estábamos aburridos de ver chorradas de la mierda de programación de la
televisión pública española y de jugar a las cartas, llegaron Natalia, la hija
de Raquel; Alberto, su novio; y Juje, mi hermano. Bueno, y Nerón, un bulldog
inglés con cierto parecido a Robert De Niro.
Juje iba a dormir en un principio en el sofá cama del salón,
pero Raquel se levantó con dolor de espalda del colchón de su litera, así q para
no separar a Natalia y a Alberto de la cama de matrimonio del piso de abajo,
donde ella había dormido siempre q había estado allí y nunca había tenido ningún
problema, mandó a Juje a dormir con su hermana, o sea, yo, para ver si ella
podía dormir bien en el sofá cama.
Mientras conciliaba el sueño, pensaba en lo q había pasado
por la mañana y recordaba algunos relatos de voyeurismo q había leído unos días
atrás en internet. Cuando lo hacía siempre pensaba en q sentirían esas personas
cuando espiaban a alguien y en esas emociones del exhibicionista q se exhibe
desnudo. Recordé q las ventanas de Miguel no tenían cortinas y desde fuera se
podía ver bien todo el interior de su dormitorio y, además, se levantaba a las 6
de la mañana mientras todo el mundo duerme, con lo cual era perfecto para ver q
hacía al levantarse sin q nadie me llamara la atención o me molestase. A mí no
me importó q nos hubiera visto por la ventana, pero se la iba a devolver. Solo
quería espiarle por el morbo no sexual de mirar sin ser vista. Programé mi reloj
de pulsera para q la alarma sonara a las 6:00 de la mañana e intenté dormir
pensando en... Es q me quedé dormida tan rápido q creo q no me dio tiempo de
pensar en nada más.
A la mañana siguiente, Robert me despertó poniéndome en los
oídos el disc-man con un disco de Incubus con el volumen al máximo. Q susto. Mi
hermano se levantó un poco jodido también de la espalda por el colchón. Eran las
11:00 y pico y no me había despertado con la alarma. Debería haber tenido en
cuenta q mi reloj es de esos de Casio negros y de plástico q en mi país llevan
todos los niños y los pasos de una araña por la pared suenan más q la puta
alarma. Desayunamos, nos hicimos unos bocatas y nos fuimos a la playa. Casi de
noche fuimos a dar una vuelta viendo tiendas hippies y tomándonos algo en algún
bar. Después de cenar en casa, nos fuimos de pubs para bailar un poco y cuando
nos acostamos y mi hermano se quedó dormido, le quité el reloj de la muñeca y me
lo puse yo para a ver si así conseguía despertarme a las 6:00.
Efectivamente, así fue. Paré el reloj como pude porque estaba
muy dormida, casi me parto los dientes al bajar de la litera de arriba, le puse
el reloj a mi hermano de nuevo y salí de la habitación despacito y sin hacer
ruido para ir a hacer pis.
Cuando volví, no parecía haber actividad en la habitación de
Miguel. Cogí una silla q había en la habitación, quité un pantalón mío q había
en ella y me senté a esperar intentando no dormirme. Todo estaba a oscuras, solo
la tenue luz de la luna entraba por la ventana iluminando el rostro de mi
hermano q dormitaba con la cara hacia donde yo estaba.
De repente, se encendió la luz en la ventana de enfrente. Le
vi en el interior de la habitación estirarse. Salió de ella y a los pocos
minutos entró de nuevo. Llevaba la parte de arriba de un pijama muy feo q
parecía de los lolailos y unos slips blancos con dibujitos q por la distancia no
distinguía. Hizo no sé q, creo q recoger algo y después, viendo q se agachaba y
se movía mucho de un lado a otro, supuse q estaba haciendo la cama. Se acercó a
su ventana y veo q se queda mirando fijamente a la mía. -"¿Me habrá visto?"- me
preguntaba –"Noooo, no creo, a esa distancia y teniendo la luz apagada de mi
habitación..."- y en eso me saluda con la mano. La luz de la luna me había
delatado entre las cortinas... digo yo, porque si no, no sé cómo me pudo ver. Le
saludé yo a él y me levanté de la silla, echándola a un lado, y abriendo las
cortinas. Ya no tenía sentido q tratara de esconderme.
Hizo un gesto con la cara levantando los hombros como
diciendo: "¿Q haces despierta?", y yo me froté los ojos bostezando y le dije q
no con un dedo como diciendo: "No tengo sueño", aunque el bostezo no había sido
fingido porque era mentira, realmente me caía. Estuvimos un poco quietos
mirándonos sin saber q hacer. Reaccionó y se cogió el cuello del pijama y con un
dedo pulgar señaló hacia atrás. No sabía q quería decir y me dijo con la mano:
"Espera". Desapareció de mi ángulo de visión. Volvió a aparecer con una camiseta
en la mano, se quitó el sweter del pijama y se la puso. Entendí q se iba a
cambiar de ropa. Mi cerebro a toda máquina me dio la idea de hacerlo yo también
delante de él pero sin dejar q me viera nada, solo insinuándome de forma
descarada para divertirme un poco. No quería exhibirme. En la playa hago top
less, pero es porque no me gustan nada las marcas q deja el bikini al tomar el
sol, y, de hecho, por esa misma razón, entre otras, también he hecho nudismo en
playas naturistas, sobre todo cuando vivía en Cullera, pero los motivos de un
nudista distan mucho de la exhibición piense lo q piense cualquiera a quien una
playa nudista le parezca solamente un lugar donde ir a ver culos y tetas. Si un
naturista me está leyendo, sabrá q el nudismo es simplemente un punto de vista,
una filosofía u otro tipo más de libertad de expresión.
Gesticulé como diciéndole: "Yo también.", pero no sé si me
entendió, aunque un ratito más tarde se iba a dar cuenta. Me retiré de la
ventana hacia un lado para q no me viera ponerme a toda prisa el sujetador y así
hacer mi cambio de ropa más excitante. Para dormir me lo quito porque me resulta
incómodo. Empecé a desabotonarme la camisa de mi pijama mientras me figuraba q
él se ponía un pantalón porque estaba agachado y le vi levantar una rodilla. Se
lo subía al tiempo q su mirada y cuando vio q yo ya estaba en sujetador, soltó
el pantalón. Era un vaquero. Lo tenía por la cintura sin abrochar el botón ni
cerrar la cremallera. Como se me quedó mirando, di un golpe de barbilla
preguntándole: "¿Q pasa?", y él levantó los hombros inclinando la cabeza a un
lado como diciendo: "Nada." Me quité el pantalón, lo levanté mostrándoselo y lo
dejé en el suelo. Él se bajó el pantalón, se volvió a agachar, le vi levantar
las rodillas y cuando se sacó el pantalón, lo tiró hacia atrás. Me di la vuelta
dándole la espalda y me desabroché el suje. Me saqué los tirantes de los brazos
y me di la vuelta, sujetando con las manos y los brazos cruzados las copas del
sostén, es decir, lo q cubre las tetas, para q no me las viera. Se dio dos
golpecitos en el pecho como diciendo: "Deja libres tus senos, muchacha.", pero
sonriendo le dije q no con la cabeza. Levantó las manos y encogió los hombros
como diciendo: "Venga, mujer.", y yo volví a decirle q no. Juntó las palmas de
sus manos como si fuera a rezar. Eso significaba: "Por favor, quiero verte las
tetas."; estaba claro. Estiré un brazo y moví dos veces hacia abajo el dedo
índice de una mano, como pulsando dos veces un botón. Le indicaba q se bajara el
slip, pero al igual q había hecho yo, él dijo q no con la cabeza y con una
sonrisita, muy bonita por cierto, dibujada en sus labios.
Empezaba a convertirse en un juego excitante. Puse las manos
como él había hecho para pedírselo por favor despreocupada, y al hacerlo, se me
cayó el sujetador sin querer, pero, rápidamente, junté mis brazos haciendo
presión en mis pechos para q no viera las guindas del pastel. Pude sujetar un
poco el sostén, pero ya de nada servía y lo dejé caer al suelo. Las carcajadas
se me escapaban y él se descojonaba de mí, el cabrón. Miré a mi hermano y seguía
durmiendo, por lo tanto mi risita no le había despertado. Al contacto de mis
brazos con mis pezones algo endurecidos, pensé: "Vaya, pues me estoy poniendo
más de lo q creía." Entonces, Miguel se señaló a sí mismo, se cogió ambos lados
del elástico de su calzoncillo e hizo ademán de bajárselo, pero, a continuación,
me señaló a mí, juntó sus brazos contra su pecho como yo los tenía para taparme
y después los abrió. Traducido: "Yo me quito los calzoncillos si tú retiras los
brazos y me enseñas las tetas." Me lo pensé, pero la excitación empezaba a ser
muy grande. Le indiqué un uno con el dedo índice y luego le señalé, o sea: "Tú
primero". Se bajó el slip, pero no le veía nada más q unos pelillos púbicos
porque la ventana le tapaba, no llegaba más abajo. Tenía una sonrisa de triunfo.
Cumplí mi parte del trato y aparté mis brazos, quedando así expuestos mis
pezones de punta ante sus atónitos ojos. La luz de la luna le daba a mi piel un
color grisáceo. Bajó su cabeza y miró hacia abajo. El glande de su polla pasaba
del marco de la ventana y se le vía perfectamente. Empecé a reírme pero me tapé
la boca para no despertar a mi hermano y q me viera ahí en esas condiciones. Le
volví a mirar y seguía sopa. Miguel no parecía tenerla nada pequeña, el chaval.
Ahora sí nos estábamos exhibiendo. Cogí la bolsa donde
llevaba toda mi ropa, la levanté delante de la ventana para q viera q era, la
puse en el suelo y me subí encima de ella, con lo cual ya podía verme el tanga.
Era de color azul claro y de satén. Como yo esperaba, el arrastró algo hasta su
ventana y se subió encima. Ahí estaba su polla firme. Ambos teníamos en el
rostro una sonrisa de nerviosismo. Cerré el puño y lo moví, indicándole q se
hiciera una paja. Era la excitación, ¿q le iba a hacer? Señaló su polla y afirmé
con la cabeza. Me indicó q no con un dedo. ¿Q podía hacer para q se masturbara
delante de mí e hiciera subir mi deliciosa excitación? Pues ya está, masturbarme
yo también. La verdad es q tenía ganas de hacerlo, pero dudaba porque ya me dio
reparo incluso enseñarle las tetas. Aun así, puse mi mejor cara de viciosa y
empecé a pellizcarme despacito los pezones duros. Me llevé a la boca dos dedos y
los chupé varias veces sacándolos y metiéndolos como si fueran un pene. Miguel
ya tenía en la mano el suyo totalmente erecto. Me di la vuelta para q me viera
el trasero y la tira del tanga metiéndose entre mis nalgas. Volví a girarme y
con una mano levanté un poco el elástico del tanga y metí mis dedos empapados.
Pensé: "Esto empieza a ser Mazorrón." Él empezó a meneársela muy rápido y yo a
frotarme el clítoris ya bastante duro e hinchado. En cuestión de un par de
minutos, antes de q yo hubiera cambiado de técnica masturbatoria, le veo
detenerse. De golpe, un chorro de semen choca contra el cristal de la ventana.
Dos sacudidas más, y otro chorro impacta contra el cristal. Dos meneos más, y
uno pequeñito q creo q cayó al suelo, y los demás no los vi. Sé q hubo más
porque cada vez q iba a soltar alguno, detenía la mano. Aplaudí sin hacer ruido,
le tiré un besito y cerré las cortinas. Ya casi había amanecido.
Me puse la camisita del pijama y salí al servicio según iba.
Primero hice pis quitándome el tanga. Tenía el conejo chorreando. Ahí sentada y
con dos dedos empecé a frotarme el clítoris rápidamente. Luego bajé la tapa de
la taza del water, me deshice de la camisa y me senté para poder levantar bien
una pierna y apoyarla en el borde de la bañera, q quedaba a la izquierda junto
al tigre donde estaba sentada, para q mis labios se abrieran un poco más. Eso de
la exhibición me había gustado y me había puesto cachonda hasta ponerme los
pezones tan inflamados q me dolían un poco. Me levanté con la mano libre un
pecho y tenía los pezones demasiado sensibles q sentía el mínimo contacto con la
punta del dedo. Soy demasiado calenturienta y he llegado a alcanzar cotas de
excitación igual de elevadas q han hecho q, en alguna q otra ocasión, mis
pezones estuvieran doloridos con unos cuantos pellizcos. Bajé la mano y me
introduje un dedo entre unos labios enrojecidos e hinchados. Había mojado la
tapa del tigre, los muslos y las manos. Nunca había hecho algo parecido y la
novedad era muy excitante. Pensaba en la polla de Miguel escupiendo semen y me
imaginaba q caía en mi vientre. A muchos tíos les gusta correrse fuera y debo
admitir q a mí me erotiza, aunque después haya q limpiarse bien cuando no te
apetece levantarte de la cama. Mi interior ardía y mis caderas bailaban al
compás de mi imaginación, q me llevaba a un buen polvo con un apuesto hombre sin
rostro. Sin prisa pero sin demora, me introduje otro dedo en mi viscosa cavidad.
Intentaba meterlos hasta el fondo, incluyendo los nudillos hasta tocar la boca
de mi útero, aunque no podía llegar ahí. Empezaba a formarse algo dentro de mí q
iba creciendo hasta tener q salir por algún sitio. Cerré los ojos, apreté los
dientes y de mi interior salió un grito silencioso vomitando flujo. Me corrí
expirando fuertemente por la nariz. Fue tan poderoso el orgasmo q sentí algo
desgarrándose en mi vagina. No problem, no había pasado nada.
Quedé sentada en el tigre terminando de disfrutar,
acariciándome con la puntita de un dedo ungido en mi propia miel un poco los
labios y recuperando el aliento. Quería gozar esos minutitos de relax q vienen a
continuación en los q no te apetece ni moverte.
(Continúa en la segunda parte q está publicada el mismo día en
http://www.todorelatos.com/cat.php?Categoria=1 )
Un beso. Sonia.