Hola, les voy a contar una de mis experiencias sexuales.
Debo reconocer que me gusta practicar el sexo anal.
Les cuento el caso de María Inés.
Ella vino sola, golpeo a mi puerta (éramos conocidos), me
dijo que le gustaría salir conmigo, yo le dijo que primero había que probar como
funcionaba, que para mí lo más importante era como nos lleváramos en la cama.
Ella accedió inmediatamente.
Pasamos al dormitorio, le saqué la ropa, la hice acostar
sobre la cama, le separé bien las piernas y le chupé lentamente la choncha. Como
era una adolescente, nunca le habían hecho eso, así que le arranque un montón de
suspiros y varios orgasmos que no pudo contener.
La hice poner en cuatro patas sobre la cama, y como yo soy
alto y ella es bastante baja, mientras quería metérsela por la concha, pasaba
muy cerca por su culito. Eso la asusto, se recostó sobre la cama y me dijo "por
el culo no". Le dije que por el momento no quería cogerla por el culo, que eso
lo haría luego, me dijo que tenía miedo, pues nunca lo había hecho de esa forma
y que tenía miedo de que se lo rompiera. Yo la tranquilice. Esa noche le hice el
amor dos veces, ella acabó como siete veces, cuando se fue de casa le temblaban
las piernas.
La segunda noche que vino, también le chupe los pechos y la
concha, pero no la hice acabar, logre que llegará a un alto estado de
excitación, de manera que le pida lo que le pida no se iba a negar. La hice
ubicar arriba mío, se la puse por la concha, que al ser estrecha costo un
poquito que entrara e hizo que emitiera muchos quejidos, luego mientras subía y
bajaba, mojé mi dedo índice de mi mano derecha en su conchita y se lo empecé a
pasar por el culo. No se negó en ningún momento.
Tome eso como una señal, así que se la saque de la concha, y
apunté a su culito. Al principio cuando sintió la presión en el culo, se levantó
un poco, pero la tome de las caderas y lentamente la hice sentar sobre mi verga.
Cuando el culo se empezó a abrir empezó a gemir lentamente por el dolor que le
causaba, mientras me decía "me duele..., hay!!! me duele...., como duele!!!,
despacito..., por favor ponémela despacito... por favor hacelo despacio....",
pero a pesar de sus ruegos, seguí empujando lentamente hasta que el entró toda.
Una vez que la tuvo toda adentro, con mi mano derecha comencé
a acariciarle el clítoris, eso la hizo olvidar del pedazo que tenía en el culo y
empezó a moverse, cada vez más rápido hacia arriba y hacia abajo, haciendo
círculos, como para abrir su culo un poco más, mientras me decía "como me haces
enloquecer".
Eso me encantó, así que la tomé de los hombros, la hice
rodar, de manera que quedó de espaldas en la cama y yo sobre ella. Se tomó las
piernas por detrás de las rodillas, y las llevó lo más cerca posible de su
cabeza, esto hizo que su culito quedara expuesto a mis embates. Esta posición de
entrega me volvió loco y comencé a cogerla con furia, mientras lo hacía, se
quejaba, daba pequeños gritos, pero no me pedía que parara. Acabé como los
dioses enterrando toda mi verga en su culito.
A la semana, cuando volvió me dijo que no quería que la
cogiera mas por el culo, pues cada vez que iba al baño le dolía y le ardía. Yo
le pedí perdón por la forma en que la cogí pero que la posición de entrega que
había adoptado me enloqueció, y que la próxima vez que la cogiera por el culo,
tendría más cuidado. Me dijo que no se iba a dejar coger mas por el culo. Le
pedí que me lo mostrara para ver si estaba roto. Como estábamos en la cocina, se
apoyo en la mesada, yo me senté en una silla para estar más cómodo, le bajé el
pantalón y la bombacha, luego con las manos le separé las nalgas y pude ver el
agujerito que tenía una pequeña fisura. Le dije que tenía el culo roto, que ese
día no la iba a coger, pero que si quería volver a casa tenía que estar
dispuesta a dármelo, sino que no regresara más. Se levantó la bombacha y el
pantalón, se quedó pensando un rato, luego me dijo que si no la cogía con tanta
fuerza estaba dispuesta a sacrificarse por mí y que se iba a dejar coger por el
culo.
La próxima vez que vino tenía pollera, estando en la cocina,
la hice apoyar sobre la mesada, le levanté la pollera, le saqué la bombacha, me
acomodé en la silla, ella giró la cabeza y me pidió, casi rogando, que lo haga
despacio.
Para tener una buena lubricación utilice mi lengua, le chupe
el culo despacio, empecé a dejarle abundante saliva que introducía en su
interior con mi dedo índice. Lo hice con mucho cuidado, lo más despacio posible,
a pesar de ello, María no podía evitar dar grititos de dolor, pero no me pidió
que pare.
Logrado un poco de dilatación, me pare detrás de ella, me
baje el pantalón con el calzoncillo, apunté mi verga a su culo, y empecé a
empujar despacio. Al principio se resistía, pero como su pelvis estaba contra la
mesada no podía ir mas adelante, y para atrás no quería moverse. Cuando quedó
inmóvil por la falta de espacio, mi verga empezó a abrirse camino por su culito.
Empezó a gemir con fuerza, mientras apretaba fuertemente los puños, me decía
"sácamela papito que me duele mucho.... por favor sácamela... hayyyyyy.....
ahiaaaa...., me duele..., ahiaaaa..., despacio por favor.... hayyyyy.....
despacio que me estas rompiendo el culo...". Esto que decía me recalentó, le
dije "aguantá un poquito que ya acabo", "dale..., hacelo rápido que no la
aguanto". Faltaba que le entrara la mitad, empujé con fuerza hasta que estuvo
toda adentro y la cogí rápidamente. Acabe al instante.
Me dijo que no quería que cogiera mas por el culo, ya que el
dolor le resultaba insoportable, así que le dije que no vuelva más, cosa que
hizo.
Si hay alguna mujer que sea de ARGENTINA, de la provincia de
ENTRE RÍOS, de la ciudad de CONCORDIA, que le guste practicar el sexo anal,
contactate conmigo (no mi importa el físico) a la siguiente casilla de correo
electrónico: parodicarlos@uol.com.ar